El mundo, según Bruselas, ha entrado en una nueva era de grandes miedos globales después de décadas de incontenible optimismo en el que algunos llegaron a vislumbrar el fin de la historia. La Comisión Europea, lejos de amilanarse o de caer en el pánico, pide calma a los gobiernos y a la opinión pública europea.
"El mundo, según Bruselas, ha entrado en una nueva era de grandes miedos globales después de décadas de incontenible"
Bruselas ha arrebatado a los británicos la capitalidad de la flema. Ante el vendaval geopolítico que agita el mundo, sobre todo desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, la UE recomienda mantener la calma y confiar en las fortalezas del Viejo Continente para hacer frente a un escenario dominado por grandes miedos globales. La Comisión Europea da por concluida la era de globalización optimista iniciada con el cambio de siglo y se prepara para una realidad mucho más áspera cuando no violenta.
"Los grandes miedos han vuelto", ha señalado la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, en la conferencia anual del cuerpo diplomático de la Unión en Bruselas, que concluye este viernes, 7 de febrero. "La visión de un mundo destinado a una cooperación cada vez más estrecha y hacia una hiperglobalización se ha quedado desfasada. O al menos, ese es el sentimiento que la gente, y muchos electorados, están dejando claro por todo el planeta", sentenció Von der Leyen ante decenas de diplomáticos encargados de representar a la UE en casi 150 países.
El cónclave anual de los embajadores de la UE solía ser una cita de puertas adentro, sin apenas repercusión más allá del Servicio Europeo de Acción Exterior.
Pero como tantas cosas en ese departamento comunitario, todo cambió con Josep Borrell. En 2022, un año marcado por el estallido de la primera guerra entre dos países en suelo europeo en casi siete décadas, el entonces alto representante de política exterior incluyó en su discurso de apertura de la conferencia un duro rapapolvo que dejó estupefactos a los afectados y se convirtió en la comidilla de la burbuja bruselense.
Borrell acusó a los diplomáticos comunitarios de reaccionar con extrema lentitud a los hechos acaecidos en sus territorios de representación y de reportar demasiado tarde a Bruselas. "Quiero enterarme de lo que sucede por ustedes, no por la prensa", les espetó el jefe de la diplomacia.
Von der Leyen también ha decidido romper este año con la tradición de discursos de autobombo sobre los logros de la Unión durante su mandato o con un repaso tan exhaustivo como ramplón a los puntos calientes del mapamundi. "No, esta vez quiero describir la urgente necesidad de entender la situación cambiante del mundo", apuntó la alemana en el arranque de un discurso que en algunos círculos de Bruselas se ha interpretado como un nuevo intento de la Comisión de enseñorearse de la política exterior comunitaria en detrimento del presidente del Consejo Europeo, António Costa.
"El diagnóstico de Von der Leyen sobre la escena mundial es que el panorama mundial ha cambiado hacia tonos más siniestros"
El diagnóstico de Von der Leyen sobre la escena mundial es que el panorama mundial ha cambiado hacia tonos más siniestros, una impresión que dijo percibir también en la reciente reunión de dirigentes y ejecutivos en Davos. "Y es algo más que un sentimiento abstracto", advirtió. "Los grandes miedos han vuelto. Desde el miedo al cambio climático, la inteligencia artificial o la migración, hasta el miedo al simple hecho de quedarse atrás", subrayó Von der Leyen. La presidenta cree que ese miedo permea las relaciones internacionales y está llevando a los países a convertir sus recursos y medios en armas de competencia de unos contra otros. El mundo, según la alemana, ha regresado a escenarios de lucha de poder, incluso por el territorio físico, como se ve en Ucrania o Palestina, propios del siglo XIX o del tenso período de la Guerra Fría.
Otros intervinientes en la conferencia apuntaron en la misma dirección. "Nos enfrentamos hoy a un mundo de fragmentación y polarización. De desorden y complejidad", constató el presidente del Consejo Europeo. Costa también lamentó el retorno a una escena mundial en el que la política de la fuerza se impone de manera cada vez más frecuente a la de un diálogo basado en normas internacionales.
El elefante pelirrojo en la habitación que se escondía bajo el tono sombrío de toda la conferencia es sin duda Donald Trump. En solo dos semanas desde su vuelta al Despacho Oval, el presidente estadounidense ha puesto pastas arriba buena parte del tablero mundial. Y su ruptura con las convenciones diplomáticas y con el orden internacional se antoja aún más virulenta que durante su primer mandato (2017-2020).
A pesar de todo, Von der Leyen se muestra partidaria de mantener la cabeza fría y evitar sumarse a la espiral incontrolable que Trump suele poner en marcha para hacer valer sus intereses. "Debemos tomar decisiones no basadas en la emoción ni en la nostalgia del mundo que fue, sino a partir de un juicio calculado sobre cuál es nuestro interés en un mundo como el de hoy", recomienda la presidenta. La sangre fría debe ir acompañada, según Von der Leyen, por una diplomacia comunitaria mucho más ágil, más asertiva, con menos tabúes y miramientos, y dispuesta "a enfrascarse en duras negociaciones, incluso con nuestros socios de largo tiempo".
"La sangre fría debe ir acompañada, según Von der Leyen, por una diplomacia comunitaria mucho más ágil, más asertiva, con menos tabúes y miramientos"
La actitud reposada de Von der Leyen y de la mayoría de los dirigentes europeos frente a Trump contrasta con la respuesta airada de los países que han sido golpeados en primer lugar por la agresiva política internacional de Trump. Pero a falta de saber el resultado de la estrategia europea, parece evidente que de poco le han servido al presidente colombiano, Gustavo Petro, sus diatribas contra el estadounidense. Y que el tono melodramático del primer ministro canadiense, Justin Trudeau, arengando a su pueblo como si afrontara un conflicto armado y no una mera escaramuza comercial, tampoco tiene mucho más recorrido.
Los europeos, en cambio, han hecho suyo el viejo lema inglés ante cualquier dificultad: keep calm and carry on. O quizá Von der Leyen, que en su juventud coqueteó con el punk, tiene en mente todavía el primer disco de Siniestro Total:
Ante todo, mucha calma.