Martes, 28 de julio de 2026
LA LUCHA CONTRA LA DESIGUALDAD

El impacto de la precariedad en el capital familiar

El sociólogo Fernando Vidal, vinculado al Instituto Universitario de la Familia de la Universidad Pontificia Comillas, lamenta que "la gran desvinculación hipercapitalista" y la precariedad han golpeado de lleno a las familias, "privando a las personas y comunidades de un capital social crucial para resistir y superar las dificultades". "La precariedad laboral es la mayor fuerza disolutoria de los vínculos sentimentales e intergeneracionales, y desde esa prioridad habría que reconstruir la política de familias", asevera.

Fernando Vidal Fernando Vidal 27 de junio de 2025
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El 80% de quienes tienen empleos temporales y la mitad de los autónomos afirman que la inseguridad laboral es la principal razón de no formar un hogar familiar propio, según un estudio de Comillas. | Unsplash / kazuend
El 80% de quienes tienen empleos temporales y la mitad de los autónomos afirman que la inseguridad laboral es la principal razón de no formar un hogar familiar propio, según un estudio de Comillas. | Unsplash / kazuend

La polarización política que divide las sociedades de nuestro mundo tiene su origen y fuente de alimentación en la polarización económica que supone la desigualdad económica. La verticalización de la estratificación social es la gran polarización de la que derivan todas las demás. La neoliberalización desplegada desde la década de 1980 provocó una precarización de los vínculos contractuales de las corporaciones con los trabajadores y proveedores, y ese patrón relacional de solidaridad precaria extendió lo que Bauman denominó la gran desvinculación.

El patrón relacional de las adictivas redes sociales ha aumentado la soledad y suplantado el modo de vinculación que sostenía la solidaridad orgánica de las sociedades complejas. Penetró hasta las sociedades más próximas e íntimas como los vecindarios, los grupos de amigos o la familia. Y no solamente redujo la responsabilidad e incondicionalidad del amor, sino que mercantilizó los marcos de sentido, comercializó las identidades y contribuyó a anihilar la cultura, provocando una pandemia de salud mental y pérdida de propósito vital. Así pues, existe una cadena causal que ha ido transmitiendo el paradigma precario y polarizado de relaciones del capital con la mayoría social hacia todos los subsistemas sociales de la sociabilidad comunitaria, la cultura o la política.

"Existe una cadena causal que ha ido transmitiendo el paradigma precario y polarizado de relaciones del capital con la mayoría social hacia todos los subsistemas sociales de la sociabilidad comunitaria, la cultura o la política"
En un sistema económico de alta transformación, flexibilidad, incertidumbre y precariedad, las personas requieren constituirse como sujetos de fuerte resiliencia en comunidades de intensa solidaridad que den soporte al trabajador. Sin embargo, la precariedad se inyecta en las esferas más íntimas de los vínculos y resta recursos para la resiliencia. De ese modo, la familia, que sigue siempre haciendo su papel de absorción del impacto destructor de las crisis económicas, ha ido viendo paulatinamente menguada esa capacidad. La familia es un motor de distintos capitales (social, cultural, patrimonial, educativo, etc.) y el neoliberalismo colapsa esa producción.


Barrios del norte vs. barrios del sur


Algunos datos nos ayudan a dimensionar el peso de la precariedad laboral y económica en la vida familiar interna. Una encuesta publicada en 2023 por la Cátedra Amoris Laetitia de la Universidad de Comillas proporciona datos relativos a barrios populares de una metrópolis europea como Madrid (publicado en el libro Descalzos por el parque: familias, abandono y exclusión social). El estudio encuesta a los barrios del sur de Madrid (Vallecas, Carabanchel, Usera, Villaverde), donde se dobla el desempleo en relación con los barrios del norte; el valor de los locales comerciales es 3,6 veces menor; hay casi cuatro veces menos de universitarios, o se cuadruplica la tasa de inmigración.

Los datos dejan patente el impacto de la precariedad laboral y económica sobre la calidad de la vida y relaciones familiares. El descontento y la infelicidad en el trabajo cuadruplica la probabilidad de irascibilidad en el hogar; dos tercios de los descontentos dicen que su trabajo les impide disfrutar de su familia; el 50,9% dice que es un problema para su vida de pareja, y tres quintos afirman que su proyecto familiar se ve frenado por su trabajo. Los descontentos laborales cuadruplican la afirmación de que el trabajo es su principal obstáculo para tener hijos.

"Entre quienes carecen de capital para llegar a fin de mes hay cinco veces más personas que afirman que la economía tiene colapsado su proyecto de familia"
Los ingresos escasos multiplican los problemas familiares. Por ejemplo, entre quienes carecen de capital para llegar a fin de mes hay cinco veces más personas que afirman que la economía tiene colapsado su proyecto de familia y se sextuplica la queja de que su situación económica perjudica su vida familiar. La precariedad laboral empobrece la convivencia con la pareja y los hijos. El 20,7% de trabajadores en los barrios populares del sur de Madrid solo dispone como máximo de un fin de semana al mes para disfrutar con la familia y el 21,3% solo puede cenar uno de los días laborables cada semana con sus hijos. Los datos señalan que a mayor precariedad en la seguridad laboral, más impacto negativo hay sobre la calidad de la vida familiar. Cuanto más temporal o informal es el empleo, en mayor medida se sostiene que el trabajo perjudica a la dinámica familiar. Tener contratos temporales o trabajar en la economía informal dobla la probabilidad de que sientas que tu proyecto de pareja y familiar está colapsado.


La inseguridad laboral y el hogar


En general, la temporalidad familiar triplica la probabilidad de que las parejas no puedan formar un hogar propio y triplica la probabilidad de que no puedas tener hijos. El 80% de los encuestados con empleos temporales y la mitad de los autónomos afirman que la inseguridad laboral es la principal razón de no formar un hogar familiar propio. Tengamos en cuenta que casi uno de cada tres trabajadores (32,4%) tiene bastante o mucha incertidumbre de que pueda seguir pagando el alquiler o hipoteca de la vivienda en que está residiendo. Si nos vamos a los trabajadores económicamente agobiados (no podrían hacer frente a un imprevisto económico o les cuesta llegar a final de mes), son dos tercios los que temen no poder pagar su actual vivienda.

"Si la ética laboral se descompone o no hay confianza en la reciprocidad del contrato social a través del empleo, la sociedad pierde el que quizás constituye el principal pilar de su estructura"
Especial preocupación reviste el deterioro que la precariedad laboral puede causar en la ética laboral, que es el eje vertebral de la solidaridad orgánica en la sociedad, principal vía de inclusión social y participación activa, y quizás la más poderosa fuente de identidad social. Si la ética laboral se descompone o no hay confianza en la reciprocidad del contrato social a través del empleo, la sociedad pierde el que quizás constituye el principal pilar de su estructura. ¿Son los trabajos una referencia ética para los hijos? Cuanto menos se gana, más sostienen los padres que el nivel ético de su trabajo no es buen ejemplo para sus hijos. El 67,1% de quienes no pueden hacer frente a imprevistos, creen que su trabajo no aporta de ningún modo a la formación de sus hijos. El 39,4% de los padres dicen que su horario laboral es mal ejemplo para sus hijos y dos quintos de quienes tienen contratos temporales piensan que sus trabajos no tienen suficiente utilidad social como para ser buen ejemplo para sus hijos.

Una parte de las transformaciones en las formas familiares se debe a la expansión de las libertades y otra a la expansión de la seguridad social, pero hay una parte del nuevo paradigma de relaciones familiares que se debe al impacto de la gran desvinculación hipercapitalista y que priva a las personas y comunidades de un capital social crucial para resistir y superar las dificultades. La polarización cultural, religiosa y política alrededor de la cuestión familiar quizás ha impedido enfocar mejor atención a este fenómeno de la precarización neoliberal de la familia, la última resistencia vencida de la mayor intimidad social. El capital familiar de la sociedad se ha visto muy perjudicado, y es decisivo, pues la familia es la primera comunidad de la sociedad civil y la única factoría que puede constituir integralmente personas. La precariedad laboral es la mayor fuerza disolutoria de los vínculos sentimentales e intergeneracionales, y desde esa prioridad habría que reconstruir la política de familias. 
En colaboración con la Fundación "la Caixa"
Fernando Vidal
Fernando Vidal
Universidad Pontificia Comillas
Es profesor de Sociología de la Universidad Pontificia Comillas, donde dirige la Cátedra Amoris Laetitia en el Instituto Universitario de la Familia, y ha sido profesor de investigación en Boston College. Miembro del consejo científico de la Fundación FOESSA, es patrono de las fundaciones HogarSí ―dedicada al sinhogarismo―, Boscosocial ―infancia y juventud vulnerables― y Pueblos Unidos ―integración de personas inmigrantes―.
Participación