Miércoles, 12 de agosto de 2026
MUNDIAL DE FÚTBOL

El fútbol: mucho más que un deporte

Tras casi dos décadas coordinando iniciativas de Naciones Unidas, Hervé Verhoosel asegura que "ha visto al fútbol reunir a comunidades enfrentadas, llevar a niños y niñas a la escuela y contribuir a salvar vidas". Desde esa experiencia reclama que la FIFA preserve su independencia, refuerce la FIFA Foundation y convierta su alcance global en una herramienta de paz, educación e inclusión.

Hervé Verhoosel Hervé Verhoosel 19 de julio de 2026
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El pasado 17 de julio, en la Franja de Gaza, se celebró un partido simbólico entre España y Palestina. | Mohammed Salha / Zuma Press / Europa Press
El pasado 17 de julio, en la Franja de Gaza, se celebró un partido simbólico entre España y Palestina. | Mohammed Salha / Zuma Press / Europa Press
La FIFA debe demostrar con hechos que la mayor fuerza del fútbol reside en su capacidad para influir positivamente en el mundo, no en ceder a las presiones políticas. Nunca he sido futbolista, pero durante casi veinte años coordiné en las Naciones Unidas iniciativas que me enseñaron hasta dónde puede llegar el fútbol fuera del terreno de juego.

Por ejemplo, en Bangui, durante un torneo organizado por la misión de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, vi a Gloire à Dieu pasarle el balón a Moussa. El objetivo del torneíllo era reunir a jóvenes de comunidades que poco antes habían sido enemigas; apenas unos años atrás, sus familias se habían enfrentado. Los entrenamientos, los partidos y el trato cotidiano fueron reduciendo distancias que parecían insalvables. Al igual que en otras tantas ocasiones, el fútbol, sin borrar el pasado, ayudó a reconstruir la confianza y los lazos entre personas.

"El fútbol, sin borrar el pasado, ayudó a reconstruir la confianza y los lazos entre personas"
Esto mismo lo comprobé también en Ruanda, donde se utilizó el fútbol como incentivo para que los jóvenes asistieran a la escuela y accedieran a los programas de alimentación del Programa Mundial de Alimentos, y en otros países africanos, donde algunos de los mejores futbolistas prestaron su prestigio a la alianza mundial Roll Back Malaria para convencer a las familias de proteger a sus hijos frente al paludismo. A veces, el fútbol también ayuda a salvar vidas.


Esa experiencia explica mi preocupación ante las recientes controversias en torno a la FIFA y la impresión de que la política ha penetrado en esta Copa del Mundo. La institución debe responder con absoluta transparencia: si sus normas se aplicaron correctamente, ha de explicarlo con claridad; si hubo errores, reconocerlos y asumir sus consecuencias. De esa respuesta depende buena parte de su credibilidad.

La FIFA es una organización que trabaja a diario con gobiernos, empresas y socios de todo el mundo. Esa proximidad, aunque inevitable, no debería comprometer su independencia ni apartarla de su misión. Su principal patrimonio no está en la Copa del Mundo, los ingresos o la influencia comercial, sino en la capacidad del fútbol para cambiar actitudes y conductas.

"La institución debe responder con absoluta transparencia: si hubo errores, reconocerlos y asumir sus consecuencias"
La organización puede utilizar esa influencia, como ha hecho en otras ocasiones, para animar a los gobiernos a invertir más en salud, educación, protección de la infancia, igualdad entre mujeres y hombres, respeto hacia las personas LGBT, paz y desarrollo. Eso no exige intervenir en la política partidista, sino poner su alcance global al servicio de valores universales.


Para ello cuenta con un instrumento más que aprovechable: la FIFA Foundation. Con un mandato y unos recursos suficientes, la fundación podría convertirse en uno de los mayores actores filantrópicos del planeta: pocas organizaciones pueden movilizar a cientos de federaciones, millones de jugadores, patrocinadores internacionales y miles de millones de aficionados en torno a un mismo objetivo.

La fundación debería ocupar un lugar central en la misión de la FIFA. Para ello necesita recursos acordes con la dimensión del fútbol mundial y una gobernanza todavía más abierta a personalidades independientes, reconocidas por su integridad y su libertad de criterio, capaces de cuestionar las decisiones de la institución cuando sea necesario y de contribuir a una estrategia de largo plazo.

Las campañas de comunicación y las declaraciones de intenciones ya no bastan. No con esta crisis. Ningún otro deporte tiene una capacidad de movilización comparable. En lugar de permitir que esa fuerza se asocie con el poder político, es momento de emplearla en favor del bien común.

He visto al fútbol reunir a comunidades enfrentadas, llevar a niños y niñas a la escuela y contribuir a salvar vidas. Por eso sigo convencido de que su victoria más importante no se decide solo sobre el césped, sino también en lo que consigue fuera de él.

La selección que conquiste esta Copa del Mundo asumirá una responsabilidad especial. Su talento y sus resultados inspirarán a millones de aficionados, pero el alcance de su ejemplo no tiene por qué terminar con el torneo. Puede representar para toda una generación el respeto, la solidaridad, la inclusión y la esperanza. Los títulos aseguran un lugar en la historia del deporte, pero lo que una selección haga fuera del terreno de juego puede dar a esa victoria un alcance mucho mayor.
Hervé Verhoosel
Hervé Verhoosel
Consultor en comunicación estratégica y asuntos internacionales
Es consultor en comunicación estratégica y asuntos internacionales en Bruselas. Fue portavoz sénior y responsable de comunicación de varias agencias y operaciones de Naciones Unidas en los ámbitos de la salud global, la acción humanitaria y el mantenimiento de la paz.
Participación