Martes, 28 de julio de 2026
LA LUCHA CONTRA LA DESIGUALDAD

¿Qué causa desigualdad: la innovación o la financierización?

En este artículo de 'Project Syndicate' que 'Agenda Pública' comparte en España en exclusiva, el investigador coreano Keun Lee analiza si, como sostiene parte de la literatura económica, la innovación tecnológica y la financierización influyen en el aumento de la desigualdad.

Keun Lee Keun Lee 6 de octubre de 2025
Añadir AgendaPública en Google
La financierización es las empresas no financieras dependen cada vez más de actividades financieras como fuente de ingresos y solos busquen maximizar beneficios. | Unsplash / Jakub Żerdzicki
La financierización es las empresas no financieras dependen cada vez más de actividades financieras como fuente de ingresos y solos busquen maximizar beneficios. | Unsplash / Jakub Żerdzicki
Hace ya más de un decenio, los premios Nobel Daron Acemoglu y James A. Robinson, junto con Thierry Verdier, contrastaron el capitalismo "despiadado" estadounidense con la versión "amable" de Europa occidental. Sostuvieron que las cualidades que hacen al primero más propicio a la innovación también llevan a mayores niveles de desigualdad, mientras que las estructuras de recompensa del segundo tienden a generar menos crecimiento y más bienestar. Hoy hay un enorme aumento de la desigualdad, sobre todo en Estados Unidos. ¿Existe riesgo de que las políticas de impulso a la innovación agraven la situación?

Muchos autores en la literatura económica sostienen que la innovación tecnológica es uno de los principales motores de la desigualdad. Pero hay otra corriente de pensamiento importante que atribuye el aumento de la desigualdad más bien a la financierización, término que engloba la participación creciente del sector financiero en la economía, el hecho de que las empresas no financieras dependen cada vez más de actividades financieras como fuente de ingresos y una gobernanza empresarial centrada en maximizar los dividendos para los accionistas, en vez de invertir en el crecimiento futuro.

Hace poco, en un trabajo conjunto con Juneyoung Lee, hicimos un intento de esclarecer cuál de los dos factores es más importante como motor de desigualdad, para lo cual agrupamos a los países según sus niveles de innovación y financierización. Encontramos los niveles más altos de desigualdad en el grupo de baja innovación y alta financierización, que incluye una serie de economías desarrolladas y emergentes como Brasil, España y Turquía. También hallamos una desigualdad relativamente alta en el grupo de países con niveles sustanciales de innovación y financierización, entre ellos la mayoría de las economías capitalistas del mundo anglófono, junto con Japón y Corea del Sur.

Por el contrario, el grupo de alta innovación y baja financierización —que incluye muchas de las economías avanzadas de Europa, entre ellas Alemania, Austria, Dinamarca, Francia, Italia y Noruega— mostró los niveles de desigualdad más bajos. El grupo con baja innovación y baja financierización —que incluye la mayoría de las economías emergentes, como la India, Rusia y algunos países de Europa del este— tiene niveles de desigualdad intermedios.

"No hallamos un vínculo entre innovación y desigualdad de ingresos. Esto contradice la tesis del economista francés Philippe Aghion
En definitiva, no hallamos un vínculo entre innovación y desigualdad de ingresos. Esto contradice la tesis del economista francés Philippe Aghion, que sostiene que la innovación —medida por la cantidad de patentes, ponderadas por calidad— tiende a profundizar la desigualdad, porque los beneficios generados por las ganancias de productividad asociadas se convierten en rentas monopólicas para los innovadores. Pero la metodología de Aghion no tiene en cuenta otros efectos de la innovación —por ejemplo, el aumento de la inversión en capital físico— que pueden mitigar los efectos distributivos negativos al crear oportunidades de empleo y aumentar los ingresos de los trabajadores que usan los nuevos sistemas o equipos.

Estos beneficios se notan sobre todo en el caso de la "innovación de productos" —la introducción de bienes nuevos o mejorados—, ya que la ola de demanda adicional que genera estimula un aumento de la inversión. En cuanto a la "innovación de procesos" —la introducción de nuevos métodos de producción—, es común que en lo inmediato provoque ahorro de mano de obra, pero, incluso en este caso, suele ocurrir que a largo plazo el efecto sobre la desigualdad se compense por el ahorro de costos.

Incluyendo estos factores en la medida de innovación que usa Aghion, el resultado es que la innovación no afecta los niveles generales de desigualdad ni la participación en el ingreso del 1% al 5% superior de la escala. Además, las rentas monopólicas asociadas a la innovación tienden a ser efímeras, ya que tarde o temprano otras empresas adoptan la nueva tecnología.

Lo que nos trae de nuevo a la financierización, que muestra correlación directa con la desigualdad; en concreto, con el vaciamiento de la clase media. Conforme aumenta el cociente entre la capitalización bursátil —o el total de transacciones bursátiles— y el PIB, se da una redistribución de ingresos desde la clase media hacia los sectores más altos —los ingresos del 50% inferior no resultan necesariamente afectados—.

Este efecto se vio en Estados Unidos después de la crisis financiera global de 2008, cuando un uso inédito de políticas de flexibilización monetaria impulsó una subida bursátil que generó la ilusión de una recuperación firme, no acompañada por el empleo ni por la economía real. También en Japón, en el tercer trimestre de 2023 las cotizaciones bursátiles alcanzaron máximos históricos como resultado de la flexibilización monetaria y de la recompra de acciones, a pesar del crecimiento negativo registrado en los dos trimestres anteriores.

"Los gobiernos preocupados por la desigualdad no deben tenerle miedo a la innovación tecnológica ni al desarrollo financiero, que a largo plazo generarán crecimiento y empleo"
Hay que señalar que financierización —influencia de las actividades financieras en las empresas no financieras— no es lo mismo que desarrollo financiero —profundidad, accesibilidad y capacidades de las instituciones financieras—. El desarrollo financiero —medido como el cociente entre el crédito privado o los pasivos líquidos y el PIB— no parece tener un efecto significativo sobre la participación en el ingreso de los sectores más altos.

El mensaje es claro. Los gobiernos preocupados por la desigualdad no deben tenerle miedo a la innovación tecnológica ni al desarrollo financiero, que a largo plazo generarán crecimiento y empleo. Pero deben analizar formas de mitigar las consecuencias distributivas de la financierización, como, por ejemplo, aumentar los impuestos a los ingresos financieros de los hogares más ricos. De lo contrario, la decadencia de la clase media continuará.

© Project Syndicate, 2025. Traducción de Esteban Flamini.
En colaboración con la Fundación "la Caixa"
Keun Lee
Keun Lee
Profesor de Economía en la Universidad Nacional de Seúl
Exvicepresidente del Consejo Nacional de Asesores Económicos de la presidencia de Corea del Sur, es profesor de Economía en la Universidad Nacional de Seúl. Es autor de 'Innovation-Development Detours for Latecomers: Managing Global-Local Interfaces in the De-Globalization Era' (Cambridge University Press, 2024).
Participación