Derek Guy ha escrito sobre moda masculina durante los últimos quince años, pero no fue hasta 2020 que su cuenta de X (antes Twitter) entró en una dinámica de aumento de popularidad. Hoy, Derek (@dieworkwear) acumula
más de 1,3 millones de seguidores en esta red social, y aunque asegura que "no tiene ni idea de por qué la gente le sigue"
se ha asentado como una referencia en este sector.
Guy es una persona que separa cuidadosamente su perfil público de su vida privada: no hay ninguna foto suya conocida en internet, ni se sabe cómo se gana la vida realmente. Para esta entrevista, tuvimos una llamada de teléfono porque su plataforma favorita, Skype, ya había cerrado. Su característica imagen de perfil, que ha tenido la amabilidad de cedernos, es su signo de identidad más reconocido. Combina esa privacidad con un gran aumento en reputación, pues ya ha colaborado con grandes medios como Financial Times,
The New York Times o
POLITICO, entre otros.
Su perfil une consejos sobre ropa (masculina) —ejemplificados en muchas ocasiones con personas relevantes del Gobierno, celebridades o hasta el rey de España—
con posicionamientos políticos sobre vivienda, aranceles o
el derecho a portar armas. En sus propias palabras,
él habla de "moda como parte de la cultura, y eso a veces incluye la política de forma amplia, los derechos de los trabajadores o la historia política de una pieza de ropa en particular". Como se refleja en esta entrevista, Guy es una persona muy interesante,
lúcida y con conocimientos que él mismo define como "arcaicos". Lo que sigue es la conversación que mantuvimos, entre Valladolid y la costa oeste de EE. UU.
El avatar que Derek Guy emplea en sus publicaciones. Imagen cedida
Derek, usted es conocido por haber escrito blogs sobre estilo y moda masculina durante años, pero su fama se debe principalmente a su cuenta de Twitter, que ya supera el millón de seguidores. ¿A qué se debe su éxito?
No tengo idea de por qué la gente me sigue. He estado escribiendo sobre moda masculina durante los últimos quince años, y hasta hace dos o tres tenía 50.000 seguidores, los cuales básicamente eran gente interesada en moda masculina que seguía mi blog. Yo pensaba que eso era normal, pero no sé por qué más de un millón de personas me siguen a día de hoy. A veces pienso que, al hablar de temas muy "arcaicos" como la sastrería, hay muy pocas personas en la actualidad pueden aportar este tipo de información.
En su trabajo más reciente, ha pasado de hablar de moda masculina a abordar cuestiones políticas, o más bien a intentar combinar las dos áreas. Esto le ha llevado a poder escribir en medios muy influyentes como Financial Times o POLITICO. ¿Qué lo motivó a dar este paso?
Uso mi perfil como mi cuenta personal: no soy ninguna autoridad en este tema o ningún otro. Tampoco soy una cuenta de "consejos" de moda. En realidad, antes solía hablar más de política —antes de que mi cuenta creciera de esta manera—, pero a medida que ha ido creciendo me he inclinado más hacia la sastrería, porque es un lenguaje que todo el mundo comprende. La sastrería para mí es única, en tanto que está muy relacionada con la posición hegemónica de la cultura.
"Hablar de sastrería también es hablar de los derechos de los trabajadores o la historia política de una prenda de ropa en particular"
Eso a veces incluye la política de forma amplia, los derechos de los trabajadores o la historia política de una prenda de ropa en particular. Sin embargo, no soy una máquina expendedora de consejos sobre ropa masculina. Soy un inmigrante, hijo de refugiados y por supuesto que tengo mis propios intereses políticos. Hay ciertos temas que captan especialmente mi interés. Por ejemplo, un amigo de mi familia fue asesinado en un tiroteo masivo. También me importa la sanidad pública. Son muchos temas.
No planeo monetizar mi cuenta [de X], no tengo interés en crear programas de coaching o suscripciones, porque me resulta muy incómodo. La ventaja es que puedo ser completamente honesto: hablo de cosas que me parecen interesantes y no recibo dinero de nadie. No acepto acuerdos con fabricantes para promocionar sus productos, por lo que personalmente no obtengo ni un dólar. Así que principalmente hablo de moda, sí, pero a veces hay temas políticos que me importan y de los que hablaré, porque soy como todo el mundo.
Se ha preocupado mucho por la vivienda y la inmigración. Quizá no lo sabe, pero estos temas también generan grandes debates aquí en Europa así que quería preguntarle: ¿qué ve más allá que le haga pensar "necesito hablar de esto"?
Como decía, soy un inmigrante. La inmigración ha marcado mi vida y la trayectoria de mi familia. Al mismo tiempo, dedico un gran porcentaje de mis ingresos mensuales a pagar el alquiler, lo cual es bastante frustrante. Trabajo todo el tiempo, no celebro mi cumpleaños ni me tomo días libres. Dedico los siete días de la semana al trabajo porque necesito pagar el alquiler y desearía que este país controlara el coste de la vivienda.
Cuando salgo, si cojo un taxi y hablo con el conductor, esta persona me cuenta que está en dos trabajos a la vez para intentar pagar el alquiler. Tengo amigos que se mudan a las afueras para intentar pagar menos, o que incluso han llegado a irse del país por este motivo. Una persona cercana se plantea mudarse a México porque los precios aquí están imposibles. Desconozco cómo será esta situación para otras personas, porque en las redes veo a gente pasando el rato en París, Italia… tal vez solo soy yo, no lo sé.
Enlazando con lo de antes, al no monetizar mi cuenta, hablo de lo que me importa, incluso si es inmigración, tiroteos masivos o vivienda. Porque son todos aspectos que han afectado o afectan a mi vida.
¿Considera su postura "de izquierdas"?
Me considero progresista. Creo que deberíamos expandir el Estado del bienestar y apoyo intervenir en el mercado. Diría que es una buena forma de caracterizarlo. Estoy a favor de los servicios sociales, los impuestos progresivos y defiendo que el Estado puede jugar un papel en hacer que la gente tenga una vida mejor
Volviendo a la ropa masculina, quizá la política sea una de las profesiones que mejor combina los salarios altos con tener incentivos para vestir de la mejor manera posible. ¿Por qué cree que la mayoría de los políticos no visten bien?
En este caso, los políticos son como el resto de la gente. En muchos otros casos no, pero a la hora de hablar de estilo sí son como la mayoría. Tienes que buscar un sastre y hacer un montón de tareas que no son sencillas, por lo que la mayoría simplemente van y comprar un traje aleatorio. Por otro lado, ya no quedan apenas sastres aquí en los Estados Unidos. Eso les deja [a los políticos] en manos de compañías que no están dirigidas por sastres sino por empresarios. Van y compran directamente lo que está en la percha, guiados por alguien de esta compañía que lo que quiere es hacer una venta más.
"Te ves fantástico con ese traje", dirán mientras le acompañan hacia la caja y piensan en la comisión que se van a llevar. Porque a fin de cuentas, estas personas, al igual que yo, solo quieren pagar su alquiler —que cada día es más caro—.
"En muchos casos no, pero a la hora de vestirse los políticos son como el resto de la gente: muchos simplemente van y compran un traje aleatorio"
Cuando vas a comprar un traje, tienes que emplear tu tiempo, necesitas de energía y un esfuerzo importante para hacer todas las cosas que ello conlleva. La mayoría de las personas no quieren pasar por ese proceso. De la misma forma que yo no hago lo equivalente cuando tengo que comprar un coche o una cámara de fotos, por ejemplo. Entonces, seguramente, mi cámara o mi coche no serán muy buenos. Hoy día, en el mercado hay muchas opciones y muchas empresas listas para ganar dinero, pero hay muy pocas personas de ventas con honestidad, y también muy pocos sastres.
¿Considera que hoy en día es difícil tomar una postura sincera sobre temas neutrales, como la ropa, sin ser insultado?
Muchas personas consiguen escribir con esa neutralidad, diría que la mayoría. Hay muchos otros que hablan de los mismos temas que yo: académicos, escritores, periodistas, bloggers, etc. Y creo que la mayoría de ellos toman una perspectiva neutral en estos temas.
Me interesa mucho leer sobre cómo vestían los jardineros a comienzo de siglo, o sobre las prendas usadas por los pescadores en la década de los setenta. Me gusta la perspectiva histórica, y también pensar en cómo la gente usa la ropa como lenguaje a día de hoy. Leo mucho sobre cómo se fabrican las prendas y sobre las propiedades de los distintos materiales. Para mí, esto es sumamente interesante y valioso, pero solo es cómo lo veo yo.
"Hay personas que van a odiar lo que diga por el simple hecho de que soy asiático o por mi visión progresista del mundo"
En este sentido, mi opinión siempre va a tener algo de política, o por ejemplo puede ser considerada cosmopolita. Pero también hay personas que van a odiar lo que diga por el simple hecho de que soy asiático y, por tanto, un inmigrante. Me pueden odiar por mi visión progresista del mundo, o porque creen que las críticas que hago no son justas.
Cuando seguidores de Trump se han mostrado a favor de los aranceles y de fabricar los productos en EE. UU., usted ha denunciado que muchos de ellos venden ropa y productos textiles fabricados en el extranjero. ¿Cómo llegó a este enfoque original de mostrar la "hipocresía" de los aranceles?
Es que, ¿qué debo hacer? Veo a personas promocionando el comprar productos estadounidenses constantemente, estando a favor de esta política arancelaria y pidiendo un boicot a China, ¡y descubro en sus páginas que venden productos hechos en China!
Yo no soy nacionalista, está bien que compren productos chinos, portugueses o mexicanos: me es indiferente mientras el trabajador que lo ha hecho haya sido pagado justamente. Porque —y esto es importante— opino que no deberías comprar un producto si sabes que el trabajador que lo ha producido no recibe un salario digno.
También conozco fabricantes aquí, en los Estados Unidos. Por eso contestaba a estos pro-MAGA que si estaban interesados en fabricar sus productos en suelo americano, por una cantidad de dinero, yo podía facilitarles esto. Conozco las fábricas, conozco a las personas y sé estas compañías hacen muy buenos productos. Ninguno de ellos ha aceptado mi oferta, pero pienso que es justa.
Lo que me molesta es que algunos de esos influencers o personalidades ganan muchísimo dinero a través de esto. No estamos hablando de cinco camisetas, sino de cientos de miles de dólares. Para mí, esto ahonda en su hipocresía.
Uno de sus posicionamientos más conocidos es el de que "antes se vestía mejor". Esta nostalgia por el pasado también la vemos en el conservadurismo moderno, pero, ¿qué diferencia su postura de la de usted?
Mi argumento es distinto por un par de razones. Primero, efectivamente, la persona promedio en el pasado vestía mejor que la persona promedio hoy en día. No obstante, la moda interesa más hoy en general, y si tus intereses se centran aquí esta es la mejor época, porque puedes utilizar cualquier estilo del pasado y los que vendrán en el futuro. En el pasado, los hombres tenían que llevar trajes y las mujeres vestidos de verano. Entonces, es cierto que antes se vestía mejor, pero también se debe a que las opciones que tenían estaban más limitadas.
Hoy día, puedes llevar un traje de los sesenta, o puedes utilizar la ropa de un trabajador del ferrocarril de la década de los treinta, o puedes vestir estilo punk… en fin, las opciones son muchísimas, y puedes vestir de esta forma o cualquier otra prácticamente sin consecuencias.
"Si en los años veinte una persona iba a la oficina con una camisa de un color diferente, le mandaban a casa para que se la cambiase, pero por suerte esto ya no es así"
Sin embargo, si en los años veinte una persona iba a la oficina con una camisa de un color diferente, le mandaban a casa para que se la cambiase: en la actualidad, por suerte, la mayoría de las personas no enfrentan estas consecuencias. Si vas a tu oficina vistiendo como un punki, salvo que trabajes en una firma de derecho conservadora, nadie te va a decir nada. Quizá tus compañeros de trabajo te miren raro, y tal vez te hagan un par de bromas, pero no vas a perder tu empleo por ello.
Al permitirnos formas de vida tan distintas, la apertura es mayor y esto beneficia a cómo podemos vestirnos. Entonces, en esta línea, vivimos el mejor momento para estar interesados en estilo porque tenemos acceso a muchísimas alternativas. Para mí, la sociedad de hoy es mucho mejor, pero incluso para quien no está interesado en estos temas. Si ya no estás "obligado" a llevar un traje, que sabemos que tiene que ser lavado de cierta manera y tener un tratamiento específico, puedes comprarte una camiseta y tan solo preocuparte de meterla en la lavadora.
Incluso si hablamos de trajes, si vives en una gran ciudad como Nueva York, todo es mucho más sencillo. Tienes trajes italianos, británicos, hechos a medida, confecciones... literalmente todo es más fácil de conseguir. Si prestas atención a la Met Gala, ves muchísima creatividad y apertura.
Usted dice que no es necesario invertir mil dólares en un cinturón Gucci u otros tantos miles en una chaqueta de alta costura. Ahora bien, ¿es posible cumplir ciertos estándares de moda ganando el salario mínimo?
Para crear tu armario, puedes tener algo bueno y rápido si te gastas mucho dinero. Ahora, si no quieres gastar mucho, vas a tener que emplear buena parte de tu tiempo. Y si no estás interesado en productos de calidad, nada de esto te importa en realidad. Puedes tener algo barato y rápido, pero no algo rápido, barato y de buena calidad. Eso por un lado.
"En la década de los setenta, con el salario mínimo podías comprarte una prenda de vestir que fuese de mejor calidad que la que te puedas comprar con ese salario hoy"
Por el otro lado, hay que entender que a lo largo del siglo XX la dirección de la industria de la moda pivotó desde gente con muchos recursos a gente con menos recursos. A comienzos del siglo XX, la clase dominante dictaba los estándares de la moda, por eso el duque de Windsor fue una de las figuras más influyentes en este campo. Con el paso del tiempo, la batuta pasaron a tenerla trabajadores, rebeldes, subculturas de jóvenes, músicos, artistas y demás. La mayoría de estos grupos contaban con pocos recursos. ¿Dónde está entonces la diferencia? Pues en que en la década de los setenta, y voy a ser completamente sincero aquí, con el salario mínimo, podías comprarte una prenda de vestir que fuese de mejor calidad que la que te puedas comprar con ese salario hoy.
Mi padre era conserje; mi madre, secretaria, y ninguno de los dos tenía un salario elevado. Sin embargo, sin comprar ropa de grandes marcas, o hecha a mano conseguían prendas de cierta calidad que hoy en día son más difíciles de ver. Diría que esa es una diferencia clave. Con todo, aun hoy puedes ir a tiendas de segunda mano y encontrar buenos productos. Pero, sinceramente, sería complicado que ganando el salario mínimo puedas vestirte como el rey de España porque no vas a encontrar ese nivel de sastrería. Puedes verte bien con algo sencillo: una chaqueta vaquera, unos vaqueros y una camisa de franela. Evita las prendas sintéticas, mejor busca en una tienda vintage. No sé cuánto cuestan las cosas donde vive, pero aquí unos vaqueros de algodón cuestan unos cincuenta dólares, una buena chaqueta vaquera otros cincuenta, y una camisa de franela unos veinte. En total, un conjunto por unos 120 dólares.
El salario mínimo aquí es bastante bajo, unos quince dólares la hora, así que eso equivale a unas diez horas de trabajo, o más, porque hay que pagar impuestos. Es mucho dinero, sí, pero se trata de ir construyendo el armario poco a poco. Yo, por ejemplo, compro tres o cuatro camisas de franela al año. Solo necesitas una chaqueta vaquera, no cinco. Luego tienes dos pares de vaqueros. Para mí, eso ya es un muy buen fondo de armario. ¿Se puede conseguir con un salario mínimo? Sí, pero hay que tomárselo con calma y comprar poco a poco. Aun así, creo que es posible.
Muchos lectores españoles le conocen por sus comentarios sobre el estilo del rey de España. Usted llegó a decir que la celebridad que mejor viste. ¿Qué principios sigue el rey que podamos aplicar a nuestro propio estilo sin gastar cientos de euros?
El rey de España tiene varias cosas a su favor que mucha gente no puede replicar. Primero, tiene dinero. Segundo, probablemente cuenta con un asistente personal que le prepara y plancha la ropa, porque siempre la lleva impecable. Y, además, es guapo. No hay más que decir: ser guapo ayuda, y él lo es. Así que no todo el mundo tiene la suerte de tener dinero, tener un ayudante, ser atractivo y además contar con un sastre a medida.
"Hay ciertos detalles del estilo del rey de España que cualquiera puede aplicar, incluso sin dinero y sin un asistente personal"
Sin embargo, hay ciertos detalles que cualquiera puede aplicar, incluso sin dinero ni un asistente personal. Uno de ellos es que sigue unas proporciones muy precisas en sus trajes. No significa que todo el mundo deba copiarlas, pero su fórmula funciona para muchas personas. Su chaqueta, por ejemplo, le llega justo a la mitad entre el cuello y el suelo cuando lleva zapatos. Eso hace que, al abrocharla, no se arrugue ni se tense.
Lo que se aprecia es una línea limpia: la silueta de la chaqueta fluye perfectamente hacia la de los pantalones, creando una figura armónica. También lleva los pantalones lo bastante altos para que la camisa no sobresalga por debajo del botón de la chaqueta, y ayuda a mantener esa armonía. Además, cuando posa —y lo hace constantemente, porque es el rey—, se nota que su postura es natural y las mangas caen sin pliegues. Eso ocurre porque están ajustadas a su postura.
Su gusto es, además, muy refinado. No sé si elige él mismo la ropa o alguien lo hace por él, pero sus conjuntos siempre son elegantes y sobrios. Suele llevar trajes oscuros, azul marino o gris. Cuando usa americanas más informales, son de colores también oscuros: azul marino o marrón. Combina con pantalones claros —gris medio, gris claro o beige— y zapatos oscuros, marrones o negros. Sus camisas son muy sencillas: blancas, azul claro o de rayas finas en blanco y azul.
Las corbatas que usa son discretas, lisas o con rayas suaves. Esa sencillez, junto con la precisión del corte y la armonía de la silueta, es lo que hace que se vea tan bien. Y esos principios pueden aplicarse perfectamente a personas que no son el rey de España.
He publicado fotos de un amigo electricista, de profesores de instituto, de periodistas... Ninguno gana tanto dinero ni tiene un asistente personal, y aunque no los llamaría feos, ninguno es tan guapo como el rey. Aun así, todos aplican los mismos principios y se ven estupendos.
Conozco gente que lleva trajes de unos 300 dólares, e incluso uno que me enseñó un traje que le costó 150. Siguiendo esas proporciones, le quedaba perfecto. Y sí, 150 dólares puede ser mucho dinero para algunos, pero el rey gasta muchísimo más. Aun así, demuestra que puedes inspirarte en él. Puede que no tengas acceso a sus sastres, pero sí puedes aplicar sus principios cuando vayas de compras y te pruebes algo, pensando: "¿Qué proporciones lleva el rey de España y cómo puedo adaptar eso a mi presupuesto?".
En definitiva, es totalmente posible. Puede que el resultado no sea tan perfecto como el de Felipe, pero, al fin y al cabo, él es el rey de España.
Muchas gracias por sus consejos y su tiempo, Derek.