Martes, 28 de julio de 2026
JORNADA LABORAL

Merz pide a los alemanes que trabajen más horas, pero España muestra que se equivoca

El canciller alemán cree que "si una economía se estanca, hay que trabajar más". Sin embargo, el profesor de Economía de la Universidad Complutense Iñaki Aliende utiliza el ejemplo de España para mostrar que el mal desempeño de Alemania no puede deberse a "una menor intensidad del empleo completo". Frente a esa idea de trabajar más, el economista insiste en que "una economía no se fortalece solo acumulando horas, sino también haciendo que cada hora produzca más valor".

Iñaki Aliende Iñaki Aliende 8 de abril de 2026
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El canciller alemán, Friedrich Merz, en su última visita oficial a China. | Gobierno de Alemania / Guido Bergmann
El canciller alemán, Friedrich Merz, en su última visita oficial a China. | Gobierno de Alemania / Guido Bergmann
Friedrich Merz, canciller alemán, ha sostenido que Alemania necesita "volver a trabajar más y, sobre todo, de forma más eficiente", y vincula esa idea al crecimiento, a la falta de mano de obra y a la presión del envejecimiento, en un contexto en el que su Gobierno quiere incentivar que los jubilados sigan activos y endurecer algunos mecanismos del mercado laboral.

El argumento roza el populismo, ya que se apoya en una intuición simple: si una economía se estanca, hay que trabajar más. Pero resulta arriesgado concluir que el problema alemán consiste, sin más, en que sus trabajadores dedican pocas horas a su empleo. Y todo ello sin entrar a valorar si los ciudadanos hacen bien en querer trabajar menos.

Cuando se compara Alemania con los veintiún países de la eurozona, no vemos una Alemania perezosa, sino una Alemania con una estructura laboral distinta frente a sus socios europeos. La cuestión no es solo cuánto trabajan los alemanes, sino qué resultados produce ese modelo y hasta qué punto el promedio del área euro ayuda o confunde cuando intentamos interpretar el problema.

La foto general parece darle la razón a Merz

Si uno mira únicamente la media total de horas habituales semanales, la tesis de Merz gana fuerza de inmediato. En 2024, Alemania registra 35 horas semanales, muy por debajo del promedio de la eurozona (38 horas), y también claramente por debajo de España (37,6). Dentro del grupo analizado, solo Países Bajos presenta una media inferior. Alemania aparece, por tanto, en la parte baja de la distribución.

"El mensaje político que se genera es que, si Alemania quiere sostener su prosperidad, necesita que sus ciudadanos trabajen más tiempo"
La comparación histórica no elimina esa impresión. En 2008, Alemania estaba en 35,9 horas y en 2024 en 35,0. La caída no es enorme, pero consolida una posición persistentemente baja. Se podría decir entonces que la "pereza" alemana no es nueva. España, en el mismo periodo, pasa de 39,3 a 37,6 horas. Es decir, reduce más su jornada media semanal, pero aun así continúa por encima de Alemania. El promedio de los veintiún países considerados desciende de 38,9 a 38,0. Alemania está por debajo de España, y también bastante por debajo de la referencia media del bloque de países.

A ello se une la preocupación por el envejecimiento, el relevo generacional y la escasez futura de mano de obra. El mensaje político que se genera es que, si Alemania quiere sostener su prosperidad, necesita que sus ciudadanos trabajen más tiempo y durante más años. No obstante, una media agregada no distingue bien entre un país donde los ocupados a tiempo completo trabajan poco y otro donde el empleo parcial tiene mucho peso.

Cuando se separan las jornadas a tiempo completo y a tiempo parcial, el diagnóstico cambia

En el empleo a tiempo completo, Alemania no se aparta demasiado del resto. En 2024 alcanza 40,2 horas semanales, prácticamente como España —también con 40,2—, y muy cerca del promedio de los veintiún países euro, 40,4. En 2008, Alemania estaba incluso ligeramente por encima de ese promedio. Por tanto, no se observa una anomalía alemana en el trabajo a tiempo completo. Si el trabajador alemán a tiempo completo dedica una jornada muy similar a la española y muy próxima al promedio del grupo, entonces la baja media alemana no puede explicarse principalmente por una menor intensidad del empleo completo.

En 2024, las horas semanales del empleo a tiempo parcial en Alemania ascienden a 22,2. España se sitúa en 20,5 y el promedio de la eurozona en 21,7. Aquí Alemania supera la media del grupo. Además, entre 2008 y 2024, las horas a tiempo parcial aumentan con fuerza, de 18,5 a 22,2, muy superior al aumento del promedio de los países considerados y también al de España.

"La singularidad alemana está en la estructura del empleo total, en la combinación entre empleo completo y empleo parcial, y en el peso que esa estructura tiene sobre la media nacional"
Por lo tanto, el rasgo distintivo alemán no parece ser que quienes trabajan a tiempo parcial hagan jornadas especialmente cortas. De hecho, comparados con España, los trabajadores a tiempo parcial alemanes trabajan más horas. La singularidad alemana está, más bien, en la estructura del empleo total, en la combinación entre empleo completo y empleo parcial, y en el peso que esa estructura tiene sobre la media nacional.

España como contraste útil

España resulta especialmente útil para entender este punto porque representa casi el caso inverso. En la media total, España sigue por encima de Alemania. En 2024, 37,6 frente a 35. Pero cuando se pasa al tiempo completo, la distancia desaparece totalmente, puesto que ambos países coinciden en 40,2 horas. Eso significa que la diferencia entre Alemania y España no está en la longitud de la jornada típica de los ocupados a tiempo completo.

Sin embargo, España presenta una media a tiempo parcial más reducida: 20,5 horas, frente a las 22,2 de Alemania, y además su caída de la jornada total desde 2008 ha sido mayor. España trabaja más horas semanales de media que Alemania, pero eso no la convierte por sí solo en una economía más robusta, más productiva o menos vulnerable.

"Si dos países tienen prácticamente la misma jornada a tiempo completo, pero uno muestra menos horas agregadas, la cuestión no puede reducirse a la voluntad individual de trabajar"
Por otro lado, la comparación España-Alemania nos lleva a desconfiar de las lecturas morales sobre el esfuerzo. Si dos países tienen prácticamente la misma jornada a tiempo completo, pero uno muestra menos horas agregadas, la cuestión no puede reducirse a la voluntad individual de trabajar. Hay factores institucionales, sectoriales, demográficos y de organización social que pesan más que cualquier sermón sobre el esfuerzo.

Finalmente, hay que destacar que la media alemana baja no equivale necesariamente a un fracaso. Puede reflejar una determinada forma de repartir el trabajo, de compatibilizar empleo y ocio o de sostener trayectorias laborales más flexibles. Esa organización puede generar tensiones fiscales y de oferta de trabajo, desde luego, pero también responde a decisiones sociales e institucionales que no se entienden bien si se simplifican como mera falta de dedicación.

El verdadero problema alemán no es horario

Por lo tanto, Merz transmite una verdad a medias con una simplificación excesiva. Es verdad que Alemania necesita reforzar su capacidad de trabajo agregada. Actualmente es una economía estancada, con escasez de mano de obra y con una presión derivada de la jubilación de los baby boomers, justificando el intento de incentivar el trabajo de los pensionistas y de aumentar la participación laboral.

La simplificación viene a producirse cuando ese objetivo se transforma en una apelación general a "trabajar más". Los datos no muestran una Alemania anómala en el empleo a tiempo completo. La media total de horas trabajadas tapa la importancia de la composición del empleo entre total y parcial.

Si el problema principal fuese que los ocupados a tiempo completo alemanes dedican muy pocas horas a su empleo, una respuesta razonable sería intentar alargar la jornada, pero no parece ser eso lo que dicen los datos. Si el problema central es estructural, entonces las recetas son otras, como facilitar la ampliación voluntaria de jornada en algunos segmentos, revisar incentivos que consoliden el trabajo a tiempo parcial, mejorar la disponibilidad de servicios para cuidados a las personas dependientes para elevar la población activa, retener a los trabajadores sénior y, todo ello, manteniendo la productividad. Porque una economía no se fortalece solo acumulando horas, sino también haciendo que cada hora produzca más valor.

En otro plano, la economía española puede exhibir más horas medias, pero eso no la libra de problemas conocidos, como la productividad débil, temporalidad heredada, desajustes sectoriales y una calidad del empleo muy desigual. Por tanto, tomar la diferencia de horas como prueba definitiva de virtud o de fracaso conduce a una comparación superficial. Más horas no equivalen automáticamente a mejor funcionamiento económico, igual que menos horas no equivalen automáticamente a decadencia.

"Alemania no necesita tanto una pedagogía del sacrificio como una estrategia para reorganizar y ampliar de forma eficaz su oferta de trabajo"
La conclusión debería ser menos moralizante y más económica. Alemania no necesita tanto una pedagogía del sacrificio como una estrategia para reorganizar y ampliar de forma eficaz su oferta de trabajo. Y España tampoco debe ser complaciente con que trabajar más horas resuelva nada por sí mismo. Cuando se abandona el terreno del eslogan y se entra en el de la estructura, la pregunta deja de ser si Alemania trabaja poco. La pregunta es qué tipo de economía permite a un país sostener prosperidad, cohesión social y competitividad cuando la demografía aprieta y el modelo productivo necesita redefinirse.
Iñaki Aliende
Iñaki Aliende
Economista y profesor en la Universidad Complutense de Madrid
Iñaki Aliende es economista por la UCM y doctor en Ciencia de Datos (PhD). Profesor del Departamento de Economía Aplicada, Pública y Política Económica, es secretario académico y docente del Máster Universitario de Economía. Compagina academia y consultoría internacional (ex Banco Mundial) y es divulgador.
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