

"Controlar la documentación de los pasajeros procedentes de España no es más que un estorbo burocrático inútil a efectos prácticos"En otros términos, la suspensión temporal por parte de Italia del Tratado de Schengen con relación a España es una operación simbólica y propagandística, aunque sea una posibilidad contemplada y relativamente usual. Controlar la documentación de los pasajeros procedentes de España (Sánchez ha replicado con la misma medida) no es más que un estorbo burocrático inútil a efectos prácticos. Cabe recordar que el año pasado, por ejemplo, 3,2 millones de españoles viajaron a Italia y 5,4 millones de italianos a España y que, tras esa doble suspensión, apenas el 10% de los pasajeros ha sido sometido ahora a controles aleatorios; por tanto, esta medida debería archivarse cuanto antes y no repetirse.
"Italia y España están obligadas a no repetir un desencuentro como este y, aunque sus gobiernos estén en las antípodas ideológicas, se equivocan si persisten en prolongar medidas restrictivas"El episodio del desencuentro entre Meloni y Sánchez es un error porque distancia a dos países que deberían colaborar mucho más para forjar un fuerte contrapeso complementario al eje franco-alemán. Sin embargo, en esta crisis, para Meloni es Sánchez el que estaría chantajeando a Italia, pues la primera ministra considera desorbitada la respuesta española, y Matteo Salvini fue más allá al considerar una "amenaza" para la seguridad nacional la política migratoria española. Es cierto que para Sánchez es más fácil ser firme con Italia —un socio comunitario con el que se acabará superando esta crisis— que con Marruecos, a cuyo régimen procura no incomodar nunca. Italia y España están obligadas a no repetir un desencuentro como este y, aunque sus gobiernos estén en las antípodas ideológicas, se equivocan si persisten en prolongar medidas restrictivas. Por lo demás, no siempre ha sido así: España se solidarizó plenamente con Italia con motivo de la grave crisis de Lampedusa en 2023. En suma, la colaboración entre Italia y España no solo no puede tener un perfil bajo, sino que debe superar cuanto antes esta situación y lo cierto es que la oposición italiana se ha solidarizado con Sánchez (Elly Schlein, del Partito Democratico; Giuseppe Conte, del Movimento 5 Stelle; Nicola Fratoianni, de Alleanza Verdi Sinistra; e incluso el centrista Matteo Renzi, que considera que Meloni se ha equivocado).
"Es muy grave que el grueso de los gobiernos y las opiniones públicas europeas asuman el discurso de las derechas radicales en materia migratoria"En conclusión, la cuestión migratoria no es nacional, es europea y parece que la Unión Europea no aprende: la "Europa fortaleza" es imposible e indeseable, además de ser absolutamente contradictoria con su discurso teórico sobre los derechos humanos. No tiene sentido la fragmentación de los sistemas informativos de los Veintisiete, así como la escasa coordinación y cooperación al respecto, y es una pésima "solución" la de externalizar la deportación de irregulares a terceros países, la fórmula Albania de Meloni, que ha sido un fracaso rotundo. Superar esta visión exigiría una visión realmente federal de la que, infortunadamente, hoy la Unión Europea carece.

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