

La región mediterránea, que representa apenas el 7% de la población mundial, concentra a más del 60% de las personas que sufren escasez crónica de agua. Esta crisis hídrica afecta especialmente a los más vulnerables: veintiocho millones de personas aún carecen de acceso a servicios de saneamiento y dieciocho millones no disponen de agua potable.
"La riqueza cultural del Mediterráneo es enorme, ya que conviven 66 lenguas, siete alfabetos y las tres grandes religiones monoteístas"A esta vulnerabilidad ambiental se suma una riqueza cultural sin parangón, ya que en ella conviven 66 lenguas, siete alfabetos y las tres grandes religiones monoteístas. A pesar de su inmenso valor, la región sigue expuesta a tensiones históricas y conflictos sin resolver.
El mar, que durante milenios ha sido vía de intercambio, se encuentra hoy entre los más amenazados del planeta. En sus aguas flotan más de 650.000 toneladas de plástico, lo que constituye un dramático indicador del deterioro ambiental. La región es especialmente vulnerable a la desertificación, la escasez hídrica y la subida del nivel del mar, fenómenos que ponen en peligro la estabilidad económica y social.
El Mediterráneo de 2025 es más inestable políticamente que el de 1995. Los conflictos en Oriente Próximo, la devastación de Siria y Libia, el rápido deterioro del Sahel y las consecuencias de la guerra en Ucrania han alterado el equilibrio regional. La seguridad exige respuestas coordinadas frente al terrorismo, el crimen organizado y la injerencia de actores externos.
La Unión por el Mediterráneo (UpM), creada en 2008, ha mantenido estructuras de cooperación, pero necesita un mayor impulso político y más recursos para desempeñar el papel que se le exige en el contexto actual: el de una organización de gobernanza regional con capacidad de mediación y de emisión de recomendaciones estructurales.
El objetivo de construir una zona de prosperidad compartida —el segundo pilar de la declaración— sigue siendo una asignatura pendiente. El desempleo juvenil en muchos países del sur del Mediterráneo es uno de los más altos del mundo y la falta de oportunidades alimenta la frustración y provoca desplazamientos.
"La inversión en sectores clave, como las energías limpias, la agricultura sostenible o la economía azul, sigue siendo insuficiente"Las pymes, que constituyen la columna vertebral del tejido productivo, necesitan un apoyo real. La inversión en sectores clave, como las energías limpias, la agricultura sostenible o la economía azul, sigue siendo insuficiente. Para avanzar hacia una convergencia real y necesaria entre el norte y el sur, es imprescindible mantener estrategias de cooperación económica a largo plazo.
La migración sigue marcando la agenda mediterránea. El enfoque centrado casi exclusivamente en el control fronterizo ha demostrado sus límites, ya que no se puede concebir la migración como un problema policial. El Mediterráneo es una de las rutas migratorias más mortíferas; un drama que solo puede afrontarse combinando desarrollo, cooperación y establecimiento de vías legales y seguras de movilidad.

El director general de Casa Mediterráneo, Andrés Perelló, compartió sus ideas en el microespacio organizado por 'Agenda Pública'. Foto: Agenda Pública / Tsun Ho
En el ámbito social y cultural se han logrado avances con programas como Erasmus+, que permiten un intercambio sin precedentes entre jóvenes. Sin embargo, es necesario dar un paso más. El Mediterráneo necesita un programa mucho más ambicioso: una especie de Erasmus Mediterráneo, que facilite la movilidad académica masiva, el intercambio de conocimientos, las dobles titulaciones y la colaboración entre universidades. Instituciones como Casa Mediterráneo son fundamentales para mantener este diálogo, combatir los prejuicios y fortalecer los lazos humanos que sustentan cualquier proyecto político duradero.
La creación de una Comisaría del Mediterráneo en la Comisión Europea es un gesto político importante que no debe empezar desde cero. Esta nueva estructura debe basarse en los más de treinta años de cooperación regional y apoyarse en las instituciones y redes existentes, especialmente la UpM. La sede de la UpM en Barcelona simboliza la continuidad de aquel impulso y merece asumir un mayor protagonismo en la ejecución de proyectos y la promoción de reformas.
Esta Comisaría debería aportar la coherencia estratégica que durante años ha faltado y articular políticas energéticas, climáticas, de seguridad, de movilidad y de desarrollo con una perspectiva específicamente mediterránea. Su capacidad para anticipar crisis, coordinar a los diferentes actores implicados y cnconsolidar una visión a largo plazo resultará crucial para que la UE pueda actuar con eficacia y ambición en el futuro inmediato.
"La atención de la UE hacia el Mediterráneo quedó desplazada por la prioridad concedida a los países del este de Europa"Durante este tiempo, la atención de la UE hacia su vecindario mediterráneo quedó desplazada por la prioridad concedida a los países del este de Europa. Esto supuso una pérdida de casi dos décadas que, solo en los últimos diez años, se explica por la necesidad de prestar atención a la defensa y la seguridad frente a Rusia.

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