

"La suma de PP y Vox alcanza así el 46,1%, frente al 37,8% que reúnen PSOE, Sumar y Podemos"La comparación con las elecciones del 23J deja pérdidas parecidas para los dos grandes partidos. La intención declarada del PP se sitúa tres puntos por debajo del 33,1% que obtuvo en 2023. La del PSOE queda 3,6% puntos por debajo de su resultado del 23J. Vox registra un 16,1 de intención declarada, 3,7 puntos por encima del resultado que obtuvo en 2023. A la izquierda del PSOE, Sumar y Podemos reúnen ahora un 9,7%, frente al 12,3% que obtuvo la candidatura conjunta de Sumar hace tres años.
"Vox conserva al electorado más fiel entre las principales fuerzas: el 84% de quienes apoyaron a Santiago Abascal en 2023 volvería a hacerlo"Sin embargo, al prestar atención a las fugas, emanan desigualdades. Un 15,3% de quienes votaron al PP en las últimas generales elegiría hoy a Vox, mientras que el camino inverso lo recorrería el 7% de los antiguos votantes de Abascal. El intercambio beneficia así a Vox, especialmente por el mayor tamaño del electorado popular de partida. SALF, a su vez, atrae al 6,5% de quienes votaron a Vox en 2023.
"Entre los hombres, en términos absolutos, el PP es primera fuerza con un 30,1%, seguido del PSOE (26,2%) y Vox (19,3%)"La brecha de Vox supera los seis puntos entre ambos sexos. En el PSOE ocurre lo contrario: su intención de voto es casi cuatro puntos mayor entre las mujeres. El PP apenas presenta diferencias. Sumar también obtiene algo más de respaldo femenino —6,5% frente al 5,8% masculino— y Podemos pasa del 2,7% entre los hombres al 4,5% entre las mujeres.
"La clave, por tanto, no está tanto en el 1,57% nacional como en la distribución territorial de ese 12% catalán"Aliança Catalana no necesita ser una fuerza relevante en el conjunto de España para obtener representación; le bastaría con convertir su implantación catalana en votos suficientemente concentrados en determinadas circunscripciones. Con un 12% en Catalunya, el partido de Sílvia Orriols entraría en una zona electoral en la que uno o varios escaños dejan de ser una hipótesis descabellada, especialmente en las provincias con menor magnitud electoral, donde una candidatura que se sitúe alrededor de esos porcentajes puede competir por los últimos puestos del reparto. La clave, por tanto, no está tanto en el 1,57% nacional como en la distribución territorial de ese 12% catalán.
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