Martes, 18 de agosto de 2026
POLÍTICA ECONÓMICA

El valor de lo invisible: por qué invertir en intangibles impulsa la productividad

La directora de Proyectos Internacionales del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), Matilde Mas, remarca que "las empresas grandes y muy productivas se han adelantado al resto gracias al uso intensivo de activos intangibles", con "una mejor gestión", "mejoras en la imagen de marca" o "invirtiendo más en innovación". Si España quiere ganar productividad debe "aumentar las dotaciones de activos intangibles en todas las industrias", asevera la también catedrática emérita de la Universitat de València.

Matilde Mas Matilde Mas 28 de enero de 2026
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La autora señala que invertir en diseño e imagen de marca permite distinguirla de las 'commodities'. | Unsplash / Sneha Sankhla
La autora señala que invertir en diseño e imagen de marca permite distinguirla de las 'commodities'. | Unsplash / Sneha Sankhla
El premio Nobel de Economía Paul Krugman apuntaba que las economías pueden crecer de dos formas: por transpiración o por inspiración. La primera hace referencia al crecimiento basado en el esfuerzo, en el uso de los factores de producción, tanto del trabajo (el esfuerzo de los trabajadores) como del capital (la renuncia al consumo presente para poder consumir más en el futuro). La inspiración, por el contrario, se basa en la innovación y el progreso técnico que permite obtener más con los mismos recursos. Es decir, aumentando conjuntamente la productividad del capital y el trabajo, la denominada productividad total de los factores (PTF).

En los años ochenta del siglo pasado el crecimiento de la PTF se aceleró, impulsada en gran medida por el espectacular despegue de las tecnologías de la información y comunicación (TIC). Sin embargo, a comienzos del siglo XXI las economías occidentales experimentaron una desaceleración importante, conocida como la paradoja de la productividad, al producirse en un contexto de fuerte crecimiento del progreso técnico —ligado a las TIC— que no se tradujo en avances de la PTF.



Según el Observatorio de la Productividad (OPCE 2025) de la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie),
la economía española ha comenzado a mostrar en los últimos años signos de recuperación que seguramente no son ajenos a los fondos Next Generation EU. Habrá que esperar unos años para confirmar que, efectivamente, han conseguido mejorar nuestro deficiente patrón de crecimiento. De los muchos argumentos esgrimidos para explicar la paradoja uno ha recibido mucha atención: el reconocimiento de que la inversión en activos tangibles (como maquinaria o construcciones) requiere combinarse con la inversión en activos intangibles si se quiere extraer todo el potencial, especialmente de las TIC.

"La inversión en activos tangibles (como maquinaria o construcciones) requiere combinarse con la inversión en activos intangibles si se quiere extraer todo el potencial, especialmente de las TIC"
El paso siguiente fue identificar qué intangibles resultaban cruciales para el crecimiento de la productividad. En la actualidad, el Sistema de Cuentas Nacionales reconoce como activos —en igualdad de condiciones con la maquinaria y otros activos tangibles— al
software (desde 1995); la investigación y el desarrollo (I+D) (2008), y la inteligencia artificial (2025). Corrado, Hulten y Sichel (2005) propusieron añadir tres activos intangibles más: imagen de marca (marketing assets), formación de los trabajadores por parte de la empresa y el capital organizativo.

Innovación y crecimiento

Los seis activos intangibles mencionados son relevantes para el crecimiento de la productividad porque: 1. Aceleran la innovación y la transferencia de conocimiento (permiten crear nuevos productos y servicios más rápidamente); 2. Reducen los costes de coordinación y transacción (las plataformas de comercio electrónico permiten a las pequeñas empresas llegar a los mercados mundiales con una inversión mínima); 3. Potencian la escalabilidad (aceleran el crecimiento de forma significativa sin aumentar los costes, el esfuerzo, o los recursos), y 4. Aumentan el valor de la producción (la inversión en diseño e imagen de marca permite distinguirla de las meras commodities).

El reconocimiento de la I+D como fuente del crecimiento económico viene de antiguo. La literatura más reciente ha puesto el énfasis en la importancia de las prácticas de gestión que acompañan a la revolución digital. Han enfatizado que la inversión en TIC solo proporciona grandes ganancias de productividad cuando va acompañada de intangibles complementarios, especialmente del capital organizativo. Con ello destacan la importancia de la forma en que se organizan las empresas, el proceso de toma de decisiones, así como la formación de sus trabajadores. Se ha observado también que las empresas grandes y muy productivas (superstars) se han adelantado al resto gracias al uso intensivo de activos intangibles, ya sea en términos de una mejor gestión, de mejoras en la imagen de marca, o invirtiendo más en innovación. Pese a su importancia, los problemas que plantea su medición han frenado, hasta el momento, ser reconocidos como activos por el Sistema de Cuentas Nacionales. 

Puesto que digitalización y activos intangibles están íntimamente relacionados y con importantes impactos sobre el crecimiento de la productividad, vale la pena preguntarse en qué posición se encuentra España. Ello puede abordarse desde dos perspectivas complementarias. La primera, analiza el esfuerzo inversor (inversión/PIB) en activos intangibles en comparación con otros países desarrollados. La segunda, considera la composición sectorial de la producción teniendo en cuenta el peso que tienen en las distintas economías los sectores productores de TIC; los más digitalizados (los que más invierten en TIC e intangibles), y los que menos. Ambas perspectivas han jugado un papel relevante en el diseño de los fondos NextGen.



Pese a las mejoras recientes, España sigue estando relativamente mal posicionada en términos de productividad. En el periodo 1995-2023 España —con una caída de la PTF del -0,7% de media anual— ocupó la penúltima posición, tras Italia y solo por delante de Portugal. Estos tres países son también los más
analógicos. De acuerdo con el criterio del esfuerzo inversor en intangibles ocupan también las últimas posiciones. Además, mientras en Estados Unidos la inversión en intangibles superaba con creces (más del 50%) la realizada en tangibles, en estos tres países ocurría lo contrario: la inversión era claramente superior en tangibles que en intangibles (en España, la peor posicionada, casi el 50%).

"España sigue estando relativamente mal posicionada en términos de productividad. En el periodo 1995-2023 ocupó la penúltima posición, tras Italia y solo por delante de Portugal"
Respecto al segundo criterio —la composición sectorial de la producción—, España es también el país con un peso menor de los sectores más digitalizados, que son precisamente los que presentan crecimientos de la productividad más elevados. EE. UU. encabeza el
ranking, con mayor peso y crecimiento de la productividad en el agregado y en los sectores más digitalizados

Para los países que se dispone de información (EE. UU. y once países de la UE) se puede identificar cuál es su principal fuente de crecimiento. En EE. UU. y UE-11, el crecimiento de la productividad en el agregado se basa en la inspiración (software e I+D) mientras en España descansa en la transpiración (tangibles). Los sectores productores de TIC lo basan en PTF e intangibles en EE. UU., UE-11, y también España. En los sectores más digitalizados la principal fuente de crecimiento son los intangibles en EE. UU. y la UE-11, mientras en España es la mejora de cualificación de los trabajadores. Por último, los sectores más tradicionales basan su crecimiento en la transpiración, con la mayor contribución procedente del capital tangible y la menor de la PTF.

En definitiva, España se enfrenta a dos retos si desea aumentar el crecimiento de la productividad: aumentar las dotaciones de activos intangibles en todas las industrias, como apunta un reciente informe del Foro de Marcas Renombradas, y reducir el peso de las menos digitalizadas, pues suponen una rémora para el crecimiento de la productividad, y, por ende, de los salarios y el bienestar. 

En alianza con
Matilde Mas
Matilde Mas
Directora de Proyectos Internacionales del Ivie
Licenciada y doctora en Ciencias Económicas por la Universitat de València, donde fue catedrática de Fundamentos de Análisis Económico hasta septiembre de 2021. En la actualidad es catedrática emérita en dicha universidad y directora de Proyectos Internacionales del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie). Gran Cruz al Mérito en el Servicio de la Economía del Consejo General de Economistas de España (2020), entre otras responsabilidades y distinciones, pertenece a 'Los 100 de Cotec' y es consejera en el Consejo Económico y Social (CES) de España.
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