Goldman and Sachs estima que la inteligencia artificial generativa (IAG) podría impulsar un aumento del 7% (o casi siete billones de dólares) en el PIB mundial y elevar el crecimiento de la productividad en 1,5 puntos porcentuales en el periodo 2023-2033. Por contextualizar este dato de crecimiento,
el PIB de la Unión Europea está valorado en diecisiete billones de euros.
La mayor parte del crecimiento se deberá a la automatización de algunas tareas en ciertos trabajos, que no significa necesariamente la eliminación de los mismos, sino la disponibilidad de nuevas herramientas para realizarlos. No obstante, este crecimiento está condicionado por el banco de inversión al ritmo de adopción e incorporación de la IAG a las distintas actividades económicas, lo que se estimaba requería el despliegue de grandes infraestructuras tecnológicas.
"En sus días finales, Biden firmó una orden ejecutiva para el avance de EE. UU. en el liderazgo de las infraestructuras para IA"
En sus días finales en el Despacho Oval, el presidente Biden firmó una orden ejecutiva para el avance de EE. UU. en el liderazgo de las infraestructuras para IA. La orden tenía la finalidad de dar apoyo a las necesidades de espacio y energéticas masivas de los centros de datos de IA. Para ello, se exigía el arrendamiento de espacio en las propiedades de los departamentos de Defensa y Energía para albergar infraestructuras a escala de gigavatios y las instalaciones de energía limpia para alimentarlos. Un condicionante para acceder a estos espacios era que los operadores económicos compraran una "porción apropiada" de semiconductores fabricados en Estados Unidos. Excepto en la demanda de uso de energía limpia, una orden ejecutiva plenamente bipartisana, como han demostrado los primeros pasos de la nueva Administración del Partido Republicano.
La orden de Biden no ha sido anulada por el hoy ocupante de la Casa Blanca. No es descartable que Trump aplique alguna de sus previsiones, aunque en el segundo día al mando parece haber dado otro rumbo a la política de promoción del despliegue de centros de datos para IA. Fiel a su preferencia neoliberal por la iniciativa privada, el presidente ha apadrinado —aunque aparentemente sin aportar financiación federal— la iniciativa Stargate, empresa conjunta de OpenAI, SoftBank (arm) y Oracle con el respaldo financiero de MGX, fondo de inversión de Emiratos Árabes Unidos. En el proyecto se invertirán 500.000 millones de dólares en cuatro años, partiendo de
una inversión inicial de 100.000 millones que ya está materializando Oracle en Abilene (Texas). Nvidia es el inevitable socio tecnológico con su cuasi monopolio de componentes hardware para IA. No es descartable que en un futuro arm intervenga también en este ámbito,
ya que recientemente anunció un proyecto de 100.000 millones de dólares para rivalizar con Nvidia en la provisión de chips IA.
No es la primera iniciativa de este tipo en EE. UU., pero supera a otras por sus dimensiones elefantiásicas. Los dos grandes centros de computación abiertos en 2024 por
Meta y la
empresa xAI del magnate Elon Musk, con, respectivamente, 100.000 y 200.000 placas producidas por Nvidia, eran solo un botón de muestra. Elon Musk señalaba que la inversión valorada en su centro de datos estaba valorada en 10.000 millones de dólares. En una extrapolación rápida, eso significa que solo en 2025 el proyecto Stargate podría adquirir unos 2.000.000 de chips IA de Nvidia. Una pregunta pertinente es si existirá producción suficiente para satisfacer las necesidades de todos estos proyectos.
"En un mundo en el que los chips IA son un bien escaso, EE. UU. parecía haberse asegurado por ahora ser la única área económica con capacidad para afrontar este tipo de proyectos de modo soberano"
En un mundo en el que los chips IA son un bien escaso, EE. UU. parecía haberse asegurado por ahora ser la única área económica con capacidad para afrontar este tipo de proyectos de modo soberano. La regulación interina adoptada por la Administración Biden en sus últimos días con el fin de ordenar el acceso mundial a las GPU estadounidenses, permite a la Secretaría de Comercio establecer restricciones a la exportación de chips IA hacia el resto del mundo, en mayor o menor medida sobre cada país dependiendo de un criterio insuficientemente explicado. La Administración Trump ha abierto un
proceso de revisión de todas las regulaciones sobre limitaciones comerciales aprobadas por la Administración Biden que concluirá el 1 de abril. El apoyo al proyecto Stargate no hace esperar un relajamiento de las restricciones de exportación de chips IA.
Y en esto apareció un cisne negro llamado Deepseek. El rumor comenzó en los últimos días de diciembre, donde medios especializados empezaron a hablar de un modelo de IA desarrollado por una
start-up china que, utilizando un clúster con solo 2.048 GPU Nvidia H800 durante dos meses —2,8 millones de horas de GPU—, había conseguido un modelo equivalente a LlaMa 3 de Meta entrenado en 16.384 GPU H100 en el transcurso de cincuenta y cuatro días —30,8 millones de horas de GPU—. Recordemos que la H800 es un modelo de Nvidia desarrollado
ex professo para China bajo las normas de restricciones a la exportación aprobadas por EE. UU. en octubre de 2023. El momento Sputnik ha llegado a la industria estadounidense cuando se ha demostrado que no solo batía a LlaMa 3, sino también a ChatGPT-o1 de OpenAI,
generando una caída generalizada en bolsa de todo valor relacionado con las infraestructuras IA.
"China le ha recordado a EE. UU. que sigue en la lucha por el liderazgo tecnológico"
El impacto del presunto logro de la start-up china lo da una comparativa de costes. De acuerdo con los datos existentes, UBS estimó que el modelo IA DeepSeek-R1 costó 0,03 dólares por cada dólar que costó el modelo o1 de OpenAI. Aunque en toda guerra existe un cierto nivel de desinformación y hay que tomar el anuncio con precaución.
Algún experto ha recordado que DeepSeek operó el primer clúster de 10.000 A100 de Asia, mantiene un clúster de 50.000 H800 y tiene acceso ilimitado adicional a proveedores de nube chinos y extranjeros, por lo que su modelo ha podido ser entrenado con más horas de GPU de las que proclaman.
Cuando todo apuntaba a una nueva brecha digital entre EE. UU. y el resto del mundo alrededor de la inteligencia artificial basada en su única capacidad de desarrollar infraestructuras soberanas de IA, China le ha recordado que sigue en la lucha por el liderazgo tecnológico. Las estrategias de la clase política e industria estadounidenses probablemente necesitan ser reevaluadas en los próximos meses. Aparentemente, la destreza en los algoritmos ha vencido la fuerza bruta de disponer de los chips más avanzados. El tiempo nos dirá qué hay de realidad y qué hay de exageración en el logro de Deepseek.