Entre septiembre y diciembre de 2026, la Unión Europea se juega una de las negociaciones críticas de toda la actual legislatura comunitaria. Los Veintisiete quieren cerrar un acuerdo respecto al próximo
Marco Financiero Plurianual (MFP), que cubre el
período 2028-2034, antes de que termine el año. 2027 será un curso marcado por las elecciones, con
citas electorales en Italia, España o Polonia, pero en este calendario hay unos comicios que pesan mucho más que cualquier otro por el potencial disruptivo que tienen para la Unión: las
elecciones presidenciales francesas de mayo del año que viene, en las que
Marine Le Pen, candidata de extrema derecha de
Agrupación Nacional (RN), parte como favorita después de que la justicia francesa haya reducido su condena de inhabilitación.
"La presidencia irlandesa del Consejo de la UE será un éxito o un fracaso en la medida en que, en el Consejo Europeo de mediados de diciembre, los líderes sean capaces de cerrar o no un pacto respecto al próximo MFP"
El margen de maniobra, por lo tanto, es muy escaso. La
presidencia irlandesa del Consejo de la UE, que arrancó el 1 de julio, será un éxito o un fracaso en la medida en que, en el Consejo Europeo de mediados de diciembre, los líderes sean capaces de cerrar o no un pacto respecto al próximo MFP. Antes de ese punto hay un auténtico
"otoño caliente", con tres citas fundamentales, en las que los dos lados de la negociación van a intentar aprovechar el reloj a su favor. Las grandes reuniones son las que implican a los jefes de Estado y de Gobierno, que se reunirán por primera vez el próximo 17 de octubre.
Esta cita es fundamental porque es la que va a permitir a los Veintisiete analizar el trabajo que se ha hecho a nivel técnico desde que el Consejo Europeo de junio recibió la
primera caja de negociación por parte de la presidencia chipriota, un documento con partidas y cifras. Aquel documento, conocido en la jerga comunitaria como
'negobox', fue totalmente destripado por los líderes, algo que esperaban todas las fuentes diplomáticas implicadas en las negociaciones. Es el destino de cualquier primera 'negobox'. A partir de ese punto, las capitales empezaron a trabajar para afinar la siguiente caja de negociación, cuyo test clave será en esa cumbre de mediados de octubre.
Alemania y los llamados
'frugales', el grupo de países fiscalmente ortodoxos que se oponen a aumentar sus contribuciones al MFP, insisten en que haya importantes recortes a la propuesta que presentó en 2025 la Comisión Europea.
Bruselas planteó un MFP de 1,98 billones de euros, el equivalente al 1,26 % de la renta nacional bruta (RNB) de la UE, una cifra absolutamente exagerada para los 'frugales', ya que son unos 900.000 millones de euros más que el actual MFP. Sin embargo, el grueso de ese aumento corresponde al pago de los intereses de la deuda de los
Fondos de Recuperación creados durante la pandemia. Al descontarlos, el tamaño del futuro MFP sería del
1,15 % del RNB de la UE, frente al 1,1 % del actual.
Buscando un terreno intermedio, la presidencia chipriota del Consejo de la UE planteó un recorte de algo más de
30.000 millones de euros, un 2 % del total, lo que provocó el enfado de los 'frugales', que consideraban que la delegación chipriota no había metido suficiente tijera a la propuesta inicial de la Comisión, sin escuchar, por lo tanto, sus posiciones. El Gobierno de
Friedrich Merz, canciller de Alemania, exige recortes adicionales de 400.000 millones de euros.
"Si no hay más dinero, y estos países no quieren aportar más fondos, y hace falta que la UE financie nuevas prioridades como la competitividad o la innovación, hay que mover el dinero fuera de las grandes partidas"
Mientras tanto, el
Gobierno español plantea prorrogar la deuda de los Fondos de Recuperación para consolidar que los bonos europeos sean un activo seguro y eliminar su peso de la ecuación de cuánto debe contribuir cada Estado miembro al próximo MFP, aunque hasta ahora su propuesta está teniendo poco respaldo entre otras capitales. España forma parte del grupo de los llamados
"amigos de la cohesión", un pelotón de Estados miembros que defienden las estructuras tradicionales del MFP, protegiendo la
Política Agraria Común (PAC) y la política de cohesión, las dos partidas más importantes del presupuesto europeo, y, al mismo tiempo, las que los 'frugales' consideran que frenan la modernización del instrumento. Si no hay más dinero, y estos países no quieren aportar más fondos, y hace falta que la UE financie nuevas prioridades como la competitividad o la innovación, hay que mover el dinero fuera de las grandes partidas. O esa es su posición.
La segunda fecha crítica es a
mediados de noviembre, cuando la presidencia irlandesa organizará una cumbre en el país. Esta reunión es informal y, por lo tanto, no se tomarán decisiones, pero sí servirá para medir el progreso desde el encuentro de octubre y para preparar el terreno para la reunión clave. Esta llegará en el
Consejo Europeo de diciembre. Los tiempos y la forma en la que se negocie dependerán en gran medida de cómo maneje las cumbres
António Costa, presidente del Consejo Europeo. Su equipo ya ha expresado la voluntad de cerrar un acuerdo en ese encuentro previo al parón navideño, pero las reuniones de octubre y noviembre marcarán cómo de realista será ese escenario.
En caso de no lograr un acuerdo, la situación se complicará. Fuentes diplomáticas de los Estados miembros 'frugales' juegan con la baza, más psicológica que real, de que, en caso de que no haya un acuerdo, la UE prolongaría el actual MFP, mucho más pequeño que el que se está proponiendo, y que, por lo tanto, Estados miembros como
Países Bajos, Dinamarca o Alemania tienen mucho más que ganar con un bloqueo que con un acuerdo. Deslizarse hacia 2027 complica la cuestión mucho más allá de las citas electorales.
El nuevo MFP es muy diferente. Las
administraciones tienen que adaptarse a una nueva arquitectura que, según la Comisión, será mucho más sencilla, pero que requerirá también un tiempo de aprendizaje. De los cerca de 500 programas del actual marco se pasará a
27 programas nacionales, y de las siete rúbricas que tiene el MFP durante el actual período se pasará a cuatro más simplificadas.