Lunes, 17 de agosto de 2026
ANÁLISIS

Primera señal de cambio: una presidenta para el CGPJ

Según la autora del artículo, y vocal del CGPJ, la elección de la magistrada Perelló como presidenta del CGPJ muestra que la estrategia del grupo progresista de apostar por tres candidatas, ha sido exitosa. Han sido dos magistradas con este perfil, Perelló y Ferrer, las que han llegado a la recta final. Además, el perfil propuesto ha convencido al sector conservador que, seguro que también persuadido por otros elementos, ha entregado sus 10 votos a la nueva presidenta.

Argelia Queralt Jiménez Argelia Queralt Jiménez 5 de septiembre de 2024
Añadir AgendaPública en Google
La presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Isabel Perelló, toma posesión de su cargo. | Marta Fernández / Europa Press / ContactoPhoto
La presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Isabel Perelló, toma posesión de su cargo. | Marta Fernández / Europa Press / ContactoPhoto
El día 4 de septiembre asistimos a la toma de posesión de la Exma. Sra. Isabel Perelló Doménech como presidenta del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y del Tribunal Supremo, tal y como prevé la Constitución. Por primera vez en nuestra historia, una mujer alcanzaba la presidencia de ambas instituciones.  

"Los vocales del llamado grupo progresista decidimos que todas nuestras propuestas pasaran por ser magistradas del Tribunal Supremo y de orientación o tendencia progresista"


Como es sabido, la anterior conformación del CGPJ ha estado en una situación de bloqueo durante 5 años, por tanto, con el mandato prorrogado. Después de varios intentos frustrados, su necesaria -y constitucionalmente obligada- renovación fue posible gracias a un pacto político entre los dos partidos mayoritarios, PSOE y PP, que se materializó en la toma de posesión de los 20 nuevos vocales, entre los que me encuentro, el pasado 25 de julio. Sin embargo, y a diferencia de todos los Consejos anteriores, los nuevos vocales asumimos nuestro cargo en un contexto inédito: el sector progresista y el sector conservador estaba conformado por un número igual de vocales, 10 y 10, por lo que no partíamos de mayorías previas que permitieran alcanzar acuerdos de forma rápida, entre ellos y más urgente, la elección de la persona que debía presidirnos. Además, y a diferencia de lo que ha ocurrido en los más de 40 años de funcionamiento de este órgano constitucional, no habíamos recibido ningún mandato, instrucción, si quiera directriz, sobre qué persona debía elegirse. Así, cada grupo, según sus propios criterios, acordó sus candidaturas y las presentó en la sesión constitutiva, tal y como marca la ley. 

En esta situación, los vocales del llamado grupo progresista decidimos que todas sus propuestas pasaran por ser magistradas del Tribunal Supremo y de orientación o tendencia progresista. Por ello, el día 25 de julio, presentamos las candidaturas de tres mujeres, a saber: Pilar Teso Gamella, Ana Ferrer García y Ángeles Huet de Sande. Estos tres nombres, acordados en el seno del grupo, sin imposiciones externas, corresponden a tres profesionales excelentes. El grupo conservador, por su parte, presentó a dos magistrados del TS, Antonio del Moral y Pablo Lucas Murillo de la Cueva, y a dos magistradas, Esperanza Córdova Castroverde y Carmen Lamela Díaz, aunque pronto decantó su preferencia por el magistrado Pablo Lucas, reconocido catedrático de Derecho Constitucional. Todas las candidaturas eran, pues, de un altísimo nivel. 

"A los 20 vocales nos ha movido el mismo anhelo de cumplir con nuestra responsabilidad constitucional y con el mandato que las Cortes Generales nos confiaron al ser elegidos: que el nuevo Consejo no cayera en el empantanamiento institucional que ha supuesto el bloqueo del Consejo saliente"


Se ha dicho de este nuevo Consejo que empezaba con mal pie, que parecía estar abocándose al bloqueo, y que cada grupo se cerraba en sus propias razones para no ceder ante el otro respecto de la persona que debía presidir este órgano constitucional. No negaré que las negociaciones no han sido fáciles y que ha habido momentos de una tensión elevada, sobre todo, a medida que se acercaba el día señalado para celebrar la ceremonia de apertura del año judicial, el 5 de septiembre. No obstante, debo destacar que a los 20 vocales nos ha movido el mismo anhelo de cumplir con nuestra responsabilidad constitucional y con el mandato que las Cortes Generales nos confiaron al ser elegidos: que el nuevo Consejo no cayera en el empantanamiento institucional que ha supuesto el bloqueo del Consejo saliente, afectando gravemente a la función de servicio público que está llamado a cumplir. Para ello, nuestra primera obligación era la de llegar al día 5 de septiembre con una presidencia. Y lo hemos logrado, además, y si lo observan con perspectiva, en un tiempo relativamente corto. Aunque nos ha pesado el mes de agosto, tan poco propicio para negociar en persona, lo cierto es que en pocas semanas hemos sido capaces de ponernos de acuerdo y cumplir con nuestro deber constitucional.

Fuera del Consejo se ha criticado muy duramente -e injustamente- a las tres candidatas del sector progresista y han convertido en un demérito ser mujer. Se han mezclado en una coctelera argumentos de todo tipo, confundiendo el principio y el derecho a la igualdad con la aplicación de medidas de acción positiva (que tampoco debiera de asustarnos), convirtiendo a las candidatas en meras marionetas de terceras personas, y, por tanto, poniendo en tela de juicio su independencia e, incluso, imparcialidad judiciales. Lo cierto es que nada de ello era -es- cierto porque sus trayectorias profesionales y sus currículos son carta de presentación más que suficiente para poner de manifiesto que eran tres candidatas idóneas para ocupar la presidencia el CGPJ y del TS. Es más, sus perfiles dan cuenta de que hoy en día, en el seno de la carrera judicial, hay juezas y magistradas que nada tienen que envidiar a sus colegas hombres en cuenta a mérito, capacidad e idoneidad. 

"Si bien la presidenta elegida no estaba entre las 3 candidaturas iniciales del grupo progresista, sí coincidía con el perfil que perseguíamos: mujer, magistrada del Tribunal Supremo, y progresista"


En todo caso, lo que toda la ciudadanía ha podido comprobar es que ninguna de las siete candidaturas propuestas el día 25 de julio alcanzó la mayoría de 3/5 necesaria para ocupar la presidencia. Y en esta situación, en otra muestra de que este Consejo tiene la voluntad de hacer las cosas de forma distinta, llegamos a otro nombre, que, si bien no estaba entre las 3 candidaturas iniciales del grupo progresista, sí coincidía con el perfil que perseguíamos: mujer, magistrada del Tribunal Supremo, y progresista. Este perfil no es arbitrario o caprichoso: consideramos que encarna el cambio de rumbo que necesita el Consejo. En primer lugar, haciendo efectiva la alternancia democrática, ya que de las 10 presidencias del Consejo (dos de ellas, interinas), 8 han sido ejercidas por un hombre conservador, por lo que nos resultaba oportuno dar entrada a ideas con otra orientación. En segundo lugar, porque la foto absolutamente masculina de la cúpula judicial no es reflejo de una judicatura ampliamente feminizada - más del 57% de la carrera judicial son mujeres-, donde la antigüedad, los méritos y la capacidad ya no sirven de excusa para excluir a juezas y magistradas de las posiciones de decisión en el seno del poder judicial. En tercer lugar, porque una Magistrada del TS garantiza unos estándares de excelencia incuestionables

"De las 10 presidencias del Consejo (dos de ellas, interinas), 8 han sido ejercidas por un hombre conservador, por lo que nos resultaba oportuno dar entrada a ideas con otra orientación"


El nombre acordado, Isabel Perelló Doménech es una magistrada del TS que ha pasado por todas las instancias judiciales en diferentes territorios, por lo que conoce la diversidad tanto funcional como territorial de la justicia española. Es una persona poco destacada mediáticamente, pese a la importancia de alguna de sus resoluciones, de talante cordial y dialogante. Es, además, miembro de la asociación Jueces y juezas para la democracia. A la postre, como las candidatas originales, una profesional excelente. 

"La elección de la magistrada Perelló como presidenta del CGPJ y del TS muestra que la estrategia del grupo progresista de apostar por tres candidatas, magistradas del TS y progresistas, ha sido exitosa"


La elección de la magistrada Perelló como presidenta del CGPJ y del TS muestra que la estrategia del grupo progresista de apostar por tres candidatas, magistradas del TS y progresistas, ha sido exitosa. Por una parte, porque han sido dos magistradas con este perfil, Perelló y Ferrer, las que han llegado a la recta final; la primera ha sido elegida por 16 votos a favor, superando ampliamente la mayoría de 3/5 exigida por la ley, y la segunda recibió 4 votos como reconocimiento de su idoneidad para el cargo. Por otra parte, el perfil propuesto ha convencido al sector conservador que, seguro que también persuadido por otros elementos, ha entregado sus 10 votos a la nueva presidenta

Sea como fuera, lo cierto es que desde hoy Isabel Perelló Doménech pasa a ser la Presidenta de todos y todas las vocales del CGPJ, sin excepción.
Argelia Queralt Jiménez
Argelia Queralt Jiménez
Vocal del Consejo General del Poder Judicial y profesora de Derecho Constitucional en la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona (España).
Doctora en Derecho por la Universidad de Barcelona y ex-letrada del Tribunal Constitucional.
Participación