

"La ciencia, antes que para hacernos ricos o poderosos, ha de servir para hacernos mejores. Hasta el punto esto es cierto, que si fuera posible el absurdo de que una ciencia condujese al aumento de la riqueza a costa de rebajar el nivel moral de los seres humanos, habría que proscribirla sin contemplación alguna". Esta es una frase escrita en 1930 por Eloy Bullón y Fernández (Salamanca, 1879 - Madrid, 1957), uno de los creadores de la Escuela de Geografía en España. Miembro del Partido Liberal Conservador, gobernador civil de Madrid, vicepresidente primero del Congreso de los Diputados, ministro interino de Educación y, tras la Guerra Civil, decano de la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid, Bullón presidió el tribunal de la tesis doctoral del gran impulsor de la geografía española, Antonio López Gómez.
¿Pero, y si hubiera una ciencia que en realidad sí nos hiciera mejores, nos ayudara a protegernos y al tiempo aumentara el nivel moral de los seres humanos? No diré que haya solo una que lo logre, pero sí que la Geografía es una de las que pueden enorgullecerse de hacerlo.
"La Geografía puede ser un acerado estilete capaz de diseccionar con eficacia la relación del ser humano con su entorno, que ayuda a dotar de sentido al mundo circundante y que desarrolla el pensamiento crítico"La Geografía no es la mera enumeración de países, montes, ríos, mares y ciudades acompañada de datos estadísticos y alguna noticia curiosa de economía, política o de historia. La Geografía puede ser un acerado estilete capaz de diseccionar con eficacia la relación del ser humano con su entorno, que ayuda a dotar de sentido al mundo circundante y que desarrolla el pensamiento crítico sobre la manera de organizar el planeta, las interconexiones humanas con el medio físico y la naturaleza de los distintos lugares y regiones del planeta.
La "ceguera geográfica" en la que vive nuestra sociedad —concepto acuñado por Alexander B. Murphy en un pequeño libro muy recomendable—, ha hecho que vivíamos los fenómenos naturales que son propios de nuestra latitud desde el desconocimiento y que seamos incapaces, en general, de tener una explicación razonada de la interacción ser humano-medio natural, lo cual es especialmente grave en momentos de cambio climático.
"La ceguera geográfica afectó también a los responsables de emergencias de la Generalitat Valenciana en sus máximos niveles"En el auto de fecha 10 de marzo de 2025 de la jueza de primera instancia e instrucción número 3 de Catarroja que entiende de las consecuencias de la DANA de octubre de 2024 en territorio valenciano, se evidencia que esta ceguera geográfica afectó también a los responsables de emergencias de la Generalitat Valenciana en sus máximos niveles. En un párrafo clarividente podemos leer: "Cuestión distinta es que se desconociera por los responsables, las localidades donde discurría el barranco del Poyo, algo que no desconocían los periodistas como se ha señalado, y que podrían verse afectadas por un caudal ascendente, por posibles desbordamientos. Para ello nuevamente no serían necesarios especiales conocimientos técnicos".
Una reciente encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (19 de marzo de 2025) nos advertía que el cambio climático y las catástrofes naturales forman ya parte de la vida de los españoles. Un 71,2 % asegura que el número e intensidad de aquellas aumentará en España en los próximos años, mientras que un 61,3 % afirma que ese aumento e intensidad está relacionado con el cambio climático.
Por lo tanto, resulta absolutamente inconcebible que algunas fuerzas política —e incluso gobiernos—, rechacen no solo el Pacto Verde Europeo, sino el cambio climático en sí. Y con este rechazo se entiende mejor que se minusvaloren los estudios, como la Geografía, que justamente ponen encima de la mesa el cambio climático, sus repercusiones en los territorios humanizados y su interconexión con la vida cotidiana de las personas.
"Resulta absolutamente inconcebible que algunas fuerzas política —e incluso gobiernos—, rechacen no solo el Pacto Verde Europeo, sino el cambio climático en sí"Como señala Murphy, la Geografía tiene capacidad para "desafiar burbujas físicas y mentales que limitan el pensamiento y la experiencia". Estas burbujas están, por desgracia, cada vez más hinchadas en nuestra era. Y no solo en el campo del cambio climático y su negacionismo.

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