Martes, 28 de julio de 2026
VICTORIA MODERADA

Portugal elige presidente: así fue la victoria histórica del socialista Seguro sobre la derecha radical

"Un moderado de perfil bajo, percibido como constructor de consensos": así es António José Seguro, nuevo presidente socialdemócrata de Portugal. Frederico Ferreira, investigador en el Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa, hace un análisis poselectoral de unas presidenciales en las que, aunque ha perdido la derecha radical de Chega, su candidato, André Ventura, ha logrado "proclamarse nuevo líder de la derecha" y ahora "apunta a la jefatura del Gobierno".

Frederico Ferreira da Silva Frederico Ferreira da Silva 9 de febrero de 2026
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El atril del candidato José António Seguro en la noche de su victoria en la primera vuelta presidencial. | Henrique Casinhas / Zuma Press / ContactoPhoto
El atril del candidato José António Seguro en la noche de su victoria en la primera vuelta presidencial. | Henrique Casinhas / Zuma Press / ContactoPhoto
La segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Portugal no deparó sorpresas: el socialista António José Seguro fue elegido con casi el 67% de los votos (a falta de escrutar el 0,8%), en una contienda frente a André Ventura, líder de la derecha radical populista. Seguro se impuso en todos los municipios del territorio nacional salvo en dos. La participación rozó el 50%, pese a que una cadena de tormentas azotó el país en las semanas previas y obligó a aplazar la votación en algunos municipios. Ambos candidatos habían pasado a la segunda vuelta tras obtener, respectivamente, el 31% y el 24% de los votos hace apenas tres semanas, en una primera vuelta en la que concurrió una cifra récord de once aspirantes a la jefatura del Estado.

Conviene subrayar que Seguro no fue favorito desde el inicio. Durante la primera mitad de 2025 promedió alrededor del 10% en las encuestas, y en el segundo semestre se movió en torno al 15%. A comienzos de octubre, los sondeos le daban un 3% de opciones de ganar y solo un 5% de posibilidades de llegar a la segunda vuelta. Antiguo líder del Partido Socialista (2011-2014) hasta que António Costa lo desafió y lo derrotó en las primeras primarias abiertas de la historia del partido, Seguro había encadenado desde entonces un paréntesis político de diez años, poco habitual. Más de uno pudo pensar que estaba políticamente acabado. En ese periodo, consiguió mantenerse sorprendentemente al margen de los focos y de la política interna del partido hasta que, en otoño de 2024, Pedro Nuno Santos, entonces líder de los socialistas, lo propuso como candidato. Seguro confirmó rápidamente que estaba valorándolo. Aun así, el partido dudó en respaldarlo. En los compases iniciales hubo voces en su contra y se barajaron otros nombres, pero nadie más del espacio socialista dio realmente el paso. Con todo, el partido se resistió a oficializar su apoyo hasta después de las elecciones municipales de octubre de 2025.

"¿Cómo pudo entonces un aparente tapado lograr el mayor número de votos que haya recibido jamás un candidato presidencial en la historia de la democracia portuguesa?"
Esa reticencia quizá se entiende a la luz de la caída en desgracia de Seguro dentro del liderazgo socialista. Su etapa estuvo marcada por una oposición tenue a las duras medidas de austeridad aplicadas por el Gobierno de derechas durante el periodo de la troika, y por una postura firme frente a las críticas internas que crecían en el grupo parlamentario. En ese contexto, Costa le infligió una victoria aplastante con una agenda de izquierdas más reformista. Además, Seguro era percibido en gran medida como un dirigente poco carismático, sin una agenda política nítida, sin tirón movilizador y con rasgos de liderazgo discutidos.


¿Cómo pudo entonces un aparente tapado lograr el mayor número de votos que haya recibido jamás un candidato presidencial en la historia de la democracia portuguesa? Puede que, precisamente, aquellos rasgos que antes jugaban en su contra hayan pasado ahora a favorecerle. Para empezar, mantuvo un perfil relativamente neutral durante la campaña, mientras otros candidatos se dañaban mutuamente con frecuencia. De hecho, el crecimiento de su intención de voto se concentra específicamente en el periodo de campaña, donde su larga experiencia contrastó de forma decisiva con candidaturas de perfil más "emprendedor".

En segundo lugar, el actual liderazgo del Partido Socialista ha adoptado recientemente una actitud de cooperación con el Gobierno que recuerda mucho a la que caracterizó la etapa de Seguro. Tras sufrir derrotas devastadoras en las dos últimas elecciones legislativas, el nuevo líder, José Luís Carneiro, ha decidido orientar el partido hacia una "oposición responsable y constructiva", en línea con el perfil de Seguro.

Al mismo tiempo, las victorias sucesivas de la Aliança Democrática en las dos últimas elecciones legislativas, en las europeas y en las municipales pueden haber impulsado a parte del electorado a contrapesar el reparto de poder entre instituciones, desincentivando el voto a un presidente de derechas como el favorito Luís Marques Mendes. Aunque el presidente no tiene la prerrogativa de bloquear una iniciativa de ese tipo, los votantes pudieron considerar importante elegir a alguien de izquierdas en un momento en el que la derecha tradicional y la derecha radical populista suman conjuntamente más de los dos tercios necesarios de diputados para impulsar una reforma constitucional.

El presidente portugués no ejerce poderes ejecutivos, pero también está lejos de encarnar el papel puramente ceremonial que existe en muchos regímenes semipresidenciales. Puede, por ejemplo, disolver el Parlamento y convocar elecciones, declarar el estado de emergencia y ostenta el mando supremo de las Fuerzas Armadas. A ojos de los votantes, estos elementos pueden haber pesado, dado el contexto de alta inestabilidad política, tanto interna como internacional.

"Ventura y su partido, Chega, no han dejado de crecer desde que entraron en el Parlamento en 2019. Hoy, con 60 de los 230 diputados, son la segunda fuerza parlamentaria"
Esto nos lleva a considerar no solo quién es Seguro, sino quién no es. Siguiendo un patrón que vemos con frecuencia en las elecciones presidenciales francesas, muchos votantes pudieron optar por Seguro en la segunda vuelta como forma de rechazar al candidato de derecha radical populista André Ventura. Ventura y su partido, Chega, no han dejado de crecer desde que entraron en el Parlamento en 2019. Hoy, con 60 de los 230 diputados, son la segunda fuerza parlamentaria. Aunque Ventura difícilmente esperaba ganar estas elecciones, subrayó la relevancia de haber obtenido una mayor cuota de voto que la AD en las últimas legislativas, además de aumentar su apoyo respecto a la primera vuelta. Al proclamarse nuevo líder de la derecha, apunta ahora a la jefatura del Gobierno.


En este contexto, con una izquierda que todavía recompone los pedazos tras sus derrotas y con la derecha radical como principal adversario, un moderado de perfil bajo, percibido como constructor de consensos, puede concitar apoyos amplios y transversales. Seguro se situó en un papel bisagra entre la izquierda y la derecha tradicional, con una plataforma centrada en la estabilidad y la protección de la democracia.

Aunque el primer ministro Montenegro (AD) no respaldó a ninguno de los candidatos de la segunda vuelta, cabe esperar una cooperación institucional estrecha entre ambos cargos. Las consecuencias de la ambigüedad de la AD respecto a la derecha radical, sin embargo, están aún por evaluar. Los datos preliminares sugieren que más votantes de la AD apoyaron a Seguro que a Ventura, pero la puerta queda abierta: si en algún momento deciden cambiar su voto, quizá recuerden que votar a Chega ha transmitido tan poco rechazo como votar a los socialistas.
Frederico Ferreira da Silva
Frederico Ferreira da Silva
Investigador posdoctoral en el Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa
Doctor en Ciencias Sociales y Políticas (2019) por el Instituto Universitario Europeo de Florencia, Italia. Su investigación se centra en la opinión pública, las actitudes políticas y el comportamiento electoral.
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