

En el mundo hay 272 millones de niños sin escolarizar, de acuerdo con los últimos datos de la UNESCO. Para afrontar este problema no valen "cambios incrementales", sino que hace falta un "enfoque sistémico". Así lo sostiene Charles North, director ejecutivo adjunto de Global Partnership for Education (GPE), la mayor alianza internacional dedicada a la financiación de la educación en países en vías de desarrollo. "No nos ocupa solo lo que ocurre en el aula, sino cómo interactúa con otros factores", asevera en conversación en Madrid con Agenda Pública.
North se sumó a la organización en 2019, después de trabajar durante 32 años en el Servicio Exterior de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por su sigla en inglés). Por ello lamenta especialmente que Donal Trump la haya cerrado: "USAID y el Gobierno de Estados Unidos han tenido un papel clave en financiación, pero también en liderazgo técnico y político en el desarrollo. En educación era uno de los tres grandes donantes bilaterales. Su pérdida se siente en todos lados".
Eso sí, lejos de quedarse en el lamento, el director ejecutivo adjunto de GPE apuesta por la creatividad y por "buscar nuevas formas de financiación", con colaboración público-privada, para no depender en exceso de ciertos donantes y garantizar la sostenibilidad de los proyectos. Ese ha sido, precisamente, uno de los temas que la alianza ha tratado en la reciente Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo en Sevilla.
North conversa con el consejero de 'Agenda Pública' Rodrigo Pinedo. Foto: Agenda Pública / Tania Sieira
¿Cómo describiría su trabajo en Global Partnership for Education?
Como director ejecutivo adjunto, trabajo cerca de la CEO apoyando la alianza. Es una alianza muy amplia: incluye a gobiernos donantes como España, a países socios y sus ministros de Educación, a organizaciones multilaterales y la ONU, pero también a la sociedad civil tanto del norte como del sur, asociaciones de docentes, sector privado y fundaciones privadas… Todo eso forma parte de la alianza. Gran parte de mi trabajo es asegurar que esta colaboración sea efectiva.
Luego hablaremos sobre cómo pueden colaborar el sector público, el privado e incluso el tercer sector en educación, pero, antes, ¿cuál diría que es la principal preocupación actual de esta alianza?
El principal objetivo de la alianza es ayudar a los países es sus esfuerzos y con sus prioridades para lograr un cambio sistémico en sus sistemas educativos y asegurar que cada niño tenga acceso a una educación de calidad.
Según la UNESCO, hay más de 270 millones de niños en el mudo sin acceso a la educación. Usted se sumó a GPE en 2019, ¿ha visto avances en estos años? ¿Qué desafíos nuevos destacaría?
El mayor desafío desde que me uní fue la COVID. 1.600 millones de niños se vieron fuera de la escuela, muchos por un año o más. Imagina el retroceso en el aprendizaje. Hablé con un director en Kenia que me contó que muchas niñas nunca regresaron porque se casaron, porque se quedaron embarazadas o porque sus padres las necesitaban trabajando. Ese impacto personal y a largo plazo lo vemos en países ricos y pobres. Por eso ya no basta con cambios incrementales, sino que debemos ser más transformadores y tener un gran impacto en los sistemas educativos.
"El caso de las niñas es clave. No puedo dejar de aludir a Afganistán, donde las políticas del Gobierno prohíben directamente su educación"En cuanto al acceso, los desafíos no son nuevos: la distancia a la escuela, clases con ochenta o cien alumnos, lo que afecta a la calidad… Luego los padres se preguntan si vale la pena enviar a sus hijos si no van a aprender. Por ejemplo, trabajamos en Sierra Leona apoyando al Gobierno para mejorar la eficiencia presupuestaria. Eso permitió invertir más en calidad docente y aumentó el número de matrículas porque los padres vieron resultados.
North fue durante más de 30 años trabajador de USAID. Foto: Agenda Pública / Tania Sieira
En Agenda Pública, como sabe, nos dedicamos al análisis de políticas públicas. ¿Tiene más ejemplos de buenas prácticas de la Administración como la que citaba de Sierra Leona?
Hay muchas, sí. Voy a daros varios ejemplos con fuerza. Uno es El Salvador. Preguntamos por sus prioridades y reunieron a todos los socios para discutirlas. Al hacer un diálogo inclusivo, incluyeron a la oficina de igualdad de género del ministerio, que nunca había sido involucrada en la discusión de estas políticas. Fue fundamental, porque concluyeron que debían enfocarse en lo que impedía a las niñas avanzar en la escuela, comenzando por la etapa preescolar. Los materiales educativos mostraban estereotipos negativos sobre las niñas, incluso en los exámenes. Les dimos una subvención de quince millones de dólares, que se multiplicó por trece con otros socios. Se centraron en eso y seis meses después, en la revisión intermedia, estaban tan satisfechos que decidieron continuar la iniciativa a Primaria y luego a Secundaria.
Al final impactará a la toda la sociedad…
Así es. Se dan más oportunidades a las niñas y, al final, es una manera de cambiar la sociedad.
Otro buen ejemplo en Kenia. Antes los libros de texto eran financiados por diferentes ONG y donantes, con variabilidad de calidad y costes. Consciente de que no estaba funcionando, el Gobierno decidió centralizar la producción. Ellos llevan la iniciativa, el proyecto es suyo, pero los ayudamos. Juntaron a las ONG que trabajaban en 39 distritos educativos, centralizaron la producción de libros. Eso redujo los costes en un 70% y les dio margen para que cada niño y niña tuviera un libro de texto, el mismo y de mejor calidad. Ahora se centran en quiénes son los niños en mayor riesgo de exclusión: suelen ser los que están en zonas remotas, las niñas de nuevo… Y están viendo cómo llegar más. Usan datos para ver que están enfocados en las cosas importantes.
Sobre la cooperación público-privada, ¿por qué es importante fomentarla?
Un supervisor me decía que el desarrollo es un deporte de equipo. Nadie puede hacerlo solo. Todos aportamos recursos, habilidades, experiencia... Hay que buscar financiación innovadora. Hace pocas semanas, en Ghana, pusimos 40 millones y buscamos que otros los igualaran. Tres entidades filantrópicas suizas aportaron dinero y luego se sumó la industria del cacao.
"Hay que incluir a todos en la conversación: docentes, sector privado, futuros empleadores…"En Ucrania, nosotros pusimos 25 millones y Google y Microsoft igualaron la cifra para potenciar la educación a distancia y dar apoyo psicosocial a los profesores y alumnos afectados por la guerra.

GPE ha participado en la reciente Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo en Sevilla para que la educación sea una Foto: Agenda Pública / Tania Sieira
Antes de trabajar en la alianza estuvo en USAID. ¿Qué opina del cierre de sus operaciones por parte de Trump?
USAID y el Gobierno de Estados Unidos han tenido un papel clave en financiación, pero también en liderazgo técnico y político en el desarrollo. En educación era uno grandes donantes bilaterales, quizá el mayor en su momento. Su pérdida se siente en todos lados.
La discusión ahora son los nuevos enfoques en el desarrollo. Ahora se habla de que los gobiernos tienen que liderar y mostrar que hacen lo máximo que pueden, al tiempo que hay que buscar financiación innovadora y sostenible. Es lo que hacemos en GPE.
Trabajamos con los gobiernos. Esperamos que aporten al menos el 20 % del presupuesto nacional a la educación. Hay países que no pueden, pero vemos progresos para llegar al objetivo. En los últimos cinco años, el 60 % de los países que apoyamos han alcanzado o superado ese porcentaje. Estamos presentes en 90 países y gastamos cerca de mil millones de dólares al año.
También hemos logrado casi 4.000 millones en cofinanciación de 64 organizaciones. Incluso hicimos un canje de deuda por educación entre Francia y Costa de Marfil. Estamos explorando más fórmulas de financiación innovadora y socios creativos, buscando incentivar a los países para que gasten más o faciliten ese gasto.
Ha estado en Madrid. ¿Cuál ha sido su agenda?
Hablamos con el Gobierno, Parlamento, sociedad civil y juventud para que conozcan nuestro trabajo y la importancia de la educación. He visto que la educación es una prioridad en todo el espectro político.
"España ha sido un socio importante desde 2006, con 370 millones aportados"Además, de cara a los próximos cinco años, lanzaremos la campaña de inversión en septiembre en Nueva York y estamos pensando en tener un evento similar en octubre en Madrid. En 2026 será el evento final de compromisos de financiación y veremos cuánto dinero tenemos para los próximos años. En las reuniones, mucha gente nos pregunta qué puede hacer España por nosotros. España ha sido un socio importante desde 2006, con 370 millones aportados.

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