¿Cómo ha cambiado España desde la moción de censura de 2018 hasta que estalló el caso Koldo?
El ciclo de Sánchez ha tenido elementos positivos y algunos negativos. Quizás lo más positivo ha sido la recuperación rápida pospandemia, algunos elementos de cambios estructurales en la economía española, en el ámbito, por ejemplo, del saneamiento de los bancos, de las mejores balanzas externas, el crecimiento en los últimos años, los datos de afiliación, a pesar de haber hecho subidas muy pronunciadas de los salarios mínimos.
La puesta en marcha del ingreso mínimo vital, algunas medidas sociales han ido en la buena dirección de mejorar la protección y reducir la precariedad por abajo. Está bien entender siempre que no sabemos cuál hubiera sido el contrafactual, por ejemplo, de la subida del salario mínimo. A lo mejor hubiese creado aún más empleo.
En el ámbito de las reformas estructurales que impulsen el crecimiento y reduzcan la distancia de productividad con la UE, ha habido muy pocas cosas. Llevamos desde 2008 en una trayectoria de divergencia de productividad con la media europea. No es evidente que los fondos Next Generation vayan a cambiar esa trayectoria.
"Llevamos desde 2008 en una trayectoria de divergencia de productividad con la media europea. No es evidente que los fondos Next Generation vayan a cambiar esa trayectoria"
Hemos aumentado muchas partidas de gasto estructural sin compensar ni por productividad ni por ingresos. Ha habido un sesgo claro hacia los colectivos ya más protegidos, especialmente los mayores, cuya renta real ha crecido mucho más que la de los asalariados. De hecho, desde 2005, la renta real de los españoles prácticamente no ha crecido. Hemos incorporado más trabajadores e inmigración, lo que ha permitido crecer, pero no hemos mejorado en renta per cápita. Cuando alejas la mirada, la mirada de la economía no es tan positiva.
¿Y qué ha pasado con reformas clave como las pensiones?
En el ámbito de las pensiones, las reformas han ido exactamente en la dirección contraria. Se han ocupado de la suficiencia, pero no se han ocupado de la sostenibilidad. Por tanto, año tras año va a aumentar el peso del presupuesto que se lleva en las pensiones, reduciendo las posibilidades de invertir en otras cosas, en un entorno de alta presión fiscal, con un endeudamiento muy alto y con otras demandas de gasto, de transición energética, de defensa y de compromisos variados que tenemos.
La legislatura empezó con promesas de regeneración democrática tras la caída de Rajoy por corrupción. ¿Qué ha pasado con esas promesas?
Después de que cayeran por corrupción el PP y M. Rajoy, no ha habido medidas estructurales para reducir la corrupción o los incentivos a ella. Al contrario, ha habido más politización de las instituciones: desde los nombramientos en las principales autoridades económicas y judiciales hasta el CIS o la Fiscalía. Si no alteras los incentivos a la corrupción, no es sorprendente encontrarte con lo que nos hemos encontrado ahora.
"Si no alteras los incentivos a la corrupción, no es sorprendente encontrarte con lo que nos hemos encontrado ahora"
Ha sido una oportunidad perdida para hacer reformas de crecimiento ambiciosas. Si miras el ámbito del conocimiento, las universidades, la IA, la innovación… No hay planteamientos agresivos para no perder esta nueva ola tecnológica. Ya perdimos la revolución de la computación a principios de los 2000, que es lo que nos ha separado de Estados Unidos.
Ahora tampoco vamos a tener prácticamente nada de eso en España. Quizás en el ámbito
green sí hemos sido más líderes. La ambición para avanzar en la electrificación y las renovables ha sido mayor. Eso es un elemento positivo.
¿Y en políticas sociales como la vivienda?
En vivienda, los incentivos a la construcción van en la dirección contraria a lo necesario. Tenemos un decalaje entre nuevos hogares y construcción de unas 300.000-400.000 viviendas al año, con un déficit acumulado de más de un millón. Introducir políticas que frenan los incentivos a la construcción o al alquiler son medidas nefastas. Hay un desacople total entre la renta real de los ciudadanos y los precios de la vivienda.
¿Cree que a partir del descubrimiento del caso de corrupción se abre una etapa nueva en la política española?
Desde el principio ha habido un relato equivocado que hizo creer que los que venían iban a ser mejores por alguna especie de don divino que les haría menos susceptibles a la corrupción, o porque tenían mayores estándares morales, sin cambiar los incentivos estructurales. Si tienes más politización, tienes menos incentivos para combatir la corrupción, porque se alinean los objetivos del partido con los del sector público y se cuelan manzanas podridas que pueden corromper el sistema. Y contra eso no se luchó.
En los diagnósticos sobre la gran coalición de izquierdas, todos hablamos muchísimo de las reformas necesarias: reformas electorales, de partidos, despolitización de las instituciones, de supervisores y autoridades económicas. No se ha hecho nada.
¿Qué implica personalmente para Pedro Sánchez este caso?
Hay un elemento muy importante. He estado en política y me resulta imposible creer que personas que te han acompañado en el coche cuando intentabas levantar un partido político —no una, sino tres— hayan sido capaces de armar un sistema paralelo de extracción de rentas sin que tú sepas nada.
"Me resulta imposible creer que personas que te han acompañado en el coche cuando intentabas levantar un partido político hayan sido capaces de armar un sistema paralelo de extracción de rentas sin que tú sepas nada"
Esto descalifica completamente, ética y políticamente, a Sánchez para presidir el Gobierno.
¿Cuál es el aspecto más preocupante?
La elección de un secretario de Organización que además metes como ministro de Fomento es muy preocupante. Los de mi generación nos acordamos muy bien de la erosión institucional y los problemas de corrupción del pasado. ¿Cuál es tu criterio de selección después de haber armado un relato en torno a la regeneración democrática? Pones a unos tipos que son, presuntamente, unos ladrones puteros al mando del ministerio que más dinero reparte y del partido. Es un nivel de calaña intelectual y moral absolutamente inaceptable.
En cuanto al liderazgo de Pedro Sánchez, ¿considera que debería renovar la confianza en el Congreso?
Lo razonable sería convocar elecciones. Estoy de acuerdo con vuestro marco del
Punto y aparte. La legislatura ya era inoperante: no hay mayoría para pasar reformas, no hay presupuesto —que es donde suceden las políticas—, no hay una mayoría parlamentaria con un proyecto mínimo compartido. Es todo un espacio de extracción de prebendas y concesiones a intereses particulares.
"La legislatura ya era inoperante: no hay mayoría para pasar reformas, no hay presupuesto, no hay una mayoría parlamentaria con un proyecto mínimo compartido"
Además, la coalición de izquierdas está rota. Incluye dos partidos que en realidad son de derechas, pero a los que les ha convenido estar allí: el PNV y Junts.
El coste de la inacción y de pasarnos más tiempo así es demasiado alto para España. Este planteamiento de "no voy a convocar elecciones, no vaya a ser que ganen los otros" es preocupante y poco democrático.
Eso no descalifica a un montón de gente estupenda que ha trabajado con las mejores intenciones por este Gobierno y que ha creído realmente en hacer mejores políticas públicas.
¿Queda en España un impulso real de regeneración?
Mi amigo González Férriz escribía en
El Confidencial que habíamos fracasado como generación. En 2014-2015 escribimos libros sofisticados, parecía un gran momento de renovación, veníamos de universidades americanas y pensábamos que era cuestión de tiempo darle la vuelta a las cosas que no funcionaban. Una especie de nueva modernización y regeneración política.
"Los costes de entrar en política son enormes. Con este nivel de polarización, los riesgos, esta caspa y este rechazo generalizado, la gente que valía se ha marchado"
Lo cierto es que mira cómo están las cosas: tienes un bipartidismo con añadidos populistas a ambos lados que llevan el debate hacia los extremos, con más polarización y menos incentivos para meterse en política. Los costes de entrar en política son enormes. Con este nivel de polarización, los riesgos, esta caspa y este rechazo generalizado, la gente que valía se ha marchado.
Todavía nos queda tiempo, pero es un poco triste.
¿Ves alternativas viables para un Gobierno después de Sánchez?
Los partidos moderados de centroderecha deberían repensar su estrategia. Una mayoría con Vox en el Gobierno sería un retroceso muy grande: antimodernización, antiprogreso, antilibertades, antiapertura… Y no es evidente que sea evitable.
Las mayorías que quedan no está claro que vayan a ser mucho mejor que lo que hay. Ojalá hubiera un partido abierto en valores, reformista y regenerador, con gente en política por las razones correctas y con incentivos para transformar el sistema.
¿Cuál es entonces la vía adelante para España?
Lo que voten los ciudadanos. Esa es la primera regla de la democracia. Pero el panorama actual no invita al optimismo sobre las alternativas disponibles.
Ojalá hubiera un partido abierto en valores, reformista y regenerador; con gente que estuviera en política por las razones correctas y con incentivos para transformar el sistema.