Martes, 4 de agosto de 2026
LA LUCHA CONTRA LA DESIGUALDAD

El sesgo generacional del modelo social español

El doctor en Economía Política Luis Guirola valora que la democracia española ha asegurado "niveles de prosperidad inesperados", pero también lamenta que "nuestro modelo social ha deparado suertes muy desiguales a distintas generaciones". Apuntando a la renta, la riqueza y la vivienda en propiedad, analiza cómo los jóvenes han sido los "perdedores" y sostiene que el reto de España es "modernizarse para garantizar la equidad".

 Luis Guirola Luis Guirola 19 de septiembre de 2025
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Siguiendo los datos del autor, las desigualdades se agrandan entre las distintas generaciones. | Unsplash / @mutecevviil
Siguiendo los datos del autor, las desigualdades se agrandan entre las distintas generaciones. | Unsplash / @mutecevviil
La historia reciente de España es una de éxito desde varias ópticas. Durante el siglo XX, uno de los países más económica y políticamente atrasados de Europa occidental logró salir de las trampas gemelas que eran la autarquía económica y la dictadura, asegurando niveles de prosperidad inesperados. Sin embargo, los frutos de este éxito no se han repartido entre todos por igual. En un trabajo de próxima publicación, en el que con Pablo Beramendi documentamos las luces y sombras de este proceso, señalamos cómo unos de los grandes perdedores del modelo social que hemos forjado en estas décadas han sido las generaciones más jóvenes.

Las edades de la pobreza

Comparando la evolución tasa de pobreza infantil y de los jubilados es palpable cómo nuestro modelo social ha deparado suertes muy desiguales a distintas generaciones. 
 

En el gráfico vemos esta evolución para distintos países europeos. En el tercer panel vemos que la situación de España refleja dos periodos claramente diferenciados: antes de 2008 —señalado por la línea vertical— la tasa de pobreza de los hogares con hijos menores de dieciséis años (línea roja) era inferior a la de los jubilados (línea azul). Sin embargo, con la crisis de 2008, la tasa de pobreza de los hogares jóvenes supera con fuerza a la de los jubilados y este patrón permanece hasta nuestros días, y esta pobreza naturalmente repercute en sus hijos.

Mercados de trabajo y la suerte de nacer en la década equivocada

La inversión de la brecha de pobreza entre jóvenes y mayores sugiere que las generaciones más recientes han vivido una peor situación que sus mayores a lo largo de sus vidas. Para evaluar esto podemos comparar la renta de distintas generaciones. Como muestra el gráfico a continuación, a la edad de 36 años, la generación nacida entre 1956 y 1965 tenía una renta anual mediana un 16% (6.000 euros) mayor que las generaciones nacidas después del 76, y esa diferencia permanece al menos hasta los 45 años.



Este patrón refleja una de las claves del modelo social español: su estrecha dependencia del crecimiento económico para
generar igualdad. El crecimiento económico y el cambio en el desempleo explica el cambio en la desigualdad en España desde en las últimas décadas más que cualquier política social. La precariedad laboral se concentra entre los jóvenes e implicó que la crisis de 2008 se cebó en las generaciones que estaban en estadios más tempranos de su ciclo vital, y sus efectos se han prolongado a lo largo del tiempo.

Sin riqueza ni vivienda

Aunque una brecha de renta de unos 4.000 euros brutos anuales puede parecer pequeña, su acumulación a lo largo de los años puede traducirse en grandes diferencias en el patrimonio a medio plazo. 




El gráfico anterior muestra que a la edad de 36 años los hogares de la generación del 56-65 habían acumulado aproximadamente el doble de patrimonio que los nacidos del 75 en adelante, y esta brecha aumenta conforme se vuelven mayores.
 

"En España, la propiedad de una vivienda es percibida como el principal vehículo de ahorro y en 2022 representaba casi el 90% de la riqueza de los hogares"
Las diferencias de riqueza reflejan, en primer lugar, las muy distintas trayectorias laborales de estas generaciones, como indicábamos. Pero también el cambio en el valor de sus patrimonios, y aquí entra en juego otra variable central del modelo social español:
el mercado de la vivienda. El modelo social español ha privilegiado históricamente la vivienda en propiedad como principal vehículo de ahorro y, en 2022, la Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España estimaba que la propiedad inmobiliaria representaba un 88% de la riqueza de los hogares.



Sin embargo, como vemos en el gráfico, el acceso a la propiedad ha sido muy distinto para las distintas generaciones: entre los nacidos alrededor de 1960, la tasa de vivienda en propiedad rondaba el 80%, pero esta se desploma para los nacidos alrededor de 1980 y aún más para los de 1990.


La crisis de la vivienda es tal vez uno de los principales desafíos a los que se enfrenta el modelo social Español. Sus causas —el aumento de la población en las grandes ciudades, la reducción del tamaño de los hogares y la paralización de la construcción y el endurecimiento del crédito después de 2008, entre otras— son variadas (el trabajo reciente de Jorge Galindo, Tres millones de viviendas, aborda este problema en profundidad).

Comparando generaciones, es visible que la del baby boom accedió a un mercado de la vivienda mucho más generoso, con mayor facilidad de acceder al crédito, y la revalorización de la propiedad inmobiliaria le permitió acumular patrimonio a lo largo de sus vidas. En cambio, las generaciones más jóvenes parecen atrapadas en un bucle entre salarios estancados, aumento del precio de la vivienda e imposibilidad de acceder a su propiedad.

El reto de la modernización del Estado de bienestar

Los datos que hemos presentado esbozan una paradoja: el modelo de bienestar español ha dado resultados muy distintos para distintas generaciones. Las generaciones de los años 50 y 60 se beneficiaron de la integración económica europea, logrando una mejora sostenida de su situación financiera. Pudieron acceder a empleos estables en nuevos sectores económicos y comprar viviendas a precios bajos y con créditos accesibles. La crisis de 2008 les afectó menos, ya que muchos ya habían saldado sus hipotecas.

"Las generaciones de los años 50 y 60 se beneficiaron de la integración económica europea, logrando una mejora sostenida de su situación financiera"
En contraste, las generaciones de los 70 y 80 se enfrentaron a un escenario más adverso. Estaban comenzando sus carreras cuando la crisis estalló, haciéndolos financieramente vulnerables. A menudo compraron sus viviendas en el pico de la burbuja inmobiliaria, asumiendo grandes deudas. Tras la crisis, se enfrentaron a precios de vivienda más altos y a un acceso al crédito más restringido, lo que dificultó su progreso económico.


Que un mismo Estado de bienestar haya tenido resultados tan dispares para diferentes cohortes esboza el que tal vez sea su principal reto: intentar modernizarse para garantizar la equidad entre generaciones.
En colaboración con la Fundación "la Caixa"
 Luis Guirola
Luis Guirola
Profesor de Econometría en la Universidad de Barcelona
Se doctoró en la Universidad de Duke (2021) y es profesor de Econometría en la Universidad de Barcelona. Su investigación se centra en el estudio de la desigualdad, el mercado de trabajo, los cambios demográficos y la polarización política.
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