Martes, 28 de julio de 2026
POLÍTICA EXTERIOR

La reunión más esperada: ¿qué se encontrará hoy Albares en Washington?

Unas horas antes del encuentro de alto nivel entre José Manuel Albares, ministro de Exteriores del Gobierno de España, y Marco Rubio, el secretario de Estado estadounidense, el periodista Víctor Guillot analiza en profundidad la ideología de uno de los personajes más influyentes entre los republicanos americanos y una figura determinante en el Gobierno Trump. Su figura "es clave para entender qué pasará en el republicanismo a partir de 2029", señala.

Víctor Guillot Víctor Guillot 22 de mayo de 2025
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Reunión del gabinete de Trump para celebrar cien días de presidencia.  | Ken Cedeno-Pool / Zuma Press / ContactoPhoto
Reunión del gabinete de Trump para celebrar cien días de presidencia. | Ken Cedeno-Pool / Zuma Press / ContactoPhoto
Han pasado más de cien días desde que Donald Trump tomara el poder. Desde entonces, el orden internacional ha sufrido un revolcón importante, aunque, en el fondo, no tan sistémico como aparentemente amenazaba. El trumpismo es un "ya, pero todavía no" de las democracias liberales que ha obligado a Rusia, China y la UE a resituarse en el mapa. En cien días, Trump ha descubierto que el mundo no es una empresa. Ni la guerra en Ucrania ni la guerra arancelaria han cambiado las reglas económicas del comercio internacional. El electroshock solo ha conseguido que otros polos se activen y despierten, como es el caso de la UE. Con este mapa, este jueves el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, se reúne con el secretario de Estado, Marco Rubio.

Trump ha comprendido que modificar el derecho internacional es más difícil que alterar el orden constitucional de los EE. UU. Podría afirmarse, incluso, que la resistencia republicana a Donald Trump reside hoy, primordialmente, en los jueces que componen el Tribunal Supremo. Y este es un fenómeno que ni siquiera el republicanismo conservador había pronosticado hasta hoy. Es más fácil deportar inmigrantes a las cárceles de El Salvador que reventar el libre mercado. En ese sentido, conviene observar lo que está haciendo el colectivo MAGA: absorber la energía política del Partido Republicano, convirtiéndose en la expresión del sentimiento hegemónico de la nación americana. Entre el ideólogo Steve Bannon, el vicepresidente, J. D. Vance, y el tecnócrata Elon Musk, se ha producido una tecnificación propagandística del viejo sentimiento redneck, que ha permitido acuñar una forma de ser: la del hombre blanco, urbano o rural, inculto, de mediana edad y cristiano. 

"La visita del ministro Carlos Cuerpo al secretario de Comercio primero y al secretario del Tesoro después, han atemperado las tensiones entre España y Estados Unidos"
Frente a las élites conservadoras protestantes que han nutrido el viejo republicanismo conservador, en el movimiento MAGA ha cristalizado un sentimiento tan viejo como el odio y el resentimiento. El trumpismo ha logrado construir una subjetividad que, en realidad, ha estado cociéndose a fuego lento durante las últimas dos décadas, generando un destilado purísimo de odio que, en el fondo, encuentra su raíz en un país mal cosido, pastiche de unas cuantas ideas que ocultan un trauma originario del que no ha sabido curarse. MAGA es el resentimiento que reverbera en grandes zonas de los EE. UU. que ya no prevén un futuro próspero. Pero ese resentimiento no deja de ser un estrato más que se acumula sobre un trauma mineral llamado Guerra Civil, destrucción del sur, eliminación de la esclavitud y el aplastamiento de una forma de vida que ha estado durante más de un siglo larvada y que ha estallado tan pronto como el poder originario ha perdido la hegemonía.

Es más fácil deportar que demoler el sistema internacional. Lo comprobaremos este jueves con el encuentro bilateral entre EE. UU. y España, pero ya lo hemos podido observar después de que Donald Trump suspendiera momentáneamente los aranceles a China. En nuestro país, la diplomacia española de Albares se ha extendido al Ministerio de Economía. La visita del ministro Carlos Cuerpo al secretario de Comercio primero y al secretario del Tesoro después, han atemperado las tensiones entre los dos países. 

Trump ha devuelto a los EE. UU. un horizonte que los republicanos de vieja estirpe como Rumsfeld, Powell, los Bush, los Cheney y los Obama han ido enterrando lentamente. La impronta americana nos habla del retorno al destino manifiesto, a un sentimiento de superioridad racial sobre las minorías y, principalmente, un regreso al fideismo. Como afirman los billetes de dólar: "En Dios creemos". Bajo el trumpismo, la Casa Blanca se ha convertido en un concesionario de Tesla y el lenguaje religioso ha tomado nuevamente el poder. 

Solemos pensar que el capitalismo es una realidad coherente, pero tiene contradicciones muy poderosas. Con la guerra arancelaria, hemos visto a Trump cabalgar sobre ellas como cualquier otro gobernante: con un "sí pero todavía no". Lo que el trumpismo ha puesto de manifiesto es que, por el momento, dirige una Administración que no alcanza a tener sentido del estado: su papel diplomático en la guerra entre Ucrania y Rusia acaba de ser relevado por el de Turquía en Estambul, a donde viajará Pedro Sánchez inmediatamente después del encuentro de Albares con Rubio. Atentos al nuevo imperio otomano que se ha levantado tras veinte años de gobierno en manos de Erdoğan. Es más fácil suspender programas educativos en EE. UU. que barrer el comercio internacional. Lo hemos vuelto a ver con la tregua arancelaria y es muy probable que lo volvamos a verificar cuando trate de cuestiones centrales del estado como la configuración de un ejército o penetre realmente en el seno de las clases capitalistas.

"Marco Rubio puede ser el regreso a un republicanismo conservador"
El reordenamiento global aún conserva hilos de continuidad con los intereses de la Administración Biden que permiten relativizar la ruptura del trumpismo con el viejo orden mundial. Turquía vuelve a cobrar un papel principal en Oriente Medio, China continúa siendo un adversario sistémico, y el Pacífico continúa siendo un área geográfica de primer orden para los intereses de la Administración norteamericana. EE. UU. ha comprendido que durante las últimas dos décadas ha alimentado a un competidor de dimensiones colosales que se rige sobre los principios de una economía planificada que, en cuestión de un lustro, puede robarle el liderazgo tecnológico. 

Y en ese contexto, la religión ha vuelto en todo el orbe mundial. Lo indica la expectación que ha creado el cónclave que ha designado al cardenal estadounidense Robert Francis Prevost como León XVI. La religión ha vuelto. Han vuelto los lenguajes religiosos porque tienen una capacidad extraordinaria para transportar el odio y porque conservan una enorme potencia visual para concebir la realidad. León XIV vuelve con la encíclica Rerum novarum. El nuevo Papa llega a San Pedro con la visión humanista de una nueva revolución digital, la que ha despertado la inteligencia artificial. Cuando Donald Trump haya abandonado el Gobierno, León XVI seguirá ahí. Y será otro inquilino el que ocupe la Casa Blanca. En el republicanismo ya se piensa en un sucesor. Y ese nombre no es el de Vance sino el del secretario de Estado, Marco Rubio, católico de origen hispanoamericano. Rubio puede ser el regreso a un republicanismo conservador.

Los restos del establishment republicano han intentado encontrar a algún candidato capaz de combatir a Trump a lo largo de los últimos cuatro años, pero todas las encuestas indicaron que este era apoyado por más del 60% de los votantes republicanos. Solo la figura camaleónica de Marco Rubio ha logrado resistir la ola redneck que ha asimilado el trumpismo: clase obrera y rural, sin estudios universitarios, blanca, evangelista. Solo Rubio forma parte de ese pilar que es la población latina norteamericana, eminentemente católica. La figura de Rubio es clave para entender qué pasará en el republicanismo a partir de 2029. El secretario de Estado de Trump es un hombre familiar, nacido en Miami, que forma parte del gran núcleo de influencia residenciado en la Fundación Nacional Cubanoamericana que gestionó los intereses del exilio cubano, a través de la figura de Jorge Mas Canosa. Rubio es, además, amigo íntimo de Jeb Bush, exgobernador de Florida. Su enraizamiento con la sociedad latina estadounidense es profundo y está también tejido por los lazos económicos y políticos de George W. Bush. Conviene recordar la imagen de Donald Trump durante la campaña electoral del año 2000, en la que el último presidente norteamericano compartió tribuna con Jorge Mas Santos, íntimo amigo de José María Aznar y actual presidente del club de fútbol Real Zaragoza.

"El secretario de Estado de Asuntos Exteriores y globales, Diego Martínez Belío, ha hablado recientemente con el subsecretario de Estado de EE. UU., Christopher Landau, y se ha reunido con el subsecretario de Políticas en el Departamento de Defensa, Elbridge Colby"
La diplomacia española no ha tardado mucho tiempo en explorar el espacio Rubio. Es muy probable que su figura adquiera más relevancia tras las elecciones al Congreso y Senado que se celebrarán dentro de un año, las llamadas midterm elections de 2026 a la Cámara de Representantes y al Senado, donde se renovará a todos los miembros de la primera y un tercio de los escaños del segundo. Es muy probable que Trump pierda el poder en alguno de los dos órganos legislativos o, incluso, en los dos, lo que demostraría que el check and balance de la democracia estadounidense está más vivo de lo que parece, tras su segundo triunfo electoral. El secretario de Estado de Asuntos Exteriores y Globales, Diego Martínez Belío, ha hablado recientemente con el subsecretario de estado de EE. UU., Christopher Landau (que nació en Madrid y fue embajador en México), y se ha reunido con el subsecretario de Políticas en el Departamento de Defensa, Elbridge Colby, quien reafirmó la "solidez" de la alianza entre los dos países. El número dos de Marco Rubio instó a Belío a que España aumente su gasto en defensa en consonancia con su posición en la OTAN. Por otra parte, el secretario de Estado también mantuvo un encuentro con miembros de la Heritage Foundation, el centro de pensamiento estadounidense que ha elaborado el programa de gobierno de Trump y que pone de relieve cómo el Gobierno de Pedro Sánchez quiere mantener canales abiertos de diálogo con la Administración Trump. 

"Quién sabe si el binomio Rubio-Cheney es el eslabón del republicanismo después de Donald Trump"
Conviene tener en cuenta que la exrepresentante Liz Cheney, hija del exvicepresidente Dick Cheney, ha surgido como una figura crítica dentro del GOP conservador más visible del expresidente Donald Trump. Ha sido ella quien sugirió en septiembre de 2024 que podría ser necesario crear un nuevo partido político para reemplazar al republicano si era secuestrado por Donald Trump. Cheney ha estado al frente de la oposición a Trump desde que trató de anular las elecciones de 2020 y enfureció a una multitud de partidarios que atacaron el Capitolio el 6 de enero de 2021. Liz Cheney fue vicepresidenta del comité que investigó el golpe a la Cámara Baja de los EE. UU. Las diferencias con Trump son insalvables. La hija del exvicepresidente Cheney votó a Kamala Harris. La familia Cheney ha apoyado solo a los candidatos presidenciales republicanos desde que votó por primera vez por Ronald Reagan en 1984. Pero el distanciamiento de su partido quedó patente cuando le preguntaron si seguía llamándose republicana y ella dijo: "Soy conservadora".

La noción de formar un nuevo partido tiene precedentes en la historia de Estados Unidos, aunque ha pasado tiempo desde que uno desafió de forma memorable el orden existente. El propio Partido Republicano se fundó en la década de 1850 a partir de los restos de partidos políticos fracasados. Pero los obstáculos estructurales y políticos para formar un nuevo partido en la era moderna son desalentadores. Ningún esfuerzo por crear un nuevo partido lo suficientemente fuerte como para enfrentarse seriamente a los actuales partidos Demócrata y Republicano ha tenido éxito hasta ahora. Quién sabe si el binomio Rubio-Cheney es el eslabón del republicanismo después de Donald Trump. 
Víctor Guillot
Víctor Guillot
Periodista y analista político
Periodista y analista político, colaborador en el programa de radio 'Julia en la onda' de Onda Cero. También ha sido director adjunto del diario Nortes. Ha dirigido durante 12 años el Centro de Interpretación del Cine en Asturias y ha publicado, en 2019, el ensayo 'Ceniza a las cenizas, David Bowie y la revolución visual de la cultura pop'.
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