

"Nixon no es una 'outsider' improvisada: es la consecuencia de años de militancia en los márgenes, de escuchar a quienes nunca habían sido escuchados"Segundo, Nixon no apareció de la nada: nació en Jacksonville, en el barrio de Moncrief, donde la política se parece más a la supervivencia que a los discursos. Estudió Ciencias Políticas en la Universidad de Florida y trabajó como asistente legislativa, organizadora comunitaria y sindicalista. Desde 2020 ocupa un escaño en la Cámara estatal. Al igual que en los de El-Sayed, Francesca Hong o Alexandria Ocasio-Cortez, en su discurso aparece la bandera de la sanidad universal, de la vivienda asequible, de mejoras en el salario mínimo y de permisos familiares pagados. Ella no es una outsider improvisada: es la consecuencia de años de militancia en los márgenes, de escuchar a quienes nunca habían sido escuchados, de dar la cara por esa política que se construye desde abajo y no desde el enchufismo o el compadrazgo político.
"Hoy hay un electorado dispuesto a apostar por un discurso de justicia social incluso en un estado conocido por ser un bastión incondicional del conservadurismo y del republicanismo"Ahora bien, además de la candidatura para las elecciones de medio mandato, como ya lo hemos estado abordando en Agenda Pública durante el último mes, lo que está en juego con este movimiento progresista es, sobre todo, el rumbo (y la identidad) del Partido Demócrata. En este caso hablamos de Nixon venciendo a Vindman, pero, en realidad, lo que hacemos es poner sobre la mesa la idea de que, en estos tiempos, el dinero ya no es suficiente para determinar una elección y, sobre todo, de que el establishment no es invencible. Este triunfo muestra que, hoy, hay un electorado dispuesto a apostar por un discurso de justicia social incluso en un estado conocido por ser un bastión incondicional del conservadurismo y del republicanismo. Esto ha sido un recordatorio de que la política estadounidense está cambiando, de que la política progresista no es una moda pasajera (o algo que sucede en un par de ciudades), sino una fuerza que crece, que se expande y que, en tiempos de furia trumpista, se atreve a desafiar lo imposible.
"Los candidatos del 'establishment', con sus millones de dólares, además del respaldo institucional, comienzan a derrumbarse frente a campañas que levantan voluntarios, con pequeñas donaciones"Hablamos de nombres que se repiten, que se suman, que se encadenan: Rashida Tlaib, en Detroit; Ayanna Pressley, en Boston; Ilhan Omar, en Minneapolis. Ellas forman parte de un fenómeno conocido como el Squad, una suerte de avanzadilla que hace unos años parecía anecdótica, pero que hoy es un bloque con peso propio en el Congreso. Y ahora, con Nixon, aunque no forma parte oficial de ese bloque, esa influencia se ha expandido hacia el sur, en un estado que, hasta hace un par de días, parecía blindado contra cualquier discurso progresista.
"Lo único seguro, ahora mismo, es que las iracundas formas en las que Trump ha ejercido el poder ya han alimentado y avivado un fuego radical que difícilmente resultado alguno en noviembre podrá apagar"A grandes rasgos, así está el mapa del progresismo en este momento. Faltan poco más de dos meses para las midterms, momento en el que se definirá la nueva voluntad política de la sociedad estadounidense. Han pasado ya dos años desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca, y tanto Estados Unidos como el resto del mundo han cambiado en formas irreconocibles. Y el Partido Demócrata no es una excepción. Son tiempos de cambios radicales, y eso ya nadie lo puede negar, pues en las urnas la verdad se ha hecho escuchar. Son tiempos de considerar nuevas voces, de ver a nuevos rostros, de seguir a nuevas generaciones, como así lo indican los resultados de los ejercicios democráticos recientes. No obstante, son tiempos extraños en los que, independientemente de las encuestas, de las predicciones y del estruendo de los agoreros, todo puede suceder. Lo único seguro, ahora mismo, es que las iracundas formas en las que Trump ha ejercido el poder ya han alimentado y avivado un fuego radical que difícilmente resultado alguno en noviembre podrá apagar.

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