Martes, 28 de julio de 2026
ANÁLISIS

Construir la economía verde: la contribución fundamental de la tecnología

La transición hacia una economía verde depende de la innovación tecnológica. Según Alonso Campos, investigador doctoral en IMDEA Nanociencia - Fundación "la Caixa", la integración de soluciones disruptivas en sectores clave permite reducir emisiones, aumentar la eficiencia energética y promover un futuro más sostenible.

Alonso Campos Alonso Campos 14 de marzo de 2025
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Alonso Campos examina las emisiones históricas de diversas economías desarrolladas para evaluar el papel de la tecnología. en el desacoplamiento entre emisiones y crecimiento económico. | Miguel Martinez / Zuma Press / ContactoPhoto
Alonso Campos examina las emisiones históricas de diversas economías desarrolladas para evaluar el papel de la tecnología. en el desacoplamiento entre emisiones y crecimiento económico. | Miguel Martinez / Zuma Press / ContactoPhoto
Durante el siglo XIX y la mayoría del XX, había una correlación directa entre el crecimiento económico y el consumo de energía, primero en forma de carbón, y luego del petróleo y sus derivados. Durante esas décadas, parecía que "consumir más combustibles fósiles" y "crecimiento económico" eran sinónimos y, en realidad, así era. 

"Durante el siglo XIX y la mayoría del XX, había una correlación directa entre el crecimiento económico y el consumo de energía, primero en forma de carbón, y luego del petróleo y sus derivados"
En pleno desarrollo industrial, primero en Europa y Norteamérica y luego fuera de estas regiones, los países del mundo requerían más y más energía para alimentar sus fábricas y elevar su nivel de vida. De esta manera, el consumo mundial de combustibles fósiles creció exponencialmente, y lo hacía de forma constante, salvo en situaciones adversas, como crisis económicas o guerras.


Por tanto, desde que la Humanidad comenzó a tomar conciencia del daño que le estaba haciendo a la biosfera terrestre (y, por tanto, también a sí misma), surgió la pregunta: si la industrialización vino apoyada por un aumento insólito de las emisiones contaminantes y la destrucción de la naturaleza, ¿debe la Humanidad renunciar a su nivel de vida actual para salvar el planeta?

La tecnología y el desacople entre emisiones y economía

La realidad, por supuesto, es que al igual que el desarrollo tecnológico nos permitió encontrar nuevas y productivas formas en las que usar los combustibles fósiles, el desarrollo tecnológico también nos permite (y permitirá) seguir mejorando nuestro nivel de vida sin comprometer la salud del planeta. 

"La realidad es el desarrollo tecnológico también nos permite (y permitirá) seguir mejorando nuestro nivel de vida sin comprometer la salud del planeta"
La prueba de esto es, simplemente, el propio registro histórico. Medido de distintas maneras, la correlación entre crecimiento económico y consumo de energía y combustibles fósiles lleva décadas roto en las economías más avanzadas. Como se puede ver en la gráfico 1, la intensidad energética (consumo de energía primaria, como carbón y petróleo, por dólar de PIB PPA) lleva cayendo en las economías más avanzadas (como Francia y Alemania) desde los años sesenta y setenta. Países de menor industrialización, como España, comenzaron a bajar su intensidad energética en los ochenta, y otros todavía menos industrializados, como Portugal o en industrialización como México, lo hicieron en los noventa.

 

Esta transición se debe en parte al traslado desde los países industrializados de muchas industrias a países en desarrollo como China, Vietnam, México, etc. a partir de los años ochenta, y su sustitución por el sector servicios. Pero la tendencia era previa, y la clave estaba en que la economía crecía (los ciudadanos se volvían más productivos) en mayor medida que lo hacía su consumo de energía fósil. Esto rompió completamente la tendencia anterior en la que un mayor consumo de carbón y petróleo y el crecimiento económico iban de la mano.

Unos años más tarde, los principales países desarrollados comenzaron, uno por uno, a reducir sus emisiones de CO₂ mientras sus economías siguen creciendo (ver gráfico 2). Como en el anterior gráfico, los países más ricos (Alemania, Francia) comenzaron el desacople entre emisiones y crecimiento económico primero, seguidos de otros países menos ricos (como España, Portugal y México) en los años 2000.
 

Por supuesto, que el proceso suceda país por país a medida que se cruza un cierto umbral de riqueza significa que todavía no ha sucedido a nivel global. El crecimiento de las emisiones globales de CO₂ se ha reducido significativamente, pero todavía no han comenzado a descender, porque en promedio el planeta sigue por debajo del umbral de riqueza crítico. 

Y como se mencionaba al comienzo de esta sección, es gracias a la aplicación de nuevos desarrollos tecnológicos que las caídas del consumo de energía y combustibles fósiles pueden estar acompañadas de crecimiento económico. Con la ganancia de eficiencias energéticas o la introducción de muchas tecnologías radicalmente más limpias, se pueden llevar a cabo las mismas actividades económicas con un mucho menor impacto ambiental. En casi todos los frentes, de hecho, el salto a la sostenibilidad llevará a ganancias económicas para todos. 

El ejemplo paradigmático es sin duda el auge de las energías renovables, que a lo largo de la última década se han situado como las fuentes de energía más baratas, desplazando a los combustibles fósiles (2023 fue el primer año en el que la mayoría de la energía fue de fuente renovable) y recortando significativamente las emisiones del sector energético al tiempo que reducían la factura eléctrica.

De la misma manera, en el futuro la instalación masiva de bombas de calor y la implantación general de los vehículos eléctricos permitirá no solo reducir las emisiones de los sectores de la calefacción y el transporte, sino que hará ambas actividades mucho más baratas a largo plazo, ahorrando costes a ciudadanos y empresas y mejorando nuestro nivel de vida. 

Pero la transición ecológica no solo genera ventajas económicas por el ahorro de costes. También supone una ocasión para reindustrializar nuestros países y generar nuevas industrias. Por ejemplo, la promoción de la economía circular, aparte de una ventaja para la reducción de emisiones o la conservación de los recursos naturales, también facilita crear industrias autóctonas donde antes se dependía de importaciones o donde no se generaba ningún valor económico.

Así, por toda España surgen están surgiendo distintos proyectos de economía circular y reciclaje (de turbinas eólicas, residuos electrónicos, baterías eléctricas, etc.) que reducen emisiones y dan valor a residuos que de otra forma acabarían en un vertedero mientras crean empleo. Además, estas nuevas industrias frecuentemente se asientan en las zonas rurales, ayudando a fijar población en la España Vaciada y contribuyendo a un desarrollo económico territorialmente equilibrado. 

"La convergencia de distintas tecnologías también es clave para lograr avances"
La convergencia de distintas tecnologías también es clave para lograr avances. En el reto de descarbonizar la aviación, por ejemplo, es muy probable que en el largo plazo el uso de hidrógeno como combustible permita lograr las emisiones cero. Sin embargo, hasta que esto sea posible, será la electrificación de los vuelos en los trayectos cortos y el uso de combustible sostenible de aviación en los largos (cuya producción
también será una importante fuente de empleo y riqueza) lo que permitirá volar de forma sostenible. Así pues, el desarrollo y aplicación de las nuevas tecnologías es un factor clave para mejorar nuestra calidad de vida al tiempo que protegemos al medioambiente.

¿Tecnología buena o tecnología mala?

Sin embargo, nunca hay que olvidar que a la hora de solventar nuestros problemas ambientales no basta con confiar ciegamente en la tecnología. Frecuentemente, es necesario aplicar medidas complementarias que vayan directamente a la raíz de las costumbres o estructuras sociales que causaron el problema medioambiental. Por ejemplo, de nada sirve reciclar nuestros productos si seguimos consumiendo a tal velocidad que agotemos nuestros recursos y destruyamos nuestros ecosistemas de todas formas. 

"Nunca hay que olvidar que a la hora de solventar nuestros problemas ambientales no basta con confiar ciegamente en la tecnología"
El mejor ejemplo que ilustra el problema de esperar que las mejoras tecnológicas por sí solas solventen nuestros problemas es la paradoja de Jevons, nombrada por el economista británico William Jevons que la analizó por primera vez. Jevons observó que los avances en las máquinas de vapor, que mejoraban su eficiencia y permitían usar menos carbón por cada uso, no solo no habían logrado reducir el consumo de carbón, sino que este se había disparado. La razón era que, al consumir menos carbón, el uso de las máquinas de vapor se volvía más barato, se usaban en más aplicaciones, y el consumo total de carbón aumentaba. 


La paradoja de Jevons, por tanto, es un aviso a todas las personas que crean, por ejemplo, que mejorar la eficiencia energética de la inteligencia artificial reducirá su impacto ecológico: que consuma menos electricidad solo aumentaría su utilización. Por ello, la tecnología es un gran instrumento en el camino hacia la sostenibilidad de nuestras sociedades, pero no puede ser la única hoja de ruta. 

En resumen, la clave reside en que como sociedad exijamos que se apliquen las políticas necesarias para minimizar nuestro impacto sobre la biosfera en cada caso y sector, teniendo en cuenta que la tecnología no es una solución mágica a aplicar ciegamente. Aunque sin duda podremos seguir mejorando nuestro nivel de vida a la vez que salvamos el planeta, muchas veces las soluciones habrá que buscarlas fuera de la ciencia y la ingeniería, y en su lugar hacerlo en nuevos modelos sociales y económicos que arreglen los problemas de base.

Entidad colaboradora:
Alonso Campos
Alonso Campos
Investigador doctoral en IMDEA Nanociencia - Fundación "la Caixa"
Sus intereses de investigación abarcan temas de sostenibilidad, circularidad y criticidad de los recursos y transferencia de tecnología en las áreas de ciencia de materiales, magnetismo y materiales magnéticos. Tiene un Máster y una Licenciatura en Física por la Universidad de Cambridge.
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