Domingo, 16 de agosto de 2026
EMERGENCIA CLIMÁTICA

El precio de ignorar la Geografía en la toma de decisiones

La reciente tragedia de la DANA en València evidenció, según Josep Vicent Boira, una peligrosa "ceguera geográfica" en la gestión de riesgos. El catedrático reivindica la Geografía como brújula crítica indispensable para comprender nuestro entorno y guiar las decisiones políticas ante el desafío del cambio climático.

Josep Vicent Boira Maiques Josep Vicent Boira Maiques 3 de abril de 2025
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Para Boira la Geografía es una disciplina imprescindible en la gestión política ante el cambio climático. | Unsplash / GeoJango Maps
Para Boira la Geografía es una disciplina imprescindible en la gestión política ante el cambio climático. | Unsplash / GeoJango Maps

"La ciencia, antes que para hacernos ricos o poderosos, ha de servir para hacernos mejores. Hasta el punto esto es cierto, que si fuera posible el absurdo de que una ciencia condujese al aumento de la riqueza a costa de rebajar el nivel moral de los seres humanos, habría que proscribirla sin contemplación alguna". Esta es una frase escrita en 1930 por Eloy Bullón y Fernández (Salamanca, 1879 - Madrid, 1957), uno de los creadores de la Escuela de Geografía en España. Miembro del Partido Liberal Conservador, gobernador civil de Madrid, vicepresidente primero del Congreso de los Diputados, ministro interino de Educación y, tras la Guerra Civil, decano de la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid, Bullón presidió el tribunal de la tesis doctoral del gran impulsor de la geografía española, Antonio López Gómez.

¿Pero, y si hubiera una ciencia que en realidad sí nos hiciera mejores, nos ayudara a protegernos y al tiempo aumentara el nivel moral de los seres humanos? No diré que haya solo una que lo logre, pero sí que la Geografía es una de las que pueden enorgullecerse de hacerlo.

"La Geografía puede ser un acerado estilete capaz de diseccionar con eficacia la relación del ser humano con su entorno, que ayuda a dotar de sentido al mundo circundante y que desarrolla el pensamiento crítico"
La Geografía no es la mera enumeración de países, montes, ríos, mares y ciudades acompañada de datos estadísticos y alguna noticia curiosa de economía, política o de historia. La Geografía puede ser un acerado estilete capaz de diseccionar con eficacia la relación del ser humano con su entorno, que ayuda a dotar de sentido al mundo circundante y que desarrolla el pensamiento crítico sobre la manera de organizar el planeta, las interconexiones humanas con el medio físico y la naturaleza de los distintos lugares y regiones del planeta.

Basta echar una mirada a nuestra vida cotidiana para entender la necesidad de reflexionar sobre una de las palabras clave de la Geografía: el dónde y el por qué allí. Mucha gente ha descubierto el río Manzanares (o al menos su funcionamiento hidrológico natural) con el riesgo de inundación de Madrid este pasado mes de marzo. Hasta el momento, para muchos, aquel río era solo un paisaje de fondo, una especie de estanque grande del Retiro, aunque lineal.


La "ceguera geográfica" en la que vive nuestra sociedad —concepto acuñado por Alexander B. Murphy en un pequeño libro muy recomendable—, ha hecho que vivíamos los fenómenos naturales que son propios de nuestra latitud desde el desconocimiento y que seamos incapaces, en general, de tener una explicación razonada de la interacción ser humano-medio natural, lo cual es especialmente grave en momentos de cambio climático.

"La ceguera geográfica afectó también a los responsables de emergencias de la Generalitat Valenciana en sus máximos niveles"
En el auto de fecha 10 de marzo de 2025 de la jueza de primera instancia e instrucción número 3 de Catarroja que entiende de las consecuencias de la DANA de octubre de 2024 en territorio valenciano, se evidencia que esta ceguera geográfica afectó también a los responsables de emergencias de la Generalitat Valenciana en sus máximos niveles. En un párrafo clarividente podemos leer: "Cuestión distinta es que se desconociera por los responsables, las localidades donde discurría el barranco del Poyo, algo que no desconocían los periodistas como se ha señalado, y que podrían verse afectadas por un caudal ascendente, por posibles desbordamientos. Para ello nuevamente no serían necesarios especiales conocimientos técnicos".

Efectivamente, no hacían falta una profunda formación, ni una sabiduría de premio Nobel, puesto que era suficiente un conocimiento geográfico de la dinámica de la red hidrológica mediterránea —de dónde estaba lloviendo o dónde no, de a qué hora lo hacía, de qué caudal se generaba y de cómo este iba creciendo y trasladando su pico a medida que convergían en su cauce, ramblas y arroyos de su cuenca hidrográfica—. Más allá de las evidentes responsabilidades políticas por ausencias injustificadas y falta de reacción, la ceguera geográfica impidió valorar en su justa medida la dinámica de las interacciones entre el ser humano y el medio natural, asumir sus consecuencias en aquella fatídica jornada y, sobre todo, reaccionar con eficacia ante las primeras y tempranas señales de la catástrofe.

Una reciente encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (19 de marzo de 2025) nos advertía que el cambio climático y las catástrofes naturales forman ya parte de la vida de los españoles. Un 71,2 % asegura que el número e intensidad de aquellas aumentará en España en los próximos años, mientras que un 61,3 % afirma que ese aumento e intensidad está relacionado con el cambio climático.

Por lo tanto, resulta absolutamente inconcebible que algunas fuerzas política —e incluso gobiernos—, rechacen no solo el Pacto Verde Europeo, sino el cambio climático en sí. Y con este rechazo se entiende mejor que se minusvaloren los estudios, como la Geografía, que justamente ponen encima de la mesa el cambio climático, sus repercusiones en los territorios humanizados y su interconexión con la vida cotidiana de las personas.

"Resulta absolutamente inconcebible que algunas fuerzas política —e incluso gobiernos—, rechacen no solo el Pacto Verde Europeo, sino el cambio climático en sí"
Como señala Murphy, la Geografía tiene capacidad para "desafiar burbujas físicas y mentales que limitan el pensamiento y la experiencia". Estas burbujas están, por desgracia, cada vez más hinchadas en nuestra era. Y no solo en el campo del cambio climático y su negacionismo.

Se debe saber hacer ver los paisajes de la degradación, de la subordinación, de la explotación, del racismo o del neocolonialismo. Y no únicamente en África o en América Latina, sino también en nuestros barrios y calles. En el espacio leemos nuestro tiempo. Por ello, es esencial desarrollar el pensamiento crítico ante "el porqué del dónde" (Murphy, de nuevo).

No crean que este artículo es un escrito gremial. No me preocupa el estatus que la ciencia geográfica deba tener en la enseñanza, desde la infantil a la universitaria, o su papel formador de técnicos de otras especialidades. Lo auténticamente relevante es reflexionar sobre qué conocimiento geográfico es más importante para la gente joven en estos momentos de indeterminación, cambio y arrogancia.

Y cómo un mejor conocimiento geográfico de la interacción entre el ser humano y su entorno nos puede hacer mejores, nos puede proteger y nos puede conducir a un mundo más sostenible, justo y pacífico.
Josep Vicent Boira Maiques
Josep Vicent Boira Maiques
Doctor en Geografía por la Universidad de València y Catedrático del Departamento de Geografía.
Premio Extraordinario de Licenciatura en 1986 y de Doctorado en 1992. Ha ampliado sus estudios en universidades italianas y ha sido profesor invitado en Estados Unidos y Roma. Coordinador del Gobierno de España para el desarrollo del Corredor Mediterráneo de la red TEN-T (ADIF-Ministerio de Transportes).
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