Martes, 28 de julio de 2026
REINO UNIDO

Así es Andy Burnham, el laborista que quiere derrotar a Nigel Farage

Andy Burnham, el candidato laborista que confía en poder disputar el liderazgo del país al primer ministro Keir Starmer, quiere "reconectar" Reino Unido y, de paso, derrotar a la derecha radical de Nigel Farage. El periodista Nick Malkoutzis explica la propuesta de Burnham, su "inusual popularidad" y por qué Tony Blair rechaza su candidatura y pide "regresar a un centro radical".

Nick Malkoutzis Nick Malkoutzis 29 de mayo de 2026
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Andy Burnham, el laborista que planea desafiar a Keir Starmer como líder del Partido Laborista y primer ministro del Reino Unido.  |  Ioannis Alexopoulos / Zuma Press / Europa Press
Andy Burnham, el laborista que planea desafiar a Keir Starmer como líder del Partido Laborista y primer ministro del Reino Unido. | Ioannis Alexopoulos / Zuma Press / Europa Press
El vídeo de campaña del alcalde de Manchester, Andy Burnham, para la elección parcial de Makerfield incluye dos himnos de bandas locales: Some Might Say, de Oasis, que evoca el abandono posindustrial, y One Day Like This, de Elbow, que ofrece un optimismo prudente. Juntas, ambas canciones enmarcan la propuesta de Burnham en una carrera que no busca solo convertirlo en diputado, sino también situarlo como próximo primer ministro del Reino Unido: el país está atrapado entre el desencanto y la esperanza de algo mejor, y su política —arraigada en el territorio, el control público y la renovación cívica— puede tender un puente entre ambos mundos.

La cita del 18 de junio en Makerfield, en el noroeste de Inglaterra, trata formalmente de un escaño parlamentario. En realidad, se ha convertido en un termómetro de una cuestión mucho mayor: si el Partido Laborista puede frenar su caída en las encuestas, reconectar con su coalición electoral fracturada y encontrar un liderazgo capaz de enfrentarse al auge del populismo derechista de Reform UK.

"Burnham es la figura que muchos diputados creen capaz de reconstruir la coalición que el Partido Laborista necesita"
Burnham es la única figura laborista con un atractivo amplio y transversal, y la única que muchos diputados creen capaz de reconstruir la coalición que el Partido Laborista necesita para ganar las próximas elecciones. Su decisión de presentarse en Makerfield es el primer paso hacia una disputa por el liderazgo laborista. Ha convertido una elección parcial rutinaria, con unos 75.000 votantes, en lo más parecido que ha vivido el Reino Unido a unas primarias al estilo estadounidense.

Reform obtuvo alrededor del 50% de los votos en los distritos de Makerfield en las elecciones locales de mayo, frente al 23% del Partido Laborista. Las encuestas daban a los laboristas apenas un 5% de opciones de conservar el escaño en las próximas elecciones generales. Por ello, una victoria de Burnham demostraría que el Partido Laborista aún puede ganar en lugares como los que viene perdiendo. Pero una victoria de Reform sería devastadora, en tanto que indicaría que los problemas laboristas van más allá del liderazgo confuso de Keir Starmer.

"Makerfiel es una última línea de defensa frente a la política de derecha radical de Nigel Farage, alimentada por el sentimiento antiinmigración
Makerfield es entendido como un momento existencial para la socialdemocracia británica: una última línea de defensa frente a la política de derecha radical de Nigel Farage, alimentada por el sentimiento antiinmigración, el capitalismo de los tecnoligarcas y el oportunismo político al estilo Trump. También parece una rara oportunidad para que el Reino Unido empiece a cerrar la herida abierta desde el referéndum del Brexit.

Un político inusualmente popular

Según el indicador de popularidad de YouGov de mayo de 2026, Burnham es la única figura relevante del Partido Laborista con una valoración neta positiva entre el conjunto de la ciudadanía (+4), y la única figura vista favorablemente por una mayoría de los votantes laboristas de 2024 (57%). Incluso entre votantes liberaldemócratas y verdes mantiene valoraciones positivas sólidas (+24 y +18, respectivamente).

Su origen norteño y de clase trabajadora —es hijo de un técnico telefónico y una recepcionista—, así como sus vínculos prolongados con Makerfield, refuerzan una imagen de autenticidad. Es seguidor del Everton de toda la vida, prefiere mezclarse con los aficionados antes que ocupar palcos privados y sus referencias culturales, como la música de Manchester, hablan de una política anclada en el territorio y la clase social.

Su trayectoria política ha sido larga: asesor con Tony Blair, diputado desde 2001, ministro con Gordon Brown y dos veces candidato fallido al liderazgo laborista. Su perfil nacional creció durante la pandemia de covid, cuando se enfrentó al entonces primer ministro Boris Johnson por el apoyo al norte de Inglaterra, un episodio que le valió el apodo de "Rey del Norte".

'Manchesterismo': un modelo local con ambición nacional

Como alcalde, Burnham ha desarrollado una crítica al Estado británico: excesivamente centralizado, demasiado dependiente de Londres y gobernado mediante instituciones limitadas fiscalmente y frágiles en términos administrativos. Según su diagnóstico, los departamentos del Gobierno fijan objetivos y controlan presupuestos, pero carecen de capacidad para impulsar cambios significativos.

"Su principal logro, un sistema de franquicias de autobuses, se caracteriza por tener operadores privados bajo control público, con los beneficios destinados a subvencionar rutas esenciales"
Su alternativa, el 'manchesterismo', se apoya en cuatro elementos: política centrada en el territorio, control público de los servicios, inversión facilitada por el Estado y crítica al neoliberalismo. Su principal logro, el sistema de franquicias de autobuses Bee Network, ejemplifica este modelo: operadores privados bajo control público, con los beneficios destinados a subvencionar rutas esenciales. Burnham lo ve como una plantilla aplicable a los servicios básicos.

Un paisaje político que se descompone

Los resultados laboristas en las elecciones locales de mayo de 2026 fueron pésimos. El partido perdió terreno frente a Reform y los verdes en todo el país.

Esta fragmentación indica un hundimiento más profundo del viejo orden político. En las elecciones generales de 2024, laboristas y conservadores sumaron solo el 59% de los votos, su porcentaje conjunto más bajo en más de un siglo. Los dos partidos que dominaron la política británica durante décadas cuentan ahora con lealtades cada vez más menguantes, presionados por fuerzas emergentes a la izquierda —los verdes— y a la derecha —Reform—.

"La candidatura de Burnham responde en parte a esa fragmentación y a la amenaza creciente de una victoria de Reform"
Reform ha crecido captando votantes que se sienten económicamente inseguros, culturalmente desplazados y políticamente ignorados. Los verdes han avanzado entre votantes jóvenes, urbanos y socialmente liberales. La candidatura de Burnham responde en parte a esa fragmentación y a la amenaza creciente de una victoria de Reform en las próximas elecciones generales, previstas, como tarde, para el verano de 2029.

El Gobierno de Starmer es percibido ampliamente como carente de rumbo. Su liderazgo prudente y centralizado ha abierto espacio a facciones internas: la derecha del partido, la izquierda moderada y la izquierda tradicional.

Un sondeo hipotético de More in Common sugiere que sustituir a Starmer por Burnham llevaría al Partido Laborista de una desventaja de siete puntos frente a Reform a una ventaja de tres puntos: un giro de diez puntos.

Brexit y mercados de deuda

El Brexit ha reaparecido como una línea divisoria central en la pugna por el liderazgo. Wes Streeting, exministro de Sanidad y probable rival de Burnham, ha afirmado que el Reino Unido debería "volver algún día a la Unión Europea", alineándose con los afiliados laboristas. Burnham sostiene que ahora no es momento de repetir el referéndum.

Según una encuesta reciente de YouGov, el 53% de los votantes británicos quiere volver a la UE, incluido el 83% de los votantes laboristas y el 23% de quienes votaron por salir en 2016. Pero Makerfield votó en torno a un 65% a favor del Brexit, y Reform ya está usando contra Burnham sus comentarios pasados sobre su deseo de que el Reino Unido vuelva a la UE "en vida".

La cuestión del Brexit cristaliza el dilema más amplio del Partido Laborista: apoyarse en los instintos proeuropeos de su militancia o reconstruir la confianza en las ciudades que votaron por salir de la UE y que el partido ha ido perdiendo.

La intervención reciente más polémica de Burnham fue su afirmación de que el Reino Unido está "hipotecado ante los mercados de deuda". Después aclaró que se refería a la pérdida de control del Estado sobre servicios esenciales, no a la deuda soberana. Pero el episodio subraya las restricciones fiscales que afrontaría cualquier nuevo primer ministro.

El crecimiento del Reino Unido desde 2008 ha sido muy débil. La productividad se ha estancado. La deuda ronda el 100% del PIB. Los impuestos están en máximos históricos. Los costes de financiación han aumentado de forma acusada. Según el informe Policy Landscape 2025, el país afronta una serie de problemas complejos: baja productividad, bloqueos en la planificación urbanística, fricciones comerciales, tensiones en el mercado laboral, servicios públicos deteriorados y sistemas de salud y atención social infrafinanciados.

"Los inversores asocian a Burnham con un enfoque económico más intervencionista y, por tanto, con mayor riesgo fiscal"
Cuando Burnham anunció su candidatura en Makerfield, la rentabilidad de los bonos británicos repuntó ligeramente. Los inversores lo asocian con un enfoque económico más intervencionista y, por tanto, con mayor riesgo fiscal. Burnham afirma ahora que respetará las reglas fiscales del Reino Unido, pero la sombra del breve mandato de Liz Truss sigue muy presente. Cualquier atisbo de aventura fiscal puede provocar inestabilidad en los mercados.

Burnham contra Blair: dos diagnósticos del malestar británico

El ascenso de Burnham ha recibido críticas del ex primer ministro Tony Blair, que intervino en el debate con un ensayo de 6.000 palabras en el que advertía de que el Partido Laborista está "jugando con fuego". Blair sostiene que la disputa por el liderazgo tiene un aire "retro del siglo XX" y que ni Burnham ni Streeting ofrecen la claridad estratégica necesaria en un mundo sometido a cambios geopolíticos y tecnológicos.

La acusación central de Blair es que el Partido Laborista carece de un plan coherente y corre el riesgo de ser "troceado por la izquierda y por la derecha" por partidos emergentes. Su receta pasa por regresar a un "centro radical" centrado en el crecimiento, la confianza empresarial y la transformación tecnológica.

Burnham rechaza ese diagnóstico. Sostiene que la fe del blairismo en los mercados contribuyó a la desigualdad y al desencanto político actuales. "La gente no cree que el centro haya cumplido con ellos", afirmó, señalando la ausencia de la palabra "desigualdad" en el análisis de Blair.

¿Un punto de inflexión?

Burnham ofrece al Partido Laborista algo de lo que ahora carece: un relato sobre el país, sentido de pertenencia territorial y un historial de gestión. Pero las restricciones son enormes. Si se convierte en líder laborista, tendrá que reconciliar sus ambiciones con las duras realidades del Gobierno.

Makerfield mostrará si la política de territorio, autenticidad y control público de Burnham puede resistir las presiones nacionales. En un sentido más amplio, revelará si el Partido Laborista puede reconectar con los lugares que alguna vez formaron su columna vertebral.

Sea cual sea el resultado, la elección parcial obliga al Partido Laborista —y al país— a afrontar una pregunta más difícil: qué tipo de política puede reconstruir la confianza e impulsar la renovación tras años de división, confusión y declive.
Nick Malkoutzis
Nick Malkoutzis
Cofundador y editor del medio griego de análisis 'Macropolis'
Fue el subdirector de la edición en inglés del periódico 'Kathimerini', uno de los referentes de Grecia. Ha escrito para 'Bloomberg Businessweek', 'Foreign Policy', 'Newsweek', 'The Guardian' y 'Die Zeit'. Ha comentado eventos en Grecia para una serie de medios internacionales, incluyendo BBC News, Al Jazeera, Bloomberg TV y NPR. Es autor de varios estudios sobre el país heleno para la Friedrich Ebert Foundation. Europeos.
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