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"La figura del contratista militar clásico se desdibuja y aparece algo nuevo: gigantes digitales capaces de condicionar, por sí solos, la forma en que un Estado libra una guerra"El ejército estadounidense conoce bien esa dependencia. En los últimos ejercicios conjuntos, oficiales describían que era "imposible andar diez pasos sin tropezar con un terminal" de la versión militar, Starshield, cuya infraestructura física es esencialmente la misma que la de Starlink comercial. Un fallo de software interno en SpaceX en 2025 afectó simultáneamente a ambos servicios, recordando que el "eslabón débil" ya no es solo la antena en el vehículo blindado, sino la plataforma corporativa que orquesta toda la red.
"Estos nuevos mercenarios digitales concentran capacidades que ningún Estado europeo, individualmente, puede replicar a corto plazo"Hoy, cuando un Estado quiere entrenar modelos de inteligencia artificial para reconocimiento de objetivos, desplegar una nube táctica resiliente o mantener una constelación de satélites de órbita baja, a menudo descubre que no dispone de los medios necesarios. Como en el siglo XIV, termina recurriendo a actores privados. La diferencia es que estos nuevos mercenarios digitales concentran capacidades que ningún Estado europeo, individualmente, puede replicar a corto plazo, alejándonos así de la deseada autonomía estratégica.
"Europa, pese a sus ambiciones en IA, se encuentra atrapada en la guerra de los chips, con sus proyectos más avanzados dependiendo del 'hardware' Nvidia sujeto a controles de exportación estadounidenses"En paralelo, el músculo de cómputo que hace posible esa inteligencia artificial depende de un actor casi hegemónico: Nvidia. Sus GPU H100, capaces de ofrecer hasta 4,6 veces más rendimiento que las A100 en inferencia de grandes modelos de lenguaje, se han convertido en estándar de facto para tareas de IA de alta criticidad. Análisis recientes señalan que Europa, pese a sus ambiciones en IA, se encuentra atrapada en la guerra de los chips, con sus proyectos más avanzados dependiendo del hardware Nvidia sujeto a controles de exportación estadounidenses. La base física de casi todos estos servicios (desde los centros de datos hasta el equipamiento de red) procede en gran medida de cadenas de suministro dominadas por EE. UU. y Asia, especialmente en semiconductores estratégicos.
"Más de la mitad de los proyectos empresariales europeos de IA se retrasan o cancelan por falta de infraestructura adecuada"Pero incluso si DAIDS tiene éxito, subsiste un problema adicional en la capa física. Los chips para entrenar modelos, el equipamiento de red, buena parte del software base y, en muchos casos, la energía necesaria para alimentar grandes centros de datos seguirán dependiendo de cadenas de suministro externas. Un informe reciente sobre la brecha de soberanía en IA advertía de que más de la mitad de los proyectos empresariales europeos de IA se retrasan o cancelan por falta de infraestructura adecuada. La promesa de nubes soberanas choca con la realidad de hiperescaladores estadounidenses invirtiendo cientos de miles de millones en otras regiones, mientras Europa se enfrenta a cuellos de botella energéticos y fiscales.
"Ningún actor (ni siquiera Estados Unidos) puede ser plenamente autosuficiente en toda la cadena de valor digital y militar"La tentación de responder con un repliegue autárquico es grande, pero probablemente ilusoria. Ningún actor (ni siquiera Estados Unidos) puede ser plenamente autosuficiente en toda la cadena de valor digital y militar. El reto para Europa no es construir una fortaleza aislada, sino algo mucho más difícil: una arquitectura de interdependencias en la que la asimetría disminuya y en la que ciertas capacidades críticas no puedan ser apagadas a voluntad desde otro continente.
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