Martes, 28 de julio de 2026
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Una lectura desde Washington D. C. sobre lo ocurrido y lo que viene para Irán

Con el líder supremo Ali Khamenei y la cúpula militar abatidos, Estados Unidos e Israel han diezmado al régimen iraní en apenas unos días. En este análisis, el investigador de Seguridad Nacional J. P. Carroll reúne a varios expertos para explorar las consecuencias de la ofensiva. Mientras el Congreso estadounidense amenaza con limitar la flexibilidad de Donald Trump, el mundo aguarda esperando el desenlace de este episodio de escalada en Oriente Medio.

J. P. Carroll J. P. Carroll 4 de marzo de 2026
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El presidente Donald Trump supervisó la operación estadounidense en Irán desde su residencia en Florida. | Casa Blanca / Daniel Torok
El presidente Donald Trump supervisó la operación estadounidense en Irán desde su residencia en Florida. | Casa Blanca / Daniel Torok
Las operaciones de Estados Unidos e Israel contra Irán del pasado fin de semana no fueron sorprendentes: llegan tras un periodo de señales que anticipaban este desenlace, pero la escala y la rapidez de su impacto han sido chocantes. El líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei, ha muerto. Ali Shamkhani, secretario del Consejo de Defensa de Irán, también fue abatido, al igual que el jefe de las Fuerzas Armadas iraníes, Abdolrahim Mousavi. Asimismo, el comandante en jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), Mohammed Pakpour, también murió.

Podrían citarse muchas más bajas, pero baste decir que en los primeros días de lo que Estados Unidos denomina Operation Epic Fury (Operación Furia Épica) e Israel Operation Roaring Lion (Operación León Rugiente), el liderazgo iraní ha sido diezmado y la Armada iraní está siendo destruida. Lo que venga ahora es incierto.

Max Meizlish - Investigador de la Foundation for Defense of Democracies (FDD)
"Estados Unidos e Israel golpearon en el corazón de un régimen que aterrorizó a su pueblo durante décadas, financió el terrorismo en todo Oriente Medio y consideró la democracia liberal como una amenaza existencial", declaró Max Meizlish, investigador de la Foundation for Defense of Democracies (FDD), a Agenda Pública.

"El canciller alemán, Friedrich Merz, acertó cuando dijo que «este no es el momento de dar lecciones a nuestros aliados, sino de mantenernos unidos», y más líderes europeos deberían tener la claridad de decir lo mismo", añadió Meizlish.

"La propia Unión Europea designó al IRGC —una de las organizaciones terroristas más letales y represivas de la historia moderna— como grupo terrorista. No se hace eso para luego tratar la acción militar contra él como moralmente equivalente a la amenaza que representaba. Los ataques deberían celebrarse, no cuestionarse", concluyó.

El papel del Congreso de Estados Unidos

Lester Munson - Miembro del Consejo Asesor del National Security Institute de la Antonin Scalia School of Law de la Universidad George Mason
En Estados Unidos, el Congreso busca respuestas y detalles sobre qué llevó al ataque y qué sucederá después. "Tanto la Cámara de Representantes como el Senado probablemente votarán esta semana resoluciones relacionadas con Irán", explicó Lester Munson, exdirector de personal republicano del Comité de Relaciones Exteriores del Senado entre 2013 y 2015 —durante las negociaciones y el proceso de aprobación del Joint Comprehensive Plan of Action (JCPOA)— a
Agenda Pública.

"La mayoría en cada cámara podría adoptar una posición adversa a la Administración Trump, en el sentido de que el Congreso debería decidir si se utiliza la fuerza contra Irán", señaló Munson, quien también es miembro del Consejo Asesor del National Security Institute de la Antonin Scalia School of Law de la Universidad George Mason.

Sobre lo que viene después, Munson afirma que "Trump quiere mantener la máxima flexibilidad. No me sorprendería que alcanzara un acuerdo con el nuevo jefe ayatolá. Esta especie de «Delcy [Rodríguez] persa» será clave para la relación en el futuro".

Perspectivas europeas sobre el impacto de los ataques

Desde el inicio de los ataques conjuntos, el Reino Unido ha anunciado que permitirá a Estados Unidos utilizar bases británicas para ataques defensivos. Es la primera instancia pública conocida de apoyo militar europeo activo a las operaciones estadounidenses contra Irán.

"No hay dudas respecto a las actividades iraníes [...] Sin embargo, existe cierta sorpresa por el hecho de que EE. UU. haya optado por esto"
"No hay dudas respecto a las actividades iraníes y las preocupaciones sobre el programa nuclear iraní son legítimas. Sin embargo, existe cierta sorpresa por el hecho de que Estados Unidos haya optado por esto", señaló a
Agenda Pública un diplomático europeo con conocimiento directo del asunto.

"Para una guerra de elección, los objetivos parecen vagos y políticos. No está claro qué constituiría una victoria", afirmó.

Federico Steinberg - Director de la Cátedra Príncipe de Asturias en la Universidad de Georgetown
En cuanto al impacto económico, Federico Steinberg, doctor y profesor visitante distinguido Príncipe de Asturias en la School of Foreign Service de la Universidad de Georgetown, afirmó que "la principal amenaza económica para la economía española es un aumento persistente de los precios de la energía que podría reducir sustancialmente las perspectivas de crecimiento mundial".

Steinberg, también investigador principal del Real Instituto Elcano, agregó: "Además, el aumento de la incertidumbre y el riesgo de escalada podrían congelar la inversión [de la Unión Europea en Oriente Medio] y reducir las perspectivas de crecimiento [de la UE]".

Continuidad de las prioridades del primer mandato de Trump

Más allá de la muerte de Khamenei, algunos analistas consideran que esto podría marcar el inicio de un patrón en la política exterior del presidente Trump este año, tras la salida de Nicolás Maduro del poder en enero. Cabe recordar que en su primer mandato Trump reconoció al Gobierno de Juan Guaidó en un intento de deslegitimar al régimen de Maduro en Venezuela.

En cuanto a Irán, Trump ordenó el asesinato del comandante de la Fuerza Quds, Qasem Soleimani, considerado entonces la segunda figura más poderosa del país tras el líder supremo.

"Los acontecimientos del fin de semana constituyen en muchos sentidos una continuación de las prioridades de política exterior del primer mandato de Trump"
Asimismo, los Acuerdos de Abraham, firmados al final del primer mandato de Trump, establecieron formalmente relaciones diplomáticas entre Israel y varios Estados árabes, al tiempo que incrementaron la cooperación regional en un contexto de creciente tensión con Irán.


En definitiva, los acontecimientos del fin de semana constituyen en muchos sentidos una continuación de las prioridades de política exterior del primer mandato de Trump. La magnitud de la acción militar estadounidense es nueva; los objetivos estratégicos, no.

El desafío para Trump —¿y el posible principio del fin del régimen iraní?—

Si Estados Unidos e Israel detienen los ataques demasiado pronto, podría quedar un régimen iraní convencido de que la negociación ya no es viable y de que la única vía de disuasión es avanzar hacia un arma nuclear. Por el contrario, si los ataques se prolongan en exceso, podría producirse un colapso estatal completo y una inestabilidad duradera durante años.

En sus declaraciones públicas, la Administración Trump se ha mostrado consciente de estos riesgos y no desea repetir el escenario de la guerra en Afganistán, al que siguieron años de construcción nacional. El objetivo declarado parece ser poner fin al conflicto lo antes posible, asegurando que Irán deje de ser una amenaza regional con aspiraciones nucleares.

En última instancia, la cuestión de Irán como amenaza regional para los intereses estadounidenses ha sido abordada por sucesivos presidentes desde la Administración de Jimmy Carter. Las acciones del fin de semana podrían marcar el principio del fin del régimen iraní, pero aún es pronto para saber cómo —y cuándo— concluirá este conflicto.
J. P. Carroll
J. P. Carroll
Analista en Washington D. C. y columinsta de 'Agenda Pública'
MBA Internacional de IE Business School. Máster en Estudios Profesionales (MPS) en Relaciones Públicas y Comunicaciones Corporativas de la Universidad de Georgetown. Es el exdirector adjunto de Medios Hispanos del Comité Nacional Republicano (RNC). J.P. vive en el área de Washington, D. C.
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