Domingo, 2 de agosto de 2026
ANÁLISIS

Relaciones entre España y América Latina: el motor empresarial escondido

España se posiciona como el segundo mayor inversor en América Latina, solo detrás de Estados Unidos. En su primer análisis para 'Agenda Pública', Antonio Basagoiti, presidente de la Cámara de Comercio de España en México, analiza cómo las empresas actúan como pilar fundamental de las relaciones entre España y América Latina y explora su enorme potencial.

Antonio Basagoiti Antonio Basagoiti 18 de diciembre de 2024
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El Rey Felipe VI durante el XV Encuentro Empresarial Iberoamericano. | Casa de S.M. el Rey / Europa Press / ContactoPhoto
El Rey Felipe VI durante el XV Encuentro Empresarial Iberoamericano. | Casa de S.M. el Rey / Europa Press / ContactoPhoto
La importancia de la relación entre América Latina y España es evidente. Son de sobra conocidos los lazos históricos y culturales que compartimos. En el siglo XXI, existe otro elemento de unión: la empresa, que considero necesario destacar y potenciar para fortalecer nuestros vínculos.

"En el siglo XXI, existe otro elemento de unión entre América Latina y España: la empresa"
El punto de partida de una reflexión sobre la relación de nuestra nación con las del otro lado del Atlántico es su profundidad en términos de inversión, comercio y, sobre todo, de personas involucradas en los negocios bilaterales.

Normalmente, los datos utilizados para analizar el intercambio económico internacional comienzan con cifras en euros, dólares o pesos. Yo, en cambio, destaco a las personas, los ciudadanos. El INE contabiliza casi un millón trescientos mil españoles censados en Latinoamérica. Del mismo modo, más de un millón setecientos mil nacionales de esa región residen en España. Es importante partir de aquí, porque entre las personas que han emigrado en ambas direcciones existen muchos proyectos de vida gracias a negocios, comercios, empleos en multinacionales o, simplemente, a la búsqueda de sustento.

Se trata de cuestiones relacionadas con lo económico y laboral que responden a las necesidades actuales o a la descendencia de quienes emigraron para prosperar o incluso para poder comer. Tampoco debemos olvidar a las personas que dejaron su entorno por cuestiones políticas. Muchos de ellos han enriquecido y siguen enriqueciendo nuestras sociedades con trabajo, esfuerzo y conocimiento.

Los datos puramente económicos del puente iberoamericano muestran que España es el segundo mayor inversor en la región en términos absolutos, solo detrás de EE. UU. Si juzgáramos al primer inversor en términos relativos, el resultado podría ser distinto. Valorando el grado de esfuerzo y prioridad de las empresas de Norteamérica y España hacia América Latina, podríamos llegar a la conclusión de que somos los primeros.

Quizá no pensemos en esta idea: nuestra economía es dieciséis veces menor (PIB 2023) que la del país de las barras y estrellas. Estamos a 10.000 kilómetros de distancia y separados por un océano. E incluso así, nuestra inversión es considerable.

"España es el segundo mayor inversor en la región en términos absolutos, solo detrás de EE. UU."
Nuestra distancia, geográfica y en términos de PIB, no afecta a nuestra hermandad. Tampoco impide que 1.367 empresas españolas (según DataComex) estén exportando productos a países de este ámbito en 2024, ni que nuestro stock de inversión supere los 153.000 millones de euros.

Esta realidad refleja el compromiso de nuestro capital privado. Una de las principales referencias que Latinoamérica tiene de la España actual —tanto la sociedad, como una buena parte de los líderes de los países latinoamericanos, miran a nuestras empresas y sus accionistas, directivos y colaboradores—. Aunque otros elementos como la cultura, la gastronomía y el deporte juegan también un papel fundamental, destaco a la empresa por su posición permanente y su implicación en la vida diaria de millones de latinoamericanos.

El hecho de que las empresas desempeñen un papel destacado en la proyección de España en el mundo fortalece a nuestro país. Potencia la labor de Exteriores y del cuerpo diplomático, que siempre he visto muy cerca de la iniciativa privada en el exterior, aportando inteligencia y colaborando de manera inestimable en el diálogo con instituciones locales. Presenta a estas sociedades americanas nuestra capacidad tecnológica e industrial. Y, sobre todo, transmite nuestra responsabilidad social, uno de los diferenciadores más importantes de nuestras empresas frente a negocios de otros países.

Los ciudadanos de esa parte de América conocen algunas de nuestras marcas: son sus proveedores de servicios financieros, de comunicación, de moda o de vacaciones en buenos hoteles. Los tomadores de decisiones de esos países saben en quién pueden confiar para la ingeniería y construcción de infraestructuras, la provisión de componentes industriales o la generación de energía limpia y eficiente.

"Las sociedades con las que compartimos lengua valoran cada vez más la implicación de las empresas españolas en la integración social de comunidades, el acceso a la educación y la colaboración ante desastres naturales"
Los latinoamericanos suelen tener como referencia a un padre o un hijo de una empresa española, a emprendedores que emigraron en el siglo pasado. Observan cómo tratan los expatriados de nuestras multinacionales a los colaboradores locales, y esa imagen es la que tienen de la España actual. Estas empresas y estas personas son quienes hoy ayudan a la diplomacia y a fortalecer los lazos.

Las sociedades con las que compartimos lengua valoran cada vez más la implicación de las empresas españolas en la integración social de comunidades, el acceso a la educación y la colaboración ante desastres naturales.

Esta realidad nos exige, como empresas y gestores, ser aún más responsables. Lo que se ve en nuestras compañías o actitudes laborales es la primera impresión de España. La inmensa mayoría de nuestras empresas actúan con los mejores valores posibles. Por ello, una de las líneas de trabajo más destacadas de las Cámaras Españolas de Comercio en América es la actuación responsable, la sostenibilidad y el compromiso.

También contamos con buenos organismos e iniciativas positivas como Conexión España, que facilita puntos de encuentro para quienes trabajan en el extranjero; una Cámara de España que lidera los intereses de las empresas dentro y fuera de nuestras fronteras; o una Fundación Euroamérica, referencia en el fortalecimiento de los lazos que nos unen.

"Las empresas ayudan a mejorar las relaciones mediante sus actuaciones, actitudes e implicación social"
Soy consciente de que esta diplomacia empresarial no es suficiente. No le corresponde abordar ciertos retos políticos que a veces marcan distancia entre nuestras naciones. Sin embargo, las empresas ayudan a mejorar las relaciones mediante sus actuaciones, actitudes e implicación social. Tampoco ignoro que, cuando aumenta la incertidumbre institucional en esa zona, también incrementa la inversión y la residencia de origen latinoamericano en España, donde se tejen nuevas relaciones y proyectos.

Las empresas españolas en América Latina son clave en la relación del siglo XXI. Sobre todo, lo son las personas que las hicieron y las hacen posibles, así como quienes, viniendo de esos países, invierten o trabajan en España. Ellos representan el verdadero vínculo que ha evolucionado, que se sustenta en historia, lengua y cultura, y que ahora se fortalece generando prosperidad y calidad de vida en nuestras sociedades.
Antonio Basagoiti
Antonio Basagoiti
Presidente de la Federación de Cámaras Oficiales de Comercio en América (FEDECA)
Actualmente es directivo en el sector financiero y representante empresarial presidiendo la Cámara Española de Comercio en México y la Federación de Cámaras Españolas en América (FECECA). Anteriormente desempeñó puestos institucionales en el Parlamento Vasco, en el Ayuntamiento de Bilbao y en el Partido Popular.
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