Martes, 18 de agosto de 2026
CRÓNICA

La hora de la verdad para la autonomía estratégica se debate en el 'War and Peace' de CIDOB

La guerra en Ucrania, la pérdida de previsibilidad de EE. UU. y la fragmentación del orden internacional han colocado a Europa ante una prueba decisiva. Ese es el marco en el que se inscribe 'War and Peace in the 21st century', la conferencia internacional de CIDOB en la que reputados analistas de diversos países diseccionan hasta qué punto la Unión puede avanzar hacia una defensa común sin resolver antes sus propias limitaciones políticas.

Agenda Pública Corp Agenda Pública Corp 15 de abril de 2026
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Josep Borrell, Jaume Duch y Pol Morillas introducen la vigesimocuarta edición de la conferencia 'War and Peace'. | CIDOB
Josep Borrell, Jaume Duch y Pol Morillas introducen la vigesimocuarta edición de la conferencia 'War and Peace'. | CIDOB
Europa se encuentra en un momento decisivo que puede redefinir su papel en la seguridad y la defensa. En un contexto marcado por la guerra en Ucrania, la incertidumbre en la relación con EE. UU. y los cambios en la geopolítica global, la cuestión ya no es si la Unión Europea debe reforzar su capacidad estratégica, sino cómo hacerlo y con qué instrumentos.

En este contexto, el 11 de abril de 2026, el Palau de Pedralbes de Barcelona acogió una nueva edición de la conferencia War and Peace in the 21st Century, organizada por CIDOB bajo el título Defending Europe without the United States? The future of the European security. El encuentro reunió a responsables políticos, académicos y expertos en seguridad internacional para debatir sobre el futuro de la seguridad europea en un momento en el que el apoyo de EE. UU. ya no puede darse por garantizado.
 

El Palau de Pedralbes es, una vez más, el punto de encuentro para la conferencia internacional. Foto: CIDOB

Capacidades de defensa y adaptación de las alianzas

La jornada se estructuró en dos grandes ejes: por un lado, el desarrollo de las capacidades europeas de defensa; por otro, la adaptación de las alianzas a un entorno internacional cada vez más fragmentado.

Durante la apertura, Jaume Duch, consejero de Unión Europea y Acción Exterior de la Generalitat de Catalunya, subrayó que los cambios globales obligan a la Unión Europea a adaptarse. En este sentido, defendió la necesidad de desarrollar una estrategia propia, con recursos suficientes y una mayor capacidad de respuesta ante los desafíos actuales.

A continuación, Josep Borrell, presidente del patronato de CIDOB y anteriormente alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, recordó que la UE fue concebida en un contexto más estable, mientras que el actual escenario exige reforzar su autonomía estratégica sin abandonar sus principios ni sus alianzas tradicionales.

La primera sesión, moderada por María Tadeo, jefa de información de la UE y corresponsal de televisión de Euronews, giró en torno a una pregunta central: ¿de qué y de quién debe defenderse Europa? La moderadora participó activamente en el debate, planteando cuestiones sobre los límites reales de la autonomía estratégica europea.

"Europa se enfrenta a varios desafíos simultáneos —Rusia, China y EE. UU.—, que exigen respuestas distintas pero coherentes"
Según Steven Everts, director del Instituto de Estudios de Seguridad de la Unión Europea (EUISS), Europa se enfrenta a varios desafíos simultáneos: la amenaza de Rusia, la competencia con China y la incertidumbre sobre el papel de EE. UU. Este contexto obliga no solo a reforzar capacidades, sino también a repensar el enfoque estratégico europeo.


En esta línea, Kristi Raik, directora del International Centre for Defence and Security (ICDS), puso el foco en Rusia como amenaza inmediata, especialmente desde los preparativos de la guerra en Ucrania a finales de 2021. A su juicio, la integración de Ucrania en el sistema europeo —también en el ámbito de la defensa— no solo es deseable, sino estratégica, en tanto que permitiría incorporar una experiencia militar directa en el actual contexto de conflicto.

Desde una perspectiva más estructural, Camille Grand, secretario general de la Aerospace, Security and Defence Industries Association of Europe, señaló que la situación actual no es simplemente una crisis, sino un cambio profundo que obliga a repensar la seguridad europea. En este contexto, subrayó que la industria europea ya dispone de capacidades para cubrir aproximadamente el 98% de los sistemas que actualmente proporciona EE. UU. Sin embargo, el propio debate puso de relieve importantes excepciones, como señaló Borrell: EE. UU. suministra cerca del 90% de los misiles antiaéreos utilizados en Ucrania, especialmente sistemas Patriot, además de capacidades clave como los satélites o el cloud computing, que siguen siendo difíciles de sustituir a corto plazo.

Esta falta de coordinación fue también señalada por Daniel Fiott, director del programa de Defensa y Statecraft de la Brussels School of Governance, quien subrayó la presión que ejercen grandes potencias como EE. UU., China o Rusia sobre las instituciones europeas. Más allá de las amenazas externas, su intervención apuntó a un problema interno: la dificultad de la Unión para traducir el consenso político en decisiones operativas.
 

Todos los ponentes intercambiaron puntos de vista, desde distintas disciplinas, sobre los riesgos para la seguridad europea. Foto: CIDOB


En este sentido, varios participantes advirtieron de una paradoja emergente: el aumento de recursos destinados a la defensa no siempre se traduce en mayor coordinación, ya que algunos Estados miembros tienden a actuar de forma más autónoma, lo que puede dificultar la integración de capacidades a nivel europeo.

Frente a estas tensiones, Borrell defendió un enfoque pragmático, alejándose de propuestas más ambiciosas —como la creación de un ejército europeo— y apostando por soluciones concretas. En este sentido, mencionó iniciativas como el desarrollo de una capacidad de reacción rápida de unos 5.000 efectivos, concebida como una herramienta más realista para mejorar la respuesta europea ante crisis.
 

María Tadeo, Steven Everts y Daniel Fiott durante su participación en el encuentro. Foto: CIDOB

EE. UU., Rusia y el límite exterior de la autonomía europea

La segunda parte de la jornada amplió el foco más allá del marco europeo, incorporando la dimensión internacional del debate. En este punto, una de las ideas más recurrentes fue la necesidad de ajustar la mirada europea a un entorno global cada vez más diverso en intereses y percepciones.

Amitav Acharya, profesor distinguido de la School of International Service de la American University-Washington, advirtió que el Sur Global no percibe el conflicto entre Europa y Rusia como central. Esta diferencia de percepción refleja la diversidad de enfoques sobre el conflicto y subraya la importancia de comprender cómo se interpreta fuera de Europa.

Por su parte, Max Bergmann, director del programa de Europa, Rusia y Eurasia del Center for Strategic and International Studies (CSIS), señaló que EE. UU. no siempre considera a la Unión Europea un socio prioritario, lo que refuerza la necesidad de que Europa asuma una mayor responsabilidad en su propia seguridad.

En la misma línea, Tara Varma, directora de la oficina de París del German Marshall Fund of the United States (GMF), subrayó la importancia de diversificar alianzas y adaptarse a un entorno internacional más complejo.

"La cuestión es si la UE puede actuar como un actor estratégico con veintisiete soberanías que, en el momento decisivo, siguen pensando en lo nacional"
En conjunto, el debate giró en torno a una idea compartida: la necesidad de reforzar la unidad interna de la Unión Europea para responder con mayor eficacia a los desafíos de seguridad y defensa actuales. Varios participantes coincidieron en que el fortalecimiento de las capacidades militares, por sí solo, no garantiza una mayor influencia política si no va acompañado de una mayor coherencia en la toma de decisiones.

Como señaló Pol Morillas, director de CIDOB, al presentar las conclusiones de la conferencia, Europa debe avanzar hacia un verdadero "despertar estratégico" que le permita asumir sus propios retos en materia de seguridad y defensa, reforzando su capacidad de acción y su cohesión interna. En este sentido, subrayó que una Unión Europea más fuerte y autónoma no debilita la relación transatlántica, sino que contribuye a estabilizarla sobre bases más equilibradas, superando dinámicas de sobredependencia y avanzando hacia una asociación más simétrica entre aliados. Como señaló Morillas, "a pesar de los desafíos, Europa tiene la capacidad de fortalecerse desde dentro", una afirmación que resume el sentido del encuentro.


La conferencia fue clausurada por Jaume Collboni, alcalde de Barcelona, quien destacó la importancia del diálogo y de la unidad europea
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