

"Macron está debilitado, no puede presentarse a un tercer mandato y la batalla por la sucesión en el bloque central en Francia ya ha comenzado"Ahora, los miembros del bloque central se enfrentan a una nueva situación política. La noche de junio que el presidente disolvió el Parlamento, uno tendría que haber sido muy imprudente para pensar que este bloque seguiría desempeñando un papel clave. Las previsiones eran sombrías: solo se esperaba que entre sesenta y noventa diputados fueran reelegidos en la nueva legislatura, de un total de 250 en la anterior. Sin embargo, la tarde del 7 de julio se salvaron 166 diputados. Una pérdida notable, sin duda, pero que aún permitía a macronistas, centristas y filipistas desempeñar un papel importante en el Gobierno de Michel Barnier con diez ministros en pleno.
"La victoria de Emmanuel Macron en 2017 no fue el resultado de una unión de los sectores centristas, sino del debilitamiento de la derecha y la izquierda"¿Cuál fue el programa del macronismo original? Superación, transformación del país y renovación de la vida política. Aunque proviene de la izquierda, Emmanuel Macron no dudó en recurrir a ideas de derecha. Cuando ganó en 2017, no era un presidente centrista, sino más bien una respuesta oportuna a lo que imaginamos que eran las expectativas latentes de los franceses.
"Macron comprendió que los viejos partidos ya no atraían y supo constituir, en el centro del tablero, una fuerza suficientemente poderosa"En esto, el macronismo constituyó una fuerza central importante, como lo fue el radicalismo a principios del siglo XX y luego el gaullismo en la década de 1960. Su aparición produjo que la política se partiera en tres, algo absolutamente sin precedentes e imprevisto bajo el régimen actual. Algo parecido a lo que Francia vio durante la Tercera República, cuando los bloques centrales lograron bloquear a los extremos.
"El centro es una idea, una visión de la sociedad que debe su existencia a la realidad de la división izquierda-derecha, pero que también tiene su propia identidad"El centro es una idea, una visión de la sociedad que debe su existencia a la realidad de la división izquierda-derecha, pero que también tiene su propia identidad. Es una idea fuerte que reivindica su tradición parlamentaria y colegiada, así como su oposición clara y constante, bajo la Quinta República, a la mayoría gaullista, al poder personal y a la bipolarización forzada.
"Macron como presidente omnipresente y activo, que lo decide todo —relegando así al Parlamento— se alejó de los valores fundamentales del centrismo"Emmanuel Macron está vinculado a la tradición centrista francesa a través de su profundo y constante compromiso europeo. Pero, como presidente omnipresente y activo, que lo decide todo —relegando así al Parlamento— se alejó de los valores fundamentales del centrismo. Básicamente, encarnaba todo lo que el centrismo original rechazó en las figuras del general de Gaulle o Nicolas Sarkozy, más recientemente.
"Frente al populismo de izquierda y de derecha el espacio central tendrá que inventar propuestas fuertes y contundentes para despolarizar la opinión pública"Los adversarios de enfrente serán igualmente peligrosos para el bloque central, que debe tener presente que Francia es un país donde la ideología controla la política. Tendrá que enfrentarse al populismo de izquierda y de derecha que, en esencia, es simplista —vende sueños, proyectos inalcanzables o irresponsables—. Frente a esta ola observada en muchas democracias liberales, el espacio central tendrá que inventar propuestas fuertes y contundentes para despolarizar la opinión pública. El posicionamiento "ni revolucionario ni reaccionario, razonable" no será suficiente, ante el caos, para ganar las elecciones, después de diez años de presidencia de Emmanuel Macron. Tendrá que romper con sus prácticas y sus costumbres y ofrecer una narrativa actual.

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