

“La derrota del partido euroescéptico de Le Pen deja a los gobiernos ultraconservadores de la UE sin la fuerza necesaria para bloquear cualquier iniciativa comunitaria ni para cambiar la posición del club en asuntos tan vitales como la guerra de Ucrania, las relaciones con Moscú o Pekín, o los avances en la integración europea”
“En la línea de resistencia euroescéptica militan, por ahora, Italia, Países Bajos, Hungría y Eslovaquia, pero esos países suman un 20,58% de la población de la UE, lejos del 35% que permite bloquear los proyectos legislativos o decisiones que requieren el visto bueno de al menso 15 socios que sumen el 65% del total de la población”

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