Jueves, 13 de agosto de 2026
COMERCIO INTERNACIONAL

Los aranceles de Trump no frenan el déficit comercial de Estados Unidos

El déficit comercial de Estados Unidos aumentó un 42,2% en mayo de 2026, hasta 77.600 millones de dólares, pese a la ofensiva arancelaria de Donald Trump. El profesor de Economía de la Universidad Complutense Iñaki Aliende analiza los datos del Departamento de Comercio de Estados Unidos, que muestran que la inversión en inteligencia artificial, la demanda interna y la dependencia de componentes extranjeros siguen sosteniendo las importaciones y limitan la capacidad de los aranceles para corregir el desequilibrio.

Iñaki Aliende Iñaki Aliende 15 de julio de 2026
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el despacho oval. | Casa Blanca / Joyce N. Boghosian
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el despacho oval. | Casa Blanca / Joyce N. Boghosian
El 2 de abril de 2025, la Casa Blanca anunció un arancel adicional del 10% a todos los países y aranceles recíprocos más elevados para los países con los que Estados Unidos mantenía mayores déficits comerciales. La nueva ofensiva arancelaria prometía corregir déficits, proteger la industria nacional y reducir la dependencia exterior. Sin embargo, la evolución reciente de importaciones y exportaciones demuestra que los aranceles influyen, pero dentro de un contexto económico más complejo. La economía de Estados Unidos ha seguido creciendo, invirtiendo, consumiendo y demandando bienes que, en muchos casos, solo puede obtener a través de cadenas globales de suministro en otros países.

"La respuesta obliga a distinguir entre el efecto particular de la política comercial y el efecto más amplio de la actividad económica"
Hoy nos preguntamos cuánto han influido realmente los aranceles en el comportamiento comercial de Estados Unidos y por qué, pese a ellos, las importaciones vuelven a crecer en determinados momentos. La respuesta obliga a distinguir entre el efecto particular de la política comercial y el efecto más amplio de la actividad económica.




Antes de la entrada en vigor de la política arancelaria de Trump, muchas empresas se adelantaron y aumentaron las importaciones para evitar costes futuros. Las importaciones estadounidenses de bienes pasaron de 323.800 millones de dólares en enero de 2025 a 340.100 millones en marzo. En abril, ya con los aranceles en vigor, cayeron a 274.700 millones. La caída de marzo a abril fue cercana al 19%. Estábamos ante un patrón de anticipación y ajuste.


Este primer movimiento confirma que los aranceles tienen efectos reales. Cambian precios relativos, alteran calendarios de compra, modifican inventarios y empujan a las empresas a buscar proveedores alternativos. Además, cuando una empresa no sabe si un producto será más caro dentro de dos meses, tiene incentivos para adelantar pedidos, acumular existencias o rediseñar contratos.

"Un país puede imponer aranceles y, al mismo tiempo, seguir importando mucho si sus hogares consumen, sus empresas invierten y sus sectores estratégicos necesitan perentoriamente componentes extranjeros"
Pero el déficit no solo depende de los aranceles. También intervienen la demanda interna, el ahorro y la inversión, el tipo de cambio, la competitividad relativa, la estructura productiva y, por supuesto, la posición de Estados Unidos en cadenas globales de valor. Un país puede imponer aranceles y, al mismo tiempo, seguir importando mucho si sus hogares consumen, sus empresas invierten y sus sectores estratégicos necesitan perentoriamente componentes extranjeros.


Eso es precisamente lo que sugieren los datos más recientes. En mayo de 2026, el déficit de bienes y servicios de Estados Unidos aumentó hasta 77.600 millones de dólares, frente a los 54.600 millones de abril. Es decir, creció un 42,2% mensual y alcanzó su mayor nivel desde marzo de 2025. Las importaciones aumentaron un 3,3%, hasta 395.300 millones, mientras las exportaciones cayeron un 3,2%, hasta 317.700 millones. El déficit de bienes aumentó hasta 106.500 millones, aunque el superávit de servicios mejoró ligeramente.

El déficit acumulado entre enero y mayo de 2026 era un 40,6% menor que en el mismo periodo de 2025, pero esa comparación está condicionada por el extraordinario acopio importador previo a los aranceles durante el año anterior. Es decir, parte de la mejora interanual refleja que 2025 fue un año anómalo, y no que los aranceles hayan corregido de forma estructural el desequilibrio exterior.



El repunte de mayo refleja también la dependencia que la economía estadounidense tiene de bienes exteriores para sostener su propio ciclo de inversión. Reuters señalaba que en mayo de 2026 las importaciones de bienes de capital alcanzaron un récord de 128.000 millones de dólares, impulsadas por accesorios informáticos, semiconductores, aeronaves, generadores y motores industriales. La inversión en inteligencia artificial aparece como uno de los grandes factores explicativos debido a la construcción de centros de datos, renovación de equipamiento e infraestructura tecnológica que exigen importar componentes sofisticados.


"El salto de mayo ha sido una combinación de inversión tecnológica, demanda interna, recomposición de inventarios, tensiones de suministro y debilidad relativa de las exportaciones"
La inteligencia artificial explica una buena parte del récord de importaciones de bienes de capital y el tirón de semiconductores y accesorios informáticos, pero el aumento del déficit fue más amplio. También crecieron las importaciones de materiales industriales, vehículos y bienes de consumo, ¡mientras las exportaciones retrocedían! Por tanto, el salto de mayo ha sido una combinación de inversión tecnológica, demanda interna, recomposición de inventarios, tensiones de suministro y debilidad relativa de las exportaciones.




Las estadísticas comerciales se expresan habitualmente en valor nominal, por lo que también debemos tener en cuenta los precios. Si sube el precio de los bienes importados, el valor total puede aumentar aunque el volumen físico no lo haga en la misma proporción. Esto es relevante porque una lectura puramente contable puede exagerar la fortaleza real de los flujos comerciales o, al contrario, minusvalorar el coste que soportan consumidores y empresas. Es decir, parte del efecto de un arancel no se observa como menor volumen importado, sino como mayor coste para quienes siguen necesitando importar.


Los precios tienen un impacto directo sobre las importaciones de algunos productos: estos se encarecen y su demanda cae o se desplaza. En segundo lugar, los precios originan un impacto temporal: las empresas adelantan compras, acumulan inventarios y después reducen pedidos. El tercer impacto es la relocalización desde China u otras procedencias hacia México, Vietnam, Taiwán, la Unión Europea u otros socios, sin que el déficit agregado desaparezca. La política arancelaria puede cambiar el mapa del comercio sin reducir su tamaño total.

El impacto de los aranceles en la economía de Estados Unidos está siendo notable. Aunque el objetivo de Trump fuera reducir la dependencia exterior y corregir desequilibrios comerciales, los aranceles encarecen las importaciones que utilizan hogares y empresas estadounidenses. Además, el efecto final depende de dos factores inciertos: la capacidad de las empresas para sustituir proveedores y la duración efectiva de unas medidas sujetas a cambios legales, temporales y sectoriales. The Budget Lab de Yale situaba el tipo arancelario efectivo medio de Estados Unidos en torno al 11% antes de la sustitución de proveedores, el nivel más alto desde 1943 si se excluye el episodio excepcional de 2025. También advertía de que el nivel final dependería de la duración de algunas medidas temporales y de la entrada en vigor de nuevos aranceles sectoriales.

"El libre comercio basado en normas constituye una condición práctica para compatibilizar integración económica, competencia leal y estabilidad internacional"
En un contexto de cadenas globales de valor, transición tecnológica y movimiento de capitales, la apertura comercial se beneficia cuando descansa sobre reglas comunes, mecanismos eficaces de resolución de conflictos y condiciones razonables de reciprocidad. El multilateralismo comercial ofrece precisamente esa infraestructura institucional, reduciendo la incertidumbre, facilitando la cooperación entre economías y permitiendo canalizar las tensiones comerciales dentro de procedimientos previsibles y legítimos. Desde esta perspectiva, el libre comercio basado en normas constituye una condición práctica para compatibilizar integración económica, competencia leal y estabilidad internacional.
Iñaki Aliende
Iñaki Aliende
Economista y profesor en la Universidad Complutense de Madrid
Iñaki Aliende es economista por la UCM y doctor en Ciencia de Datos (PhD). Profesor del Departamento de Economía Aplicada, Pública y Política Económica, es secretario académico y docente del Máster Universitario de Economía. Compagina academia y consultoría internacional (ex Banco Mundial) y es divulgador.
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