Martes, 28 de julio de 2026
TECNOLOGÍA FINANCIERA

Entre Bruselas y Buenos Aires: España, las 'stablecoins' y el futuro del dinero

¿Es el dinero digital una amenaza o la clave del liderazgo financiero europeo? Mientras Estados Unidos teme la fuga de depósitos, América Latina ya usa cotidianamente las 'stablecoins'. El experto en política financiera y tecnológica Andrew Whitworth disecciona cómo tres bancos españoles exploran estos activos y qué posibilidades traen para Europa y su autonomía estratégica.

Andrew Whitworth Andrew Whitworth 17 de marzo de 2026
Añadir AgendaPública en Google
Donald Trump es empleado como  | May James / Zuma Press / ContactoPhoto
Donald Trump es empleado como | May James / Zuma Press / ContactoPhoto
¿Cómo se mueve el dinero en una economía digital y quién se beneficia de ello? El instrumento más visible hoy para responder a esa pregunta es la stablecoin, o criptomoneda estable.

En EE. UU., las stablecoins suelen presentarse como una amenaza para el sistema bancario tradicional: los responsables públicos temen la fuga de depósitos, el crecimiento de una banca en la sombra y eventuales riesgos para la estabilidad financiera. En la Unión Europea, en cambio, se han abordado ante todo como un desafío regulatorio y político: cómo preservar la protección del consumidor, reforzar el mercado único y mantener el papel internacional del euro. Y después está América Latina, donde ya son una realidad monetaria cotidiana, utilizadas para remesas, ahorro y acceso a dólares. España se sitúa entre estos tres mundos y eso podría convertirse en una ventaja estratégica.

"BBVA, CaixaBank y Santander han participado en iniciativas de activos digitales en el marco de los esfuerzos del sector bancario europeo por experimentar con este nuevo instrumento"
Hay, además, una paradoja: mientras que en algunas jurisdicciones los bancos han advertido públicamente sobre los riesgos de las stablecoins, las principales entidades españolas han optado por explorarlas. BBVA, CaixaBank y Santander han participado en iniciativas de activos digitales en el marco de los esfuerzos del sector bancario europeo por experimentar con este nuevo instrumento. ¿Por qué inclinarse hacia lo que otros contemplan con recelo?

¿Qué son las 'stablecoins'?

Las stablecoins son representaciones digitales del dinero tradicional basadas en tecnología blockchain. Están diseñadas para mantener un valor estable: una unidad de stablecoin equivale a una unidad de la moneda de referencia (el euro, por ejemplo). Para lograrlo, se respaldan con efectivo u otros activos líquidos a corto plazo. Funcionan como instrumentos de liquidación digital y ofrecen ciertas ventajas frente al dinero digital tradicional, como los depósitos bancarios: operan las veinticuatro horas del día, pueden cruzar fronteras en segundos y se integran en aplicaciones financieras programables. Aunque utilizan la misma tecnología subyacente que solemos asociar a los criptoactivos (e. g. Bitcoin o Ethereum), no son instrumentos especulativos ni están concebidas como inversiones: su finalidad es mantener una paridad estable uno a uno con la moneda de referencia, apoyadas en reservas custodiadas por instituciones reguladas.

"Las 'stablecoins' representan un nuevo carril de pagos y una nueva capa de liquidación, no una moneda distinta. Ya existen y se utilizan"
Si bien imitan digitalmente el dinero tradicional, no son dinero público como el efectivo o las reservas en el banco central. Las monedas digitales de banco central (CBDC), como el proyectado euro digital, constituyen un pasivo financiero directo del banco central. Las stablecoins, por el contrario, son pasivos financieros privados (más cercanos a un depósito bancario comercial) aunque sustentados en una nueva tecnología. En ese sentido, representan un nuevo carril de pagos y una nueva capa de liquidación, no una moneda distinta. Ya existen y se utilizan. Su permanencia dependerá de que individuos, empresas y entidades financieras las encuentren más útiles que los métodos tradicionales.
  Público Privado
Tradicional Efectivo, reservas del banco central Depósitos en bancos comerciales
Digital/tokenizado CBDC (p. ej., euro digital) Stablecoins, depósitos tokenizados

Tipos de moneda. Fuente: Andrew Whitworth.

Las 'stablecoins' en el mundo actual

A comienzos de 2026, el volumen global de stablecoins superaba los 300.000 millones de dólares en circulación. Más allá de su uso en la negociación de criptoactivos, se emplean cada vez más para liquidaciones transfronterizas, gestión de tesorería corporativa y como puente entre instituciones financieras tradicionales y activos tokenizados. Existe también una dimensión macroeconómica: a medida que crece la demanda de stablecoins, aumenta la demanda estructural de deuda pública a corto plazo utilizada como respaldo en reservas. Para las pymes que operan en comercio exterior, pueden aportar mayor certidumbre y ciclos de liquidación más breves. En los mercados financieros tokenizados, donde bonos, fondos u otros activos se emiten sobre infraestructuras distribuidas, pueden convertirse en el activo de liquidación que dota de eficiencia al sistema.

"En América Latina se utilizan como vía práctica de acceso a valor denominado en dólares, como herramienta de cobertura frente a la inflación y como canal para el envío de remesas"
La adopción ha sido especialmente llamativa en América Latina.
En Argentina, numerosos ciudadanos recurrieron a Tether (la mayor stablecoin global vinculada al dólar) antes de las recientes elecciones legislativas; en Brasil se ha observado un incremento notable en su uso; en Venezuela, las stablecoins referenciadas al dólar se emplean para esquivar la hiperinflación y para pagos cotidianos. En toda la región, se utilizan como vía práctica de acceso a valor denominado en dólares, como herramienta de cobertura frente a la inflación y como canal para el envío de remesas.

Las 'stablecoins' en la UE: regulación y estructura de mercado

La Unión Europea regula las stablecoins a través del Reglamento sobre los Mercados de Criptoactivos (MiCA), en vigor para estos instrumentos desde 2024. MiCA establece un marco claro y completo: clasifica las stablecoins como "tokens de dinero electrónico" (EMT) o "tokens referenciados a activos" (ART), según la naturaleza de sus reservas, junto a otros criptoactivos no respaldados. Los emisores de EMT y ART deben cumplir requisitos de capital, gobierno corporativo y gestión de reservas, incorporando salvaguardias de protección al consumidor y estabilidad financiera.

Uno de los objetivos centrales de MiCA es proporcionar un marco para stablecoins denominadas en euros. En la actualidad, el 98% del valor global de estos instrumentos está denominado y respaldado en dólares estadounidenses. MiCA introduce límites a la circulación de stablecoins referenciadas a monedas no comunitarias y a las emitidas fuera de la UE. Al mismo tiempo, el Banco Central Europeo (ECB) avanza en el desarrollo de un euro digital, concebido como forma pública de dinero digital que refuerce el uso del euro en el mercado único y profundice su integración financiera. Ambas líneas responden a una misma preocupación: evitar una eventual "dolarización" digital de Europa.

"En Europa se apunta a un modelo singular: innovación digital impulsada por bancos, más que disrupción nacida al margen del sistema"
Las stablecoins, por tanto, no sustituyen al dinero tradicional, sino que lo modernizan en su forma de circular. A escala global, la mayoría de emisores han sido startups o empresas del ecosistema fintech, no bancos convencionales. En Europa, sin embargo, se observa un fenómeno distinto, con entidades bancarias que promueven y experimentan con estas herramientas. Ello apunta a un modelo singular: innovación digital impulsada por bancos, más que disrupción nacida al margen del sistema.


Bancos españoles y un mercado global

En este contexto, España ocupa una posición singular. No cuenta con el mayor ecosistema cripto nativo de Europa ni con grandes plataformas globales de intercambio, pero sí dispone de bancos internacionalmente activos, con escala, capacidad de cumplimiento normativo y balances suficientes para operar bajo MiCA. Su sistema bancario es concentrado y está diversificado internacionalmente. Sus principales entidades están habituadas a trabajar en múltiples divisas y marcos regulatorios. Y, a través de su presencia en América Latina, están expuestas a mercados donde el dólar digital forma ya parte de la vida financiera cotidiana. Esa combinación puede explicar por qué las entidades españolas perciben las stablecoins menos como una amenaza existencial y más como un terreno de competitividad futura.

Para los bancos españoles con filiales en América Latina, la cuestión estratégica es aún más nítida. Operan en entornos de alta inflación y múltiples monedas, donde clientes particulares y pymes buscan refugio en activos denominados en dólares. Si esos clientes van a utilizar stablecoins para acceder a dólares digitales, las entidades afrontan una disyuntiva: resistirse al fenómeno y arriesgarse a la desintermediación, o integrarlo en su oferta.

¿'Stablecoins' como estrategia nacional española?

No obstante, la oportunidad no está exenta de tensiones. Si la innovación queda en manos de grandes bancos, ¿qué espacio queda para las fintech nacionales? ¿Podrían las iniciativas bancarias desplazar a competidores más pequeños? Y, más allá de proyectos concretos, ¿dispone España de una estrategia nacional de finanzas digitales comparable a la de Francia, que ha defendido con claridad sus ambiciones en el ámbito europeo?

España cuenta con ventajas estructurales: bancos sólidos, sistemas de pago avanzados, respaldo regulatorio europeo y vínculos profundos con algunos de los mercados de dinero digital más dinámicos del mundo. Tiende un puente entre Bruselas y Buenos Aires: certidumbre regulatoria en un extremo, innovación de mercado en el otro y las instituciones adecuadas en el centro. La decisión que enfrenta España es estratégica, no tecnológica. La pregunta es si sabrá construir el ecosistema necesario para convertir esa posición en liderazgo.
Andrew Whitworth
Andrew Whitworth
Director académico del Máster en Tecnología Financiera del IE University
Es director académico del Máster en Tecnología Financiera del IE University y fundador de la consultora sobre criptomonedas y política tecnológica Global Policy Ltd. Es doctor en Relaciones Internacionales y Economía Internacional por la Universidad Johns Hopkins.
Participación