Martes, 28 de julio de 2026
VENEZUELA EN ESPAÑA

María Corina Machado y la defensa de la democracia

La trayectoria y proyecto de la líder venezolana es analizada por la profesora de la Saint Louis University Laura Tedesco, que reconstruye ese proceso a partir de la fragmentación opositora, el desgaste de otros liderazgos y la combinación de confrontación, resistencia y lenguaje político. La académica aborda el sentido político de María Corina como una apuesta liberal, de derechas e inequívocamente democrática y lamenta que no llegase a producirse un encuentro con la izquierda española.

Laura Tedesco Laura Tedesco 21 de abril de 2026
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María Corina Machado se dirige al público en Madrid el pasado 18 de abril. | Luis Soto / Zuma Press / Europa Press
María Corina Machado se dirige al público en Madrid el pasado 18 de abril. | Luis Soto / Zuma Press / Europa Press

El sábado 18 de abril, algún venezolano que caminaba hacia la Puerta del Sol podría haber pensado que ya había regresado a la plaza Bolívar de Caracas. Miles de venezolanos, con sus banderas, esperaban ver a María Corina Machado, quien representa, como nadie lo había hecho hasta ahora, la esperanza de poder regresar a Venezuela.

Para comprender la alegría y el fervor de los venezolanos por ver y escuchar a María Corina, es necesario viajar en el tiempo hasta el año 2002. Ese año, Machado fundó la organización Súmate, que tenía como fin la capacitación de observadores electorales para poder auditar procesos electorales y la promoción de reformas al sistema electoral.

"Los resultados de aquel referéndum mostraron la polarización de la sociedad venezolana: el 59% votó para mantener a Chávez en el poder y el 41% para destituirlo"
Unos años antes, la Constitución de 1999 había establecido la figura del referéndum revocatorio, que permite a los ciudadanos remover a un presidente mediante voto popular. De acuerdo con la legislación, para activar el referéndum se necesitan las firmas del 20% del electorado. En 2002, el intento de golpe de Estado, seguido por el paro petrolero, desestabilizó al Gobierno de Hugo Chávez. La oposición, junto a organizaciones como Súmate, logró las firmas necesarias para la convocatoria del referéndum. Los resultados de aquel referéndum mostraron la polarización de la sociedad venezolana: el 59% votó para mantener a Chávez en el poder y el 41% para destituirlo.

En aquel momento, la oposición había elegido un camino democrático para derrotar a Chávez, pero fracasó. María Corina y Henrique Capriles permanecieron en Venezuela, mientras que Leopoldo López y Juan Guaidó se exiliaron. Esta oposición fragmentada y exiliada benefició a la dictadura. A lo largo de los años, María Corina ha sido una de las pocas líderes que ha podido mantener su espacio y, finalmente, erigirse como la líder indiscutida de la oposición.

La muerte de Hugo Chávez en 2013 y su reemplazo por Nicolás Maduro no lograron desestabilizar a la dictadura. Los resultados electorales de 2013 reflejaron un grado extremo de polarización: Nicolás Maduro obtuvo el 51% de los votos y Henrique Capriles, el 49%. Desde entonces, Henrique Capriles ha ido perdiendo protagonismo. Perdió dos elecciones importantes: en 2012, contra Hugo Chávez, y en 2013, contra Nicolás Maduro. Capriles había apostado por una oposición gradual y electoral que, finalmente, fue debilitando su propio liderazgo.

"El vocabulario de María Corina combina las ideas de confrontación, épica, unidad, cambio total y 'juntos hasta el final'"
Mientras tanto, María Corina fue construyendo un liderazgo opositor, apostando por construir alianzas para ejercer un alto grado de confrontación interna e internacional. María Corina ha utilizado un lenguaje directo, emocional y enfocado en la idea de cambio radical. Su lenguaje no es técnico ni burocrático; busca movilizar y generar sentido de urgencia. Incluye a los ciudadanos en sus discursos al hablar de "los venezolanos y venezolanas" o "la ciudadanía". Insiste en ir "juntos hasta el final", "no vamos a parar" y en estar viviendo "un momento histórico". Su vocabulario combina las ideas de confrontación, épica, unidad, cambio total y juntos hasta el final.

Resistió, confrontó y nunca dejó de denunciar las violaciones de derechos humanos cometidas bajo los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Aquella confrontación en la Asamblea de 2012, cuando ella le dijo "el tiempo se les acabó" y Chávez contestó "águila no caza moscas", la mostró, en sus comienzos, como una líder joven y dispuesta a desafiar a un líder todopoderoso.

A partir de 2019, se consolidó el autoritarismo ejercido por Nicolás Maduro. Los errores de la oposición desembocaron en un proceso de fragmentación, especialmente cuando Juan Guaidó se proclamó presidente interino sin contar con suficiente apoyo interno o externo que pudiera garantizar su estatus. A partir de 2023, la figura de María Corina Machado adquirió más visibilidad en el exterior y se perfiló como la líder que ha logrado unificar a la oposición.

Por qué María Corina Machado se ha convertido en una referencia democrática para el exilio venezolano

María Corina tiene legitimidad interna, lograda a través de un discurso antichavista frontal y sin ambigüedades. Sus seguidores, dentro y fuera de Venezuela, le otorgan una base social interna que refuerza su imagen. Ha sobrevivido a la persecución y la inhabilitación política de Hugo Chávez y Nicolás Maduro con una posición firme y sostenida.

"El programa presenta una combinación de liberalismo económico con un Estado de bienestar para superar las carencias económicas de una gran parte de la población"
Internacionalmente, su trayectoria ha sido reconocida y, a la vez, debatida. En 2025, el Comité Noruego del Nobel de la Paz le otorgó "el premio por su incansable labor en la promoción de los derechos democráticos del pueblo de Venezuela y por su lucha en favor de una transición justa y pacífica de la dictadura hacia la democracia. Como líder de las fuerzas democráticas en Venezuela, María Corina Machado constituye uno de los ejemplos más extraordinarios de valentía civil en América Latina en los últimos tiempos". Ofrecerle ese galardón a Donald Trump fue un error que disgustó al Instituto Nobel y a muchos seguidores de María Corina. Y no obtuvo ningún beneficio a cambio.

Su ideología y la política venezolana la sitúan, sin lugar a dudas, en los movimientos liberales de derecha. Su plan de gobierno tiene tres principios fundamentales: libre desarrollo del individuo, Estado al servicio del ciudadano y economía libre de mercado. Respecto al tema económico, promueve "la independencia institucional y capacidad técnica del Banco Central para implementar un programa monetario conducente a una reducción drástica de la progresión de precios, a través de metas específicas de inflación en rangos limitados". Uno de los objetivos principales es alcanzar un "aumento sostenido de las reservas internacionales producto de la reinserción de Venezuela en el sistema financiero internacional para, de esta forma, lograr la estabilidad financiera y cambiaria". El programa presenta una combinación de liberalismo económico con un Estado de bienestar para superar las carencias económicas de una gran parte de la población.

María Corina es una política liberal y de derecha. Esto plantea confusiones que, entiendo, debemos superar. En un país con un sistema democrático, las perspectivas de derecha y de izquierda pueden, y deben, convivir. En la región latinoamericana, históricamente se ha relacionado a la derecha con gobiernos autoritarios o militares que restringían y violaban derechos humanos mientras establecían programas económicos liberales más relacionados con partidos de derecha en Europa. Los gobiernos revolucionarios que muchas veces imponían dictaduras personalistas estaban relacionados con partidos de izquierda que aparentaban defender derechos humanos, pero, en la mayoría de los casos, perpetuaban la concentración de poder en un líder. Son distorsiones políticas originadas en países donde la igualdad ante la ley se desdibuja por la desigualdad económica. Estas distorsiones hacen que muchos partidos de izquierda "democrática" hayan apoyado a líderes dictatoriales como Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Fidel Castro o Miguel Díaz-Canel

"La democracia y los derechos humanos no son propiedad de la izquierda o la derecha"
Esta lógica, para muchos políticos o intelectuales de izquierda que disfrutan del capitalismo liberal y el Estado de bienestar en Europa, justifica defender los regímenes populistas y personalistas a pesar de las violaciones de derechos humanos y la concentración de poder.

Por eso, los partidos de izquierda no aprueban a María Corina Machado, pero han apoyado a Nicolás Maduro o Hugo Chávez a pesar de que no fueron democráticos y encarcelaron, torturaron y exiliaron a sus opositores políticos.

La democracia y los derechos humanos no son propiedad de la izquierda o la derecha. Hay dictaduras y democracias que pueden ser clasificadas de un lado o del otro. María Corina defiende los derechos humanos, sociales y económicos de los venezolanos desde una perspectiva de derecha y liberal. Pedro Sánchez lo hace desde la izquierda y el socialismo democrático. 

Los derechos humanos de los venezolanos ignorados por años de dictadura chavista deben ser restaurados y respetados desde la derecha y la izquierda democrática. La democracia la construimos y la defendemos los demócratas desde la izquierda y la derecha.

Pedro Sánchez se equivocó al no recibir a María Corina Machado, perdiendo una oportunidad clave para respaldar la democracia en Venezuela; y Machado, a su vez, debe fortalecer su liderazgo democrático mostrando la disposición a dialogar incluso con quienes no comparten plenamente su posición.

Los venezolanos esperándola en Puerta del Sol y los españoles hubiéramos aplaudido y agradecido que en el balcón estén representados todos los partidos políticos españoles que apoyan la democracia. 

 

Laura Tedesco
Laura Tedesco
Profesora de Ciencia Política y Relaciones Internacionales y vicedecana de Humanidades en la Saint Louis University (Madrid)
PhD por la Warwick University (Reino Unido), es profesora de Ciencia Política y Relaciones Internacionales y vicedecana de Humanidades en Saint Louis University (Madrid Campus). Está especializada en liderazgo político en América Latina. Su último libro, con Rut Diamint, se titula '¿Demócratas o Usurpadores? Un análisis de líderes sudamericanos' (Eudeba, 2019). Desde 2016 coordina, junto con Diamint, una investigación sobre escenarios políticos futuros en Cuba.
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