

Las elecciones al Parlamento de Andalucía del 17 de mayo llegan con una ciudadanía que ha reordenado por completo sus prioridades. El último Barómetro Andaluz de Opinión Pública del CENTRA muestra tres cosas: que sanidad, vivienda y paro han convergido en un triple empate sin precedentes en la serie histórica; que el liderazgo personal de Juan Manuel Moreno Bonilla sigue siendo el principal activo del PP, pero que su gestión acumula el mayor desgaste de la legislatura; y que la oposición llega muy limitada para disputarle la presidencia. A un mes de las urnas, el mapa favorece al PP, pero el terreno sobre el que se asienta ya no es el de 2022.
El análisis preelectoral andaluz suele formularse en una sola dirección: si el PP repetirá la mayoría absoluta o si necesitará a Vox. Pero el barómetro del CENTRA permite invertir la pregunta: ¿ha tocado techo el PP y existe un espacio de alternativa que la oposición no está sabiendo ocupar?
La intención directa de voto sitúa al PP en el 29,8%, primera fuerza con claridad, pero en mínimos de legislatura —muy lejos del pico del 43,3% de diciembre de 2023—. La caída hasta el 23,8% de diciembre de 2025, antes del leve rebote actual, confirma que los populares afrontan las elecciones lejos de su máximo de apoyo electoral.
"Vox no es un partido estancado; es un partido volátil, y la brecha entre su intención declarada (9,5%) y su simpatía de partido (12,1%) sugiere que existe un voto avergonzado aún por movilizar"El bloque alternativo suma más en intención directa de voto: PSOE (18,7%), Por Andalucía (9,4%), Adelante Andalucía (6,0%) y Vox (9,5%) agrupan el 43,6% frente al 29,8% del PP. Sobre Vox conviene no precipitarse: tras hundirse al 4,9% en septiembre de 2024, ha recuperado posiciones de forma sostenida hasta el 12,9% de diciembre de 2025. No es un partido estancado; es un partido volátil, y la brecha entre su intención declarada (9,5%) y su simpatía de partido (12,1%) sugiere que existe un voto avergonzado aún por movilizar.
La pregunta de fondo no es solo si Moreno logrará la mayoría absoluta. Es por qué la oposición, ante una agenda ciudadana tan cargada —sanidad, vivienda y empleo en empate histórico—, es incapaz de traducirla en intención de voto.
Los datos de liderazgo personal refuerzan la posición del PP, pero no la blindan. Moreno Bonilla obtiene el 39,9% en preferencia para presidir la Junta, casi 22 puntos por encima de María Jesús Montero (17,6%). Lo conoce el 94,9% del electorado y su valoración media es de 5,46 sobre 10: un aprobado que se mantiene, pero que ha descendido en cada oleada desde diciembre de 2022 (5,95). En un sistema mediático que personaliza el voto, la ventaja de Moreno Bonilla es el principal obstáculo para cualquier alternativa, pero es una ventaja que se erosiona, no que crece.
La serie completa no deja lugar a explicaciones coyunturales: la ligera caída es progresiva y sostenida desde el inicio de la legislatura, oleada tras oleada. La valoración media lo confirma: 5,95 en diciembre de 2022, 5,73 en diciembre de 2023, 5,58 en diciembre de 2024, 5,46 en marzo de 2026. Medio punto perdido en tres años y medio. Moreno Bonilla no ha encontrado en ningún momento de la legislatura una política o un acontecimiento que invirtiera la tendencia.
"El deterioro percibido de los servicios públicos es el núcleo del desgaste, determinado por una tendencia acumulada que explota con la crisis de los cribados"Por otra parte, la valoración de la gestión del actual presidente andaluz es el dato más relevante del barómetro para quien busque señales de vulnerabilidad del PP. En marzo de 2026, la valoración positiva (muy buena o buena) cae al 45,7% y la negativa (mala o muy mala) sube al 40,8%: apenas 4,9 puntos de diferencia, cuando en diciembre de 2023 ese margen superaba los 40 puntos (64,2% frente a 24,0%).
La posibilidad de que el PP pierda la mayoría absoluta depende de que la oposición rinda por encima de lo que el barómetro anticipa. El dato más incómodo para el espacio progresista no es la fortaleza del PP, sino su incapacidad para traducir en una oferta electoral competitiva tanto el desgaste del liderazgo de Moreno Bonilla como el giro de la agenda hacia sanidad y vivienda. La sanidad se ha convertido en el principal problema para la población andaluza. Ese es el indicador más directo: el deterioro percibido de los servicios públicos es el núcleo del desgaste, determinado por una tendencia acumulada que explota con la crisis de los cribados.
Uno de los datos más relevantes del barómetro es el triple empate sin precedentes entre paro (21,5%), sanidad (21,8%) y vivienda (21,6%). Nunca en la serie histórica se habían cruzado las tres líneas de esta forma ni se había generado un empate tan estrecho entre problemas estructurales tan distintos.
El paro alcanzó un máximo del 46,4% en diciembre de 2023, consolidándose como el problema dominante durante la mayor parte de la legislatura. A partir de 2024, sin embargo, se descompone: desde el 28,1% en diciembre de 2024 hasta el 21,5% actual, ha perdido casi la mitad de su peso relativo.
Paralelamente, sanidad sube del 3,3% en septiembre de 2022 al 21,8% en marzo de 2026, y vivienda se dispara del 0,3% inicial al 21,6%, escalando desde niveles casi residuales hasta equipararse al paro.
La inmigración se sitúa en cuarto lugar (6,5%), triplicada desde 2022, pero aún lejos del triple empate. La insatisfacción política cae a mínimos de la serie (3,8%), muy por debajo de los picos de 7-8% de 2023-2024.
"El tablero se ha movido objetivamente a favor de la izquierda; que no lo esté capitalizando dice más sobre el estado de la oposición que sobre la fortaleza del PP"El paro, la preocupación que más beneficiaba al PP por su vínculo directo con el descenso del desempleo, ha perdido peso central en la agenda. Sanidad y vivienda, donde la ciudadanía percibe deterioro de los servicios públicos y la izquierda dispone de mayor credibilidad temática, se han convertido en problemas estructurales de primer nivel. El tablero se ha movido objetivamente a favor de la izquierda; que no lo esté capitalizando dice más sobre el estado de la oposición que sobre la fortaleza del PP.
Lo que el Barómetro Andaluz retrata a un mes de las elecciones no es una hegemonía invulnerable del PP, sino un espacio de oposición que no ha sido capaz de convertir condiciones objetivamente favorables en una alternativa electoral. El desgaste de Moreno es progresivo y medible, aunque siga siendo un liderazgo sólido. Y, sin embargo, nada de eso se traduce en una amenaza para la mayoría absoluta del PP, porque la oposición llega a las elecciones autonómicas en tres espacios que no suman.
La aritmética del 17 de mayo no la decidirá la fortaleza del PP —que es estable, no creciente—, sino la respuesta a la pregunta de si la izquierda andaluza es capaz de hacer algo con las oportunidades que este barómetro muestra que tiene y que, a día de hoy, no está aprovechando.
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