Martes, 28 de julio de 2026
CONTRACÓNICA

Treinta años del Proceso de Barcelona: el Mediterráneo que Europa olvidó

El director general de Casa Mediterráneo, Andrés Perelló, reivindica la vigencia de la Declaración de Barcelona de 1995 por la "profunda interdependencia entre Europa y su vecindario del sur". Tras participar en una reciente sesión sobre el Mediterráneo organizada por 'Agenda Pública', incide en que "la crisis climática, la seguridad energética, la migración y la estabilidad política" requieren "mayor cooperación, liderazgo y ambición".

Andrés Perelló Andrés Perelló 26 de noviembre de 2025
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Inauguración oficial de la Conferencia EuroMediterránea en Barcelona (1995). | EFE / Lluís Gené
Inauguración oficial de la Conferencia EuroMediterránea en Barcelona (1995). | EFE / Lluís Gené
Este mes de noviembre de 2025 se cumplen treinta años de la Declaración de Barcelona, un hito audaz que marcó el inicio de la cooperación entre Europa y los países de la cuenca mediterránea. En aquel encuentro de 1995 se reunieron quince países de la Unión Europea y doce socios del sur y este del Mediterráneo con una visión clara: construir un espacio compartido de paz, estabilidad, prosperidad y entendimiento entre sociedades profundamente diversas, pero unidas por una historia común.

Treinta años después, y sin apenas haberse implementado, la Declaración de Barcelona sigue siendo el marco más completo para afrontar los desafíos de una región tan rica como frágil.

Un Mediterráneo diverso y frágil

La región mediterránea, que representa apenas el 7% de la población mundial, concentra a más del 60% de las personas que sufren escasez crónica de agua. Esta crisis hídrica afecta especialmente a los más vulnerables: veintiocho millones de personas aún carecen de acceso a servicios de saneamiento y dieciocho millones no disponen de agua potable.

"La riqueza cultural del Mediterráneo es enorme, ya que conviven 66 lenguas, siete alfabetos y las tres grandes religiones monoteístas"
A esta vulnerabilidad ambiental se suma una riqueza cultural sin parangón, ya que en ella conviven 66 lenguas, siete alfabetos y las tres grandes religiones monoteístas. A pesar de su inmenso valor, la región sigue expuesta a tensiones históricas y conflictos sin resolver.

Un mar en riesgo: clima, contaminación y recursos

El mar, que durante milenios ha sido vía de intercambio, se encuentra hoy entre los más amenazados del planeta. En sus aguas flotan más de 650.000 toneladas de plástico, lo que constituye un dramático indicador del deterioro ambiental. La región es especialmente vulnerable a la desertificación, la escasez hídrica y la subida del nivel del mar, fenómenos que ponen en peligro la estabilidad económica y social.


Aun así, el Mediterráneo tiene sectores vitales: la pesca, que garantiza el sustento de miles de familias; las reservas de hidrocarburos, cruciales para varios países, y un turismo que atrae a cientos de millones de visitantes. La gestión sostenible de estos recursos es imprescindible para evitar un deterioro que puede llegar a ser irreversible.

Retos geopolíticos que reclaman más cooperación

El Mediterráneo de 2025 es más inestable políticamente que el de 1995. Los conflictos en Oriente Próximo, la devastación de Siria y Libia, el rápido deterioro del Sahel y las consecuencias de la guerra en Ucrania han alterado el equilibrio regional. La seguridad exige respuestas coordinadas frente al terrorismo, el crimen organizado y la injerencia de actores externos.

La Unión por el Mediterráneo (UpM), creada en 2008, ha mantenido estructuras de cooperación, pero necesita un mayor impulso político y más recursos para desempeñar el
papel que se le exige en el contexto actual: el de una organización de gobernanza regional con capacidad de mediación y de emisión de recomendaciones estructurales.

La persistente brecha económica

El objetivo de construir una zona de prosperidad compartida —el segundo pilar de la declaración— sigue siendo una asignatura pendiente. El desempleo juvenil en muchos países del sur del Mediterráneo es uno de los más altos del mundo y la falta de oportunidades alimenta la frustración y provoca desplazamientos.

"La inversión en sectores clave, como las energías limpias, la agricultura sostenible o la economía azul, sigue siendo insuficiente"
Las pymes, que constituyen la columna vertebral del tejido productivo, necesitan un apoyo real. La inversión en sectores clave, como las energías limpias, la agricultura sostenible o la economía azul, sigue siendo insuficiente. Para avanzar hacia una convergencia real y necesaria entre el norte y el sur, es imprescindible mantener estrategias de cooperación económica a largo plazo.

Migración y movilidad: un desafío humanitario y estructural

La migración sigue marcando la agenda mediterránea. El enfoque centrado casi exclusivamente en el control fronterizo ha demostrado sus límites, ya que no se puede concebir la migración como un problema policial. El Mediterráneo es una de las rutas migratorias más mortíferas; un drama que solo puede afrontarse combinando desarrollo, cooperación y establecimiento de vías legales y seguras de movilidad.

El director general de Casa Mediterráneo, Andrés Perelló, compartió sus ideas en el microespacio organizado por 'Agenda Pública'. Foto: Agenda Pública / Tsun Ho

El valor del diálogo y la educación

En el ámbito social y cultural se han logrado avances con programas como Erasmus+, que permiten un intercambio sin precedentes entre jóvenes. Sin embargo, es necesario dar un paso más. El Mediterráneo necesita un programa mucho más ambicioso: una especie de Erasmus Mediterráneo, que facilite la movilidad académica masiva, el intercambio de conocimientos, las dobles titulaciones y la colaboración entre universidades. Instituciones como Casa Mediterráneo son fundamentales para mantener este diálogo, combatir los prejuicios y fortalecer los lazos humanos que sustentan cualquier proyecto político duradero.

Una oportunidad histórica: la nueva Comisaría del Mediterráneo

La creación de una Comisaría del Mediterráneo en la Comisión Europea es un gesto político importante que no debe empezar desde cero. Esta nueva estructura debe basarse en los más de treinta años de cooperación regional y apoyarse en las instituciones y redes existentes, especialmente la UpM. La sede de la UpM en Barcelona simboliza la continuidad de aquel impulso y merece asumir un mayor protagonismo en la ejecución de proyectos y la promoción de reformas.

Esta Comisaría debería aportar la coherencia estratégica que durante años ha faltado y articular políticas energéticas, climáticas, de seguridad, de movilidad y de desarrollo con una perspectiva específicamente mediterránea. Su capacidad para anticipar crisis, coordinar a los diferentes actores implicados y cnconsolidar una visión a largo plazo resultará crucial para que la UE pueda actuar con eficacia y ambición en el futuro inmediato.

Es necesario revitalizar el impulso de Barcelona

El Proceso de Barcelona fue una apuesta visionaria. Treinta años después, no solo sigue siendo relevante, sino que su importancia se ha intensificado ante los desafíos que demuestran la profunda interdependencia entre Europa y su vecindario del sur. La crisis climática, la seguridad energética, la migración y la estabilidad política exigen una mayor cooperación, liderazgo y ambición.

"La atención de la UE hacia el Mediterráneo quedó desplazada por la prioridad concedida a los países del este de Europa"
Durante este tiempo, la atención de la UE hacia su vecindario mediterráneo quedó desplazada por la prioridad concedida a los países del este de Europa. Esto supuso una pérdida de casi dos décadas que, solo en los últimos diez años, se explica por la necesidad de prestar atención a la defensa y la seguridad frente a Rusia.


En este contexto, Casa Mediterráneo seguirá trabajando para impulsar el diálogo, la colaboración y la diplomacia pública, convencida de que solo reforzando los vínculos humanos y políticos será posible construir un Mediterráneo más estable y próspero. Revitalizar el espíritu de Barcelona es una responsabilidad compartida hoy más que nunca.
Andrés Perelló
Andrés Perelló
Director general de Casa Mediterráneo
Licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia. Fue senador y eurodiputado, además de embajador delegado permanente de España ante la UNESCO entre 2018 y 2021. En la actualidad es el director general en el consorcio de diplomacia pública Casa Mediterráneo.
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