Miércoles, 19 de agosto de 2026
EN PROFUNDIDAD

Las democracias liberales deben reconciliarse con los hombres jóvenes

España, como muchas otras democracias liberales, afronta un desafío creciente: la creciente inclinación de los hombres jóvenes —entre 18 y 24 años— hacia opciones de derecha radical. Esta tendencia plantea un serio reto para la salud democrática del país. En 'Agenda Pública' analizamos las causas y consecuencias de este fenómeno junto a los expertos Javier Carbonell, José María Ramírez y Marc Amorós.

Agenda Pública Agenda Pública 31 de mayo de 2025
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La brecha ideológica de género ha incrementado fuertemente en la última década. | Unsplash / Tim Mossholder
La brecha ideológica de género ha incrementado fuertemente en la última década. | Unsplash / Tim Mossholder
En muchas democracias occidentales se está abriendo una grieta preocupante entre los jóvenes. Mientras las mujeres de la generación Z tienden a adoptar posturas progresistas, un número creciente de hombres de la misma edad se inclina hacia la derecha e incluso la ultraderecha. Esta diferencia ideológica, lejos de ser anecdótica, podría alterar los equilibrios sociales y políticos en los próximos años.

"A partir de 2018 es cuando esta brecha empieza a crecer de una manera significativamente relevante, llegando hasta cerca de los 0,9 puntos de diferencia"
José María Ramírez - Profesor de Sociología en la UNED
Los datos confirman esta tendencia en distintos países. En las elecciones federales alemanas de febrero, un 24% de los hombres entre dieciocho y veinticuatro años votó por la extrema derecha (AfD), mientras que entre las mujeres la opción más respaldada fue la izquierda de Die Linke (34%). En Estados Unidos, casi la mitad de los hombres jóvenes votaron por Donald Trump, frente al 38% de las mujeres. Y en España, en las elecciones europeas de 2023, Vox y SALF sumaron un 34% del voto masculino joven, frente al 9% del PSOE y el 13% del PP. Vox, de hecho, lidera la intención de voto entre los jóvenes españoles de dieciocho a veinticuatro años, con un 24% gracias, sobre todo, al apoyo masculino.

Esta separación se ha profundizado en los últimos años. José María Ramírez, profesor de Sociología en la UNED, ha cuantificado esta diferencia en un cálculo publicado en un reciente estudio. Ramírez explica que "a partir de 2018 es cuando esta brecha empieza a crecer de una manera significativamente relevante, llegando hasta cerca de los cero coma nueve puntos de diferencia". Y añade un dato clave: el cambio coincide con una mayor presencia pública del feminismo.
 
 

Un malestar que no es solo ideológico

¿Qué hay detrás de este giro a la derecha en los hombres jóvenes? En buena parte, una suma de frustraciones económicas y personales. "Esta generación Z se ha socializado políticamente en un momento de poscrisis", precisa Ramírez. Muchos acceden al mercado laboral en condiciones muy precarias: el paro juvenil alcanza el 33,44% entre quienes tienen bachillerato, y el 43,13% entre los que solo terminaron la ESO. La falta de estabilidad económica y las dificultades para independizarse o formar una familia generan inseguridad y descontento. Ese desánimo se extiende también al terreno personal. Desde 2008 ha crecido un 10% la proporción de jóvenes solteros, con los hombres reportando mayores niveles de soledad.

"Al mismo tiempo, las mujeres han mejorado. Obviamente, las mujeres partían de una posición mucho peor, pero la tendencia para ellas es positiva, mientras que para ellos es negativa"
Javier Carbonell - Subdirector del Future Policy Lab
Como explica Javier Carbonell, subdirector del Future Policy Lab, quien acaba de publicar un informe sobre la dimensión económica del problema en el European Policy Center: "Ha habido un declive económico bastante importante en términos de ingresos, riqueza, poder adquisitivo, facilidad de acceso a la vivienda, tasas de empleo. Los hombres jóvenes han perdido en casi todo, porque los jóvenes en general han perdido en casi todo". Y añade un matiz crucial para entender la brecha ideológica: "Al mismo tiempo, las mujeres han mejorado. Obviamente, las mujeres partían de una posición mucho peor, pero la tendencia para ellas es positiva, mientras que para ellos es negativa". De hecho en España, la brecha salarial fue positiva hacia las mujeres —es decir, ellas cobraban más que ellos por el mismo trabajo— en los años 2019, 2020 y 2021 antes de revertise.
 


Esta combinación de factores —deterioro económico general para la juventud, pero avance relativo de las mujeres en comparación con sus pares masculinos— crea una situación particularmente explosiva desde el punto de vista político. Mientras las mujeres jóvenes, a pesar de las dificultades, pueden percibir cierto progreso en términos de derechos, visibilidad y oportunidades (aunque todavía insuficiente), muchos hombres jóvenes experimentan una sensación de declive sin compensaciones.
 

Un discurso que encuentra eco en la ultraderecha

La ultraderecha ha sabido aprovechar ese malestar. "Fabrica mensajes más simples, más fáciles de entender", explica el periodista Marc Amorós. "Identifica enemigos claros: los inmigrantes, las mujeres, las políticas de igualdad". En resumen, ofrece explicaciones sencillas a problemas complejos. Y en muchos casos, consigue que calen.

La conexión entre masculinidad y empleo sigue siendo muy fuerte. "La masculinidad sigue muy ligada al trabajo", explica Carbonell. "Los hombres han perdido eso y no lo han compensado con un desarrollo emocional". La menor presencia masculina en los estudios universitarios (36,1% frente al 58% en mujeres de entre veinticinco y treinta y cuatro años) también alimenta esta crisis de identidad.
 

Frente a este vacío, los discursos antifeministas encuentran terreno fértil, sobre todo en redes sociales. Amorós señala: "Ellos crean una cosa muy abierta, muy genérica y cualquier cosa que les lleva a la contraria los tildan rápidamente de 'feminazi' y entonces buscan reducirlos cada vez más a la mínima esencia".

"Fabrica mensajes más simples, más fáciles de entender. Identifica enemigos claros: los inmigrantes, las mujeres, las políticas de igualdad"
Marc Amorós - periodista
La viralización de contenidos antifeministas se ve potenciada por el diseño mismo de las plataformas digitales: "El propio algoritmo cada vez los radicaliza más". Los sistemas de recomendación de las grandes plataformas tienden a favorecer contenido polarizante y emocional, generando cámaras de eco donde los jóvenes hombres entran en una pendiente de contenido que les lleva rápidamente desde mensajes críticos con el feminismo hasta el machismo extremo de manera gradual.
 

Propuestas para reconectar

Los expertos coinciden en que este no es un problema menor, ni pasará solo. Hace falta actuar. Y rápido.

1. Dar oportunidades reales a los jóvenes.

El primer paso es mejorar las condiciones materiales. Sin empleo digno, vivienda accesible o expectativas de futuro, será muy difícil frenar el avance del desencanto. "Si no atendemos los temas de los hombres jóvenes, lo hará la extrema derecha", advierte Carbonell. Y eso implicaría un retroceso grave en políticas de igualdad.

Apostar por políticas ambiciosas —como un parque público de vivienda, subir el salario mínimo o mejorar la calidad del empleo— es una forma de evitar que los jóvenes caigan en los brazos del reaccionarismo.

2. Redefinir la masculinidad.

También hace falta un cambio cultural. "Nos faltan referentes de masculinidad positiva", afirma Carbonell. "¿Qué hombre representa hoy una masculinidad que no sea tóxica, pero siga siendo atractiva?". Hoy ese espacio está vacío, y la ultraderecha lo ocupa con sus propios modelos.

Ramírez cree que aún estamos viendo el impacto de la última gran ola feminista. "Todavía hay poco espacio para que surjan estos referentes, pero con el tiempo lo harán", asegura. El reto es crear modelos alternativos a la masculinidad tradicional que sean inclusivos, empáticos y capaces de conectar con los jóvenes.

3. Representación política sin retrocesos.

Por último, es necesario que la política hable también a los hombres jóvenes. "Si la izquierda quiere evitar que este tipo de votantes se alineen de forma permanente con los partidos conservadores, tendrá que construir un discurso capaz de mantenerlos dentro de sus filas", dice Carbonell.

Eso no significa renunciar a la igualdad, sino encontrar formas de incluir las preocupaciones masculinas sin poner en duda los avances logrados. "La ultraderecha es mucho más beligerante, más hábil en la descalificación", señala Amorós. Pero, como advierte Carbonell, "estamos perdiendo contra una masculinidad que es muy mala. Y lo estamos haciendo porque no estamos ofreciendo nada mejor a cambio".

"La fractura ideológica entre hombres y mujeres jóvenes es real, profunda y va en aumento. Ignorarla o trivializarla sería un error grave"
La fractura ideológica entre hombres y mujeres jóvenes es real, profunda y va en aumento. Ignorarla o trivializarla sería un error grave. Como recuerdan los expertos, el avance del feminismo también necesita del apoyo electoral de los hombres. Si una parte importante de ellos se desengancha del proyecto democrático y progresista, las consecuencias pueden ser duraderas y regresivas.

La solución no pasa por ceder ante el machismo ni por desdibujar la igualdad. Pasa por ampliar el proyecto político y hacerlo verdaderamente inclusivo. Dar a los hombres jóvenes razones para creer, para comprometerse, para sentirse parte de un proyecto común. Solo así será posible frenar el avance del desencanto y construir una democracia más fuerte, más justa y más compartida.
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