Martes, 28 de julio de 2026
ANÁLISIS

La empresa, actor fundamental para el nuevo mandato Von der Leyen

Esta legislatura debe centrarse en la recuperación de la competitividad y la productividad, elementos clave para la autonomía estratégica y la cohesión social de Europa, según Juan Moscoso del Prado. El investigador principal de EsadeGeo hace una propuesta de acción que ponga a la empresa en el centro para los cien primeros días de la Comisión Von der Leyen II. Sin esta transformación, advierte, el futuro europeo corre riesgo de fragmentación y retroceso democrático.

Juan Moscoso del Prado Juan Moscoso del Prado 17 de diciembre de 2024
Añadir AgendaPública en Google
Moscoso del Prado cree que esta debe ser la legislatura de la competitividad y la productividad. | Zhao Dingzhe / Xinhua News / ContactoPhoto
Moscoso del Prado cree que esta debe ser la legislatura de la competitividad y la productividad. | Zhao Dingzhe / Xinhua News / ContactoPhoto
El 1 de diciembre, una nueva Comisión Europea comenzó su labor en un contexto geopolítico complejo, con un Parlamento Europeo fragmentado y polarizado. La situación geopolítica, el riesgo general del entorno y las vulnerabilidades europeas son tales que esta legislatura europea solo puede ser la de la recuperación de la competitividad y la productividad, porque de estas variables depende todo.

"La situación geopolítica, el riesgo general del entorno y las vulnerabilidades europeas son tales que esta legislatura europea solo puede ser la de la recuperación de la competitividad y la productividad"
La nueva Comisión Europea Von der Leyen II arranca con un nuevo esquema y distribución de competencias solapadas. Se trata de una estructura que puede reforzar la coordinación de su trabajo y la coherencia final, pero que también puede ampliar el riesgo de bloquear la toma de decisiones. La Comisión Von der Leyen II también ha ampliado las competencias a espacios antes reservados para el Consejo, como la seguridad, la defensa o la política exterior.


Las prioridades de la nueva Comisión aparecen reflejadas en el discurso de investidura de Ursula von der Leyen ante el Parlamento Europeo, los informes Letta y Draghi y las mission letters de los diferentes comisarios. Estas prioridades presentadas ofrecen cambios relevantes en ámbitos básicos como el comercio, la política de competencia y la fiscalidad, con consecuencias fundamentales para el sector empresarial. 

La agenda oficial

En un mundo cada vez más fragmentado, la Comisión Europea Von der Leyen II ha marcado una serie de objetivos, sin duda importantes e imprescindibles:
  • Autonomía estratégica, que abarca la seguridad económica y la política industrial.
  • Nuevo MMF transformacional post NextGenerationEU, el presupuesto comunitario para 2028-2034.
  • Ampliación (Balcanes, Ucrania-Moldavia).
  • Modificación de la gobernanza (reglas de unanimidad-mayoría). ¿Hay que cambiar antes las políticas o la gobernanza? El orden importa y los principales Estados miembros tienen diferentes opiniones sobre ello.
  • Defensa europea.
  • Clean Industrial Deal, alineando los intereses nacionales y europeos.
Se trata, no obstante, de objetivos finalistas que no podrán alcanzarse utilizando los métodos tradicionales de política. Todo ello no se va a lograr simplemente adoptando nueva legislación y regulaciones; de hecho, las principales ya están en vigor.

"El reto al que se enfrenta la Unión Europea exige la transformación profunda de su sistema productivo, de toda la cadena de valor, de todo el proceso de generación de conocimiento y su transmisión, así como de capital humano"
El reto al que se enfrenta la Unión Europea exige la transformación profunda de su sistema productivo, de toda la cadena de valor, de todo el proceso de generación de conocimiento y su transmisión, así como de capital humano. Todo esto deberá equilibrar un entorno geopolítico hostil y de deterioro democrático, "no controlado ni controlable", en el que puede haber riesgo de guerra, de violencia, en la propia Europa, bajo los parámetros necesarios de sostenibilidad medioambiental y social.

Ya no sirve el método funcionalista de los pequeños pasos, ni un enfoque regulador institucionalista, como fue el lanzamiento de la moneda única, el euro. Tampoco es suficiente una transformación interna en un entorno controlado y con efectos limitados, como el programa del mercado único. No funcionarían las políticas de gasto finalista, como la construcción de infraestructuras o las transferencias de renta a los agricultores, ganaderos o a la pesca.

Las empresas europeas necesitan poder operar en un entorno como el señalado por los informes Letta y Draghi. Sin embargo, es difícil que, incluso existiendo fondos disponibles para acometer las ingentes inversiones que los retos de competitividad europea exigen, lo vayan a hacer si esas transformaciones no se adaptan a sus planes de negocio o a sus expectativas. 

En la aplicación del NextGenerationEU se ha comprobado que la existencia de fondos no es suficiente para acometer las grandes inversiones necesarias para desarrollar innovaciones tecnológicas avanzadas, transformaciones profundas de los procesos productivos o pura investigación en ámbitos experimentales o de deep science. Con frecuencia, persiste un evidente riesgo de mercado.

La agenda de verdad

La agenda
de verdad para el quinquenio, con las prioridades fundamentales para la supervivencia de Europa tal y como la conocemos, es la mejora de la competitividad y de la productividad de nuestra economía. Sin esta mejora, Europa no podrá seguir siendo lo que es: un espacio de alta cohesión económica y social. Sin una mayor competitividad capaz de sostener el empleo y la economía europeas, no será posible controlar la polarización, el extremismo y el autoritarismo renacionalizador, que implicaría un empobrecimiento seguro, y quién sabe si una nueva fragmentación e incluso destrucción de la convivencia cívica y democrática.

"Sin una mayor competitividad capaz de sostener el empleo y la economía europeas, no será posible controlar la polarización, el extremismo y el autoritarismo renacionalizador, que implicaría un empobrecimiento seguro"
La empresa es la entidad fundamental de la autonomía estratégica, porque las nuevas prioridades, competitividad y productividad, solo pueden alcanzarse si se producen transformaciones internas en las empresas. Esta realidad supone un reto inédito, porque solo con una estrategia transformadora de las políticas públicas que contemplen la relación público-privada desde una perspectiva totalmente nueva e innovadora podrán alcanzarse esos objetivos. 

La autonomía estratégica solo podrá alcanzarse y consolidarse si se transforman las empresas europeas. Y esa transformación consiste en mejorar su competitividad, no hay otra prioridad europea. Únicamente a través de las empresas se pueden alcanzar los siguientes objetivos europeos: 
  • Mantener a Europa como una ubicación sólida para todas sus diversas industrias.
  • Ostentar el liderazgo en tecnologías clave.
  • Desarrollar capacidades de producción propias en áreas críticas: semiconductores, tecnologías de transformación —energía eólica, fotovoltaica, electrolizadores, redes eléctricas, bombas de calor, baterías, CCU, CCS, fisión—, tecnologías avanzadas —IA, cuántica, aeroespacial— o seguridad económica plena —digital, defensa, energía—, etc.
¿De qué depende la competitividad? Depende de elementos internos exclusivos de las empresas. Las políticas públicas pueden acompañar, cooperar e incentivar, pero las empresas son las únicas que pueden hacerlo desde sus estrategias de mercado.

¿Cuáles son estos elementos de los que depende la competitividad de las empresas?
  • Inversión. Financiación. Mercados de capitales.
  • Innovación y desarrollo tecnológico.
  • Precio de la energía.
  • Política de competencia.
  • Escala.
  • Transferencia de conocimiento.
  • Ciencia profunda, deep science.
  • Descarbonización.
  • Transición digital.
  • Simplificación administrativa y marco fiscal.
  • Capital humano STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematics).
  • Alianzas internacionales.
  • Seguridad económica.
Ninguna de estas políticas para la competitividad puede desarrollarse sin que su parte medular eclosione en el seno de empresas como base fundamental de su cadena de valor. Por esta razón, la Comisión Europea, en sus primeros cien días, debe:
  • Asumir con pragmatismo un cambio cultural profundo en la manera de relacionarse entre empresas e instituciones.
  • Lograr un acuerdo con las principales empresas y sectores para impulsar la competitividad en todos y cada uno de los elementos del listado anterior, de los que depende, y hacerlo desde una perspectiva y escala europeas.
  • Tener en cuenta la geopolítica en todos los procesos de decisión, poniéndola al servicio de esos objetivos. Por ejemplo, el acuerdo con Mercosur es una prioridad absoluta desde un punto de vista empresarial, del mismo modo que lo es una aplicación solvente y real de instrumentos como Global Gateway.
  • Lograr una mayor vinculación público-privada en todas las dimensiones.
  • Contribuir a definir las políticas públicas y los esquemas de cooperación público-privada, capaces de incidir sobre la estructura de toda la cadena de valor, así como en la identificación de los potenciales riesgos.
"En esta nueva etapa, todas las políticas, sin excepción —ya sean de competencia, de I+D+i o de refuerzo de las universidades— deben asumir el nuevo marco geopolítico y estratégico"
Todas las políticas deben tener como objetivo final que las empresas europeas crezcan en los mercados globales, garantizando que tengan incentivos para invertir, innovar y crecer. En esta nueva etapa, todas las políticas, sin excepción —ya sean de competencia, de I+D+i o de refuerzo de las universidades— deben asumir el nuevo marco geopolítico y estratégico considerando las particularidades y necesidades específicas de cada sector para garantizar la resiliencia europea, un objetivo que solo puede alcanzarse reforzando la competitividad.
Juan Moscoso del Prado
Juan Moscoso del Prado
Investigador principal en Centro de Economía Global y Geopolítica de EsadeGeo
Es sénior 'fellow' en EsadeGeo. Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales (UAM) y máster por el Colegio de Europa (Brujas), es economista internacional con treinta años de experiencia en análisis, finanzas y diplomacia, en sector público y privado. Ha trabajado en el Congreso y asesorado a la Comisión Europea, la OIT y la OCDE. También es 'fellow' del Aspen Institute España y miembro del Consejo del European Council of Foreign Relations (ECFR).
Participación