Lunes, 17 de agosto de 2026
AGENDA PÚBLICA UE

El debate de la derecha europea: ¿Orbán o Meloni?

Viktor Orbán y Giorgia Meloni representan dos formas distintas de liderazgo en la derecha europea, marcadas por sus trayectorias políticas, la historia de sus países y su relación con las instituciones de la UE. Antonio López-Istúriz White, eurodiputado del Partido Popular, estrena la sección Agenda Pública UE con su análisis desde Bruselas.

Antonio López-Istúriz White Antonio López-Istúriz White 25 de febrero de 2025
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Los dos líderes se encuentran durante una visita del húngaro a Roma el pasado verano. | Roberto Monaldo / Zuma Press / ContactoPhoto
Los dos líderes se encuentran durante una visita del húngaro a Roma el pasado verano. | Roberto Monaldo / Zuma Press / ContactoPhoto
Desde el comienzo, debemos distinguir las realidades políticas de Hungría e Italia. La primera viene de un pasado sometido al sistema soviético, pero con una gran tradición de lucha por su independencia, tanto en tiempos del Imperio austrohúngaro como bajo el yugo de Moscú. Las peculiaridades del idioma húngaro, de su cultura y de su historia los convierten en un pueblo del este de Europa de carácter rebelde e inconformista.

La realidad política italiana está condicionada por un pasado que va, ni más ni menos, desde la puesta en práctica del primer experimento fascista antes de la Segunda Guerra Mundial hasta un sistema gris, dominado durante décadas por la democracia cristiana. Un sistema aún más gris, si cabe, mantenido como freno a un posible avance del comunismo, hasta el estallido del escándalo de Tangentópolis, que hizo desaparecer en los noventa a los dos partidos que, desde la caída de Mussolini, se habían repartido el poder: el socialista y la propia democracia cristiana.

Partiendo de esta base, nos encontramos con dos líderes europeos que surgen también de realidades diferentes. Viktor Orbán se estrena en 1989 como joven líder con un discurso histórico contra el comunismo y, ya desde los inicios democráticos, milita en partidos de carácter liberal. Elegido primer ministro por primera vez en 2010, su Gobierno fue un clásico centroderecha europeo, pero eso sí, torpedeado por la Comisión Europea cada dos días, que exigía más reformas económicas.

Aquí conviene reseñar que la Comisión Europea tiene una histórica y comprobada manía de forzar a gobiernos de centroderecha a realizar reformas para luego, sea casualidad o no, hacer caer ese mismo ánimo cuando se trata de un Gobierno de izquierdas. Sin ánimo de ideologizar el asunto, parece que la Comisión tiene muy claro qué gobiernos pueden gastar y cuáles deben ahorrar cuando emite sus opiniones al respecto.

"Parece que la Comisión tiene muy claro qué gobiernos pueden gastar y cuáles deben ahorrar cuando emite sus opiniones al respecto"
Otros gobernantes del Partido Popular Europeo, habiendo pasado por este doble rasero, no hicieron mayor historia de esta peculiar tradición, pero no Viktor. Yo viví la transformación de un líder del PPE, vicepresidente del mismo, en algo que dentro de la familia política denominamos, al principio con simpatía, como l’enfant terrible. Surgió el azote de las instituciones europeas y el posterior líder del euroescepticismo, predicando la vuelta a los orígenes de la UE, la devolución de poderes a los Estados miembros y convirtiéndose en el modelo a seguir de posteriores líderes de extrema derecha europeos.


Giorgia Meloni es producto de la transformación de la extrema derecha italiana durante los noventa en una derecha más aceptable a nivel europeo, gracias a la fina inteligencia estratégica de Gianfranco Fini y la colaboración de Silvio Berlusconi, que intentaba atraer a estos votantes al centroderecha en diversas coaliciones lideradas por Forza Italia. De hecho, Meloni fue ministra en uno de los gobiernos de Berlusconi.

Pero tuvo la visión y el coraje de, posteriormente, de montar su propio partido, Fratelli d’Italia. Inicialmente, recogió la escasa cosecha electoral de la anterior Alleanza Nazionale de Fini, siendo la única que no apoyó al Gobierno técnico de Mario Draghi y convirtiéndose, tras la caída en resultados electorales de Forza Italia, en el referente de cualquier votante del espectro de derechas del país.

Es muy complicado para una mentalidad española entender los vaivenes de la política italiana, pero basta con asumir un principio: ellos no son ni rojos ni azules, ni del Real Madrid ni del FC Barcelona; nunca se dejarán encasillar en posiciones extremas ni acudirán a una guerra civil para dirimir sus diferencias ideológicas. Y si asumen extremos ideológicos, lo harán temporalmente y buscando algún beneficio táctico que el momento exija.

Por lo tanto, y bajo este prisma, es fácil entender los cambios operados en la derecha italiana, que no fueron pronosticados por la prensa europea y española. Al principio, los medios atacaron el fenómeno Meloni, para luego, con el tiempo, descubrir a la nueva líder de la derecha europea, con una influencia a nivel internacional no vista desde Angela Merkel.

Meloni ha sabido reunir en torno suyo a lo mejor de todas las tendencias y familias de la derecha italiana. Máximo exponente de esta tesis es su colaboración con Antonio Tajani, ministro de Asuntos Exteriores, mano derecha política de Silvio Berlusconi durante años y pieza fundamental de la política europea italiana en las últimas dos décadas, habiendo sido presidente del Parlamento Europeo y vicepresidente de la Comisión Europea.

La estrecha colaboración del dúo Meloni-Tajani es, a mi juicio, el origen del liderazgo que Italia está asumiendo en el Consejo Europeo, eso sí, sin publicidad ni grandes fuegos de artificio, pero con firme decisión y gracias a la ausencia del histórico liderazgo de Francia y Alemania.

"La estrecha colaboración del dúo Meloni-Tajani es, a mi juicio, el origen del liderazgo que Italia está asumiendo en el Consejo Europeo"
Si tuviese que elegir, como el título de este artículo nos demanda, entre ambos liderazgos, encuentro más atractiva, tal vez debido a nuestra afinidad mediterránea, la opción Meloni. Menos ruidosa y ciertamente menos divisiva, respeta el compromiso europeo defendiendo al mismo tiempo sus principios y valores, muchos de los cuales yo comparto. Y los que no comparto, al menos sé que con los italianos los puedo discutir y consensuar.

Sean los medios de comunicación españoles un poco más mediterráneos y entiendan que Meloni no es la vampiresa de la ultraderecha italiana y europea, sino una política italiana muy pragmática, que atrae incluso voto de la izquierda italiana (lo cual no es muy difícil, tal y como anda la izquierda en dicho país) y que tiene cuerda para rato.

La gran reserva que tengo es saber si seguirá la agenda trumpiana de intentar dividir a los socios europeos durante los próximos meses o si será parte del liderazgo europeo que negocie unido frente al huracán que nos acecha desde Washington.

A seguir con interés, pues de todos es sabido en Bruselas que, sin la opinión de la italiana, el Consejo no mueve ficha.

Antonio López-Istúriz White
Antonio López-Istúriz White
Eurodiputado del Partido Popular
Ha desarrollado la mayor parte de su carrera política en Bruselas desde 1997. Fue asesor de José María Aznar (1998-2002) y, desde 2002 hasta 2022, secretario general del Partido Popular Europeo. Es eurodiputado desde 2004 y actualmente preside la Delegación en la Comisión Parlamentaria Mixta UE-México. Además, es vicepresidente del Foro Europeo Conservador y del Intergrupo del Parlamento Europeo sobre los Derechos del Niño. También es secretario ejecutivo de la Internacional Demócrata de Centro (IDC). Ha sido reconocido con diversas distinciones internacionales y es patrono de fundaciones dedicadas a la protección de menores y personas vulnerables.
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