Domingo, 16 de agosto de 2026
CONVERSACIONES

Manuel Muñiz: "La inteligencia artificial puede poner solución a la falta de competitividad europea"

Ha sido el tema central del Foro Económico de Davos de esta semana, es uno de los españoles con más proyección global y es uno de nuestros principales expertos en inteligencia artificial. Manuel Muñiz analiza en profundidad en Agenda Pública la transformación que esta tecnología implica para el conocimiento, basándose en su experiencia como secretario de Estado, rector internacional del IE y fundador de la empresa Silmaril y comparte su visión sobre su impacto en la universidad o los medios de comunicación.

Agenda Pública Agenda Pública 26 de enero de 2025
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Manuel Muñiz, rector internacional de la Universidad IE, es uno de los grandes expertos españoles en inteligencia artificial. | Agenda Pública / Tania Sieira
Manuel Muñiz, rector internacional de la Universidad IE, es uno de los grandes expertos españoles en inteligencia artificial. | Agenda Pública / Tania Sieira
La inteligencia artificial (IA) no solo está transformando el conocimiento, sino también la manera en que lo distribuimos, lo entendemos y lo aplicamos. Para Muñiz esta tecnología está marcando el inicio de una nueva era, comparable al impacto que tuvo internet en los años noventa. En esta conversación con Marc López Plana, editor y director de Agenda Pública, quien también fue secretario de Estado de la España Global, traza un mapa del futuro de la IA.

Muñiz propone una universidad más enfocada en soft skills y acompañada por herramientas de IA, y de unos medios que deberán reinventarse para mantener su relevancia en la era de los modelos generativos. "La educación del siglo XXI será apoyada por estas herramientas o será obsoleta", sentencia. El presidente de Silmaril reflexiona sobre cómo la IA está redefiniendo roles y funciones. "Estas herramientas elevan el suelo de la calidad media del análisis experto", explica, destacando que mientras tareas repetitivas y de menor valor añadido serán automatizadas, el verdadero valor humano residirá en la creatividad y la capacidad de conexión. 

Con una mezcla de optimismo y cautela, además, subraya la necesidad de que la UE se convierta en un actor competitivo a la vez que continúa respetando sus valores y regulaciones. "En la capa de servicios, Europa puede jugar un papel importante; nuestra normativa avanzada es un activo, no una barrera". Pero advierte que el debate sobre la competitividad en el continente es vital para el desarrollo positivo de la IA: "Si terminamos concluyendo que lo que hace falta es desregular, podría llevar al uso abusivo de estas tecnologías o a prácticas contrarias al consenso ciudadano, sin lograr ser más competitivos". Una conversación esencial para entender cómo la IA no solo está cambiando las reglas del juego, sino también redefiniendo el tablero.

Manuel Muñiz conversa con Marc López Plana en su despacho. Foto: Agenda Pública / Tania Sieira


¿Qué le lleva a pensar que es necesaria una empresa como Silmaril?


Hay tres factores de transformación del entorno que nos hacen pensar que este es el momento adecuado para entrar en el mundo de la IA a través de un proyecto empresarial. El primero es que la volatilidad política, geopolítica y regulatoria a la que se tienen que enfrentar nuestras instituciones privadas y públicas, las corporaciones y los gobiernos, es creciente; y ese aumento de complejidad es estructural. Es un reto para nuestras empresas navegar en este entorno. El segundo factor es que ha habido un proceso muy claro de digitalización y de aumento de las fuentes de información que capturan o te ayudan a capturar esta nueva volatilidad. Incluso te pueden permitir anticipar parte de esta volatilidad y de este riesgo político o regulatorio.

"Puedes utilizar OpenAI, LLaMA, Gemini, pero por encima de ellas va a emerger una capa entera de marcas que van a producir herramientas específicas para necesidades concretas de las empresas"
Y el tercer factor es, claramente, el propio salto que ha dado la tecnología en el campo de la IA, sobre todo de la generativa. Cuando uno ve estos tres factores, se da cuenta de que hay un espacio enorme para generar herramientas de IA que te ayuden a navegar un entorno mucho más complejo. Esa fue la reflexión de partida del proyecto. Nace como una empresa de IA aplicada a la valoración, seguimiento y ayuda en la navegación de los riesgos de naturaleza regulatoria y política. Estamos convencidos de que se pueden generar productos —por primera vez en mucho tiempo— de un valor enorme para las empresas: la funcionalidad de estas herramientas ya es suficiente como para construir por encima de las LLM (del inglés
large language models —modelos lingüísticos de gran tamaño con capacidad de aprendizaje autosupervisada o semisupervisada sobre los que opera la IA generativa—). 

La apuesta estratégica de la empresa es que las LLM se van a empezar a entender casi como un commodity, van a ser como una plataforma tecnológica. Tú vas a poder, además, usar unas u otras dependiendo de la funcionalidad que quieras. Puedes utilizar OpenAI, LLaMA o Gemini, pero por encima de ellas va a emerger una capa entera de marcas que van a producir herramientas específicas para necesidades concretas de las empresas. Y en ese espacio es donde va a vivir o a morir esta ola de innovación tecnológica. Si ahí hay rentabilidad, productividad y utilidad para las empresas, lo que veremos será una explosión de proveedores. Se dedicarán a cadena de suministros, riesgo regulatorio o gestión de personal, etc. Ese será el momento en el que la IA se empiece a desplegar de manera generalizada en el día a día de las empresas y de las personas.

Todo este proceso me recuerda un poco al nacimiento de internet, en el sentido de que entenderemos las LLM como una plataforma y ahora por encima se va a empezar a construir todo una capa de servicios como se construyeron agencias de viaje, empresas de retail, empresas de servicios de toda índole, por encima de la capa que era internet. 

¿Qué aporta la IA a una mejor distribución del conocimiento o de la información que genere conocimiento?

Estas herramientas permiten que tengas una relación distinta con un volumen masivo de información. La gran pregunta ahora es si la IA va a ser sustitutiva de los buscadores.

"Viene una revolución muy importante. Los modelos lingüísticos de gran tamaño son capaces de trabajar sobre la información, presentar resultados de otra manera y cada vez lo están empezando a hacer mejor"
Lo que hacen los buscadores es ordenar información, por sí muy compleja, y te la presentan para que tú navegues. Pero es que a través de la IA no se da solo un proceso de ordenación, sino que se procesa esa información y se construye de manera distinta. Viene una revolución muy importante. Desde mi punto de vista, las LLM son una forma más potente de procesar información que los buscadores actuales.


Ahora las IA más conocidas son con las que interactúas vía texto, pero están empezando a ser capaces ya de reconocer audio y puedes introducir instrucciones a través de audio. Otras están empezando a ser capaces de interactuar a través de video y operan prácticamente como un tutor o como una persona que te acompaña. El otro día, Eric Schmidt —ex director ejecutivo de Google— las definió como polimaths o polímatas. Tienes a un polimath en el bolsillo, que es como tener a una persona con acceso a unos datos y una información masiva con la que tú interactúas como un peer o como un profesor que te acompaña.

En cuanto a los medios de comunicación, tienen un elemento de valor que estas redes no van a poder erosionar, que es el de la actualidad, porque estas herramientas beben de la información ya consolidada. Tendrá que haber una reflexión sobre qué parte del periodismo conservará valor. La parte más de archivo, descriptiva, de lo ya conocido, sintetizadora de lo conocido, va a perder un valor; pero la parte de generación y de afloramiento tiene un valor muy importante.
 

Muñiz expresa su preocupación ante la posibilidad de que el debate sobre la competitividad en Europa concluya con la idea de que es necesario desregular. Foto: Agenda Pública / Tania Sieira


¿Podría darse un proceso similar en la academia?

Sí, un campo que va a sufrir una transformación brutal es el de la formación y el de la universidad. Así como los medios estáis en el negocio de la gestión de la información, pero sobre todo en el de la generación, en la universidad también estamos en el negocio de la creación. Por lo tanto, en el ámbito de la investigación, estas herramientas van a ser de gran apoyo, pero a duras penas sustitutivas, sobre todo de la investigación de alta calidad. De hecho, vamos a ver un enhancement —una mejora brutal de la productividad de investigación— porque van a poder resolver problemas y asistir a los investigadores. De hecho, probablemente una de las áreas de mayor promesa de estas herramientas sea el ámbito de la investigación médica, en particular, biomédica. 

En el ámbito docente percibo un mayor impacto, especialmente si entendemos la docencia como una simple transferencia de información. Durante mucho tiempo, y en ciertos lugares, la universidad se ha centrado precisamente en eso. Durante siglos, su función principal ha sido recoger, proteger y transmitir información, además de certificar que dicha información había sido asimilada por los estudiantes. Sin embargo, este modelo está en proceso de extinción. En la actualidad, el valor del arbitraje de la información ha disminuido considerablemente debido al avance de las tecnologías digitales. Con las nuevas interfaces, esta disminución se ha vuelto aún más pronunciada.

"La propuesta de valor de la universidad en el siglo XXI pasa de transmitir y certificar información a abarcar todo el conjunto de elementos que acompañan la formación"
En nuestra faceta docente, cada vez nos centraremos más en aportar un valor diferente, no solo en la transmisión de información. ¿Qué tipo de valor? Las
soft skills, como la capacidad crítica, la innovación, la creatividad, la comunicación, la visión estratégica y la gestión de equipos, seguirán siendo altamente valoradas. Para estas funciones, las herramientas de IA son de apoyo, no sustitutivas. Además, podemos trazar el arco largo del aprendizaje, algo que una persona no puede hacer sola; la universidad puede ayudar en ese proceso.

¿Qué más? Tenemos la capacidad de convocatoria de tus compañeros, que luego se convierten en colegas, y los profesionales que se sientan contigo. Todo el componente de la experiencia, las vivencias en tu proceso de aprendizaje, es único y algo que las universidades pueden ofrecer. La propuesta de valor de la universidad en el siglo XXI pasa de transmitir y certificar información a abarcar todo este conjunto de elementos que acompañan la formación.

Soy un firme creyente en la educación universitaria tremendamente acompañada por IA. En el IE, por cierto, tenemos un proyecto para acompañar todo ese proceso con herramientas de IA generativa y de agentes. En Silmaril estamos justo en el proceso de creación de agentes de IA, que es el futuro de la IA aplicada. La educación del siglo XXI será apoyada por estas herramientas o será una educación obsoleta. 

¿Qué valor le das a los expertos? 

Estas herramientas elevan el suelo de la calidad media del expert analysis y son bastante sustitutivas de lo que sería un primer consejo que te puede dar tu doctor de cabecera en una cita de quince minutos. Si eres suficientemente hábil en la descripción de los síntomas, son bastante útiles. En el ámbito de la docencia, vamos a tener seguro, en plazo breve, agentes de IA sobre materias específicas que te van a permitir acceder a una formación fundamental o básica en muchas cuestiones.

¿Dónde creo que van a ser muy complementarios? En la frontera de estos campos. Ahora, en el medio plazo, esto va a generar redundancias en un montón de espacios de labores medias que tienen como esencia no la generación de conocimiento o nuevos planteamientos, sino la gestión de información existente.

"Estas herramientas potencian ciertas habilidades humanas y sustituyen aquellas más repetitivas y de menor valor añadido"
En el ámbito académico, hace unos años, tú podías doctorarte en una disciplina haciendo lo que los americanos llaman
archival work, que es básicamente explicar el estado de un debate. Había un valor en extraer el estado de un debate. Ibas a las bibliotecas, encontrabas los artículos, las piezas, y luego producías una foto, y tu ensayo era la foto existente. Hoy ya nadie se doctora así. Ahora tienes que tener una teoría que explique el entorno. Y el valor radica en la teoría, que es pura creatividad, innovación y conexión de conceptos. El valor del experto, como alguien que tiene un conocimiento de archivo, de información preexistente, va a estar bajo seria presión en múltiples campos. El valor del experto estará en aquel que es capaz de buscar avenidas, narrativas, soluciones, propuestas y oportunidades.

Te doy un ejemplo relacionado con lo que hace Silmaril. Actualmente, estamos en un proceso de creación de multiagentes de IA. Estos agentes son programas basados en LLM que reciben instrucciones específicas y se comportan como lo haría un colega o trabajador, con un perímetro de actuación definido. Imagina que estás en un sector altamente dependiente de infraestructuras y licitaciones, donde una parte importante de tu negocio proviene de contratos de obra o servicio público. Puedes crear un equipo de multiagentes para gestionar este proceso.

El primer agente lidera el equipo encargado de identificar, discriminar y proponer las licitaciones en las que deberíamos participar. El segundo utiliza el historial de nuestros trabajos en licitaciones para evaluar y seleccionar las oportunidades relevantes. El tercero analiza el estado del proceso, el momento, las necesidades financieras y otros factores para refinar aún más la selección. Este proceso puede automatizarse con una excelente latencia, actualización continua y un nivel de granularidad operativo veinticuatro horas al día.

Finalmente, el equipo directivo recibe los informes generados, criba la información, establece prioridades y decide qué licitaciones son más relevantes para la empresa en función de la estrategia organizacional. Así, se protege el expertise humano en la toma de decisiones estratégicas. Estas herramientas potencian ciertas habilidades humanas y sustituyen aquellas más repetitivas y de menor valor añadido.

La Administración pública necesita hacer una reflexión sobre cómo utilizar la IA para unos mejores servicios públicos que, además, la sociedad quiere que sean más personalizados. 

El campo del GovTech, o tecnologías para lo público, ofrece múltiples oportunidades de mejora. Estas tecnologías optimizarán la prestación de servicios públicos básicos, incrementarán la transparencia, mejorarán el monitoreo y la lucha contra la corrupción, y potenciarán los sistemas de participación ciudadana, facilitando la democracia directa en espacios antes difíciles de alcanzar. También contribuirán a mejorar la calidad del debate público al ayudar a combatir la desinformación.

"Un Estado y un Gobierno comprometidos con esta transformación no solo se benefician de las ventajas de estas herramientas de IA, sino que también se convierten en grandes catalizadores de innovación"
Existe un ecosistema creciente de empresas
GovTech dedicadas a introducir estas tecnologías en el sector público, lo que resulta crucial para legitimar su estructura. Esto evita que se perciba como un entorno ineficiente y desfasado, incapaz de atender las necesidades de gestión. Cuando el sector público está bien diseñado y tiene acceso a recursos y herramientas tecnológicas, se convierte en un gran inversor y catalizador de la innovación, dado que, en muchas economías avanzadas, el gasto público supera el 40% del PIB, siendo uno de los mayores compradores e implementadores de tecnología.

Un Estado y un Gobierno comprometidos con esta transformación no solo se benefician de las ventajas de estas herramientas, sino que también se convierten en grandes catalizadores de innovación. Europa y España tienen una ventaja significativa en este sentido, gracias a un Estado consolidado y un consenso político amplio sobre su importancia. A diferencia de Estados Unidos, donde hay una revisión más intensa del papel del sector público, en Europa se reconoce el potencial de un Estado eficiente y legitimado, percibido por los ciudadanos como un activo. Además, la personalización de servicios públicos permitirá un seguimiento más preciso de las necesidades en áreas como educación, salud y prestaciones sociales.
 

Marc López pregunta a Muñiz sobre el futuro de los medios de la comunicación y de la universidad en la era de la IA. Foto: Agenda Pública / Tania Sieira


Se acusa a Europa de regular mucho en relación con Estados Unidos y estar impidiendo la innovación. 

Nosotros hemos tomado una decisión estratégica de que nuestra empresa se construya sobre las LLM. No vamos a generar un modelo propio y, salvo probablemente los franceses de Mistral, los más competitivos van a ser norteamericanos. Pero en la capa superior de servicios y aplicaciones Europa puede jugar un papel importante y no tenemos una falta de competitividad por estar aquí. Somos una empresa orgullosamente europea y estamos trabajando en este marco. 

"En la capa superior de servicios y aplicaciones de la IA, Europa puede jugar un papel importante y no tenemos una falta de competitividad por estar aquí"
Me preocupa que hagamos mal el diagnóstico, como indican
Letta y Draghi en sus informes. En Europa hemos tenido un problema de crecimiento, de productividad, de competitividad y de innovación en la frontera del sector tecnológico. Es bastante evidente en la última década cuando nos comparamos con Estados Unidos y con China. No creo que el problema sea que hayamos aprobado Digital Markets Act o el AI Act o el GDPR de protección de datos. Esta es una normativa bastante avanzada en su esencia y en su contenido, alineada con el marco de valores europeos: nuestra preocupación por la privacidad, por las libertades individuales y por el uso de la tecnología.

La falta de competitividad nos exige encontrar soluciones para completar el mercado digital común, dándole una verdadera escala única. Los emprendedores afrontamos desafíos significativos, ya que operar en Europa implica adaptarse a veintisiete marcos regulatorios distintos y, en algunos casos, incluso a regulaciones intraestatales o regionales. Aunque el idioma es cada vez menos una barrera, todavía debemos trabajar en múltiples lenguas, lo cual es difícil de resolver por las autoridades.

También afrontamos problemas en los mercados de capitales y capital riesgo, que carecen de la profundidad de Estados Unidos. El mercado de capitales está mucho más fragmentado y el capital riesgo, en particular, tiene menor escala. Esto provoca que muchos proyectos, al llegar a la fase de escalamiento, se trasladen a Estados Unidos en busca de financiamiento, que suele venir con condiciones. A menudo, los inversores exigen trasladar la empresa a Estados Unidos, no solo por su familiaridad con el marco regulatorio, sino porque el ecosistema de inversión estadounidense promueve la construcción de un clúster norteamericano de innovación.

"Si terminamos concluyendo que lo que hace falta es desregular, podría llevar al uso abusivo de estas tecnologías o a prácticas contrarias al consenso ciudadano, sin lograr ser más competitivos"
En Europa tenemos una tercera carencia que es el ecosistema universitario y la potencia de nuestra musculatura de transferencia de la universidad al mercado. En Estados Unidos, las universidades, todas las importantes, tienen tres grandes pilares en su visión: generación de conocimiento, transmisión de conocimiento en el aula y transferencia de conocimiento. Lo miden a través de empleo, patentes y empresas que se generan. Lo que es absolutamente esencial para MIT, para Caltech, para Berkeley, aquí todavía es anómalo. Sin embargo, detrás de todos los ecosistemas de innovación importantes, hay un ecosistema universitario que está produciendo transferencia. 


Me preocupa que, en lo burdo del debate, y en el acierto del diagnóstico, que es que tenemos un problema de competitividad, terminemos concluyendo que lo que hace falta es desregular. Podríamos encontrarnos desregulando, lo que podría llevar al uso abusivo de estas tecnologías o a prácticas contrarias al consenso ciudadano, sin resolver los verdaderos cuellos de botella y sin lograr ser más competitivos.

Los idiomas han sido una limitación para que los medios no anglosajones tengan un alcance global. ¿Cómo puede la IA facilitar que los medios no anglosajones puedan participar del debate global?

Lo conecto con la reflexión de que el arbitraje de información está perdiendo valor. En el fondo, tú puedes entender la traducción y la adaptación a un idioma u otro, como un arbitraje de información, porque construyes tu modelo de negocio sobre la base de la traducción de información o análisis.

"Al trabajar con herramientas de IA y modelos de lenguaje avanzados, rápidamente notas que son agnósticas al idioma, lo cual es extraordinario"
Al trabajar con herramientas de IA y modelos de lenguaje avanzados, rápidamente notas que son agnósticas al idioma. Puedes interactuar con ellas en cualquier lengua, desde el
input que les proporcionas, las consultas que haces, hasta la información que consumen para generar respuestas, y el idioma en que te entregan los resultados. En todas las etapas, el idioma es indiferente para la herramienta, lo cual es extraordinario.

Esto crea un fenómeno de arbitraje de información cuyo valor tenderá a cero, lo que tendrá un efecto liberador, especialmente en Europa, al deshacer uno de los nudos gordianos para la competitividad y escalabilidad de las startups, permitiendo acceder a mercados más amplios. Sin embargo, también generará una competencia global más intensa. Esta transformación tecnológica está produciendo grandes actores globales en muchos sectores, consolidando mercados y dejando a los pequeños actores, que antes estaban protegidos por barreras de información, expuestos a la competencia global. Esto puede fomentar una tendencia oligopólica en muchos mercados.

Muchas gracias, Manuel.
 

Manuel Muñiz camina junto a Marc López por el campus del IE en Madrid. Foto: Agenda Pública / Tania Sieira

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