Lunes, 17 de agosto de 2026
ELECCIONES

Canadá derrota a Trump

El candidato liberal Mark Carney inflige la primera derrota electoral a la era Trump 2.0 en una afirmación de soberanía nacional y rechazo al discurso reaccionario. El exdiputado Antón Gómez Reino analiza los factores de la victoria liberal, sus consecuencias internas y las posibles implicaciones geopolíticas, incluyendo un acercamiento a la UE.

Antón Gómez-Reino Antón Gómez-Reino 30 de abril de 2025
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El primer ministro canadiense, Mark Carney, habla durante la noche electoral. | Nathan Denette / Zuma Press / ContactoPhoto
El primer ministro canadiense, Mark Carney, habla durante la noche electoral. | Nathan Denette / Zuma Press / ContactoPhoto
Cuando se cumplen cien días del mandato de Donald Trump, la ciudadanía, los pueblos de Canadá han hablado y han infligido la primera derrota electoral al presidente magnate. Canadá, un país donde se hablan más de setenta lenguas, conformado por pueblos originarios y emigraciones llegadas de Occidente, pero también de Oriente, ha votado no solo contra las amenazas anexionistas de Trump, sino que lo ha hecho contra el discurso reaccionario de la extrema derecha global.

"La irrupción invasiva y bravucona de Trump —amenazando incluso con anexionarse Canadá— han hecho que el voto progresista se activara"
Canadá primero, era el lema del Partido Conservador canadiense que ha salido derrotado pese a haber dado las elecciones por ganadas hace unos meses. Frente al lema divisorio, el agregador It's Time to Build (en francés: Bâtissons l'avenir) como lema de campaña liberal ha cosechado el 43% de los votos rozando la mayoria absoluta e inaugurando una tendencia de respuesta a las intromisiones en política interna y soberanía nacional de la administración Trump.

Obviamente, no es una victoria izquierdista. El Partido Liberal de Canadá es una fuerza de centro-izquierda que combina economía de mercado y Estado, defiende la diversidad como núcleo identitario y apuesta por la democracia liberal y el sistema multilateral en el ámbito internacional. Pero sí es un correctivo y una clara respuesta al discurso protoimperial emitido desde la Casa Blanca.

Y es imposible no ver la mano de Trump en la derrota conservadora. Justin Trudeau desencadenó elecciones en enero dejando al campo progresista tocado socialmente y hundido en expectativas electorales. Pero el cambio de liderazgo interno, una campaña muy centrada en responder con medidas a los problemas de inflación y de vivienda y por encima de todo, la irrupción invasiva y bravucona de Trump —amenazando incluso con anexionarse Canadá— han hecho que el voto progresista se activara (y en muchos casos se concentrara). El resultado ha sido un trasvase de votantes moderados de los conservadores a los liberales y que en pocas semanas se haya dado un vuelco de 180 grados a las encuestas en Canadá.

Your anger is a gift ("Tu ira es un regalo") cantaba Rage Against the Machine en los lejanos años noventa. Y sin duda, la ira de Trump ha sido determinante para movilizar y concentrar el voto en las opciones progresistas, de reafirmación nacional (bien sea canadiense, bien quebequés) y liberales. Set point contra Trump.

"Hay quien apunta que la victoria del Partido Liberal señala una dirección de agregación de voto democrático frente a la amenaza Trump"
La distribución territorial del voto en Canadá, con profundas raíces históricas que combinan factores culturales, económicos y políticos, no ha variado, si acaso se ha agudizado. Las provincias del oeste, como Alberta y Saskatchewan de tradición más rural y con fuerte foco en la explotación de los recursos naturales y que han apoyado tradicionalmente a partidos conservadores lo han vuelto a hacer, con la clara excepción del área de influencia de Vancouver que votó progresistas y liberales. Quebec, con identidad propia, ha pivotado sobre los progresismos, apoyando al Bloque Québécois y a Carney, candidato del Partido Liberal. Y Ontario, histórico centro industrial del país, pero también centro político y administrativo, ha votado hacia el progresismo decantando la balanza.

Hay quien apunta ya que la victoria del Partido Liberal de Mark Carney no es un mero cambio de ciclo, sino una afirmación política que supera los límites nacionales y señala una dirección de agregación de voto democrático frente a la amenaza Trump.

Un patrón que parece extenderse entre muchos vecinos americanos. Bien sea Canadá, bien sea México, con los extraordinarios datos de popularidad de la presidenta Claudia Sheinbaum. Recuperación de orgullo y reafirmación de soberanía nacional frente a las amenazas externas y defensa de un estado matriz de políticas sociales frente a los leoninos recortes del Estado propuestos por Trump y sus aliados en la región.

"El alboroto y las intimidaciones de Trump han tenido el efecto contrario al esperado por el mandatario republicano"
El resultado tiene además variadas lecturas geopolíticas. Canadá y el Ártico, más lejos de Estados Unidos y más cerca de la Unión Europea. China, vecino oeste de Canadá y con una importantísima e influyente comunidad histórica en el país norteamericano deberá afinar su compleja relación con Canadá, marcada por una mezcla de cooperación y vinculación económica, tensiones diplomáticas y desafíos geopolíticos y ambientales coincidentes y entrelazados. El maltrecho multilateralismo, por su parte, toma un poco de aire con la victoria de un Gobierno que tendrá (por su propio interés) que trabajar por un contexto internacional presidido por reglas ordenadas bajo el mandato del derecho internacional.

La trayectoria internacional de Carney, su sensibilidad proeuropea y la búsqueda de nuevos equilibrios geopolíticos en un mundo multipolar abren la puerta a una reconfiguración de alianzas en la que Ottawa se sienta más próxima a Bruselas que a Washington. Y a que Canadá sea un actor constructivo en un contexto de reconfiguración del orden de internacional.

El alboroto y las intimidaciones de Trump han tenido el efecto contrario al esperado por el mandatario republicano. Veremos hasta qué punto hay un efecto contagio en la respuesta al nuevo rol del hegemón estadounidense. Sea como fuere, la relación entre los dos países del norte de América parece abocada a releer las conclusiones de las voces originarias en la Truth and Reconciliation Commission canadiense, "La reconciliación es la acción de construir relaciones respetuosas. Sin eso, no hay paz."
Antón Gómez-Reino
Antón Gómez-Reino
Analista político
Antón Gómez-Reino Varela es un político y consultor. Fue diputado en las Cortes Generales (2016-2023), presidente de la Comisión de Trabajo y vicepresidente de las Comisiones de Exteriores y Constitucional. También ocupó la Secretaría General de Podemos Galicia (2019-2022).
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