¿Cómo ha cambiado España desde la moción de censura de 2018 hasta el caso Santos Cerdán?
Lo que ha cambiado en el plano social es bastante más que lo que ha cambiado institucionalmente. Me da la impresión de que estamos en un ciclo vicioso, una especie de vuelta a empezar. Si el motivo aducido en esa moción de censura era que había un partido con altos responsables sometidos a incriminación judicial por razones de financiación del partido y enriquecimiento ilícito individual, estamos en las mismas.
"El caso que nos ocupa ahora es demasiado similar al que motivó la moción de censura de Pedro Sánchez. Las circunstancias se parecen muchísimo"
Falta añadir una cosa importante: en el caso actual, sus protagonistas son actuaciones de oficio o denuncias en personación popular, igual que entonces. Afecta a la alta dirección política del partido correspondiente que está en el Gobierno. No ha habido moción de censura sobre el jefe del Gobierno, pero el caso que nos ocupa ahora es similar o parecido al que motivó la moción de censura. Las circunstancias se parecen muchísimo.
¿Cree que esto beneficia principalmente a los partidos antisistema?
Beneficia sin duda a terceros. A corto plazo, en la competición electoral, indudablemente beneficia a la oposición: al Partido Popular y también a Vox. El sistema tiene una fácil estabilización que es la sustitución, el relevo, falta el cambio de pautas. Por eso digo que, a corto plazo, sí, hay beneficio electoral para la oposición.
"¿En qué hemos avanzado institucionalmente si finalmente estamos en las mismas circunstancias que motivaron la moción de censura?"
Por partes: el más beneficiado es el PP; el segundo, Vox, pero de fondo me parece que lo que ocurre es una desestimación del sistema. Parcial, pero desestimación al fin y al cabo. Van a tomar nota las fuerzas que sean, si no enemigas, sí alternativas al sistema. ¿En qué hemos avanzado institucionalmente en estos años si finalmente el caso Cerdán da lugar a responsabilidades políticas?
¿Se abre una nueva etapa de la política española?
Ojalá, pero no será así. Estamos en la conclusión de la etapa de Gobierno de Sánchez. Estamos ante la conclusión de los móviles y del grupo dirigente que ganaron esa moción de censura y relevaron al Partido Popular. Lo que pasa es que hay otros inicios. Yo no sé si está emergiendo, de esos votos de censura que llevaron a Sánchez al Ejecutivo, un bloque político tan sólido que
de facto sea una alianza política que permanezca más allá de la crisis orgánica que va a experimentar el PSOE.
"La prueba es que Sánchez es igualmente solidario del 155 e intentó gobernar con Ciudadanos antes que con Podemos"
Sánchez venía para encabezar un frente de rechazo al PP, como anteriormente se había hecho, pero no venía para ser el jefe político de un cambio cuasiconstitucional de la estructura política. Eso no estaba en el guion de la censura. Era un frente del
no a Rajoy y al PP, y del
no a la política de crisis económica que había seguido el PP, pero no iba más allá. La prueba es que Sánchez es igualmente solidario del 155 e intentó gobernar con Ciudadanos antes que con Podemos. Se movía en un partido de rechazo al PP, pero en esa izquierda más institucional.
A partir del Gobierno con Podemos, en alguna medida, pero sobre todo a partir de la concesión de la amnistía, es cuando ese curso político cambia de rumbo. Se puede explicar como consecuente, no obstante, cambia el rumbo.
¿Cómo ve la evolución de esa alianza política?
Esta etapa, que se abrió con la ley de amnistía, se cierra ahora con Santos Cerdán. Esa etapa puede continuar por sí sola, no obstante, sus protagonistas pasan a la oscuridad. Es más, si el Partido Socialista se reafirma en contra del PP, los veo mucho más necesitados de Podemos que nunca. Otra cosa es lo que salga con Junts, ya que, en términos de legitimidad política, necesitan insistir en la alianza con Puigdemont.
¿Debería Pedro Sánchez comparecer ante el Parlamento y renovar la confianza del Congreso?
Sí, debería hacerlo. Aun así, las dos mociones —la de censura y la de cuestión de confianza— hay que emplearlas con cuidado. No se usan bien desde tiempo inmemorial. La misma moción de censura de Felipe González es una mala moción de censura.
"La única censura que realmente era constructiva fue la de Sánchez. En cuanto a los votos, pero no en cuanto al gobierno"
La moción de censura es copia de la previsión alemana. Los parlamentos no van a derribar gobiernos mientras no tengan la mayoría. Si tienes la mayoría, no presentas la censura. Eso es lo que dice el manual de derecho constitucional y lo que prescribe la Constitución. La única censura que realmente era constructiva fue la de Sánchez. En cuanto a los votos, pero no en cuanto al gobierno. Son mociones de censura expresivas. La cuestión de confianza no es expresiva. Si la pierdes, claro, la pierde el Gobierno, no la gana el aspirante. Por lo tanto, depende mucho más de que haya una mayoría real a favor.
Mociones de censura plenamente constitucionales son las que tienen mayoría numérica para ganarlas y mayoría numérica para gobernar. Si no, estamos en eso de lo que en la Transición veníamos huyendo: un parlamento que derriba gobiernos, pero no hace gobiernos. Un parlamento que consiente gobiernos que no pueden gobernar porque no tienen una mayoría real. Eso huele a elecciones.
Al sistema le viene bien, sobre todo porque es la segunda vez que el presidente se equivoca con el secretario de Organización, el número dos del partido. Son dos veces ya. Como son decisiones unipersonales del secretario general, a la segunda vez que el presidente pide perdón conviene ser consecuente, y la consecuencia está en dimitir. Es evidente que se ha equivocado gravemente, no ya con daño al partido, sino con daño a las arcas públicas, es decir, a la administración del país. ¿Hay un posible Gobierno alternativo en esta legislatura? En esta legislatura no hay. Sin elecciones no hay alternativa. Eso depende de los políticos. Nos pagan primariamente para no crear problemas a la sociedad.
"¿Hasta dónde seguimos? Mociones de censura plenamente constitucionales son las que tienen mayoría numérica para ganarlas y mayoría numérica para gobernar"
Dos años más de Gobierno son no solo legalmente admisibles, sino lógicamente comprensibles. En dos años más de Gobierno, tendrás que presentar algún presupuesto. No por sacralizar el presupuesto, sino porque los diputados no están para aprobar grandes incrementos o nuevos impuestos sin que haya una carta presupuestaria nueva. No se ha aprobado un presupuesto para hacer lo que está haciendo ahora mismo el Gobierno. Ni siquiera en partidas menores, pero ya en grandes gastos como los de defensa, no se está para eso. Entonces hay que hacer algo. ¿Hasta dónde seguimos?
¿Quién es el liderazgo alternativo a Pedro Sánchez?
Es Feijóo, evidentemente. Tanto los partidarios de Feijóo positivamente, como los partidarios de cambiar a Sánchez por quien sea. Feijóo es el que está en las mejores condiciones, no, en las únicas.
"Pedro nace de una coalición de rechazo, negativa. Ahora se tiene que ver si hay una coalición que pueda rechazar a Pedro Sánchez"
Si hubiera un partido centrista poderoso, sería otra cosa. Un partido que estuviera ahí en medio, como Ciudadanos. O que hubiera un partido nacionalista que se dijera: "Yo le doy el pase a Sánchez, pero a cambio de que yo sea el jefe de Gobierno", podrían planteárselo.
Pero en España tenemos dos bloques muy raros. Uno de ellos resulta que juega el juego institucional, pero se quiere separar, y se supone que sus beneficios van en ese sentido. La situación es muy complicada. Pedro sigue por el rechazo a la coalición del PP con Vox, en definitiva. Ahora se tiene que ver si hay una coalición que pueda rechazar a Pedro.
¿Pueden aguantar dos años más así?
La máquina institucional se va desgastando muchísimo. Un jefe de Gobierno cuya principal ocupación —y eso puede ser alabable bajo otros puntos de vista— es resistir, es muy poco integrador. ¿Cuál es el plan? Pues el plan es vivir al día.
Ser ministro es muy placentero, pero ser ministro y no tener un horizonte es empezar a dejar de ser ministro. Eso es otra cosa. Con un señor que dedica buena parte de su afán diario a cuidar de los disgustos familiares o de las sorpresas de subordinados —fíjate que no estoy culpándole de nada—, pues es mucho tiempo perdido.
¿Qué es un ministro hoy en día? No importa nada. ¿Qué es la ministra de Hacienda si no tiene presupuesto? No es nadie. Peor aún: ¿es candidata a unas elecciones? ¿Y cómo demonios se puede ocupar de otras cosas? Unos cuantos ministros son candidatos ya, y además muchos tienen cargo orgánico en el partido.
¿Qué opina de esta acumulación de cargos en el Gobierno?
Son prácticas de una ética muy disfuncional, de manifiestas incompatibilidades y, sin embargo, lo hacemos.
"Con todos mis respetos, ¿qué hace la ministra de Educación siendo candidata autonómica y portavoz del Gobierno? Es demasiada acumulación de cargos"
Si eres el ministro de Obras Públicas o Transportes, va a prevalecer tu ministerio sobre la secretaría de partido que lleves. Resultando que el número uno está ocupado en el Gobierno, el segundo también lo está en una cartera tan importante. Pero, ¿quién se ocupa del partido? La salida fue Cerdán.
Con todos mis respetos, ¿qué hace la ministra de Educación siendo candidata en Aragón y portavoz del Gobierno? Es demasiada acumulación de cargos. En el caso del secretario de Organización, es manifiesto el abuso de poder en que se incurre. Ninguna empresa, ninguna organización compleja, debe incurrir en eso.
¿Fallan los controles internos de los partidos?
Es evidente que Cerdán no debía ser secretario de Organización. Puede ser el hombre de confianza, pero no tiene experiencia para ser secretario. Lo que tiene es la condición de hombre de confianza del número uno, pero nada más.
"Uno con escasísima experiencia política no puede ser el dos del PSOE y meterse en ese asunto. La verdad es que me sorprende"
Si ya en el plano institucional nos dedicamos a que la relación exclusiva sea la de la estricta confianza personal sin mayor representatividad o competencia para el cargo… Donde hay solo vinculación y obligación personal, es mucho más fácil que pasen estas cosas. Si no se exige competencia personal previa, si no hay separación de cargos y funciones, vamos directos al abuso de poder.
¿Será Feijóo el próximo presidente del Gobierno?
No lo sé, ni importa saberlo ahora, pero es lo más natural para el sistema. Estamos pasando de un jefe de filas a otro que, al menos, será el más votado. Eso ya es bueno, es un progreso. Y si hubiera algún tipo de votación que alcanzara la mayoría absoluta, mejor aún. La mayoría absoluta es muy importante cuando se está en una época de bloques.