Martes, 28 de julio de 2026
INMIGRACIÓN

Nacionalidad sobre bienestar económico: Meloni levanta su muro

Los cinco referendos sobre trabajo y ciudadanía en Italia han fracasado estrepitosamente por la baja participación, una victoria táctica para el Gobierno de Giorgia Meloni. Bruno Simili, exsubdirector de la revista 'il Mulino', analiza cómo la estrategia de abstención de la derecha ha debilitado a la oposición, y qué revelan los datos sobre el rechazo a la inmigración y los retos demográficos del país.

Bruno Simili Bruno Simili 11 de junio de 2025
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Recuento de votos del Referéndum Abrogativo Popular sobre cinco referendos en Italia. | Maurizio Maule / Zuma Press / ContactoPhoto
Recuento de votos del Referéndum Abrogativo Popular sobre cinco referendos en Italia. | Maurizio Maule / Zuma Press / ContactoPhoto
La Constitución italiana contempla el referéndum abrogativoque tiene como propósito la derogación de una ley—; a diferencia del propositivo que existe, por ejemplo, en Suiza, que exige la recogida de al menos 500.000 firmas por parte de los promotores y el visto bueno del Tribunal Constitucional. Para que el resultado sea válido, debe participar al menos la mitad más uno de los electores con derecho a voto.

El domingo 8 y el lunes 9 de junio, los italianos fueron llamados a las urnas para pronunciarse sobre cinco cuestiones. Las cuatro primeras versaban sobre el trabajo, en particular sobre las garantías para los trabajadores más desprotegidos. La quinta proponía reducir de diez a cinco años el periodo de residencia ininterrumpida necesario para solicitar la ciudadanía italiana, manteniendo en todo caso requisitos indispensables como la capacidad de renta y el conocimiento certificado de la lengua.

Los cuatro referendos laborales fueron promovidos por el principal sindicato italiano, la CGIL, el más izquierdista de los tres grandes sindicatos. El quinto, por un partido minoritario muy activo en la defensa de los derechos, +Europa. Todos los referendos contaron con el apoyo de las principales fuerzas de la oposición al actual Gobierno de derechas: el Partido Democrático, la Alianza Verdes e Izquierda y el Movimiento 5 Estrellas (el partido fundado por Beppe Grillo que, tras el alejamiento de este, está ahora en manos del ex primer ministro Giuseppe Conte, quien, en realidad, apoyó el referéndum sobre la ciudadanía con poco entusiasmo).

"La táctica —irrespetuosa con el voto democrático y con quienes lucharon hace ochenta años por legárnoslo— fue la utilizada una vez más para invalidar el referéndum"
Todo el frente de la oposición parlamentaria a Meloni (con la salvedad de dos partidos minoritarios, muy alejados de las batallas tradicionales de la izquierda) planteó la campaña del referéndum más allá del fondo de las cinco cuestiones, apostando por un buen resultado que, en sus intenciones, debía poner en aprietos a Giorgia Meloni y a su Ejecutivo. Sin embargo, el resultado fue muy distinto: un fracaso rotundo que, si cabe, ha reforzado la posición de Meloni y los suyos, debilitada en las últimas semanas por algunos pasos en falso en política interior y por la falta de un posicionamiento claro del Gobierno italiano ante la tragedia de Gaza y las responsabilidades del Gobierno israelí. La participación fue de solo el 30,6%, un resultado muy alejado no solo del quórum del 50% sino también del 40% que, de manera informal, los promotores consideraban el umbral mínimo para un éxito simbólico.

Meloni "ganó". Pocos minutos después de oficializarse los primeros datos, los canales sociales de su partido, Fratelli d'Italia, proclamaban: "¡Habéis perdido!". En esta ocasión, como en otras de la historia republicana (de Craxi a Renzi), la jefa del Gobierno en el cargo llamó a la abstención. Todas las fuerzas gubernamentales (con la pequeña e insignificante excepción de "Noi Moderati") invitaron por todos los medios a "irse a la playa"; en definitiva, a no votar. Esta táctica —irrespetuosa con el voto democrático y con quienes lucharon hace ochenta años por legárnoslo— fue la utilizada una vez más para invalidar el referéndum.

En el frente interno, la oposición sufre una clara derrota, al igual que el sindicato promotor, como reconoció su secretario, Maurizio Landini. En particular, emerge una vez más la profunda división en el seno del Partido Democrático, el principal partido de la oposición, que aspira a liderar una futura alternativa de Gobierno. La derrota ha sido una ocasión inmejorable para que algunos de sus dirigentes ataquen a la secretaria general, Elly Schlein, a quien consideran una enemiga; a veces, incluso más que a su adversaria natural, Giorgia Meloni. De hecho, varios representantes del ala más centrista (o liberal, según se mire) elegidos al Parlamento Europeo no han desaprovechado la ocasión para celebrar el fracaso de Schlein, acusándola de llevar al partido al desastre. Gracias, en parte, a ellos, quienes hoy gobiernan y les apoyan, pueden dormir tranquilos por un tiempo.

Más allá de la falta de quorum, los datos de las urnas proporcionan información relevante. En primer lugar, además de los porcentajes, no hay que despreciar los valores absolutos: más de catorce millones de electores acudieron a votar. Tengamos en cuenta que en las elecciones generales de septiembre de 2022 votaron unos 24 millones de personas, de las cuales 12,3 millones lo hicieron por los partidos de la actual mayoría gubernamental. En segundo lugar, no todas las cuestiones obtuvieron los mismos resultados en el reparto de síes y noes.

En particular, la quinta pregunta, sobre la ciudadanía, registró un porcentaje sorprendentemente alto de votos negativos (cerca del 35%), cifra muy superior a la de las preguntas sobre el trabajo (12%-13%). Este dato es fruto, evidentemente, de la incesante campaña que la derecha (y en el pasado, no lo olvidemos, el propio Movimiento 5 Estrellas) lleva años dirigiendo contra los extranjeros, y que se intensificó en la campaña electoral de 2022 que le dio la victoria.

"Un panorama que anuncia un futuro poco halagüeño para una sociedad que, poco a poco, atiende a los cantos de sirena del cierre de fronteras, premiando en las urnas a sus promotores, que tanto éxito cosechan en otros lugares"
Entonces, ¿tienen los italianos "miedo" a los extranjeros? Por desgracia, y gracias a un considerable poder mediático, la amalgama de situaciones muy diversas ha provocado un rechazo indiscriminado hacia quien no ha nacido en Italia o simplemente tiene otro color de piel. Parece increíble que esto ocurra en 2025 en un país como Italia, pero así es. La "lucha sin cuartel" contra la inmigración (presentada, eso sí, como una lucha contra la inmigración ilegal) tiene como fruto envenenado el no reconocimiento de los derechos de personas, a menudo niños y jóvenes, que viven en Italia desde hace años, van a la escuela italiana, hablan no solo el idioma sino a menudo los dialectos locales y comparten la misma afición por el fútbol.

Pero hay más, porque todo esto tiene consecuencias cada vez más evidentes en los datos demográficos actuales y futuros de Italia. La población italiana está muy envejecida: la franja de cero a trece años representa solo el 13% del total. La pirámide demográfica se estrecha en la base (las generaciones más jóvenes, que deberían sostener el futuro del país) y se ensancha progresivamente en la parte media y alta (los mayores de sesenta y cinco años).

Esto, obviamente, tiene graves consecuencias para el equilibrio de la sociedad italiana, empezando por el sistema productivo y el de pensiones. Si a esto se añade el creciente número de jóvenes que deciden abandonar Italia para trasladarse al extranjero, también a España, el cuadro es completo. Un panorama que anuncia un futuro poco halagüeño para una sociedad que, poco a poco, atiende a los cantos de sirena del cierre de fronteras, premiando en las urnas a sus promotores, que tanto éxito cosechan en otros lugares.
Bruno Simili
Bruno Simili
Anteriormente director adjunto de la revista 'il Mulino'
Participación