El PP será este fin de semana el laboratorio político de la derecha en Europa. Tras el
congreso que se celebrará a partir del hoy en Ifema sabremos si José María Aznar está en condiciones de refundar el partido y convertirlo en el faro de la derecha o si, por el contrario, se convertirá en la muleta desprovista de la capacidad suficiente para alcanzar una mayoría hegemónica en el Congreso de los Diputados. Lo sabremos en cuanto se celebren los próximos comicios generales.
"Algo del primer tercio del siglo XX pervive en 2025, cuando analizamos el estado de las derechas en España"
A juzgar por las últimas actuaciones de
Alberto Núñez Feijóo, es posible que nos tengamos que preguntar si el presidente del PP verifica nuevamente una máxima universal:
un hombre sin proyecto no puede poner en marcha un país. A lo largo de estos tres últimos años, hemos ido viendo como el liderazgo de un presidente autonómico que había logrado cuatro mayorías absolutas consecutivas en Galicia se iba desdibujando paulatinamente.
Algo del primer tercio del siglo XX pervive en 2025, cuando analizamos el estado de las derechas en España. Desempolvemos los manuales de historia. A los congresos hay que ir estudiado. Conviene recordar que en 1908 el centroderecha se guiaba bajo el timón de Alejandro Lerroux a través del Partido Republicano Conservador. El otro gran partido estaba en manos de Niceto Alcalá Zamora y Miguel Maura. Se trataba de la Derecha Liberal Republicana. En 1924, Miguel Primo de Rivera fundó Unión Patriótica y nueve años más tarde, José María Gil Robles creó la CEDA, que agrupaba a otras organizaciones políticas cercanas a la extrema derecha como Acción Popular o Derecha Regional Agraria. A eso había que sumar Comunín Tradicionalista, que congregaba a los carlistas, el movimiento liberal de Melquiades Álvarez y, por supuesto, la Falange Española de José Antonio Primo de Rivera. No podemos olvidar tampoco que al otro lado del Ebro estaba la Lliga Catalana de Francesc Cambó. Como vemos,
algo de ese pulular de múltiples energías estamentadas en la derecha, perfectamente representadas en la revista de la época Acción Española, correlato de la revista Acción Francesa de Maurrás, se reflejan hoy en el espejo del 2025 cuando advertimos la constelación de partidos que clausuran nuestro primer cuarto de siglo XXI.
Cuando Alberto Núñez Feijóo tomó la presidencia del PP en 2022, en España había dos partidos que ocupaban el espectro de la derecha jacobina española y un tercero destinado a su extinción, Ciudadanos, que malogró su única oportunidad de apartar al PP de su supremacía en 2018. Tres años después de ser elegido Feijóo —diez desde el último congreso ordinario celebrado por el partido de José María Aznar— conviven otras fuerzas políticas en el mismo vecindario: Vox, SALF y el espacio liderado por Espinosa de los Monteros que, probablemente, acabará integrado en el PP. En Catalunya computan, además, Junts y Aliança Catalana.
El gran fracaso político del partido desde que llegó Alberto Núñez Feijóo a la presidencia ha consistido en fraccionar la derecha española, dentro y fuera de sus siglas.
"El gran fracaso político del partido desde que llegó Alberto Núñez Feijóo a la presidencia ha consistido en fraccionar la derecha española, dentro y fuera de sus siglas"
Ha sido la cumbre de la OTAN y no el caso de corrupción que implica a los dos últimos secretarios de Organización del PSOE la que ha definido el contorno político del PP ante su próximo congreso. "La economía les va bien". Son las palabras de Donald Trump, presidente de los EE. UU., antes de amenazar al Gobierno español con tomar medidas contra España si su presidente, Pedro Sánchez, no asume un gasto militar del 5% de su PIB como el resto de estados miembros de la OTAN. El gran acierto de Sánchez de la semana pasada ha servido para taponar una vía de agua que todavía se lo puede llevar por delante en próximas fechas. La cumbre también le ha permitido encontrar a un adversario que aglutine a toda la izquierda tras él (salvo Podemos), le ha dado la oportunidad de consolidar una idea, una Cúpula Social y, finalmente, lo ha convertido en la referencia política para otros partidos de la izquierda europea. Todo ello refleja que
el PP no tiene un programa alternativo para poner en marcha un país cuya economía continúa creciendo hasta límites insospechados.
"Con Vox es imposible refundar la derecha", afirma un antiguo asesor de Aznar. Vox anuncia medidas y el PP las cumple. El que iba a ser un congreso ideológico, arrinconado tras su elección, corre el serio riesgo de ser otra cosa muy distinta, un impulso donde el universo Rajoy y el universo Aznar puedan volver a colisionar como ya lo hicieran en València, bajo la premisa orgánica de la elección de su presidente: o primarias o compromisarios.
Aquí hemos venido a estudiar. En 2025 se encierran unos cuantos años del pasado. En este 2025 también vive el rastro político de 1987, cuando un joven dirigente andaluz llamado Antonio Hernández Mancha, recién elegido presidente de Alianza Popular, planteó una moción de censura contra el Gobierno socialista de Felipe González, una maniobra que muchos tildaron de suicida —el PSOE gozaba de mayoría absoluta— y que estaba destinada a dar a conocer a los ciudadanos su nuevo líder. La moción fracasó no solo porque los números no le daban, sino porque Hernández Mancha no fue capaz de presentar un proyecto político mejor que el que entonces representaba González. Un hombre sin proyecto no puede poner en marcha un país. Casi cuarenta años después, en la derecha española, el sultanato aznarí vuelve a tener la sensación de que Alberto Núñez Feijóo tampoco está en condiciones de presentar una moción de censura porque no tiene un programa que permita al país continuar su marcha.
Vuelve otra vez a repetirse el mismo mantra: con Vox es imposible refundar la derecha.
"El mayor adversario político de Pedro Sánchez se llama José María Aznar. El peor enemigo de Alberto Núñez Feijóo también se llama José María Aznar"
El mayor adversario político de Pedro Sánchez se llama José María Aznar. El peor enemigo de Alberto Núñez Feijóo también se llama José María Aznar. La única persona capaz de confrontar con Sánchez políticamente se llama Isabel Díaz Ayuso. Se busca presidente autonómico capaz de combatir al actual presidente del Gobierno. El ticket de Alberto Núñez Feijóo para ocupar las habitaciones de la Moncloa parece caducado. Algunos cuadros afirman que al gallego se le revelan ademanes políticos tan similares a los de Jorge Verstrynge, antiguo secretario general, como a los del viejo Hernández Mancha. El anterior presidente de Galicia ya no ocupa portadas en el
Abc y en el periódico de Manso el foco está siempre en
Aznar.
Si en 1990, Fraga encontró en un presidente autonómico de Castilla y León al hombre que pudo liderar el partido y hacerlo gobernar,
en 2025 ese mismo hombre comenzará un nuevo proceso de refundación, esta vez con una mujer, desde Madrid, con tutelas y todas las mujeres del partido (y son unas cuantas).
A partir del viernes, el PP inicia una nueva andadura, un camino serpenteante que hará que Feijóo se parezca a un hobbit caminando por los fríos y montuosos senderos que conducen veremos dónde.
El liderazgo de Feijóo, efectivamente, llega al congreso muy menguado. Tienen más poder los barones territoriales que el líder de la oposición en la Corte de los Leones y ejercen más influencia política FAES que cualquier
think tank constituido a expensas del presidente del PP.
El gen aznarí se activó tras cumplir los setenta años y los pactos de La Mallorca auspiciados por Teodoro García Egea han sido demasiado corrosivos para el último presidente del partido cuando en 2023, Mazón, Mañueco, López Miras, Prohens y Guardiola firmaron los acuerdos de gobierno con Vox a espaldas de lo que se decidía en la séptima planta de la sede del PP en la calle Génova. Todos esos pactos van en contra del programa político de FAES que se resume de modo implacable y feroz en una sola frase: "El PP solo puede gobernar con las siglas del PP".