En la España verde, hablar sobre México tiene un significado particular: para muchos asturianos, gallegos, cántabros, vascos o navarros, se trata del lugar y la familia (y las inversiones) que tienen al otro lado del Atlántico.
Cuando uno pasea, por ejemplo, por el oriente asturiano o por buena parte de Cantabria, es posible encontrar casonas, mansiones o antiguos palacetes, con elementos distintivos a las tierras que recibieron a los aventureros norespañoles que se lanzaron a la mar en busca de una vida mejor a principios del siglo pasado: una palmera, una imagen de la Virgen de Guadalupe (la santa patrona de México), o agaves en pomposas escaleras. Porque la historia de España y la del continente americano son una misma. Desde el encuentro entre ambos mundos, las líneas migratorias se trazaron y se han ido fortaleciendo e incrementando con el tiempo. Una de ellas es la de Asturias con México, o, como bien es sabido, la de Galicia con Argentina. Es por eso que la incontable cantidad de mexicanos y argentinos con raíces asturianas o gallegas, que han ocupado puestos clave en los gobiernos, creado empresas millonarias, o destacado en deportes de élite, es interminable.
"Desde el encuentro entre España y América, las líneas migratorias se trazaron y se han ido fortaleciendo e incrementando con el tiempo"
No es menester de esta pieza hacer un repaso minucioso de la historia de la emigración del norte de España hacia las repúblicas hispanoamericanas. Sin embargo, para ahondar en el reciente fenómeno del éxodo silencioso de varias fortunas mexicanas hacia la península ibérica, es indispensable hacer una puntual mención de que los lazos transatlánticos entre el norte español y México no son una reciente casualidad. Y la clave para ello, por supuesto, se encuentra en el concepto del indiano: aquel paisano que se vio forzado a embarcarse hacia América para labrarse un futuro (y ganarse el pan y las fabes) que en su propia tierra le resultaba casi imposible conseguir hacia finales del siglo XIX y durante buena parte del XX.
Por supuesto, no todo el mundo que marchó logró enriquecerse, pero hubo muchos que sí mejoraron abismalmente su forma de vida, e, incluso, algunos amasaron grandes fortunas. Nombres asociados a los casos de éxito son, por mencionar solo algunos, la familia Vásquez Raña, originaria de Avión (Ourense); la familia Arango (fundadora de Grupo Vips, y mecenas del Museo del Prado y del Museo de Bellas Artes de Asturias), originaria de Asturias; los Servitje (fundadores de Grupo Bimbo), con raíces catalanas, o los Azcárraga (fundadores del imperio televisivo Televisa), de origen bilbaíno. La lista es larga, pues, además de las tradicionales rutas migratorias que datan de varios siglos atrás, México recibió a un considerable número de intelectuales y artistas republicanos, principalmente catalanes, que se vieron forzados a abandonar España en 1939.
El resto del siglo XX transcurrió y cada país fue forjando su propia historia, pero, hoy, la revista Forbes ha decidido visibilizar, desde su escaparate editorial, a este fenómeno: el de las fortunas mexicanas afincándose en "la tierra de los abuelos". Y lo ha denominado como un "éxodo silencioso". Claro, contrastando con fenómenos migratorios como el venezolano, o el argentino (tras el corralito de 2001), que resultan desgarradores, la fuga de fortunas mexicanas hacia España parece más un capricho, o una inversión, mucho más que una última vía o un salvavidas. No obstante, los datos se han desbordado, y la presencia de las élites mexicanas en el país difícilmente se puede ignorar.
"La revista 'Forbes' ha decidido visibilizar desde su escaparate editorial este fenómeno: el de las fortunas mexicanas afincándose en «la tierra de los abuelos»"
Todo esto parece una suerte de retorno inesperado de gente a la que ya pocos esperaban. Claro, la vuelta de los hijos y nietos de La madre del emigrante (más conocida como la loca del Rinconín), inmortalizada en 1970 por el escultor Ramón Muriedas en el paseo marítimo de Gijón: una mujer —que representa a todas las asturianas de la época— que mira desconsolada al Cantábrico, mientras los suyos, con botones de oro cosidos en chaquetas prestadas, se van perdiendo en la línea donde el mar y el cielo se unen. Ellos se aventuraron; ellas, muchas, se quedaron incompletas sosteniendo una promesa sin fecha de caducidad. Hoy, parece ser, muchos de los descendientes de aquellos temerarios emigrantes (que lograron amasar fortunas), de alguna manera, la están cumpliendo.
De una partida de dominó a Forbes
Una de las imágenes icónicas del verano de 2013 fue una partida de dominó entre cuatro personas en el bar de un pueblo de la Galicia profunda.
Pero, ¿por qué fue tan memorable algo tan aparentemente sencillo? Pues porque en esa imagen había de todo menos normalidad. El pueblo era Avión (Ourense), el conocido bastión de varias fortunas mexicanas de origen galego. Lo segundo,
en esa mesa estaba Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo desde hace veinte años y que, en ese preciso momento, ostentaba el puesto número uno. Compartiendo la mesa, en la que el magnate degustaba un helado y una tónica, estaban
Olegario Vázquez Raña (fundador del Grupo Empresarial Ángeles, que tiene una de las redes hospitalarias más grandes de México, además de haber sido
propietario del diario Excélsior y del grupo de medios de comunicación Imagen, entre otros negocios),
Miguel Rincón (magnate,
presidente y director Bio Pappel, la empresa más grande de papel y sus derivados en América Latina y con fuerte presencia en Estados Unidos,
además de ser compadre del expresidente Andrés Manuel López Obrador), y
Alberto Abed (fundador y
presidente de FlyMex, una empresa de aviación que ofrece vuelos premium a altos ejecutivos). Y, por si fuera poco, estaba Moncho, el propietario del bar, del famoso Bar Moncho: su compañía era un símbolo, un estandarte, de la humildad, del carácter discreto y reservado de los gallegos —aunque sean millonarios—. Y,
el dominó, más que un juego, fungió como un ritual: uno que confirma que la línea que divide a las élites mexicanas y a la diáspora gallega, en muchas ocasiones, es indistinguible.
México jamás ha estado en el top cinco de países que tienen una población significativa viviendo y trabajando en España. Los que siempre han estado son Colombia (la comunidad latinoamericana más numerosa, según el INE), Venezuela (que año tras año aumenta su población), Honduras, Marruecos, Rumanía o Perú.
Por supuesto, también destaca Argentina. Sin embargo, sin entrar en ese podio, la cantidad de mexicanos ha crecido a tal grado que ya están en el número diez.
"Con la comunidad azteca sucede algo similar a la argentina: la mayoría cuenta con algún pasaporte europeo, lo que diluye las cifras oficiales y consulares"
Ahora bien, con la comunidad azteca sucede algo similar a la argentina: la mayoría cuenta con algún pasaporte europeo, lo que diluye las cifras oficiales y consulares. Muchos de los argentinos euroresidentes se encuentran registrados en la embajada italiana, o, sencillamente, viven como españoles. Pues lo mismo sucede con los mexicanos: la mayoría forma parte del censo local español, y no de una comunidad extranjera, mucho menos, guetificada. No obstante, muchos millonarios que no han obtenido la nacionalidad española han decidido afincarse en el país gracias a la vía que permitía a los inversionistas premium obtener la residencia —que no es lo mismo que la nacionalidad— con la compra mínima de un inmueble valuado en 500.000 euros.
¿Cuál era la justificación legal? Que una compra inmobiliaria de ese nivel ya se consideraba como una inversión.
Con todo, el fenómeno escaló de tal manera que la revista Forbes publicó un reportaje al respecto el mes pasado. Además de ahondar en los detalles que ya hemos mencionado en esta pieza, lanzó datos duros. Por ejemplo: en lo que va de 2025, más de 28.000 mexicanos obtuvieron la residencia legal en España.
Ahora bien, la clave del dato no está solo en el número, sino en el perfil de los solicitantes: empresarios, inversionistas, principalmente de la restauración y del sector inmobiliario. ¿Más datos de alto impacto? Esto representa un incremento del 41% respecto a años anteriores. Y, por si fuera poco, otros 9.000 mexicanos obtuvieron la residencia legal en Portugal.
Como se dice popularmente, Galicia tiene dos primos: uno en el Cantábrico (los asturianos), y otro en el Atlántico (los portugueses).
El fin de la golden visa no ha sido impedimento
En abril de 2024, Pedro Sánchez lanzó el polémico anuncio de que estaba cerca el final de la golden visa. Y lo cumplió: en abril de este año, esa vía se agotó. No obstante, las grandes fortunas internacionales siempre encuentran las vías para conseguir sus objetivos.
Entre 2013 y 2025, España concedió cerca de 20.000 visados de esta categoría. Y su final no es una cuestión exclusiva del Gobierno de Sánchez, sino que se enmarca en una tendencia europea: Portugal los eliminó en 2023 (en el caso del vecino país, los grandes capitales brasileños fueron principalmente los beneficiados de las inversiones inmobiliarias), y Grecia los está revisando.
"Actualmente, hay tres expresidentes mexicanos radicados en España: Carlos Salinas de Gortari, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto"
No obstante, como ya lo hemos mencionado en piezas anteriores de este medio "el capital internacional no tiene patria". ¿Cuáles son, entonces, las vías para las fortunas mexicanas que buscan hacerse de un lugar en España? La respuesta es sencilla: emprendimiento, es decir, invertir una cantidad importante en algún sector que permita el desarrollo de ese capital en el país; rentista, en pocas palabras, gente que tenga inversiones altas y que pueda vivir en España sin necesidad de tener un trabajo; personal profesional altamente cualificado, que, cabe mencionar, no es una exclusividad para los mexicanos; o la residencia por inversión en deuda pública. Actualmente, hay tres expresidentes mexicanos radicados en España: Carlos Salinas de Gortari, que ya obtuvo la nacionalidad española vía su genealogía española; Felipe Calderón, que está en Madrid desde 2022, bajo el criterio de "personal altamente cualificado"; y, Enrique Peña Nieto, quien ya solicitó la nacionalidad.
Finalmente, recalcamos que no es un fenómeno nuevo, ya que desde José López Portillo, que presidió el Gobierno mexicano hacia finales de la década de los setenta y principios de los ochenta, se abrió una vía para retomar la hermandad entre ambos pueblos. Él enalteció sus raíces navarras, haciendo alusión a que todos aquellos mexicanos de origen español hicieran lo mismo.
Con ello en mente, ¿cuáles son los motivos de este éxodo de capitales mexicanos hacia Madrid? Hay quien dice que es debido a la erosión institucional que "padece" México actualmente; también, que es por la inseguridad. Lo cierto es que varias de esas fortunas siguen manteniendo un pie en América y otro en Europa. ¿Es algo nuevo? No, las líneas comerciales, familiares, y de comunicación entre ambas orillas del Atlántico, siempre han estado activas. Quizá, hoy, solo sean más fuertes.