
-1920x1080.jpg)
"Con el deseo de Vox de entrar a los ejecutivos autonómicos, está por ver cómo fluirá la segunda etapa de gobiernos de estos dos partidos"En Génova, los resultados en su feudo autonómico han matizado lo que parecía ser un escenario sin sabor. A pesar de que han ganado las tres elecciones autonómicas, los barones del PP no han logrado la mayoría absoluta que, a priori, justificaba los adelantos electorales —con la excepción de Castilla y León, que acudía tras expirar el mandato—. Así, la necesidad de pactar con Vox ha impedido el disfrute pleno de unos populares que han celebrado, eso sí, el mal desempeño del PSOE en Extremadura y en Aragón. Con un preacuerdo liderado por la popular extremeña María Guardiola y el deseo de Vox de entrar a los ejecutivos autonómicos, está por ver cómo fluirá la segunda etapa de gobiernos de estos dos partidos. A esto se añaden unas elecciones a la Junta de Andalucía, en las que sí parece que existen posibilidades de renovar con una mayoría absoluta de Juanma Moreno Bonilla.
"Lo que dejan estas elecciones no es tanto una expansión del bloque como una redistribución de fuerzas dentro de él. Vox avanza, sí, pero lo hace sobre todo ocupando espacio del PP"Ahora bien, si se interpretan las elecciones autonómicas como lectura previa a lo que puede pasar en 2027 —porque cada vez parece más claro que el presidente logrará agotar la legislatura—, es probable que el análisis sea otro, mucho más matizado, y en el que el futuro Ejecutivo nacional no tiene un color predefinido. Si algo han mostrado las elecciones autonómicas es que, efectivamente, Vox viene con mucha fuerza, pero el PP muestra unas debilidades importantes que están pasando inadvertidas, mientras que el PSOE, en realidad, no da señales de hundimiento. Un error que se arrastra es el de comparar simplemente los porcentajes de voto en tal o cual elección en lugar de ver el número de votos totales, que es una aproximación a través de la cual llegar a conclusiones más cabales.
"El PSOE pierde con facilidad parte de su voto cuando la elección no se vive como decisiva para la continuidad del Gobierno, si bien conserva capacidad de reactivación"En paralelo, el PSOE sale peor parado de lo que le gustaría, aunque no tan maltrecho como sugiere cierto clima de época. Hay retrocesos claros, especialmente donde concurren malos candidatos, desgaste autonómico o contextos locales adversos. Pero de ahí no se deduce necesariamente una desmovilización estructural del votante socialista. Lo que muestran varias de estas citas es, más bien, que el PSOE pierde con facilidad parte de su voto cuando la elección no se vive como decisiva para la continuidad del Gobierno, si bien conserva capacidad de reactivación cuando esa percepción reaparece. Dicho de otra manera: cuando el marco no es de supervivencia, los apoyos se diluyen. Sin embargo, esto ya ocurrió en 2023 y la reactivación llegó, por lo que no hay razones concluyentes para descartar que vuelva a suceder en 2027.
"La llegada de Arcadi España confirma que la gestión del presupuesto permanece en manos del partido o de perfiles muy vinculados a él, pero además deja ver una determinada voluntad política"En ese marco, los últimos movimientos del Gobierno también apuntan en la misma dirección: más que señales de agotamiento, sugieren que en La Moncloa siguen leyendo el momento en clave de continuidad y de margen político. Con Carlos Cuerpo conviene rebajar, de entrada, la tentación de sobredimensionar los cambios. En un Gobierno español, el peso real no lo determina tanto el rango formal como el ministerio que se ocupa, y por eso su relevancia sigue estando en Economía mucho más que en la vicepresidencia primera. La arquitectura decisiva del Ejecutivo continúa pasando por Economía, Hacienda y Presidencia, de modo que el ascenso de Cuerpo ordena la jerarquía, pero no altera la orientación política del Gabinete.
Recibe nuestro análisis diario en tu correo
Recibe una alerta diaria en tu teléfono