

"Hablamos de más de veinte toneladas de cocaína decomisadas en las costas de Europa en los dos últimos meses; eso en las calles se traduce en aproximadamente 1.200 millones de euros"Un mes antes, sucedió algo similar en Amberes (uno de los principales puertos europeos de entrada para la cocaína), solo que en vez de sal eran frutos tropicales y la cantidad era menor: siete toneladas. El mismo mes, pero un par de semanas antes, ocurrió lo mismo, solo que en Algeciras: cuatro toneladas fueron capturadas. Hablamos de más de veinte toneladas de cocaína decomisadas en las costas de Europa en los dos últimos meses; eso en las calles se traduce en aproximadamente 1.200 millones de euros. Si eso es lo que ha sido interceptado, ¿cuánto es lo que entrará sin ser detectado?, para después ser cortado y mezclado con vidrio molido, raticidas y talco, para finalmente venderse como pan caliente en discotecas, callejones, garitos y fiestas. Esa es la pregunta tan obligada como incómoda.
"La única ley y nación que conocen las mafias es la del dinero que no puede ser declarado a Hacienda"Así es como hoy somos testigos de que las redes criminales se tejen más allá de las aduanas, más allá de las banderas. La única ley y nación que conocen las mafias es la del dinero que no puede ser declarado a Hacienda. Su forma de operar no es tan distinta a la de cualquier empresario o comerciante internacional: conseguir el producto (en países andinos, por lo general), coordinar la logística y el transporte (desde potencias de logística y transporte como México o Brasil), crear empresas (por supuesto, fantasmas para evadir controles), tener los contactos y las empresas en los mercados de distribución, repartir y, finalmente, cobrar. La gran diferencia es que, en vez de mármol, sal o frutos tropicales, los grandes dividendos del comercio internacional para estas organizaciones salen de la venta de cocaína y otras drogas, un problema que se cobra la vida de seis mil europeos al año (cabe destacar que una de cada seis muertes por sobredosis en Europa está relacionada con la cocaína. En la Unión Europea, España es el país que más consume esta droga, pues, por lo menos, 13,3% de los españoles entre 15 y 64 años la ha probado, al menos, una vez).
"En Londres, en Berlín, en Amberes, los albaneses ya no son migrantes, son proveedores. Kompania Bello, el Clan Dritan G. y la red de Klement Balili, son nombres de un mercado que también factura millones de euros"En Londres, en Berlín, en Amberes, los albaneses ya no son migrantes, son proveedores. Kompania Bello (el clan de Dritan Rexhepi, un capo renombrado), el Clan Dritan G. y la red de Klement Balili, son nombres que suenan como marcas de un mercado que también factura millones de euros. Ellos controlan el polvo blanco que viaja desde Ecuador y Colombia, lo esconden en frutas, lo descargan en puertos que funcionan como supermercados ocultos. Por otra parte, los rumanos, todos asociados al Balkan Cartel, discretos, ofrecen transporte y lavado.
"El dinero que antes se escondía en sótanos, ahora se blanquea en hoteles prémium de zonas costeras exclusivas, en constructoras o en restaurantes ostentosos"Ellos aprendieron hace tiempo que el negocio del tráfico de droga no era solo suyo, y tuvieron que asociarse con los productores. Entendieron que, si el polvo blanco venía de Colombia, México, Bolivia y Perú, tendrían que apostar por un sistema de negocios más complejo. Y así lo hicieron: se convirtieron en socios de varios cárteles latinoamericanos. A partir de entonces, el dinero que antes se escondía en sótanos, ahora se blanquea en hoteles prémium de zonas costeras exclusivas, en constructoras, en restaurantes ostentosos. De esa manera, Europa se convirtió en mercado y en lavadero a la vez: los clanes italianos ponían la logística y los socios del otro lado del Atlántico el transporte y la mercancía. Y así fue como se construyó una economía paralela que se mide en toneladas de droga y millones de euros.

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