"Las grandes empresas tecnológicas nacieron en Estados Unidos. Todos lo sabemos. ¿Quiere decir esto que no podamos liderar esta segunda parte de la carrera? No", apunta el ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, en esta conversación con Marc López Plana, director y editor de ‘Agenda Pública’ en la que abordamos algunos de los principales retos de su ministerio en un contexto determinante para Europa.
Y advierte: "Europa ha aprendido la lección. Ahí está el informe Letta, ahí está el informe Draghi, que están diciendo que Europa tiene que invertir en Europa, tiene que reforzar su soberanía. Eso significa inteligencia artificial, computación cuántica, espacio de datos, ciberseguridad y, por supuesto, inversiones tecnológicas en tecnologías disruptivas. Europa tiene que acertar y sobre todo escalar: tenemos muchas pequeñas empresas, que crecen fuera de Europa y las acaban comprando. Europa debería poder disponer de grandes campeones en todo el mundo tecnológico".
El ministro López conversó con el director de Agenda Pública, Marc López Plana en su oficina del ministerio. Foto: Agenda Pública / Tania Sieira
¿Qué hace el Gobierno para que la agenda tecnológica y digital sea una política de Estado y cómo contribuye la oposición a que sea una política de Estado?
Lo importante es: uno, tener un plan y dos, poner recursos. Este Gobierno, uno, tiene un plan y dos, está poniendo muchos recursos. Es el gran momento. Es el momento de la inteligencia artificial, el de los espacios de datos, el de la ciberseguridad. Es ahora o nunca. Y disponemos de fondos europeos y destinamos el 30%, uno de cada tres euros de todos los fondos europeos está destinado a la digitalización. Esa es la clave.
Hay un plan, hay recursos y ahí están los resultados. Muchas veces esta no es una cuestión del Parlamento. Aunque yo me he reunido con todos los grupos, menos con Vox. Pero salvo para todas las cuestiones legislativas, que las hay, de regulación, para el impulso del sector, lo importante es la acción del Gobierno.
¿Podemos hablar de autonomía estratégica europea si los datos de muchos europeos están en manos de empresas norteamericanas?
Obviamente no, pero dudo que incluso el país más poderoso del mundo pueda hablar de soberanía tecnológica. En Davos tuve la oportunidad de participar en un foro cerrado sobre si existe o no la soberanía tecnológica. La respuesta fue que, al menos en los términos tradicionales de Estado-nación, no existe.
Estados Unidos está más cerca que otros de tener esa soberanía, pero ni siquiera ellos la tienen, porque al final la cadena de valor de toda la transformación digital es tan amplia y está tan repartida entre Asia, Estados Unidos, y también Europa, que nadie tiene hoy plena soberanía tecnológica.
Pero, ¿qué más puede hacer la Unión Europea para ir hacia algún tipo de co-soberanía tecnológica?
Europa debe invertir en Europa. Esto no quiere decir que estemos en contra del libre comercio, ni en contra de la apertura de fronteras. Es más, la guerra comercial que algunos alimentan es un desastre para todos. Pero es verdad que Europa, y especialmente durante la COVID, descubrió que tenía una dependencia del exterior, por poner un ejemplo muy gráfico, en materia de chips y semiconductores, que provocaba que para conseguir un coche europeo tuvieras que esperar ocho meses.
"Europa ha aprendido la lección. Ahí está el informe Letta, ahí está el informe Draghi, que están diciendo que Europa tiene que invertir en Europa, tiene que reforzar su soberanía"
Europa ha aprendido la lección. Ahí está el informe Letta, ahí está el informe Draghi, que están diciendo que Europa tiene que invertir en Europa, tiene que reforzar su soberanía. Eso significa inteligencia artificial, computación cuántica, espacio de datos, ciberseguridad y, por supuesto, inversiones tecnológicas en tecnologías disruptivas.
Europa tiene que acertar y sobre todo escalar: tenemos muchas pequeñas empresas, que crecen fuera de Europa y las acaban comprando. Europa debería poder disponer de grandes campeones en todo el mundo tecnológico.
López marca como prioridad una regulación digital adecuada a nivel europeo. Foto: Agenda Pública / Tania Sieira
¿Percibe en las reuniones del Consejo de Ministros Europeo un cambio en lo que se refiere a las prioridades europeas después de la victoria de Donald Trump?
Es evidente que hay dos cuestiones que están encima de la mesa. Una afecta a todo lo que tiene que ver con la defensa, es evidente, y otra tiene que ver con la guerra comercial. Lo que percibo es que los países europeos han tomado conciencia de que Europa debe depender menos del exterior y que debe reforzarse. Estamos ante una inmensa oportunidad.
¿Cómo se aplica esto a la inteligencia artificial? ¿Hay espacio para que la Unión Europea desarrolle un modelo diferente en relación con Estados Unidos y China?
Absolutamente. Hay debates nuevos donde los planteamientos no son tan nuevos, son viejos. Existe un debate sobre la regulación y la desregulación. Y una vez más, como ha pasado en otras revoluciones tecnológicas o económicas, hay quien plantea que la solución a todo está en la desregulación.
"Lo malo que tiene la tecnología es que es poco predecible, lo bueno es que también es muy cambiante. En este mundo en constante evolución, Europa tiene que demostrar que es posible un humanismo tecnológico"
Los sectores más neoliberales, y lo vi en Davos y también en la reciente Cumbre de Inteligencia Artificial en París, plantean que Europa está perdiendo el tren de la competitividad por regular. Yo creo que no. Yo creo que nosotros no podemos renunciar a nuestros principios europeos. Se ha demostrado que los países más avanzados en derechos sociales, en protección de derechos, etc., son además los que mejor funcionan económicamente. El caso español es un buen ejemplo.
Es verdad que perdimos seguramente la primera parte de esta carrera. Las grandes empresas tecnológicas nacieron en Estados Unidos. Todos lo sabemos. ¿Quiere decir esto que no podamos liderar esta segunda parte de la carrera? No, y pongo el ejemplo de la empresa española Multiverse Computing, que puede ser un punto de inflexión. Es una empresa que consigue comprimir los modelos de lenguaje en inteligencia artificial en un 90%, lo cual nos puede llevar a un ahorro energético del 50% o 60%. Es un cambio disruptivo.
Lo malo que tiene la tecnología es que es poco predictible, lo bueno es que también es muy cambiante. Podríamos invertir mil millones de euros en vídeos Beta y que triunfe el VHS. Esta es la historia de las revoluciones tecnológicas. Pues lo mismo pasa con la inteligencia artificial, con los modelos de lenguaje, con los centros de datos. En este mundo en constante evolución y donde la velocidad es fundamental, Europa tiene que demostrar que es posible un humanismo tecnológico.
Óscar López y Marc López Plana durante la conversación en la sede del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública. Foto: Agenda Pública / Tania Sieira
¿Cómo plantea el ministerio el aterrizaje de la inteligencia artificial en la empresa y en la administración pública española?
La inteligencia artificial es un cambio histórico; es evidente. La cuántica podría ser aún mayor, pero todavía es pronto para saberlo. La inteligencia artificial va a cambiar los trabajos, las formas de vida, las relaciones sociales y la forma en la que nos organizamos.
La inteligencia artificial puede servir para mejorar el tratamiento del Alzheimer, para investigar sobre la cura del cáncer o para hacer videos falsos y para destrozar la democracia. Como toda herramienta tan poderosa, puede tener buenos y malos usos.
En sentido positivo, y en el ámbito de la administración pública, es completamente disruptivo. El Kit Digital, a través de Red.es, ha llegado a más de 600.000 pymes y autónomos en este país que han gestionado esta ayuda en tres minutos, gracias al uso de inteligencia artificial, y que permite que salte por los aires la vieja imagen de la administración.
Y en el sector privado, creo que las grandes empresas tienen la capacidad de invertir en inteligencia artificial, pero en España más del 90% son pymes y autónomos. ¿Cómo queremos que sea la aplicación de la inteligencia artificial en España? Que se democratice.
¿Qué estamos haciendo para eso? Primero, vehicular apoyo económico a través de ayudas. Segundo, ahora somos una de las primeras siete fábricas de inteligencia artificial seleccionadas por la Comisión Europea para que, gracias al
Centro de Supercomputación de Barcelona, ahora se pueda dar acceso a gente que, si no, no tendría acceso a la inteligencia artificial.
¿Está nuestra libertad de expresión en manos de las grandes plataformas tecnológicas? Esta es la pregunta. Pero la contrapregunta es que algunos afirman que precisamente es la regulación la que pone en jaque la libertad de expresión.
Existe un movimiento ultra que subvierte el lenguaje y llama
libertad de expresión a formas de violencia, delitos, acosos, etc. Estamos ante un debate civilizatorio. Se afirma que todos los avances que ha hecho la humanidad son
woke, y por lo tanto hay que retroceder. "Nos hemos pasado de feminismo", "nos hemos pasado de derechos", afirman algunos. Los ultras enmascaran algo que sencillamente es un delito bajo el epígrafe de libertad de expresión. No, usted no tiene libertad para fomentar el terrorismo o para pedir que apedreen a alguien o para pedir que mutilen a una mujer, porque existe algo que se llama derechos humanos.
"Defendamos nuestros derechos, igual que en la vida analógica, en la vida digital"
Es verdad que hay herramientas muy poderosas y estamos pensando todos en la misma, que antes se llamaba Twitter, ahora se llama X. Un multimillonario, el más rico del planeta y que a su vez es el más rico de la historia, de la noche a la mañana cambia las reglas del juego. Y cambia las reglas de juego en una conversación, en una plaza, que es la plaza más grande que ha habido nunca en la historia de la humanidad. Claro, eso tiene consecuencias, pero también tenemos herramientas.
Europa ha construido un escudo digital que tiene tres patas: la ENFA, el Reglamento de Medios de Comunicación, la Ley de Inteligencia Artificial y la DSA, que es la Ley de Servicios Digitales, a las que nos estamos adaptando. Hay un proyecto de ley que incluye la ENFA y la DSA. Hay otro proyecto de ley sobre la inteligencia artificial y creo que estamos avanzando en proteger algo que es lo esencial, que son nuestros derechos digitales. España es el primer país de Europa, creo que del mundo, que aprobó una carta de derechos digitales. Defendamos nuestros derechos, igual que en la vida analógica, en la vida digital.
El ministro destaca las inversiones y el progreso tangible del Gobierno en digitalización. Foto: Agenda Pública / Tania Sieira
¿Es suficiente lo que hace la Unión Europea en la aplicación de la DSA y la DMA?
Nunca es suficiente, porque esto es una cuestión de velocidad. Por ejemplo, la ciberseguridad es una carrera entre los malos y los buenos. Los malos van aprendiendo nuevas técnicas. Creo mucho en el poder de los ejemplos. Mis hijas, hace unos cuantos años, usaban una cosa que se llamaba Musical.ly. Nadie sabía lo que era Musical.ly. Dos años después se convirtió en TikTok.
He tenido reuniones con los responsables de Meta y les he dicho que tienen una responsabilidad, porque los niños de doce, trece o catorce años se están socializando a través de TikTok. Pasan horas y horas al día y no consumen un informativo ni un programa de televisión. Por tanto, hay una responsabilidad de todos en el mundo que viene, en el mundo que creamos, con herramientas que están socializando.
"Hay que simplificar la selva burocrática en Europa, pero no confundamos simplificar y desregular, porque entonces yo no estoy de acuerdo"
Hay que simplificar la selva burocrática en Europa, pero no confundamos simplificar y desregular, porque entonces yo no estoy de acuerdo. Yo quiero regular, yo quiero que se protejan nuestros derechos digitales. Y hay un asunto donde el presidente del Gobierno ha sido la punta de lanza y la vanguardia de Europa, que es la protección de los menores.
El problema es brutal. Queda mucho por hacer. Ver que la mitad de los niños con doce años han consumido porno y contenidos verdaderamente vejatorios, salvajes, que cosifican a la mujer, que normalizan comportamientos que no lo son, pone los pelos de punta.
¿Cómo lucha el Gobierno ante la desinformación?
No voy a caer nunca en la trampa que plantean algunos desde la derecha. Un Gobierno no está para decidir lo que es un medio de comunicación. Ahora bien, creo que los ciudadanos tienen derecho a una cosa que se llama transparencia. Por tanto, tienen que saber quién es el propietario del medio y cómo se financia.
Se trata de aplicar el plan de acción por la Democracia Europeo y también el español. Creemos un registro donde todo el mundo tenga acceso a saber de quién es propiedad el medio de comunicación, además de quién y cómo se financia. Pero también cuánta publicidad lleva de recursos públicos, porque son financiados con los impuestos de todos, no vaya a ser como está ocurriendo, que con dinero público se financien máquinas de generar bulos. La palabra mágica es transparencia.
¿Aquí incluye el anonimato?
El presidente del Gobierno lanzó en Davos tres ideas que yo creo que son fundamentales. Uno: hay que reflexionar sobre el anonimato. Es verdad que es una reflexión, como muchas otras, que tiene implicaciones, porque hay que regular a nivel europeo. ¿Puedo obligar a todas las plataformas y a las que se creen a que uno no se pueda dar de alta en una red si no se pone el DNI? Cualquier niño hoy no tiene un perfil de TikTok, tiene quince. Y de Instagram, doce diferentes. Hay que hacer una reflexión sobre el anonimato.
E igual que el director de un medio tiene una responsabilidad, el director de una plataforma también la tiene que tener. Por eso estamos en España y en Europa hablando sobre la transparencia de los algoritmos.
"Muy poca gente lo sabe, pero España tiene una oficina de la Comisión Europea en Sevilla de transparencia algorítmica"
Muy poca gente lo sabe, pero España tiene una oficina de la Comisión Europea en Sevilla de transparencia algorítmica, que está empezando a andar. Y nosotros acabamos de crear la AESIA: la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial. Creo que la gente tiene derecho a tener información sobre cómo se genera el algoritmo.
Decía el presidente de la India en la Cumbre de Inteligencia Artificial de París, que si le pidiéramos a la inteligencia artificial dibujar a un ser humano escribiendo, siempre dibujaría a un hombre escribiendo con la derecha. Nunca generaría una mujer escribiendo con la izquierda. Por lo tanto, hay que tener transparencia sobre los algoritmos porque pueden tener consecuencias devastadoras. Es un camino que acaba de empezar, pero desde luego nosotros vamos a defender la transparencia claramente.
¿Debería Europa tener una ley contra la injerencia extranjera en elecciones, como la de Australia, para evitar casos como la interferencia en los comicios alemanes o la reciente intervención de Elon Musk contra los jueces franceses por una sentencia contra Marine Le Pen?
Quiero recordar que hace muy poco el Tribunal Constitucional de Rumanía ha invalidado las elecciones de su país. Se mezclan temas sobre medios de comunicación, vamos a llamarlos medios de información, porque yo hoy ya no sé si un canal de Telegram que te permite conseguir 800.000 votos con 500.000 o 600.000 usuarios es un canal de comunicación, no lo sé.
Por tanto, se mezcla un aspecto de regulación de los medios de comunicación, por supuesto, de libertad de información y de libertad de expresión con asuntos que son de ciberseguridad. Rumania es el caso. Todos sabemos que en Catalunya, cuando pasó lo que pasó, hubo una multiplicación exponencial de ataques cibernéticos de Rusia. Está pasando también ahora, porque en cada encrucijada que hay en un país europeo, siempre hay ataques que provienen de Rusia, que intentan desestabilizar, generar caos, generar desinformación. Hay una necesidad evidente de reforzar la ciberseguridad.
"Los poderes públicos tienen la obligación de garantizar y reforzar la democracia y de no retroceder"
Pero cuando hablamos de libertad de información, de libertad de opinión, el asunto se vuelve delicado. Primero, transparencia, que la gente sepa quién emite, dónde emite y por qué emite. Dos, evidentemente, hay que cumplir la ley. Un ejemplo muy gráfico es lo que hemos hecho con la ley de inteligencia artificial. Cuando tú estás generando un vídeo de una persona irreal haciendo cosas irreales, la gente tiene derecho a saber que es una persona irreal haciendo cosas irreales.
La ley de inteligencia artificial y el reglamento europeo han establecido una serie de prácticas prohibidas y otras de alto riesgo que tienen que cumplir unos requisitos determinados si no quieren exponerse a multas. Se trata de una batalla constante, donde el debate es la democracia, la calidad de nuestra democracia, en el que no podemos hacer un retroceso hacia el autoritarismo. Al revés, hay que fomentar el pluralismo informativo, la libertad de prensa, pero también garantizar el derecho a la información veraz, que es un derecho de los ciudadanos.
Insisto, surgen herramientas nuevas todos los días. Esto es una carrera permanente y constante. Y desde luego, los poderes públicos tienen la obligación de garantizar y reforzar la democracia y de no retroceder. No vamos a resolverlo con una ley concreta. Sí, hemos conseguido que haya una legislación europea y también española que regula hasta dónde puede, sabiendo las nuevas realidades, y que haya organismos reguladores que vigilen por el cumplimiento de esa legislación. Nosotros la hacemos colgar de la CNMC. Le vamos a dar competencias a la CNMC en el control de la regulación, en la vigilancia del cumplimiento de la regulación.
Muchas gracias, ministro.
Uno de los focos principales de la conversación fue el desarrollo de la inteligencia artificial, una de las prioridades del Ministerio. Foto: Agenda Pública / Tania Sieira