EE. UU. considera desde hace tiempo que
la inteligencia artificial es la clave para mantener el dominio tecnológico sobre China. En Silicon Valley, el centro neurálgico de la innovación digital que ha impulsado el crecimiento y los beneficios durante décadas, se ha defendido la IA como la vía para mantener la supremacía. La creencia era que los algoritmos avanzados, junto con microchips de última generación e inversiones masivas, asegurarían el liderazgo de EE. UU. sobre una China en ascenso, que ya es líder en sectores como los vehículos eléctricos, las telecomunicaciones 5G y la computación cuántica.
Sin embargo, esta semana se ha producido un aleccionador toque de atención.
"Dos innovaciones tecnológicas —el sistema multi-experto y el aprendizaje por refuerzo— permiten a DeepSeek consumir mucha menos potencia de cálculo y energía"
Se trata de DeepSeek, un chatbot de inteligencia artificial desarrollado en China que ha pillado desprevenido al sector tecnológico estadounidense. Con un coste de desarrollo declarado de tan solo seis millones de dólares, insignificante para los estándares de Silicon Valley, DeepSeek ha demostrado capacidades que superan a muchas aplicaciones estadounidenses de IA, como ChatGPT, sobre todo en razonamiento lógico y codificación.
DeepSeek introduce dos grandes innovaciones tecnológicas. La primera es la adopción de un sistema de mezcla de expertos (
mixture-of-experts), en el cual distintos componentes de la IA se activan únicamente cuando son relevantes. La segunda es la implementación, en la fase de
entrenamiento, de un sistema de aprendizaje por refuerzo (
reinforcement learning), donde la IA aprende a través de los
feedback que recibe. Este sistema sustituye el entrenamiento con supervisión (
supervised fine-tuning), ampliamente utilizado hasta ahora, que requiere bases de datos curadas para enseñar a la IA a razonar paso a paso, lo cual implica un alto costo en tiempo y recursos. Estas dos innovaciones permiten reducir significativamente el consumo de potencia de cálculo y energía en comparación con los modelos que no emplean estas técnicas.
Esta eficiencia significa que el sistema depende de menos microchips avanzados, lo que echa por tierra el supuesto de que el progreso de la IA depende de una infraestructura que consume muchos recursos.
Las consecuencias han sido graves. NVIDIA, el gigante de los semiconductores que se convirtió en la piedra angular del desarrollo de la IA con sus potentes GPU,
ha visto cómo su valoración bursátil se desplomaba un 17% en un solo día, borrando 500.000 millones de dólares, lo que supone la mayor pérdida bursátil diaria de la historia. Valorada en su día en más de tres billones de dólares, la confianza de NVIDIA en el supuesto de que la IA requiere vastos recursos computacionales queda ahora en entredicho. Esto ha conmocionado a otros gigantes tecnológicos como Amazon, Google y Microsoft, que han realizado grandes inversiones en centros de datos diseñados para alimentar sistemas de IA. El éxito de DeepSeek cuestiona la sensatez de estas enormes inversiones, sugiriendo que un diseño más inteligente y eficiente puede lograr resultados comparables a una fracción del coste.
"La aparición de DeepSeek también pone de manifiesto las limitaciones de la estrategia de contención geopolítica de EE. UU."
La aparición de DeepSeek también pone de manifiesto las limitaciones de la estrategia de contención geopolítica de EE. UU. y sus esfuerzos por frenar el ascenso tecnológico de China. Las restricciones de la administración Biden a la exportación de microchips avanzados a China pretendían frenar su avance en el desarrollo de la IA. En lugar de ello,
China se ha adaptado utilizando chips menos avanzados en combinación con una programación innovadora y una enorme reserva de talento. Con seis veces más licenciados en ingeniería que EE. UU., el capital humano de China ha demostrado ser una ventaja decisiva. El éxito de DeepSeek pone de manifiesto que, incluso en un campo tecnológico como la IA,
la experiencia, la creatividad y el ingenio pueden pesar más que la mera inversión financiera en hardware, algo que está fuera del alcance de muchos empresarios de Silicon Valley cuyo sueño final es eliminar a los ingenieros mediante la IA.
La aplicación también representa un cambio filosófico en el desarrollo de la IA. A diferencia de los modelos propietarios de Silicon Valley, DeepSeek se basa en un marco de código abierto que permite a un amplio abanico de desarrolladores acceder a sus algoritmos, modificarlos y mejorarlos. Esta democratización de la tecnología de IA socava el modelo de negocio del sector tecnológico estadounidense, que históricamente se ha basado en sistemas muy controlados y con un uso intensivo de recursos. El enfoque de código abierto no solo acelera la innovación, sino que también permite competir a actores más pequeños con capital limitado, lo que podría disminuir el dominio de las grandes empresas estadounidenses. Esto constituye una importante amenaza geopolítica para la estrategia de uso de proyección mundial de sus productos de IA, ya que ahora
muchos países dentro de la esfera de influencia de EE. UU. (incluida la Unión Europea) se fijarán cada vez más en las alternativas chinas, o intentarán desarrollar sus propias aplicaciones de IA utilizando modelos de código abierto.
"Pero lo más importante es que el ascenso de DeepSeek es también una gran herida para el orgullo ideológico del capitalismo de mercado estadounidense"
Pero lo más importante es que el ascenso de DeepSeek es también una gran herida para el orgullo ideológico del capitalismo de mercado estadounidense y el credo libertario que abrazan muchos aliados de Trump, como Elon Musk. Es una demostración de la eficacia del enfoque de la innovación en China, respaldado por el Estado, y del modo en que el fomento de una enorme capacidad científica puede conducir al desarrollo de productos muy populares. Combinando la financiación pública con la experiencia del sector privado, China ha logrado rápidos avances en otros sectores,
como el de los vehículos eléctricos, en el que BYD ha superado a Tesla como líder mundial. La misma estrategia parece dispuesta a irrumpir en el sector de la inteligencia artificial. El objetivo declarado de China de convertirse en el líder mundial en IA para 2030 ya no parece una aspiración, sino una posibilidad.
A corto plazo, el éxito de DeepSeek ya ha causado sensación, al convertirse rápidamente en la aplicación más popular de la App Store de Apple. Su trayectoria recuerda a la de TikTok, otra aplicación china que adquirió relevancia mundial y suscitó inquietudes geopolíticas. China, que hasta hace poco era un país asociado a la fabricación masiva de textiles, artículos para el hogar y tecnología occidental, es ahora un líder tecnológico cuyas aplicaciones gozan de enorme popularidad entre los jóvenes de Occidente.
China está ganando por fin un aspecto del poder que se creía fuera de su alcance: el poder blando, la influencia cultural y práctica que se deriva de su protagonismo en los servicios digitales avanzados. Dada la creciente proyección mundial que reflejan estos avances y las posibles implicaciones para el liderazgo tecnológico estadounidense, no sería de extrañar que DeepSeek acabe siendo clasificado como una amenaza para la seguridad nacional, al igual que ocurrió con TikTok.