Viernes, 31 de julio de 2026
NATALIDAD

¿Menor fertilidad en Colombia que en Francia? La tendencia demográfica que debe preocupar a España

Diversos cambios estructurales en los países estarían llevando a una caída de la tasa de fertilidad a nivel mundial. Esto, advierte la economista Eva Valle, pone en peligro "nuestras necesidades de mano de obra" y obliga al análisis de "una dimensión poco presente en el debate sobre la migración en España. Como argumenta Valle, las caídas de la tasa de fertilidad en Latinoamérica pueden agravar un problema de gran complejidad.

Eva Valle Eva Valle 17 de noviembre de 2025
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Indicaciones en el aeropuerto de Barajas (Madrid). | Unsplash  / Rob Wilson
Indicaciones en el aeropuerto de Barajas (Madrid). | Unsplash / Rob Wilson
Según el Instituto Nacional de Estadística, a 1 de julio de 2025 casi 9.700.000 residentes en España —cerca del 20% del total de la población—, había nacido fuera de nuestro país

Esta impresionante cifra responde a llegadas de inmigrantes que se han ido produciendo, fundamentalmente, en dos oleadas en los últimos veinticinco años. Una primera, durante los años transcurridos desde finales de los noventa hasta la crisis financiera, en los que pasamos de una población extranjera de unas 600.000 personas a superar los seis millones; y, una segunda, desde 2017 hasta hoy, con una aceleración notable tras la pandemia. A lo largo de 2024, la entrada neta de inmigrantes fue de 540.000 personas, tras las 640.000 de 2023 y las 720.000 de 2022

Esta inmigración proviene fundamentalmente de países con los que hay un importante diferencial de renta per cápita. En su gran mayoría, esta población busca oportunidades económicas, cubriendo la escasez de mano de obra en determinados sectores en nuestro país

"La mayoría de la inmigración hacia España proviene de Sudamérica, de donde eran más del 38% de los nacidos en el extranjero que residían en España en enero de 2024"
Por regiones, como muestra el gráfico, la mayoría de la inmigración hacia España proviene de Sudamérica, de donde eran más del 38% de los nacidos en el extranjero que residían en España en enero de 2024, casi 3.400.000 personas. Les siguen, a distancia, los nacidos en países de la Unión Europea y los originarios de África (más de un millón y medio de personas en cada caso), Centroamérica y el Caribe y, por último, Asia.

Es destacable que, en una proporción muy elevada, la inmigración hacia España proviene de países muy próximos culturalmente: toda Latinoamérica representaba, en enero de 2024, más del 48% de los residentes no nacidos en España y casi el 59%, si excluimos los nacidos en la Unión Europea. Esta proximidad cultural explica, en buena parte, por qué las tensiones sociales son menores en España y la integración mayor que en otros países europeos.




Por países, el principal origen de la inmigración hacia España es Marruecos que, con casi 1.100.000 personas, es el país de África que más migrantes envía a España (representando más del 12% de los no nacidos en nuestro país). Le siguen Colombia y Venezuela. 

A partir de ahí, las siguientes doce posiciones, con las únicas excepciones de Rumanía (cuarto país de origen de la migración a España), Ucrania (como consecuencia de la invasión de Rusia) y China, las ocupan países latinoamericanos. 



"Uno debe preguntarse si España podrá seguir cubriendo sus necesidades del mercado de trabajo a través de flujos migratorios de origen similar a los recibidos en los últimos años"
Visto todo esto, uno debe preguntarse si España, cuya población actualmente solo se mantiene o crece gracias a la migración, podrá seguir cubriendo sus necesidades del mercado de trabajo a través de flujos migratorios de origen similar a los recibidos en los últimos años, si estos cambiarán o si deberemos buscar alternativas. Ello nos lleva necesariamente a analizar las tasas de fertilidad en España y los posibles países de origen. 

La evolución de la tasa de fertilidad a nivel mundial

La evolución de la tasa de fertilidad por regiones muestra unas tendencias muy claras. En primer lugar, el número de hijos por mujer está cayendo a nivel mundial, situándose ya muy cerca de la tasa de reposición (2,1); ello se debe principalmente a una caída muy pronunciada de la tasa de fertilidad en Latinoamérica y en Asia: en ambos continentes esta se sitúa ya por debajo de la tasa de reposición y está convergiendo, si no lo ha hecho ya, rápidamente a niveles de países de renta alta. Dicho de otra forma, el continente que es nuestra principal fuente de inmigración es, junto con Asia, la zona del mundo donde ha caído más la fertilidad.

En segundo lugar, la única región que sigue manteniendo un número de hijos por mujer elevado (por encima de 4), aunque también decreciendo, es el África subsahariana. Como se plasma en el gráfico, las tasas de fertilidad elevadas se siguen encontrando exclusivamente en países de rentas bajas.



Esto se puede plantear de una forma más precisa, particularmente para el tema que nos ocupa hoy. Por ejemplo, el siguiente gráfico muestra el número de hijos por mujer en varios países relevantes para España en el año 2023 (último dato disponible) y nos permite extraer algunas conclusiones adicionales. 



En las barras, los colores más claros muestran menores niveles de renta, según la clasificación de Banco Mundial para el año 2023; así el verde claro representa a países de renta media – baja, el azul claro a países de renta media – alta y el azul oscuro a países de renta alta. Por tanto, parece claro que la tasa de fertilidad es menor a mayor nivel de renta, siendo China y Ucrania las dos excepciones principales por circunstancias muy particulares. De hecho, los países más desarrollados de la región latinoamericana (Chile, Costa Rica y Uruguay) están ya a niveles similares a la Unión Europea o Japón. Brasil y Colombia, este último el país latinoamericano con más migrantes en España, se encuentran, en tasa de fertilidad, entre Francia y Estados Unidos. 


Una segunda conclusión es que, de entre los quince principales países origen de la migración a España, solo superan la tasa de reposición República Dominicana, Paraguay, Honduras, Bolivia y Marruecos. De todos ellos, solo Marruecos posee una población de tamaño suficiente para seguir siendo fuente de migración significativa.

El análisis de los flujos migratorios hacia España en los últimos años y la evolución de las tasas de fertilidad plantea interrogantes sobre las posibilidades de nuestro país para cubrir, en un futuro quizá no tan lejano, nuestras necesidades de mano de obra con flujos migratorios de origen geográfico similar a los actuales. Si la natalidad sigue disminuyendo en los países latinoamericanos, es probable que la inmigración procedente de esta región se reduzca, obligando a España a buscar alternativas en países con mayores tasas de fertilidad, probablemente de África. Sin embargo, estos nuevos flujos podrían presentar mayores retos de integración debido a diferencias culturales mayores y niveles de cualificación menores y quizás nos podríamos encontrar en un escenario de competencia entre países receptores para atraer inmigrantes.

"Vistos estos datos cabe empezar a preguntarse cuestiones importantes: ¿Tendremos que compensar a los inmigrantes para que vengan a nuestros países, a diferencia de lo que ocurre ahora?"
En definitiva, la evolución de la migración y de la fertilidad abre más preguntas que respuestas: ¿seguirán llegando migrantes de Latinoamérica? ¿Será el diferencial de renta un motivo suficiente para continuar atrayendo trabajadores de esa región? ¿Tendremos que compensar a los inmigrantes para que vengan a nuestros países, a diferencia de lo que ocurre ahora? ¿Serán sustituidos por otros procedentes de regiones más difíciles de integrar? ¿Y cómo afectará todo ello al mercado laboral y a la cohesión social?


Esta es una dimensión poco presente en el debate sobre la migración en España. Pero requiere ser tenida en cuenta, ya que deberemos anticiparnos a estos cambios y adaptar nuestras políticas migratorias y sociales para garantizar nuestra sostenibilidad demográfica y económica en los próximos años.
 
Eva Valle
Eva Valle
Exdirectora de la Oficina Económica del presidente del Gobierno
Licenciada en Ciencias Económicas por la Universidad de Zaragoza, es técnico comercial y economista del Estado. Ha sido directora ejecutiva y alterna por España en el Banco Mundial, miembro del Directorio del Fondo Monetario Internacional y ha desempeñado responsabilidades en el Banco de España, el Tesoro Público, la Secretaría de Estado de Energía o la Comisión Nacional de Mercados y Competencia.
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