El 3 de enero de 2026 quedó marcado como un hito en la historia de Venezuela. La operación militar de los Estados Unidos para extraer a Nicolás Maduro y ponerlo a disposición del sistema legal estadounidense
tendrá repercusiones importantes en la realidad política venezolana. El alcance y profundidad del impacto aún está por determinarse, pero de cumplirse las expectativas que se han generado, el país pudiera estar entrando en una nueva etapa marcada por el crecimiento económico y una transición hacia la democracia.
Desde el punto de vista económico, se espera que el motor principal sea el sector petrolero. En ese marco, ya se aprobó una nueva Ley de Hidrocarburos, la cual algunos expertos consideran como una
nueva "apertura petrolera". Sin embargo, hay quienes consideran que esta nueva ley es insuficiente y que
mantiene un elevado nivel de riesgo del lado de los inversionistas extranjeros. En este sentido, la verdadera interrogante en este momento es
el grado de concesiones y garantías que requieren las empresas petroleras para apostar por Venezuela.
"Los sistemas democráticos se sostienen sobre instituciones sólidas y una sociedad civil sana. En el caso de Venezuela, las instituciones están disminuidas en cuanto a sus capacidades reales y altamente politizadas"
Por lo anterior, el "plan de tres etapas" diseñado para Venezuela parte de la estabilidad, la cual todo parece indicar que se ha logrado en primera instancia, pero el riesgo está en que esta depende de la amenaza externa más que de un cierto grado de institucionalidad. En tal sentido, la estabilidad pudiera ser precaria e insuficiente para lograr el objetivo final de una transición hacia la democracia, aunque suficiente para alcanzar crecimiento económico en los próximos meses. La lógica pragmática de estabilidad, crecimiento y democracia pudiera funcionar en el corto plazo para las dos primeras etapas, pero luce menos consistente en el largo plazo si no se implementan mecanismos de reconocimiento y acuerdo entre distintos actores locales y el fortalecimiento de las instituciones.
Lo anterior traslada el debate a la arena política y específicamente a la interrogante sobre la mejor estrategia para lograr una estabilidad duradera, base para un crecimiento económico sostenido. Los sistemas democráticos se sostienen sobre instituciones sólidas y una sociedad civil sana. En el caso de Venezuela, las instituciones están disminuidas en cuanto a sus capacidades reales y altamente politizadas, en tanto que la sociedad civil está desarticulada. Es en el rescate de la institucionalidad en el país y la articulación de la sociedad civil donde está el mayor reto de los próximos años en Venezuela, y también donde se encuentran los mayores riesgos de retroceso.
Reencuentro y legitimación como base
Un buen punto de partida para empezar con la reconstrucción del país es el reencuentro de una sociedad fragmentada, así como la legitimación de los poderes. Esto último es algo que ya varios actores, particularmente el entorno de María Corina Machado, han estado impulsando a través de la promoción de la vía electoral. Sin embargo, la legitimación vía electoral en una sociedad fragmentada pudiera desencadenar una mayor confrontación. Es por ello que
el reencuentro tiene importancia como parte del proceso de fortalecimiento de la sociedad civil, y de esta como base del proceso de democratización.
"La reciente aprobación de la Ley de Amnistía es un primer paso en la buena dirección; sin embargo, hay quienes señalan que la ley está incompleta, pues no ampara a personas que se encuentran fuera del país"
Lograr el reencuentro de una sociedad marcada por años de discursos divisionistas, con miles de personas resentidas por el daño causado por acciones represivas, así como las separaciones forzadas producto de la migración y otros tantos efectos negativos de años de conflictividad, será una tarea difícil. La reciente aprobación de la Ley de Amnistía es un primer paso en esa dirección; sin embargo, hay quienes señalan que la ley está incompleta, pues no ampara a personas que se encuentran fuera del país (quienes tendrían que hacer una solicitud a través de abogados), no expresa claramente lo relacionado con los "delitos de odio", así como otros aspectos.
El panorama para Venezuela luce claro en el corto plazo. Por los próximos meses habrá una paz impuesta por los Estados Unidos, la cual se espera que se traduzca en estabilidad y crecimiento económico. Sin embargo, desde el punto de vista político y de reinstitucionalización del país, el escenario no está claro: el oficialismo se mantiene desafiante hacia sus adversarios políticos internos, en tanto que los factores que hacen vida dentro de la llamada oposición continúan divididos y sin un rumbo común. Las elecciones serán un desenlace natural de esta nueva etapa, pero sobre cuándo ocurrirán depende de la decisión del árbitro más que de los jugadores.