Martes, 28 de julio de 2026
EMERGENCIA CLIMÁTICA

Europa debe liderar la descarbonización global ante la ofensiva de Trump

Donald Trump, mediante la firma de cuarenta y un órdenes ejecutivas, inició la ofensiva de su Administración contra las políticas climáticas. Alejandro Labanda, director de Transición Ecológica de beBartlet, sostiene que ahora Europa debe apostar decididamente por la descarbonización.

Alejandro Labanda Alejandro Labanda 23 de enero de 2025
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 Donald Trump, acompañado por su vicepresidente J. D. Vance, exhibe una orden ejecutiva ante el público del Capital One Arena durante la celebración de su toma de posesión. | Anna Moneymaker - Pool via CNP / Zuma Press / ContactoPhoto
Donald Trump, acompañado por su vicepresidente J. D. Vance, exhibe una orden ejecutiva ante el público del Capital One Arena durante la celebración de su toma de posesión. | Anna Moneymaker - Pool via CNP / Zuma Press / ContactoPhoto
El año 2024 ha sido el más cálido jamás registrado, con una temperatura media de 1,5 °C por encima de niveles preindustriales. En menos de diez años, hemos agotado el capital del Acuerdo de París, pues hemos alcanzado el crecimiento de temperatura objetivo que se marcó en el acuerdo para el año 2100. Las consecuencias las vemos cada semana: un clima extremo que genera enormes daños materiales y humanos como resultado de catástrofes dopadas con el carbono que emitimos, ya sean la DANA de València o los incendios de Los Ángeles. 

"Trump abre un periodo de cuatro años con una Administración federal estadounidense abiertamente negacionista"
En este contexto, en el que todos los esfuerzos públicos, privados y de la sociedad civil deberían estar alineados con la descarbonización, arranca el segundo mandato de Donald Trump en Estados Unidos (EE. UU.). El 47.º presidente firmó durante las primeras horas de su Gobierno cuarenta y un órdenes ejecutivas, entre las cuales se incluye la retirada del propio Acuerdo de París; la facilitación de la explotación de combustibles fósiles, que tendrá como consecuencia el aumento de la producción de petróleo y gas (el drill, baby, drill), y una ofensiva contra la energía eólica marina. Con esto, Trump abre un periodo de cuatro años con una Administración federal estadounidense abiertamente negacionista. 

El discurso negacionista de la nueva Administración ya ha tenido consecuencias en la lucha contra el cambio climático sin necesidad de emitir ninguna nueva política o normativa. Los mayores bancos americanos (JP Morgan, Citi, etc.) han salido en bloque de la alianza global para las finanzas sostenibles (Net Zero Banking Alliance, NZBA). Además,  Blackrock, el mayor gestor de activos del mundo, ha abandonado la Net Zero Asset Managers Initiative (NZAMI), la principal alianza de gestores de activos financieros en tecnologías de descarbonización. 

Ambas alianzas tienen el compromiso de alinear la actividad de bancos y gestores de fondos, con el objetivo de alcanzar las cero emisiones netas de gases de efecto invernadero en 2050. Las entidades salientes han explicado que "no decae su compromiso" con las tecnologías bajas en carbono ni su transparencia sobre su actividad, pero que trabajarán "de forma independiente" para los intereses de sus accionistas y clientes. Se centrarán, explican, en "soluciones pragmáticas" para avanzar "a la vez en el desarrollo de tecnologías bajas en carbono y la seguridad energética".

Al igual que las decisiones de otras empresas estadounidenses, el sector financiero de los EE. UU. parece prepararse para interlocutar con una Administración cuya política energética estará basada en aumentar la producción de combustible fósil. Estados Unidos es ya el principal productor de petróleo y gas a nivel mundial, y Trump ha atacado en numerosas ocasiones a las renovables o los vehículos eléctricos. En diciembre del año pasado, anunció la imposición de mayores aranceles a la UE, que ya es su principal comprador de petróleo y gas (sobre todo tras la invasión rusa de Ucrania), si no aumentaba aún más sus adquisiciones.

¿Cómo debe reaccionar la UE? 

La cuestión es cómo debe reaccionar la Unión Europea para afrontar en mejores condiciones la Administración Trump, al igual que han hecho estas empresas. En primer lugar, es necesario cambiar las gafas del siglo XX por las del siglo XXI y aceptar que EE. UU. no tiene ya una vocación de líder global. Los europeos debemos considerarnos menos aliados y más clientes de bienes de los que somos precio-aceptantes. La UE, y en particular España, es de los principales importadores de petróleo y gas americanos, que pagamos a un precio mucho mayor del que paga su demanda interna, reduciendo nuestra competitividad. 

"Una descarbonización eficiente y competitiva es la mejor reacción al shock para la UE que va a suponer la segunda presidencia de Trump"
En este contexto, una descarbonización eficiente y competitiva es la mejor reacción al shock para la UE que va a suponer la segunda presidencia de Trump. En primer lugar, es la manera de ganar una mayor autonomía e independencia. Si continuamos consumiendo el combustible fósil que no tenemos, seguiremos atados a proveedores que, en el mejor de los casos, o no son confiables o con los que no compartimos valores. En segundo lugar, en un contexto de retirada de EE. UU. de los debates globales, permite a la Unión ocupar un espacio natural en el que proyectar su liderazgo y elevar los estándares de la comunidad internacional.

Aceptar este camino y tomar esta determinación implica interiorizar ciertos compromisos. Si el hidrógeno verde o los vehículos eléctricos no avanzan al ritmo previsto, no podemos poner en duda todo el proceso. Si en el pasado establecimos objetivos intermedios que no se pueden cumplir, definimos políticas públicas o tomamos decisiones privadas que no fueron acertadas, reformularlos es hacer lo correcto. De la misma forma, aumentar la ambición allí donde esté justificado a la luz del desarrollo tecnológico y el consenso social, es también una medida acertada. 

Según pasa el tiempo, tenemos más información de dónde están las brechas tanto tecnológicas como sociales, y debemos usar ese conocimiento. No podemos juzgar las políticas públicas o las decisiones privadas del pasado con la información de hoy. Estamos obligados a alcanzar las cero emisiones netas, pero debemos hacerlo de forma inteligente, coordinando descarbonización y política industrial, como nos sugiere Draghi.

"Estamos obligados a alcanzar las cero emisiones netas, pero debemos hacerlo de forma inteligente"
Desde el lado empresarial, quien sea ambicioso y lidere este proceso, tendrá un mayor beneficio en lo que queda de siglo. Las empresas industriales, energéticas y los fondos de inversión europeos que se muevan primero y dominen las tecnologías de la transición, serán la llave para aumentar nuestra autonomía. Estos actores serán aliados de una Unión y unos Estados miembros con mayor intervención en la economía, pues, como señaló Stéphane Séjourné, comisario europeo de Mercado Interior, ante Trump no podemos correr el riesgo de la complacencia.
Alejandro Labanda
Alejandro Labanda
Director de Transición Ecológica de beBartlet
Ingeniero industrial por la Universidad Politécnica de Madrid y máster por la Universidad ICAI Comillas. Cuenta con más de diez años de experiencia en el sector privado, realizando análisis económicos y de políticas públicas. Está especializado en el análisis de la transición energética, la movilidad sostenible y la economía circular.
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