Jueves, 13 de agosto de 2026
ANÁLISIS

Las diez propuestas que transformarían la movilidad urbana

Tras reunirse en Misión Movilidad con un centenar de líderes políticos e institucionales, expertos y representantes sectoriales y sociales para compartir visiones, experiencias y evidencias, Josep María Fortuny —que fue subdirector general de Ordenación del Transporte y Desarrollo Sectorial de la Generalitat de Catalunya— desgrana diez ideas para transformar la movilidad de las ciudades.

Josep María Fortuny Josep María Fortuny 10 de diciembre de 2024
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La Gran Vía de Madrid tras el ensanchamiento de las aceras. | Ayuntamiento de Madrid
La Gran Vía de Madrid tras el ensanchamiento de las aceras. | Ayuntamiento de Madrid
Avanzar hacia una movilidad urbana más sostenible es una de las prioridades de nuestro tiempo, que permite alcanzar múltiples objetivos de interés social. En primer lugar, contribuye a luchar contra el cambio climático y a la descarbonización de la economía, al reducir el uso de combustibles fósiles y por tanto el nivel de emisiones de gases de efecto invernadero. Además, promueve una mejora de la salud pública, al mejorar la calidad del aire y reducir el número de accidentes asociados a los vehículos motorizados. E igualmente, supone generar ciudades más vivibles, con menos congestión, menos ruidos y más espacio para actividades sociales.

Por tanto, una movilidad más sostenible es una movilidad más limpia y sin emisiones, pero también una que se planifica con antelación y como resultado es más fluida, inteligente, eficiente, segura y conectada. Alcanzar este objetivo requiere promover diferentes políticas públicas que afectan tanto al diseño urbano como a la planificación y gestión del transporte disponible para la ciudadanía, con el objetivo de dar respuesta a sus diferentes realidades y, en consecuencia, a sus diferentes necesidades de desplazamiento dentro de las ciudades. 

En este sentido, es preciso tener en cuenta la existencia de una diversidad de "movilidades" con perfiles diferentes en función de la finalidad del desplazamiento y de las características de cada persona, lo que requiere soluciones de movilidad que sean diversas y coexistir entre sí.

Diez propuestas para unas mejores políticas públicas

Las Misiones se inspiran en la vocación transformadora que considera la necesidad de impulsar mejores espacios a través de misiones sectoriales entre el sector público y privado para lograr los cambios estructurales que necesita la economía. La colaboración público-privada en el ámbito de la movilidad es un enfoque esencial para abordar los desafíos relacionados con el transporte, la reducción de la contaminación y la descarbonización. En las ciudades, esta cooperación permite combinar los recursos, la innovación y la experiencia del sector privado con el marco normativo, la financiación y los objetivos de interés público. 

Teniendo esto presente, durante este último año he participado como experto en los esfuerzos de Misión Movilidad para impulsar un proceso de escucha activa junto a un centenar de líderes políticos e institucionales, expertos y representantes sectoriales y sociales, para compartir visiones, experiencias y evidencias sobre cómo avanzar hacia una movilidad urbana más sostenible. A continuación comparto algunas propuestas que en mi opinión podrían transformar la movilidad en las ciudades:

1. Desarrollar una red de transporte público que responda de forma eficiente a las necesidades de movilidad del conjunto de la población. El transporte público debe ser la columna vertebral de las ciudades. Se debe incentivar el uso del transporte colectivo, que debe tener una frecuencia y comodidad adecuadas, y ser asequible, accesible, intermodal, y estar dotado de los instrumentos de información y planificación necesarios. 

2. Incentivar y proteger la movilidad activa, a pie y en bicicleta. Hay que fomentar los hábitos de movilidad saludable en entornos humanos cada vez más amigables para la movilidad activa, incorporando la bicicleta en todas las nuevas planificaciones urbanísticas, articulando los servicios y las infraestructuras necesarios para atender la demanda. 

3. Promover tecnologías al servicio de una movilidad más sostenible. Se deben generar aplicaciones que integran diferentes modos de transporte en una única plataforma, favoreciendo una planificación adaptada a diferentes necesidades, posibilitando la medición, el análisis masivo de datos y la evaluación, para diseñar soluciones de transporte más eficientes.

4. Planificar el desarrollo urbano en consonancia con las necesidades de movilidad. Se deben desarrollar planes de movilidad sostenible a escala local, que interconecten las infraestructuras de transporte público. Asimismo, se deben implementar carriles reservados o de uso prioritario para vehículos descarbonizados, y acelerar el despliegue de infraestructura de recarga eléctrica.

5. Avanzar en la electrificación del vehículo privado y de uso profesional. Es preciso fomentar el uso de vehículos eléctricos o híbridos mediante diferentes incentivos, tales como ayudas para la compra, bonificaciones en los precios de venta al público o deducciones fiscales, preferente vinculadas a la sustitución de vehículos más antiguos, junto a fórmulas como el leasing social, para favorecer el acceso ágil y equitativo del conjunto de la población a medios más sostenibles.

6. Adaptar la gestión del tráfico a iniciativas de movilidad compartida. Los vehículos de uso compartido (bike sharing, car sharing, moto sharing) y los sistemas para compartir trayectos (ridesharing) deberían ser entendidos como aliados y solucionadores del problema de la congestión en las ciudades. Deben ser recursos habituales de movilidad urbana, con el fin de optimizar los desplazamientos individuales que se sigan realizando. 

7. Hacer de la intermodalidad un eje transversal en la planificación de la movilidad. La tarificación del transporte público colectivo debe integrar todos los medios disponibles, VMP, transporte a la demanda, ride hailing y facilitar la realización de trayectos mediante la combinación de diferentes modalidades de transporte. También se deberían integrar de forma progresiva otros modos de transporte sostenible no colectivos, para posibilitar soluciones adaptadas a las distintas necesidades de la ciudadanía.

8. Asegurar la accesibilidad universal en el diseño urbano y del transporte. La movilidad debe ser inclusiva si se aspira a que toda la población pueda acceder a soluciones adaptadas a sus necesidades específicas. La eliminación de barreras arquitectónicas debe combinarse con programas específicos de ayudas para adaptar los vehículos de transporte colectivo, y con medidas que garanticen la accesibilidad físicas, cognitivas y sensoriales. 

9. Reforzar la coordinación entre administraciones y la colaboración público-privada en la gobernanza de la movilidad urbana. Es necesario articular nuevos mecanismos para articular la gestión de la movilidad que permitan homogeneizar criterios, facilitar el diálogo y el intercambio de información y promover la cooperación entre diferentes niveles institucionales.

10. Promover la sensibilización y participación ciudadana. Se debe realizar un esfuerzo de concienciación sobre los beneficios particulares y sociales de la movilidad sostenible. Y promover la participación en la definición y aplicación de las políticas públicas de movilidad.
En alianza con:
Josep María Fortuny
Josep María Fortuny
Abogado y experto en movilidad
Fue subdirector general de Ordenación del Transporte y Desarrollo Sectorial de la Generalitat de Catalunya.
Participación