Lunes, 17 de agosto de 2026
CONVERSACIONES

Dos expertas, un veredicto: "Europa se queda sola ante su defensa"

Durante la última edición de la conferencia internacional 'War and Peace in the 21st century' de CIDOB, el investigador sénior del 'think tank' y exeurodiputado Domènec Ruiz Devesa conversa con la directora de la oficina de París del Marshall German Fund of the United States (GMF), Tara Varma, y la directora del International Centre for Defence and Security (ICDS), Kristi Raik. Ambas emprenden un diálogo sobre la defensa de Europa y, especialmente, el papel de EE. UU. en ella.

Agenda Pública Corp Agenda Pública Corp 26 de abril de 2026
Añadir AgendaPública en Google
Raik, Varma y Ruiz conversan en el Palau de Pedralbes. | Agenda Pública
Raik, Varma y Ruiz conversan en el Palau de Pedralbes. | Agenda Pública
El centro del debate sobre la autonomía europea, y por tanto sobre su seguridad y su defensa, se encuentra en una pregunta: ¿Cómo y qué necesita Europa para ensanchar su independencia de EE. UU.? La respuesta a esta cuestión involucra áreas muy complejas, e implica conocer de primera mano el presente de la seguridad europea, cómo se sostiene el frente de guerra en Ucrania, o el papel de las instituciones (europeas y nacionales) y las empresas de defensa. 

El investigador sénior en CIDOB Domènec Ruiz Devesa pone sobre la mesa las preguntas adecuadas para que Kristi Raik y Tara Varma puedan trazar el mapa de la relación en defensa entre Europa y EE. UU. Raik es la directora del International Centre for Defence and Security (ICDS), el think tank estonio de referencia en política exterior. Varma es la directora de la oficina de París del German Marshall Fund of the United States, el laboratorio de ideas creado para afianzar las relaciones entre norteamérica y la Unión Europea. Y ambas han sido ponentes en la vigesimocuarta edición del War and Peace in the 21st Century de CIDOB. 

En esta conversación, se embarcan en un intercambio de conocimiento sobre qué debe hacer Europa si de verdad aspira a garantizar con mayor independencia su propia seguridad, cuáles son los intereses de EE. UU. en este desacoplamiento y cómo se deben abordar las amenazas del presente.
 

Los tres analistas comparten una conversación centrada en los retos para la seguridad europea. Foto: Agenda Pública


Kristi, usted es muy consciente de la amenaza rusa porque la tiene justo delante y porque Estonia la ha sufrido en el pasado y la sigue sufriendo a través de ataques híbridos y de toda la gama de instrumentos que la Rusia de Putin despliega en toda Europa. En los estados bálticos sienten esa amenaza muy de cerca. Estonia también ha sido un firme apoyo de Ucrania, y ustedes comprenden muy bien la situación de Ucrania y su necesidad de seguir luchando por su soberanía e independencia. ¿Cómo valora la contribución de Europa a ese esfuerzo? ¿Cómo valora la contribución de Estados Unidos en este momento? ¿Y qué cree que podemos esperar en el futuro próximo en términos de una mejora del apoyo a Ucrania tanto por parte de Estados Unidos como de la Unión Europea?

Kristi Raik (K. R.): En Estonia no hay ninguna duda de que apoyar a Ucrania y garantizar que siga siendo una nación soberana es un interés fundamental para toda Europa, no solo para la seguridad de los países de primera línea, sino para Europa en su conjunto.

Lo que los europeos han hecho para apoyar a Ucrania es bastante notable. Los europeos han conseguido reforzar su apoyo después de que comenzara el segundo mandato de Donald Trump y de que Estados Unidos empezara, en la práctica, a retirarse y a poner fin a su apoyo financiero a Ucrania. Ahora depende por completo de los europeos, y están asumiendo ese papel.

"Hay ciertas capacidades, como la defensa aérea y la inteligencia, en las que los europeos todavía no pueden sustituir plenamente la contribución de Estados Unidos"
Kristi Raik - Directora del International Centre for Defence and Security
Ucrania sigue necesitando cierto equipamiento militar de Estados Unidos, y tenemos un mecanismo para ello, el llamado mecanismo PURL, en virtud del cual los europeos compran equipamiento estadounidense y lo entregan a Ucrania. Pero cada vez más son los europeos quienes cargan con esa responsabilidad. Hay ciertas capacidades, como la defensa aérea y la inteligencia, en las que los europeos todavía no pueden sustituir plenamente la contribución de Estados Unidos. Por eso Ucrania también está haciendo un esfuerzo por mantener a Estados Unidos implicado política y diplomáticamente, mientras Europa asume el grueso del apoyo.

Tara, ¿podemos decir realmente que los estadounidenses han retirado su asistencia? Aunque ya no sea una donación, y quizá los paquetes de Biden parecieran más generosos, el hecho es que siguen vendiendo equipo a los europeos para que pueda enviarse a Ucrania. ¿Sigue siendo eso cooperación? ¿Es algo por lo que los europeos deberían seguir estando agradecidos?

Tara Varma (T. V.): Como europeos, esperábamos que Estados Unidos cortara por completo su apoyo a Ucrania, y eso no ha sucedido. Lo que sí ha hecho es reducirlo drásticamente. Debemos tener muy claro que todo el apoyo enviado a Ucrania en 2025 era material que había sido aprobado por la Administración Biden. No era material nuevo preparado por esta Administración. Las personas que ahora forman parte de la Administración intentaron, bajo la Administración anterior, bloquear la ayuda suplementaria propuesta en el Congreso. Así que estamos viendo una concepción del apoyo estadounidense a Ucrania totalmente distinta.

Dicho esto, sigue habiendo una forma de apoyo estadounidense, como acaba de señalar Kristi, en su papel de facilitador estratégico. Particularmente en inteligencia, es muy difícil para los europeos reemplazar o sustituir a Estados Unidos, y lo mismo ocurre con la defensa aérea.

Al mismo tiempo, el mero hecho de que la Unión Europea esté proporcionando ya no solo ayuda financiera y humanitaria, que es una caja de herramientas bastante clásica de la UE, sino también ayuda militar letal a Ucrania, no tiene precedentes. Los europeos están aportando, con mucha diferencia, el mayor volumen de apoyo.

Hay un elemento transaccional en este enfoque transatlántico respecto de Ucrania en este momento, y no creo que sea sostenible. En algún momento los europeos tendrán que invertir en su propia industria de defensa. Ya estamos viendo a varios Estados miembros europeos crear empresas conjuntas directamente con Ucrania porque es una forma más pragmática y flexible de hacer las cosas que limitarse a comprar material estadounidense.

También hablamos durante la conferencia del mito de que todo el mundo está recurriendo a Estados Unidos porque supuestamente todo el material está en las estanterías. Eso ya no es cierto. Estados Unidos ha agotado gravemente sus existencias. Esas existencias ya estaban muy mermadas a mitad de la guerra de Ucrania, dos años después de iniciada. Y ahora, con la guerra en Irán, están aún más reducidas mientras Estados Unidos orienta su atención a la competencia estratégica con China.

"Dentro de su Administración, diría que probablemente es él [Trump] quien más interés tiene en que Estados Unidos siga implicado en el apoyo a Ucrania"
Tara Varma - Directora de la oficina de París del Marshall German Fund of the United States (GMF)
Estados Unidos todavía podría cortar el apoyo a Ucrania, y debemos ser muy prudentes con esa posibilidad. El presidente Trump ha utilizado esa amenaza en más de una ocasión. De hecho, dentro de su Administración, diría que probablemente es él quien más interés tiene en que Estados Unidos siga implicado en el apoyo a Ucrania. Otros, como Pete Hegseth y J. D. Vance, han aconsejado al presidente que se retire y no ven ningún interés estadounidense en seguir involucrado.

Curiosamente, ha sido el propio Donald Trump quien ha dicho que quiere seguir implicado. Hay muchas hipótesis sobre por qué. Todo el mundo habla del Premio Nobel, y creo que probablemente sea cierto. También creo que quiere que se le atribuya el fin de la guerra. Ha invertido mucho capital personal en esto de cara al público estadounidense, pero también frente a Vladímir Putin y Xi Jinping.

Yo esperaría que siguiera implicado por el momento, pero con una actitud muy distinta de la de la Administración anterior. Hemos visto al presidente Trump y a varias personas de su Administración atribuir de hecho la responsabilidad de la guerra tanto a Ucrania como a Rusia, sin reconocer a Rusia como agresora. Fue la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia la que causó la guerra. Ucrania no tuvo absolutamente ninguna responsabilidad. Los europeos han comprendido ese cambio de perspectiva, y eso significa que ahora somos los principales apoyos de Ucrania.

Eso tiene sentido, porque el futuro de Ucrania está en Europa. Ucrania ya está en Europa, y al defenderse está defendiendo en la práctica a Europa. Así que hay una cuestión, que es la relación transatlántica y la crisis que está atravesando, y otra, que es cómo apoyamos a Ucrania. A veces ambas se solapan, pero a veces no, y los europeos tenemos que avanzar en las dos vías.
 

Tara Varma (GMF) durante su participación en la conferencia 'War and Peace in the 21st century'. Foto: CIDOB


Ese es un punto muy importante, porque este sistema de comprar armas a los estadounidenses tiene al menos dos límites. Uno, como usted mencionaba, es la disponibilidad de la base industrial estadounidense, y con la guerra en Irán eso se está complicando. El otro es nuestra capacidad para desarrollar sistemas europeos y, eventualmente, sustituir ese esquema. Los franceses afirman ahora que están suministrando la mayor parte de la inteligencia a los ucranianos, pero la idea más extendida sigue siendo que Ucrania continúa dependiendo en exceso de la inteligencia estadounidense. ¿Cuál es su valoración?

T. V.: Estas cosas son, por su propia naturaleza, muy difíciles de valorar, porque son secretas. Es cierto que eso es lo que ha dicho el presidente francés. Pienso que quería mostrar que es posible imaginar a los europeos trabajando juntos y proporcionando más apoyo en materia de inteligencia a Ucrania.

De hecho, Francia lleva mucho tiempo prestando apoyo de inteligencia. Desde el comienzo de la guerra ha habido una cooperación significativa de inteligencia entre Francia y Ucrania, aunque el liderazgo militar francés no quisiera afirmarlo públicamente por diversas razones. Dado el cambio político en Europa y el hecho de que Ucrania necesita más que nunca nuestro apoyo, tenía sentido decirlo abiertamente ahora.

"El intercambio de inteligencia es absolutamente decisivo para que Ucrania pueda seguir combatiendo. Es fundamental"
Tara Varma
Pero incluso si Francia está proporcionando más inteligencia, creo que lo que realmente se quiso decir es que Francia ocupa el segundo lugar después de Estados Unidos. Estados Unidos sigue por delante, y eso es crucial. También es muy importante que el presidente Trump no haya interrumpido ese apoyo, porque el intercambio de inteligencia es absolutamente decisivo para que Ucrania pueda seguir combatiendo. Es fundamental. Eso es precisamente lo que los europeos deberían pedir y exigir al presidente estadounidense: que continúe proporcionando ese apoyo de inteligencia.

Incluso si Francia está haciendo más, la cuestión no es simplemente que Francia facilite inteligencia a Ucrania. Tiene que haber un nivel mucho más alto de cooperación en inteligencia a escala europea para proporcionar esa información a Ucrania. Estados Unidos opera en una escala a la que no estamos acostumbrados, pero sí tenemos herramientas para hacer mucho más por nosotros mismos. Por tanto, no se trata de minusvalorarnos por defecto. Podríamos hacer mucho más en cooperación de inteligencia. Ya hacemos parte de ello, especialmente en el ámbito cibernético, y esa cooperación podría ampliarse mucho más allá del ciberespacio a nivel europeo.

Kristi, ¿hasta qué punto es realista que Europa pueda desarrollar sus propias capacidades estratégicas en un plazo razonable, digamos, cinco años? Desde su perspectiva en Estonia, de nuevo desde la primera línea, ¿hasta qué punto confía en que Europa pueda desarrollar esas capacidades a tiempo?

K. R.: Por supuesto, no sabemos cuánto tiempo tiene Europa. En este momento seguimos teniendo estas dependencias críticas de Estados Unidos, y lo vemos con mucha claridad en Ucrania. La inteligencia es probablemente la más importante. Afortunadamente, a Estados Unidos ni siquiera le cuesta nada seguir compartiendo inteligencia con Ucrania. Es enteramente una decisión política, y hasta ahora Estados Unidos ha seguido haciéndolo.

Para Europa en su conjunto, este es uno de los ámbitos críticos en los que no tenemos una salida rápida de la dependencia. Por eso, también para Ucrania, es tan importante mantener implicado a Estados Unidos, sobre todo en una situación en la que el presidente Trump está impulsando el proceso de paz en una dirección contraria a los intereses ucranianos.

Lo que Estados Unidos está exigiendo a Ucrania encaja en gran medida con las exigencias rusas. Estados Unidos está presionando a Ucrania no solo para que renuncie a los territorios que Rusia ha ocupado —cerca del 20% del territorio ucraniano—, sino incluso a territorio adicional que Rusia no ha logrado conquistar militarmente y que ahora espera obtener por la vía diplomática.

"Rusia no tiene un interés real, en este momento, en alcanzar la paz, porque cree que aún puede mejorar el resultado prolongando la guerra"
Kristi Raik
Tenemos en marcha un proceso de negociación diplomática en el que el presidente Trump es probablemente la única parte realmente apresurada por lograr la paz y verdaderamente interesada en ello. Para él, los términos concretos pueden importar menos que ser visto como el pacificador y recibir reconocimiento por ello. Pero Rusia no tiene un interés real, en este momento, en alcanzar la paz, porque cree que aún puede mejorar el resultado prolongando la guerra.

Para la parte ucraniana, las exigencias rusas respaldadas por Estados Unidos son sencillamente imposibles de aceptar. Mientras Ucrania pueda seguir luchando, lo hará, porque de lo contrario significaría entregar una parte importante de su territorio y de su soberanía. Ese no sería un camino hacia una paz sostenible. Lo más probable es que Rusia quisiera entonces todavía más. Así que Estados Unidos no tiene realmente una fórmula para una paz que sea realista y sostenible. Lo que estamos viendo, en cambio, es el deseo de Trump de poder decir que puso fin a otra guerra, y luego dejar a los ucranianos y a los europeos vivir con las consecuencias.
 

Kristi Raik (ICDS) también durante el 'War and Peace in the 21st century'. Foto: CIDOB


Los Estados miembros de Europa del Este y los estados bálticos han sido tradicionalmente muy pro-OTAN. Creían que su seguridad estaba mejor garantizada por la OTAN que por la UE. Mi impresión, tras un año de Trump, es que ahora existe en Europa una comprensión más amplia de que no podemos poner todos los huevos en la misma cesta, es decir, la OTAN. Pero en el momento en que construyamos una defensa europea, los estadounidenses podrían decir que ya no se les necesita. ¿Cuál es su opinión, Kristi?

K. R.: En primer lugar, diría que en el norte de Europa existe una visión ampliamente compartida de que la OTAN sigue siendo el marco de la defensa, y de que la OTAN tiene que europeizarse. Los europeos tienen que asumir más responsabilidad sobre su propia defensa. Los países de la región nórdico-báltica y Polonia se lo toman muy en serio. Alemania también está invirtiendo mucho en defensa, aunque sigue utilizando las estructuras de la OTAN, porque esa es la forma más práctica y eficaz de aprovechar las estructuras de mando y los planes de defensa.

De momento no existe una alternativa europea real. Hay retórica política —incluso eslóganes— sobre un ejército europeo, pero no hay un plan serio ni realista para ello. Así que el enfoque en el norte de Europa es pragmático: utilizar las estructuras que ya tenemos en la OTAN mientras los europeos asumen más responsabilidad de su propia defensa. Al mismo tiempo, debemos intentar preservar lo que quede de la relación transatlántica.

Esa es una cuestión aparte y de gran calado, porque ya no podemos confiar ni depender de Estados Unidos como lo hacíamos antes. Y, sin embargo, la OTAN sigue ahí en su trabajo diario. Sigue realizando ejercicios y sigue teniendo planes de defensa.

"Pero empezar a construir estructuras de defensa europeas completamente nuevas en otro marco, como la UE, llevaría años, y no tenemos ese tiempo"
Kristi Raik
La mejor manera de avanzar es aumentar gradualmente la carga europea, en un espíritu de transferencia de cargas. No sabemos realmente si eso funcionará, porque la Administración Trump puede ser muy errática y ha actuado de maneras contrarias a los intereses europeos de seguridad. La cuestión de Groenlandia, por ejemplo, no ha sido olvidada por Trump y podría volver de forma dramática. Así que no podemos estar seguros de lo que todo esto significará para la OTAN en los próximos meses.

Pero empezar a construir estructuras de defensa europeas completamente nuevas en otro marco, como la UE, llevaría años, y no tenemos ese tiempo. También nos costaría encontrar los recursos. Los recursos son limitados. En el norte de Europa, el enfoque es ante todo pragmático: utilizar la OTAN en la mayor medida posible y profundizar en la cooperación regional en defensa. Esa es una manera de desarrollar formas alternativas de resiliencia, sabiendo que la relación transatlántica se ha vuelto extremadamente frágil.

Tenemos la Fuerza Expedicionaria Conjunta liderada por el Reino Unido, los países nórdicos tienen su propia cooperación en defensa a través de NORDEFCO, y la cooperación nórdico-báltica es hoy más estrecha que nunca. En un sentido práctico, esto complementa a la OTAN. Hay ejercicios, y se está pensando seriamente en qué ocurriría si Rusia decidiera poner a prueba a un miembro de la OTAN. No sabemos cómo reaccionaría Trump, pero podemos estar bastante seguros de que habría una respuesta regional, de modo que ningún país quedaría completamente solo. Tenemos una capacidad colectiva que estamos preparados para utilizar.

Sí, pero para que eso funcione dentro de la OTAN haría falta un acuerdo político con los estadounidenses para que las estructuras de la OTAN pudieran utilizarse sin ellos, y habría que cambiar la planificación militar, porque la planificación actual y los ejercicios de simulación parten de la base de que los estadounidenses forman parte del esfuerzo.

K. R.: Tendría que ser un proceso gradual de relevo por parte de los europeos. Incluso con una implicación mínima de Estados Unidos, puede imaginarse un futuro en el que los europeos hagan uso de las estructuras de la OTAN. ¿Querría Estados Unidos bloquear eso por completo? Es una cuestión teórica. ¿Qué interés tendría en hacerlo? ¿Y realmente intentaría Estados Unidos salir por completo de la OTAN? Tampoco es tan sencillo.

El mayor riesgo es que Estados Unidos simplemente deje de implicarse. Ese es el riesgo muy real: que ya no quiera invertir en la futura defensa convencional de Europa.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
Raik, Varma and Ruiz chat at the Palau de Pedralbes.
Raik, Varma and Ruiz chat at the Palau de Pedralbes. | Agenda Pública
Camille Grand, secretario general de la ASD (derecha) y Marc López Plana, editor y director de 'Agenda Pública' (izquierda).
Camille Grand, secretario general de la ASD (derecha) y Marc López Plana, editor y director de 'Agenda Pública' (izquierda). | CIDOB
Tara, le doy la última palabra. Estoy seguro de que tiene una opinión al respecto.

T. V.: Para mí, no es una situación de blanco o negro. Hemos invertido muchísimo en la OTAN y, por el momento, la OTAN sigue disuadiendo a Putin. Debemos ser claros al respecto. Sí, ha habido importantes incursiones de drones en los estados bálticos, en Polonia, en Francia cerca de bases nucleares, y en Bélgica, como mencionábamos antes. Estamos viendo incursiones sobre territorio de la OTAN, pero no un ataque formal. Eso sigue demostrando que la OTAN continúa siendo un elemento de disuasión en la mente de Putin.

Al mismo tiempo, tenemos que ser muy claros sobre lo que sale de Washington, porque esta Administración dice en serio lo que afirma cuando pide a los europeos que hagan mucho más. Por el momento, Estados Unidos mantendrá sin duda el paraguas nuclear sobre Europa, pero en términos convencionales espera que los europeos hagan más. Y, francamente, es una petición justa, dado el tamaño del mercado de la UE y la fuerza que tiene Europa. Pero si Europa hace más, tiene que hacerlo en sus propios términos. No puede ser simplemente una respuesta a las exigencias de una Administración estadounidense.

Así que, mientras seguimos invirtiendo masivamente en la OTAN, europeizándola en la medida de lo posible e invirtiendo en posiciones dentro de las estructuras de mando y control, también tenemos que duplicar parte de nuestros recursos. La guerra en Ucrania mostró que esto puede funcionar. En las primeras semanas tras la invasión a gran escala de Rusia, la respuesta funcionó porque hubo duplicación. Recibimos material de la OTAN y de los Estados miembros de la UE, y esa redundancia nos permitió proporcionar a Ucrania más de lo que de otro modo habríamos podido.

La redundancia puede ser útil, especialmente en tiempos de inestabilidad. Europa va a verse afectada por las decisiones de política exterior de Estados Unidos en el futuro previsible. Tenemos que planificar en consecuencia, ya sea en Oriente Medio o en el vecindario más amplio de Europa. Tenemos que planificar y tenemos que construir redundancia.

"La Comisión no es el lugar adecuado para debatir la seguridad y la defensa europeas. Tampoco lo es el Parlamento Europeo"
Tara Varma
Que eso ocurra a nivel de la UE es otra cuestión. Mucha gente se ha fijado en la Comisión Europea, pero mi opinión es que la Comisión no es el lugar adecuado para debatir la seguridad y la defensa europeas. Tampoco lo es el Parlamento Europeo, que no tiene competencias para ello. La iniciativa debería venir del Consejo Europeo. António Costa, como presidente del Consejo Europeo, está en una posición ideal para trabajar con los jefes de Estado y de Gobierno y construir una propuesta que respete las prerrogativas nacionales, pero que también cree algo europeo que sea aceptado por los líderes europeos, por la opinión pública y por el mundo exterior como una propuesta política común.

El Parlamento y la Comisión pueden hacer muchas cosas. La Comisión, por ejemplo, puede aportar más dinero, y lo ha estado haciendo. Pero la voluntad política tiene que venir del Consejo Europeo y de los jefes de Estado y de Gobierno.

Eso sería un gran paso adelante. Como hemos escuchado antes hoy, ahora existe un solapamiento del 90% entre la pertenencia a la UE y la pertenencia a la OTAN. Es un poco absurdo que estas dos instituciones, con sede en la misma ciudad de Bruselas, sepan tan poco la una de la otra y trabajen tan poco juntas. Tenemos el Concepto Estratégico de la OTAN de 2022 y la Brújula Estratégica de la UE de 2022, y los acontecimientos ya han avanzado desde entonces. Trabajar de forma más estrecha y construir una cultura estratégica común es absolutamente esencial. También lo es que Europa construya sus propias capacidades dentro de la OTAN, pero también a nivel nacional y de la UE.

Muchas gracias a ambas.
En alianza con
Agenda Pública Corp
Agenda Pública Corp
Análisis de políticas públicas
'Agenda Publica' impulsa alianzas con organizaciones, empresas y sociedad civil para generar contenidos de interés para nuestros lectores. Las piezas se elaboran por nuestro equipo de forma autónoma.
Participación